Title: Encuentro entre du Trem y du Lombart
Description: 23-11-1225
Guillerm du Trem - June 9, 2006 08:58 PM (GMT)
Guillerm acudió puntual a la cita que habían pactado. Tenía curiosidad por el joven Fabius y sus habilidades. Sin contar lo interesante que le resultaba el reencuentro de ambos linajes.
Cuando llegó al lugar indicado, anunció al criado que el Conde du Trem había llegado, como había acordado con Fabius. Rápidamente le dejó entrar, seguramente Fabrice o Fabius ya se habrían adelantado a su llegada.
Amablemente le indicó al garou que esperara un instante y se introdujo en la marea de arcos y puertas en busca del joven noble.
Mystere Imum - June 9, 2006 10:34 PM (GMT)
Se le pidio al Conde que esperara en una comoda sala, decorada con varios sillones y mesas de buena madera. Hermosos tapices y alfombras daban un hermoso contraste con la tenue luz solar que se filtraba por las ventanas.
Poco tiempo tuvo que esperar pues Fabius llego a su encuentro...
-Bienvenido Conde Du Trem, espero que se sienta a gusto en la mansion...-Indico uno de los sillones.
-Se le ofrece algo a los Caballeros...-dijo el criado en modo respetuoso, preguntando al invitado primero.
FDI:Supongo que es de dia...
Guillerm du Trem - June 9, 2006 10:41 PM (GMT)
- No, gracias. Solo una buena compañia.
Respondió con amabilidad al criado. Acto seguido volvió a Fabius.
- Desde luego, monsier Fabius. Es un placer encontrarme a aquí con vos. Tengo curiosidad por ver a su maestro y los avances que habrás hecho con él. Ahora que estamos a solas, debo decirte que disfruté mucho el encuentro con vuestro padre. Sin duda un gran hombre.
Trataba de hacer sentir comodo al joven Fabius para hacerle más fácil y ágil el encuentro. A pesar de su juventud demostraba tener carácter. Eso le gustaba a Guillerm. A ver que podía hacer con la espada.
Isolda Lamartine - June 10, 2006 06:26 PM (GMT)
Detrás de Fabius, unos segundos después, entró la imponente figura del tutor de Fabius, después de que el criado le anunciara.
El germano, Wolfram von Eschenbach*, alto e imponente, con la mriada negra fija al frente y un rictus demasiado seri y formal para haber sido en otros tiempos un poeta que cantaba al amor, hizo su aparición en la sala.
Su cabello rubio oscuro caía organizadamente a su espalda, y sus trajes, bien cuidados y tratados con esmero, hablaban de la gran importancia que concedía el tutor a la presentación y a la etiqueta.
-Buenos días señor Fabius; Monsiuer-, dijo saludando con una inclinación de cabeza a Guillem.
Y con el mismo paso prácticamente militar terminó de entrar a la sala.
-Es un gusto conocerle-, terminó de decirle a Guillem.
*Es el nombre de un poeta épico alemán, que desapareció hace cinco años de la corte de Turingia, donde era Minnesänger y apreciado en las cortes.
Guillerm du Trem - June 10, 2006 06:55 PM (GMT)
El conde se puso en pie para devolver el gesto al tutor de Fabius.
- El gusto es mío. Soy el Conde du Trem, amigo de la família Du Lombart. Espero que podamos charlar un poco antes de ir a la sala de armas. El padre de Fabius y su tio Fabrice han hablado mi bien de vos. Seguro que sereis diestro con el acero.
Isolda Lamartine - June 10, 2006 08:04 PM (GMT)
El teutón asintió gravemente. Era curioso comprobar cómo ningún sentimiento podía adivinarse tras los rígidos y monótonos movimientos del tutor.
-No se equivoca Conde du Trem, pero mi destreza no es nada del otro mundo. Puedo, sin embargo, ayudar al señor Fabius a ser realmente hábil.
Doble juego de palabras.
Guillerm du Trem - June 10, 2006 08:31 PM (GMT)
Guillerm era correcto y educado. Actuaba desde su posición de conde y no como hombre-lobo. A veces debía recurrir a sus antiguas costumbres antes de forma parte de la nación garou.
