Title: La cacería
Description: 13-11-1225 Madrugada
Guillerm du Trem - June 21, 2006 04:43 PM (GMT)
Todos los garou llegaron a los dominios de baun con el fardo de Hareb. Nunca lo introducirían en el túmulo. Sus crimenes ya eran suficientes como para preturbar más la paz de Gaia.
Llegaron a un claro lo suficientemente amplio como para hacer los preparativos. Guillerm envió a un joven guerrero a buscar al theurge de mayor rango. Ataron el cuerpo de Hareb con ligadoras de extrema dureza. Ahora era el turno del castigo garou.
Isolda lo había convertido en un humano normal y, por lo tanto, susceptible al delirio. El rito que celebrarían era su peor castigo para los humanos. Sin embargo no lo harían con su mente en otro lugar. Esperarían su reacción y, entonces, todo empezaría.
Hareb-Serap - June 21, 2006 05:26 PM (GMT)
Lloro por lo perdido, derribado entre los edificios ahuyantes de la Ciudad de los Muertos. Lagrimas negras ruedan por mi cara, y ya ni me preocupo por los lobos. La muerte sera ahora bienvenida, aunque ellos parecen haber desaparecido, dejandome a solas en el vacio de la ciudad de la que ya no podre escapar jamas. Un vivo, atrapado entre los muertos.
Y entonces, lentamente, empiezo a recibir una vision contradictoria. Crece un desajuste que me deja desequilibrado, a medida que mi ojo derecho continnua atrapado en la ciudad de los muertos, mientras mi ojo izquierdo comienza a captar las formas verdes de un bosque, y figuras que se mueven por el. Lentamente, mi desazon aumenta, a medida que a la impresion visual se une el comienzo del dolor fisico al sentirme no solo atado, sino abusado. Mi cuerpo ha sido abusado, no en su exterior, sino en su interior. He sido violado, forzado, robado, destruido, y no me dejaron ni oportunidad de defenderme, ni de explicarme, ni de maldecir. Han destruido lo que soy, lo que era, y han dejado solo una cascara para reirse de ella. La ciudad de los muertos lentamente desaparece de mi vista, y se que jamas sere aceptado en ella de nuevo, hasta que llegue el momento de estar en ella tan atrapado como los demas, pues se que el Cielo no me aguarda debido al peso de mis pecados.
Dios me ha dado, finalmente, la espalda por completo.
Las figuras del claro se me aproximan, y veo que son una peculiar juntanza de hombres y lobos, juntos en armonia en un claro. Los muertos, deben ser los muertos, habia oido hablar de algunos de ellos que trataban con los animales como si fueran sus amos. Y, sin embargo, el halo de la vida los rodea, pulsan con su energia como seres sanos y puros. Solo queda una explicacion posible: las leyendas, al final, eran ciertas.
Miro al que parece el lider, el que encabezaba el grupo y se lanzaba contra mi en el rio, el que me persiguio durante meses en la ciudad de los muertos. Se que me tiene a su merced, pero ya no me importa. No hay nada ya por lo que valga la pena luchar, no hay nada que explique y justifique el sufrimiento de mi alma, ya nada queda que de sentido a mi vida.
Ya no soy yo. Yo ha muerto.
Guillerm du Trem - June 22, 2006 08:23 PM (GMT)
Mientras el ahora mortal Hareb recuperaba el sentido, Guillerm tomo su forma humana. Le observó unos instantes e intento comprenderle. Su dolor, como le había explicado Isolda, era brutal. Había sufrido la más terrible de las pérdidas... Sin embargo, sus actos no estaban justificados. Se había dejado corromper por su alma maldita, dejado a su suerte sus virtudes e intensificado sus pecados.
A pesar de todo, sintió lástima por él, por su intenso dolor. Deseaba comprenderlo. Ahora estaba el antiguo mago abatido, rendido y sin ganas de vivir. Su ojo humano le delataba. Había perdido toda posibilidad de alcanzar sus objetivos.
