El tintinear de algo metalico rebotando contra el frio y humedo suelo de aquella callejuela poco iluminada en la que Phillipe estaba intentado dormir sobre un saco roto de esparto. El pequeño Phillipe se asusto por el ruido que se habia producido a escasos centimetros de el, y con un rapido gesto, el niño se dio la vuelta sobre el suelo y se puso de rodillas hacia un lado, preparado para salira la carrera por si algun oscuro peligro asi lo precisaba.
Grande fue la sorpresa del pobre niño vagabundo al ver como en el suelo relucia escasamente una moneda, y de plata nada menos, a los pies de su saco roto. Lamentablemente, la moneda no venia sola, pues una figura encapuchada se alzaba frente a el. Por un momento se le incogio el corazon, penso que ya le habia llegado la hora a tan temprana edad, la cual ni siquiera conocia. Y a punto estuvo de salir corriendo.
-Cogela.- dijo el encapuchado claramente -Es toda tuya.-
El niño dudó un momento, miro la moneda con deseo, y de un rapido movimiento de mano, la cogia y se la llevo fuertmente apretada en su mano, contra su pecho, y con la otra se comenzo a limpiar los mocos que se le caian. Si tenia que morir, preferia almenos no hacerlo siendo pobre.
-P... Por... ¿Porque me lo ha dado?.- pregunto curioso el niño que todavia no acaba de creerse lo que estaba pasando.
-Porque necesito que hagas algo por mi. Y si aceptas, y lo haces bien, tendras cuatro mas como esa. Creo que es una oferta generosa.- hablaba Noël muy tntadoramente.
La circulacion del niño dejo de acelerarse por el miedo y empezo a acelerarse al pensar en ese dinero que parecia caido del cielo, ya contaba con tenerlo y todavia no sabia que le epdiria el extraño, pero su estomago tenia ambre de mas, y no pensaba rechazar una oferta como esta en su situación. Podria ser su unica salida.
-¿Y... y que quieres que haga?.- pregunto Phillipe.
Noël se agachó acercandose al niño, y le explico al oido en susurros lo que debia hacer. Tras eso, se fue, desaparecio tan silenciosamente como habia llegado. Y Phillipe se quedo solo en el calejon, con su saco roto, su pequeña fortuna personal, y una sonrisa que hacia mucho que no usaba.
Marie intentaba hacer su trabajo aquella noche, tal y como venia haciendo desde hace tiempo cada noche, pero con la llegada del mal tiempo y el frio, la clientela descendia considerablemente, y llegaba una temporada de vacas flacas, algo que no le hacia especial gracia a Marie, ya que tenia que cuidar su esbelta, jugosa y apetecible figura, y nadie la contrataria si se quedaba delgaducha, sin carne para vender.
Para colmo de males, aquella noche, no solo no habia sacado ganancias, sino que el unico cliente que habia encontrdo, le habia propinado un buen golpe en su fina cara dejandola inconsciente en una callejuela. Cuando desperto, se estremecio un momento, pensando en que podria haberle hecho aquel idiota, pero solo encontro sus ropas hechas jirones. El muy estupido iba tan borracho, que ni siquiera habia encontrado la forma de violarla. Habia sido una noche dura, y curiosamente se encontraba comoda allí tirada mirando el cielo estrellado de Paris.
Hasta que, como surgida de la nada, la mano de una figura le fue tendida, como oferta para ponerse en pie.
Se lo pensó un momento, pero finalmente acepto la ayuda del encapuchado, aunque no se percato de ese detalle hasta que estuvo de pie con una mayor visibilidad, y algo que habia quedado en su mano tras soltar la del enigmatico hombre. Lo primero que hizo fue mirar lo que tenia en su mano, y comprobó que era una autentica moneda de plata.
-Quedatela- Dijo Noël suavemente -Es toda tuya-
Lo primero que penso la mujer era que aquel tipo no era muy normal, y que quizas deberia irse ahora que ademas tenia dinero en su propia mano, habia mucho loco suelto por la ciudad en aquellas noches. Pero se lo quedo mirando un momento, como preguntandose porque le habia dado aquella moneda sin atreverse a preguntarlo.
-Tengo cuatro mas.- continuó Noël -Y te estan esperando, pero estas no son un regalo. Tendras que hacer algo por ellas.-
Ahora Marie penso que habia mucho loco suelto, pero este era un loco suelto con dinero, y ahora lo que mas necesitaba era dinero. De todas formas, habia tenido clientes peores.
-Claro campeon, lo que tu quieras.- dijo seductoramente insinuandose y mostrando una de sus mejores sonrisas.
Noël la miro fijamente, se le acerco, y mientras que con una mano le acariciaba el pelo, acerco su boca al oido de la fulana, y le explico en susurros lo que deseaba de ella. Tras eso, se aparto, dio media vuelta y desaparecio tal y como habia aparecido. Marie se quedo quieta, observando el lugar por el cual habia desaparecido el misterioso hombre, mientras que con sus manos jugueteaba con la moneda. Su mejor sonrisa todavia seguia en su rostro.