Sin embargo, las palabras del germano le hicieron dudar. Era su tutor con la espada y decía que no era excesivamente diestro. Y aun así afirmaba que podía hacerlo "hábil". Algo no cuadraba. Un engaño quizá. Si se trataba de eso debería actuar. No permitiría que engañasen al joven Fabius y a su família. Pero, ¿por qué se ponía en evidencia ante él? Lo mejor sería no precipitarse. No podía ver la mano de la conspiración a cada paso que daba en la ciudad. Las sanguijuelas era realmente hábiles en esos ardices. Una pequeña comprobación podría sacarle de dudas*.
No pudo sorprenderse más. El "tutor" ni siquiera tenía olor. Algo difuso quizá, pero desde luego nada humano. Pero había más, el rastro de Isolda estaba en el aire. Un leve gesto de sorpresa se reveló en el gesto del garou.
¿Isolda aquí? No sabía que juego tendría entre manos, pero no tenía intención de ponerla en evidencia. Si estaba allí sería por algún motivo. Entonces jugaría.
De nuevo, su mente se sorprendió. Comenzaban a encajar las piezas. Si era su tutor y esa figura que tenía delante dijo que "ayudar a Fabius a ser realmemente hábil". ¿Un aprendiz? No estaba claro. Era una posibilidad, pero no estaba claro. Lo mejor era seguir jugando.
- Ya veo. Seguro que le aportareis cosas muy interesantes. Incluso de una maestría "mágica". ¿Y qué opina el joven Fabius?Se giró hacía el joven para ver su reacción. Había escogido las palabras con delicadeza. No revelaba nada... o todo. La reacción de Du Lombart sería la clave.
FDI:
Don Oler la autentica forma
Rolls = +9 +6 +3 +9 +8 +5 +2
Tirada
Mystere Imum - June 11, 2006 04:42 AM (GMT)
Habia algo muy extraño en la conversacion entre Du Trem y su tutor, parecia que era una conversacion paralela...No tenia idea de que ocurria pero cuando el Conde agrego la palabra "magica" Fabius supo que no era casualidad, tenia que actuar rapido por eso intento ocultar su sorpresa...aunque tal vez El Conde se diera cuenta.
FDI:Tiro Int+Sub para ocultar la sorpresa (no recuerdo si era esa tirada)
+5 +2 +4 +6
aqui
Guillerm du Trem - June 11, 2006 02:01 PM (GMT)
El garou se dispuso a ver la reacción de Fabius*. La sutilidad en la facciones humanas muchas veces daba mucha información. En este caso Fabius había camuflado su sorpresa, pero ciertos rasgos la hacían evidente aunque solo eran conjeturas. Podría ser que sencillamente no entendiera nada...
Esperaría la respuesta del tutor.
FDI:
Percibir sorpresa (Astucia+Empatía)
Rolls = +6 +5 +1 +5 +8
Tirada
Isolda Lamartine - June 11, 2006 07:09 PM (GMT)
FDI: El tutor no huele a Isolda. Huele a otra cosa de naturaleza indefinidia, pero sí que encuentras el olor de Isolda en la habitación.
Wolfram von Eschenbach sonrió, pero era sólo un gesto de cortesía ante el halago que hacía Guillem de sus capacidades sobre la enseñanza.
No deben olvidar los lectores de algunos de los disfraces de Isolda, que son tan profundos los cambios destinados a engañar, que los esquemas mentales del disfraz son los que toman la iniciativa en todo momento, siendo las intenciones de Isolda las últimas en manifestarse, en caso de que su disfraz de salga del camino que ella desea. Por tanto, no es de extrañar leer líneas como la anterior.
Sabía entonces que tenía qe responder al halago, y así lo haría.
-Agradezco el término que ha usado. En otros tiempos, en la lejana Turingia, palabras como aquellas eran difíciles de escuchar cuando un Maestro se dedicaba a su Alumno. Pero no es difícil lograr que él alcance una Maestría mágica con un Maestro que no es tan diestro, pues sus capacidades por sí solas bastarían.
Se giró hacia el joven y le miró fijamente.
-Enseñar es un Arte. No es Necesaria, lo sabéis, la habilidad en lo que se enseña...