Meditó y, tras unos instantes, instó al resto de garou a dejarlo a solas con él mientrás llegaba el theurge. No se quejaron. Había sido una tarea demasido fácil cazarlo, con la ayuda de Isolda, y dudaban sobre manera que ahora fuese un peligro. El claro se despejó. Solo estaban Hareb y Guillerm. Tomó la iniciativa.
- Tu destino, asesino, está sellado. El castigo es irremediable. Sin embargo tu dolor, aunque no justifica tus actos, da otra dimensión al asunto. Tu mujer y tu hijo sufren un destino injusto. Tú mereces castigo, pero ellos no. Pero ese castigo depende de ti.
Le miró a los ojos e enfatizó sus palabras.
- Estoy dispuesto a liberar sus espíritus, viajar a la Umbra, encontrar al forjador de almas y liberarlas para que tú espíritu se una a ellos. La muerta es el camino que cada uno escoge, y tú lo escogiste al iniciar esta demencial busqueda. Nadie te devolverá lo perdido, pero puedes liberarlos de su prisión. Solo te pido que redimas tus pecados, que me hagas comprender la busqueda que iniciaste. Si lo haces, haré que tu alma desconse con ellos por toda la eternidad. El otro camino...
Dejó caer sus frases como losas, el efecto no tardaría en llegar.
Hareb-Serap - June 27, 2006 04:15 PM (GMT)
Lo miro a los ojos, y se que mi mirada debe resultarle tan extrano como el me lo parece a mi. Sin embargo, desde el fondo de mi hundimiento, sale un cierto humor negro y cinico, terrible a su manera.
-No sabia que a los animales les gustase pensar que son hombres...-
Suelto la bilis, consciente de que asi niego toda posibilidad de redencion para mi o para Ella. Ella. Deberia haber aceptado por Ella. Fuera cual fuese el precio. Pero desprecio demasiado a esa bestia que me ha quitado lo que soy. Si yo no soy capaz de salvarla, entonces me unire a ella en su sufrimiento, pero no dejare que otro me restriegue que el si se cree capaz de deshacer lo que esta atado en el Mundo de los Muertos. Si tal fuese su poder, habria traido de vuelta al estupido humano que tanto le importaba, y que habia iniciado todo esto... que orgullo creer que el podria saber mas de los pecados que aquel que ha escuchado Su Voz.
Guillerm du Trem - June 29, 2006 06:10 PM (GMT)
Rió sarcásticamente. En otra situación posiblemente ya estaría muerto, pero no valía la pena. Sus insultos eran huecos.
Calló de golpe y se puso sumamente serio.
- Pensaba que eras otro tipo de "hombre". Alguien que vende su alma por las personas que más a querido; alguien no duda en matar para buscar su objetivo; alguien que se condena por amor. Yo no seré "humano", pero conozco los sentimientos y sus sufrimientos... Tus métodos han sido dignos de un monstruo... Sin embargo, tus motivos eran nobles.
Si no fuera porque sentía piedad por su mujer e hijo, nunca hubiera seguido esta conversación. Su rencor era obvio y lógico. Pero su objetivos eran superiores.
- Si por tu rencor deshechas la oportunidad, aunque sea pequeña de liberar sus almas, es que todo lo que has hecho hasta ahora no tenía sentido. Si por el castigo que bien merecías y mereces pierdes la ocasión de darles paz, tu amor no era tan profundo. No te ofrezco retornales su vida, pues está fuera de mis manos... Ahora escoje y escoje bien, pues tu castigo sin redención no te llevará a compartir su infame destino.
Hareb-Serap - July 3, 2006 09:37 PM (GMT)
Sonrío de medio lado, una sonrisa oscura y terrible. Se cree que tiene poder. ¡Necio! Los lobos no deben tener acceso a la ciudad de los muertos, y aun cuando accediesen a ella su poder en ella no debería ser precisamente grande... o los hubiera conocido mucho antes. Ademas, ningun lobo de las leyendas tiene capacidad para forjar almas, ni siquiera yo mismo soy capaz aun por completo de hacerlo.