Miró a Guillem. Por supuesto que aquello sería largamente discutido en los salones de la Universidad y de las Abadías. Pero era cierto, de algún modo.
-... auqnue de haberla no estaría de más. El Maestro debe saber ver y disfrutar al tiempo, y esa pareja son las que hacen verdaderamente de alguien un buen Maestro.
Guillerm du Trem - June 11, 2006 09:54 PM (GMT)
FDI: Perdón, ya me lo habías dicho y se me había pasado. Ya lo he corregido.
El Conde se sitió desorientado por un segundo. Sus palabras decían verdades y ocultaba otras. ¿A qué jugaba Isolda? Sus sentidos no le engañaban y estaba casi seguro de una leve sorpresa de Fabius con su afirmación anterior.
A Guillerm, el joven Fabius le había caido en gracia y una antigua relación familiar le "obligaba" a ser, en una medida prudente, sincero con él. Pero la maga había demostrado sus buenas intenciones y su corazón sincero en varias ocasiones. Eso le hacia pesar que, fueran las fueran, las intenciones de ella hacia el joven era lícitas... o Fabius escondía algo que el garou desconocía.
Decidió dejar los juegos... Isolda sabría lo que se hacía. Ella ya le habría reconocido y si se quería revelar ya lo haría.
Tras la pausa por el desconcierto, respondió al "tutor":
- Lo que decis es cierto, cuanto menos en cierta medida. Para que un maestro con menos valía que su alumno pueda desarrollar sus capacidades potenciales debe poseer una condición sine quanum: una mente ágil, hábil hasta la saciedad, conocer de las potencialidades humanas y capaz de desarrollarlas más allá del propio orgullo, pues no olvidemos el infame orgullo de los maestros que deprimen las capacidades de sus alumnos para no verse sobrepasado. Desgraciadamente existen muchos de estos pseudo-maestros. No puedo por menos que descalificarlos ya que alguien con la capacidad de desarrollar mente y cuerpo de sus aprendices que no tiene como objetivo la propia superación no puede llamarse maestro.
Mystere Imum - June 12, 2006 04:38 AM (GMT)
Todo aquello era extraño, pero sabia que su maestra lograria cubrir el engaño como ya lo habia hecho anteriormente.Se limito a escuchar las palabras de ambos con suma atencion pues se notaba que habia algo mas escondida en ellas.
Porque el Conde habia usado esa palabra, y porque se mantenia buscando algo oculto detras de las palabras...
Seria otro despertado y era una prueba para Fabius?, seria uno de los peligros que hablaba Isolda?, otra cosa? o simplemente la mente de Fabius estaba trabajando demasiado aprisa?
FDI:Dejo esta tirada pero no se si es valida porque no he despertado todavia, es percepcion+conciencia y sirve para detectar magia o elementos sobrenaturales en los alrededores...en este caso en Guillerm. (ustedes diran si es correcta)
+9 +8 +3 +3 +3
aqui
Isolda Lamartine - June 12, 2006 05:03 AM (GMT)
-No estoy de acuerdo con usted.
Sí, era seco, pero en su inescrutable rostro nada que él no quisiera podía ser leído. Sus gestos eran rígidos como los de la piedra, completamente carentes de sentimientos legibles, pero en su voz había algo que muchos podrían interpretar como molestia por los comentarios insultantes de Guillem.
-Ser Maestro implica muchas cosas, pero la más importante de ellas es no poder avanzar más. No por incapacidad sino por haber llegado al lugar donde se quería. Estará usted de acuerdo conmigo en que aquellos que leen poesía y la critican, y la analizan, no necesariamente son poetas, y sin duda serían malos.
El punto era oscuro. Pero casi todo era oscuro cuando se hablaba con un hermético.
-La clave está en la palabra Enseñanza. Mezclar Práctica y Enseñanza es peligroso porque se generaría, como usted bien lo apuntó, el celo del Maestro por los progresos del alumno. Y por otro lado, permite observar los avances o retrocesos desde afuera, sin verse afectado el criterio por sensibilidades equivocadas que sólo tienen los verdaderos practicantes.