Sin embargo, lo que más gracia me hace, es que se crea que lo necesito. Demuestra asi lo poco que sabe, y por ello, lo poco que lo necesito. Soy más que capaz de valerme solo. No he llegado hasta donde estoy para depender de lobos. No, me niego a ello. Lo destruire, ciertamente, lo destruire, antes o despues, de un modo u otro.
-No te necesito para liberarla. Me vas a matar, lo veo en tus ojos y en tu aura, y con ello ya me reunire en la ciudad donde ella esta. Alli soy capaz de liberarla, pero ya no sere capaz de traerla aqui de vuelta. No eres capaz de obrar el milagro de la vida, solo Dios, a traces de mi, sería capaz de algo asi. Tu orgullo y soberbia superan tu capacidad.-
Guillerm du Trem - July 12, 2006 10:13 PM (GMT)
La paciencia de Guillerm empezaba a colmarse. Si no fuera porque tenía en demasiado estima a aquellos que sufrían un destino tan perverso, la conversación hubiera acabado aquí. Era su última oportunidad.
En su gesto desapareció la sonrisa o la ironía. Fue directo y claro.
- Tus apreciaciones son sumamente incorrectas. La muerte es lo que tu deseas llegado este punto, por lo tanto no será mi castigo. Te castigaría con la vida, vulgar, humana, sin sentido. Una vida sentenciada a no morir... Vincularé un espíritu poderoso a tu cuerpo, que te impida quitarte la vida, que te impida divulgar nuestra existencia o hablar sobre tus castigos... El peor de los castigos que puede soportar tu alma...
Con largo silencio dejó que las palabras asentaran en la mente del asesino.
- Tu rencor crece por momentos, lo puedo sentir. Puedo incluso pensar que tu vida te da motivos para ello. Ni me conoces ami ni a los mios... y yo no te conozco a ti. Solo te ofrezco esperanza para aquellos que eran importantes para ti. Tu mente nos dijo que no siempre has sido así. Cada uno escoge su propio camino y ahora debes volver a escoger... O redimir tus pecados y ayudar a los tuyos o el peor de los destinos posibles. No es ninguna coacción. Es algo que te ofrezco yo, Guillerm du Trem, por piedad.
- No siempre el mal habitó en ti. Alguien capaz de amar de ese modo y venderse por ello, no siempre estuvo bajo el ángel oscuro. Recuerda eso y recuerda a los tuyos. No te ofrezco salvación, sólo ayuda para liberar tu alma de la corrupción... Es momento de decidir.
Hareb-Serap - July 29, 2006 11:22 AM (GMT)
Hubo un tiempo, en efecto, en que fui otra persona. Aun la siento en ocasiones, susurrando palabras de cambio y promesa, palabras de razón y sosiego. ¡Cómo me gustaría poder volver a ser esa persona sencilla que sanaba heridos en Ultramar! Pero es imposible, esa persona y yo, los dos lo sabemos. Nunca se puede dar marcha atras: lo que he visto, lo que he sentido... lo que he hecho... todo seguirá conmigo hasta que Dios se alce y juzgue a vivos y muertos por igual.
Sólo quería una vida con ella. Sólo eso. ¿Por qué Dios tuvo que arrojarme a este pozo profundo, con este ser cuyo odio por todo lo superior a él es palpable desde la distancia? Hubo un tiempo en que si hubiera escuchado a la paz y la palabra de la razón... pero si siguiese siendo ese, a estas alturas estaría loco. No me lo pude permitir hasta ahora, tampoco puedo en estos momentos.