Por otro lado, Isolda se divertía. Guillem era muy apreciado para ella por todo lo que representaba, pero presentarse directamente en ese momento podía ser peligroso. Quería que la decisión de descubrir su, tal vez, futura naturaleza, fuera sólo de Fabius. Por eso permanecería oculta y no hablaría con Guillem al respecto, ni para tranquilizarlo ni para saludarlo. Todo a su tiempo.
FDI: Fabius, pues en realidad no creo que tenga mucho sentido. Lo tendría si hubiera un uso poderoso de algún tipo de magia -un don que te afecte, una disciplina vampírica que te afecte-, etc. Más fácil podrías haber sentido algo rarito en Löw; digo, en Wolfram, que es pura magia.
Mystere Imum - June 12, 2006 05:44 AM (GMT)
FDI:Ok no tomen en cuenta la tirada.
Guillerm du Trem - June 12, 2006 08:19 PM (GMT)
El garou estaba empezando a divertirse con la conversación. Las derivaciones filosóficas del tema en cuestión era amplias. Ahora emppezaba a obviar el olor de Isolda y a certrarse en el "tutor". En todo caso ella era bien capaz de llevar la situación.
- Disculpad si creiais que hacia referencia a vos con mi afirmación anterior. Nada más lejos de mi intención.
Una pequeña sonrisa amigable se le escapaba de la comisura de los labios.
- Sin embargo, no puedo estar de acuerdo con vos en su exposición. Como bien dice los que leen poesía o, mejor dicho, los que critican y la analizan no son forzosamente poetas. No por ello son capaces de enseñar la verdades últimas de la poesía. Ni de practicarla. Pueden animar su escritura, pueden canalizar las energias del creador, pero, a últimas, pocos de ellos son capaces de desentrañar el alma del poeta. Tan solo gentes con alma de poeta pueden llegar al fondo del alma del escritor. Aquellos que realmente pueden enseñar la verdad poética no pueden ser más que poetas.
Eran enunciados complejos, difíciles de sacar una verdad última. Recordaba los cantos de los Galliard de su tribu, voces de antiguas leyendas hechas canción y poesía. Realmente creía sus palabras.
- Tampoco creo que un maestro no deba avanzar más. Para llegar a ser un gran maestro se debe comprender un verdad última: nunca se deja de ser un eterno aprendiz. Comprender esto implica con no puede conformarse con llegar a cierto punto. Que ese punto es distante y efímero. Que hasta el más necio de sus aprendices puede aportarle algo nuevo. De esta manera el círculo se cierra: el maestro se hace aprendiz y el aprendiz, maestro. Con el conocimiento verdadero, profundo y honesto de esta verdad, el maestro puede dar lo mejor de sí.
- Y, en cierta manera, si considero su enfoque de la práctica. Pero tampoco como vos creeis. En la enseñanza esta implícita la práctica. Uno debe conocer a fondo, a modo teórico, aquello que trata de dominar, pero sin un enfoque posterior más empírico, la formación esta incompleta. Exponer a un joven aprendiz con un amplio conocimiento teórico, pero falto de todo ensayo es dejarlo a su suerte. Vos mismo comprobareis que el arte del acero es algo más que el manejo de la espada. Es la compresión de su fuerza; la sabiduría de su uso; la mente y el espíritu como real portador del acero. Pero todo esto no son más que palabras si desconoceis el tacto de la empuñadura.
Isolda Lamartine - June 13, 2006 06:12 PM (GMT)
El poeta germano permanecía impávido ante las palabras del Conde. Bien era cierto que algunos de sus puntos eran importantes, más no eran correctos.
-El alma poética, hermosa conjugación de palabras que usted ha usado, no es habilidad en el uso de la pluma. Un hombre que se levante de mañana y observe los amaneceres sobre la ciudad de París, o que se conmueva ante la maldad y la hambruna que flota en el aire del pueblo, que sabe reconocer la belleza entre la oscuridad neblinosa del mundo, que en suma, posee espíritu Estético, bien puede enseñar a alguien que posee estas mismas virtudes pero sabe manejar el tintero lo que le hace falta para que sus versos además de estar cargados de esencia estén cargados de forma.