-El odio en ti es fuerte, reconozco a alguien como yo- mi sonrisa es sarcástica y oscura, mi máscara de muerte que he llevado tanto tiempo que ha borrado mi rostro debajo-. Inflinges dolor solo porque puedes, y lo haces parecer piedad. He tomado mis decisiones, y tendré que vivir con ellas hasta el fin de los tiempos. Dios Padre ya me ha juzgado, y tú no me puedes conseguir Su perdón por mucho que lo desees o lo afirmes. No hay perdón para los que tocamos el suelo del Infierno y caminamos en él. Y ahora, habéis destruido la poca luz que restaba en mi mundo, llevándola más lejos de lo que jamás seré capaz de estirarme y alcanzar. No, gracias, creo que me saltaré tu piedad, quizás otro día- el sarcasmo rezuma por mi boca, como una bilis oscura que escapa de la parte más oscura de mi alma- . Todo muere, y yo soy muerte. Intenta atrapar a la muerte en vida, y sólo desearás haber hecho otra cosa durante el tiempo que te reste, porque la muerte atada a la tierra sólo trae muerte. Y puede que me hayáis quitado mi vinculo con Dios, pero eso no ha exorcizado a Uri-el de mi interior.-
Miro al lobo a los ojos mientras hablo. Mi antiguo yo aún reconoce que él es diferente a mi. Él es quizás lo que yo una vez fui. Él quizás escogió correctamente. Eso sólo me enfurece más.
Guillerm du Trem - July 30, 2006 08:25 PM (GMT)
Se entristeció ante la respuesta del mago. Ya no había vueltas atrás. Podía condenarlo, mas no lo haría. Tendría su castigo, pero no con sus mismas armas. Había intentado sacar algo bueno de aquel ser perverso. No había nada que hacer.
Un brizna de piedad se asomó a su corazón. Con el rostro oscurecido y negando con la cabeza, desenvainó su gran klaive. Le miró a los ojos sabiendo que nada cambiaría en él. Alzó el arma y supo que debía hacer.
- Reúnete con aquellos que has perdido. Que tu dios perdone tus pecados y tu amor oscurecido renazca de sus cenizas.
El golpe cayó como un raya centelleante en la noche. Directo al cuello. Su cabeza se desprendió de su cuerpo como un gran grito en el silencio. Era su final. Esperaba que un día encontrase la paz para los suyos...
Pero no olvidaba sus promesas. Tal vez tendría que asegurarse de su destino viajando a lo más profundo de la Umbra.
Hareb-Serap - August 1, 2006 05:40 PM (GMT)
Vi como el enemigo alzaba su arma para descargarme el golpe final. Lo vi venir. Senti la presión del arma ese breve instante que tardó en degollarme. Y no sentí miedo en ningún momento.
Ciertamente, no puedo temer a lo que viene después. Si, ciertamente, la ciudad de los muertos es el lugar más terrible creado por Dios... pero estaré con Ella. Puede que no la libere de allí y no tengamos un hijo, pero al menos la protegeré en persona. La defenderé, sufriré y lloraré por ella. Ella estará a salvo. Eternamente. Hasta que Dios alce a los muertos para el Juicio... y nos separe por mis terribles pecados.
Guillerm du Trem - August 3, 2006 08:28 PM (GMT)
Había hecho lo que debía, sin embargo no dejaba de sentir ese cosquilleo en el estómago que le decía que podía haber habido otro camino. El asesino tenía su castigo. Podía haber sido cruel, imponerle el peor de los castigos, lo tenía en su mano. Pero no Guillerm no era así. Asumía su cometido y hacía cumplir la justicia garou, mas la crueldad no era necesaria.
Llamó a los suyos para que entregaran su cuerpo a Gaia. Nadie preguntó por lo ocurrido. Era como debía ser. Les ordenó que entregasen el cuerpo a un miembro de la parentela para que lo enterrase en campo santo, después de todo sentía lastima por el desdechado destino que había sufrido. En el fondo, esperaba que se pudiese reunir con su esposa, la única que podría apartar el mal de su corazón.
Todo había acabado. Todos volvían a su hogar y Frances estaba vengado. Un triste final.