Hizo una pausa mientras se acercaba a un pequeño paje, que cargando las espadas del Señor Fabius y de su tutor, esperaba lejos de allí sin entender una sola palabra. Tomó la espada por la empuñadura y la sacó de su funda, mirando su filo. Luego miró a Guillem.
-En sus dos puntos tampoco puedo estar de acuerdo, a menos que se defina bien lo que usted quiere decir por avanzar. Un Maestro del acero no tiene que avanzar en el uso del acero. He aprendido con mis viajes que se Maestro implica avance, es cierto, más sólo en una dirección, y esa no se mezcla, no en los buenos maestros, con la del practicante. Se trata, como ya le decía, de la Enseñanza. Cada vez que el aprendiz mejora y se muestra más avezado, el Maestro debe tener cosas nuevas que enseñar, y estas sólo puede aprenderlas introspectivamente, entendiendo el anima de lo que enseña.
-Usted lo ha dicho con hermosas palabras, e incluso su apunte final me ha dado la razón. Leer poesía es incluso más difícil que escribirla, dependiendo del poeta que se lee, por eso mismo. Enseñar a bladir el sable, a entender el acero, a entender el espíritu de la noble arma, necesita haberla "leido", más no "escribirla". ¿Cree que podría un buen "lector" permanecer objetivo ante una obra que lee, cuando lo primero que piensa es, "¿podría yo algún día escribir un verso tan hermoso?".
Guillerm du Trem - June 13, 2006 06:41 PM (GMT)
El garou seguía el debate muy interesado.
- Debo apuntar que ahora sí que estoy prácticamente de acuerdo con vos. En cierta manera, y ahora lo comprendereis, me dais la razón. Quizá sea un mero formalismo de de mis anteriores afirmaciones, que debo decir de antemano que no considero mis opiniones como verdades universales pues de necios sería constatarse como portador de tamaña ofrenda. Pero anteriormente había puntualizado e intendado separar a aquellos que leen poesía de aquellos que la analizan y critican y a estos últimos hacía mención. Cualquier lector que conecte con el alma del poeta, que comprenda sus intenciones y sentimientos, en suma que consigua una comunión de almas es mucho más poeta de otros que armados con plumas e ingeniosa retórica consiguen creaciones vacias de vida.
Guillerm gesticulaba relajado disfrutando de la conversación y una sonrisa se percibía en su gesto.
- Pero resumiendo vuestra primera cuestión, debe reconocer que ambos el alma y la técnica son necesarios con el fin de obtener la más bella obra de arte. A su segunda cuestión debo confirmar que a ese avance me refería que en realidad es exactamente el mismo punto que el anterior. Sin embargo a su pregunta le voy a responder del mismo modo. Enseñanza y práctica son vitales en ambos casos. Uno debe poseer la potencialidad del arte que corresponda, aprender a canalizar y por último, darle buen uso a sus conocimientos e inquientudes.
Hizo una pequeña pausa y prosiguió.
- Por ahí que esas capacidades deban encontrarse en un buen maestro y no necesariamente en igual medida. Como le decía al inicio, creo que un maestro puede enseñar a su aprendiz un arte del cual posee alma, conocimiento y, en menor medida, práctica. Pero por eso debe trascender, saber dilucidar las potencialidades de su alumno y enmarcar su orgullo a los méritos de aquellos a los que ha enseñado. Y teneis razón, y eso me demuestra que sois un buen maestro, los avances del aprendiz son los avances del maestro, como veladamente le había dicho con la máxima del aprendiz eterno que es un maestro.
Ahora sonrió claramente al germano y no a modo de ofensa sino demostrado que agradecía su conversación y sus exposiciones.
Isolda Lamartine - June 13, 2006 08:03 PM (GMT)
A diferencia del Conde, el tutor no sonrió. Se acercó mientras este hablaba.
-Debo puntualizar dos cosas, Herr Du Trem. En un inicio hablé de aquellos que leen y critican poesía, y si no mencioné su última característica en mi frase, fue porque supuse que ya estaba en su registro y no era necesaria, y es un juego de retórica suyo el decir que sólo aquellos que rson poetas pueden enseñar la verdad poética. Mi punto era justamente ese: no es necesario ser poeta para tener un alma sensible, y los buenos lectores de poesía son los verdaderos críticos de esta.
Asintió cuando terminó.
-Es verdad lo que decís, más vale clarificar que el avance del Maestro no está en el mismo plano que el del alumno, en ningún sentido, pues el aprendizaje de la Esneñanza exige vicisitudes muy diferentes a las del arte que se enseña, y por eso, en eso, se sustenta mi afirmación casi peligrosa para muchos, de que ela habilidad práctica del Maestro en el asunto particular que está enseñando no es nisiquiera necesaria para que el producto final sea de la mejor factura.
A pesar de que el cortesano turingio no sonriera, su segundo gesto de asentimiento tenía casi la misma intencionalidad que la sonrisa del Conde. Puso el acero sobre la mesa y miró a Guillem.
Guillerm du Trem - June 13, 2006 08:22 PM (GMT)
El garou rió con alegría, pero no de manera escandalosa.
- Es bien cierto lo que decis, y a pesar de esta anima discusión, en el sentido más filosófico claro, tenemos puntos de vista con bastantes similitudes. Debo decirle que no era un juego retórico lo que expresaba, en todo caso un pensamiento mio que lo he fundido en la conversación sin percatarme. Hablo del poeta en un sentido mucho más amplio pues, desde mi punto de vista, aquél que en su espíritu posee la capacidad de trascender lo evidente, de maravillarse más allá del arte por encima de prejuicios y vanalidades, es, en suma, un poeta aunque jamás haya utilizado la pluma.
Guillerm se giró hacia Fabius e intento no dejarlo de lado.
- Aunque esta conversación es francamente interesante, no dejemos a nuestro joven Fabius desorientado con nuestras cabilaciones. Si lo deseais podemos ir a la sala de armas y prácticar un poco, ¿os parece?
Isolda Lamartine - June 13, 2006 09:05 PM (GMT)
El Maestro miró al alumno, esperando su respuesta. Desde sus días en aquella corte Germana no había hablado tanto, y sinceramente le molestaba. Sus ideas rígidas y su extrema disciplina no eran de mucha ayuda en una conversación que podía tener giros extremos. De hecho era famoso, o lo había sido, por su poca capacidad de aguantar burlas o contradicciones por parte de sus interlocutores.
Y su habilidad con la espada no era poca para hacerse respetar cuando, juvenilmente, se creía ofendido.
Mystere Imum - June 14, 2006 09:45 AM (GMT)
Una sonrisa se vislumbro en el rostor de Fabius...
-Creo que sera lo mejor...a practicar-dijo mientras tomaba una de las espadas que traia el criado.
La blandio con elegancia para acostumbrarse a su peso y movimiento. Y se encamino hacia el lugar de practicas.
La conversacion filosofica mantendida entre Isolda y Guillerm le habia fascinado, pues se relacionaba la poesia, las enseñanas y las espadas...Increible.
Guillerm du Trem - June 14, 2006 07:07 PM (GMT)
Guiado por Fabius, entraron en la sala de armas. Una vez allí, Guillerm se despojó de su largo abrigo carmesí. Estiró sus musculos a modo de calentamiento. Sin embargo, no se despojó de su inseparable Klaive. No pretendía utilizarlo, pero estaba unido con sus espíritus y no lo dejaría a merced de un joven inexperto como Fabius. Le tenía cierto aprecio, por ello no deseaba que tuviese una desagradable sorpresa.
Fue a la zona de espadas, sopeso una a una los aceros que le agradaban. Eso sí, sin filo como procedía. Se decidió por una espada ligera y de mediana longitud. La cantidad de armas que poseía la família Du Lombart denotaba que había habido una larga tradición de hombres de armas.
Se volvió hacia el joven y a su tutor.
- Cuando deseeis podemos empezar.
Mystere Imum - June 14, 2006 08:38 PM (GMT)
Fabius tomo la iniciativa, se puso en guardia para comenzar su demostracion...Se acerco a Guillerm blandiendo su espada cada vez mas rapido. Viendo como se paraba su contrincante y analizando sus movimientos, lanzo un golpe al flanco izquierdo de Guillerm.
El golpe salio extremadamente debil, tal vez no habia calentado lo suficiente o estaba nervioso por cubrir el engaño de Isolda...Sabia que no lo haria tan mal la proxima vez.
Pero perdio el equilibrio y callo al suelo, soltando la espada.
Rapidamente recobro la compostura, queria otra oportunidad para probarse a si mismo.
FDI:No tire iniciativa pues es una demostracion de Fabius.
destreza+armas cc +3 +5 +2 +3 +5 +1 (pifia!!!!)
Isolda Lamartine - June 15, 2006 04:04 AM (GMT)
Wolfram vio al chico caer, pero en su rostro ningún gesto apareció. Él también se había retirado el abrigo, y la punta de la espada sobre el suelo, ambos brazos cruzados sobre la empuñadura, esperaba que algo sucediera.
A diferencia de muchos maestros en las mismas circunstancias, Wolfram no movería, ni siquiera había pensado mover uno solo de sus músculos, hacer ni el más mínimo esfuerzo por tapar aquel tropiezo del joven, que desde luego no era para él una vergüenza ni mucho menos.
Claro, si el tío lo viera, inmediatamente quedaría despedido. Pero, de un modo bizarro, aquella maniobra pérfidamente retorcida por la mala suerte, confería a Wolfram del aura que quería frente al Conde.
Guillerm du Trem - June 15, 2006 07:11 PM (GMT)
Al ver el traspie de Fabius no avanzó. Animó prudentemente al joven a no desanimarse y se puso en guardia. En la distancia observó al tutor. Ciertamente tenía cosas más que interesantes, aunque la impasibilidad que mostraba y la falta de sentimientos aparentes no le agradaban en exceso. Pero el gesto de ahora lo entendía y lo compartía. El alumno aprende de sus errores. Lo aprobaba.
Una vez recuperado el joven noble, se lanzó al contraataque. Lanzó un golpe firme, pero inofensivo. Quizá mala suerte o quizá probaba al joven. Mostraba arrojo y valentía. Era importante.
Pronto los aceros empezaron a tañir su siniestra balada. El ritmo subía y bajaba a la par que los golpes. Fabius era diestro, se mantenía firme en sus envites, el garou paraba y esquivaba los golpes con maestría, pero denotando que empezaba a ponerse serio. Era un encuentro interesante y fructífero. Su experiencia le daba ventaja, mas no tanta como era de esperar.
Mystere Imum - June 16, 2006 01:43 AM (GMT)
Fabius no dejo que sus nervios ganaran, se puso de pie y comenzo lo que realmente sabia, no dejaria que un tropiezo arruinara todo lo que sabia que podia hacer.
Las espadas se cruzaban rapido, los movimientos de ambos eran agiles y precisos, denotando que Fabius tenia conocimientos solidos en este arte.
Tampoco se dejo intimidar por la aparente calma que demostraba Guillerm dada su experiencia, y poco a poco el encuentro se emparejo hasta no notarse cual de los dos era el Maestro.
La seriedad y determinacion en el rostro del joven mostraban que siempre se tomaba todo con el maximo esfuerzo y exigencia para si mismo.
El combate prosiguio a gran ritmo, pero las diferencias empezaron a notarse en algunos espacios que dejaba Fabius en su defensa, pequeños errores que en un combate real podrian significar la muerte...
Guillerm du Trem - June 16, 2006 06:25 PM (GMT)
Guillerm se mostró sereno y firme, pero había cambiado de un mero cruce de espadas a algo más serio. No dañaría al joven Fabius, aunque sus golpes empezaban cada vez a ser más contundentes.
Se sorprendió para bien con la habilidad del noble. La superioridad física del garou empezaba a imponerse. Viendo lo bien que se desenvolvía el joven y sabiendo que Isolda estaba presente (y algo tenía de interés en Fabius), decidió ponerlo a prueba.
Invocando a la fuerza de su rabia, lanzó dos golpes a la velocidad que cualquier humano solo podría realizar uno. Un golpe alto y otro bajo. Si Fabius no respondía, se iría directo al suelo. No sufriría ningún daño más que el de su orgullo. No pretendía humillarlo, tan solo probarlo. Sin duda, tendría algo especial. Sabría si sus virtudes con la espada lo eran.
Isolda Lamartine - June 17, 2006 07:00 PM (GMT)
A Isolda no le pasó desapercibida la ondulación de aquel poder elemental, esencial, primordial, que* salió despedido del cuerpo del garou.
A pesar de qe ella no entendía de espadas ni de combates, de elegancia con el acero o de estrategia, le parecía interesante e instructivo ver las evoluciones de Fabius en aquel arte, no por él en especial, sino por el empeño en general.
Más que eso aún, el descubrir ese flujo de energía provenir del lobo le provocó curiosidad más su mente trazó unas líneas que pudieran explicar el porque de su uso y acercarse a una posible naturaleza: era, estaba claro, quintaesencia pura.
Para Wolfram, por el contrario, aquel encuentro sí le era verdaderamente emocionante. Ambos eran buenos con su acero, pero desperdiciaban inútilmente sus energías en algunos movimientos que para él, seco también en el manejo de la espada como en el de la palabra, le parecían sobras y distractores innecesarios.
Cuando el embate del Conde se volvió más rápido, el turingio dio un paso al frente, sosteniendo su espada con la mano izquierda; no porque considerara que su pupilo se encontraba en peligro, sino porque aquello si hacía al conde un digno rival para él, y de paso, auqnue no le interesara, tal vez el joven pudiera aprender una o dos cosas.
*Consciencia
Mystere Imum - June 21, 2006 02:10 AM (GMT)
Fabius no pudo contener los dos golpes, paro el primero pero el otro lo mando al suelo con algunos moretones. No le paso desapercibida la descomunal velocidad de Guillerm pero se guardo el comentario para preguntarlo luego a su Maestro o a Isolda.
Se levanto con cierta dificultad y estrecho la mano de Guillerm en un gesto de camaraderia.
-Que le a parecido la demostracion?
Pregunto a ambos, tanto a Guillerm como a su Tutor.
Isolda Lamartine - June 21, 2006 02:22 PM (GMT)
El germano hizo un gesto de asentimiento bajando el rostro cuando Fabius supo que después de aquel golpe seguir sería sin duda un error. Le sorprendió gratamente la habilidad del muchacho y la urgencia qe tenía su tío para que consiguiera un tutor le pareció exagerada.
Pero daba igual; aún tenía cosas que aprender. Lo interesante era Guillerm. A pocos había visto hacer eso y en todo caso no eran humanos.
Isolda sonreía para sus adentros. Aquel joven sin duda sería un Bonisagi nada convencional.
Guillerm du Trem - June 21, 2006 04:55 PM (GMT)
Guillerm bajo el arma y le respondió el firme apretón del muchacho.
- Teneis buen dominio del acero, Fabius. Debo aseguraos que me habeis sorprendido gratamente. Vuestro tutor hace una buena labor. Dentro de muy poco sereis un gran espada.
Después se giró hacia el tutor y le mostró sus respetos por su "supuesta" trabajo. Dejó su espada junto con las otras y desenvainó el gran klaive.
- Si me permitís, monsier Wolfram, me gustaría poder usar con vos mi espada. No deseos que nos hagamos ningún daño, pero, como vereis, con esta particular espada mis artes crecen en un dominio que seguramente vos no habreis visto. Sabed que esta solicitud os la hago en honor a vuestra destreza, pues si Fabius se maneja bien, vos tendreis muchos más recursos.
Su pregunta era amable y franca. Aunque Isolda estaba destrás de todo esto, el germano parecía tener autonomía propia, lo que le convertía en un gran rival en potencia.
Isolda Lamartine - June 29, 2006 03:40 AM (GMT)
El noble germano no sonrió, pero asintió.
-Entonces usted no tendrá impedimento en que yo use esto, -dijo mientras sacaba de entre su ropa un crucifijo plateado y lo ponía con tranquilidad en la cruz de su espada. Podría ser interpretado por cualquiera como un agüero o una encomendación a Dios, pero ni Fabious ni Guillerm, que sabían quién era Wolfram, o al menos quién estaba en aquella habitación, corría riesgo de aventurar una respuesta negativa a esa hipótesis.
Caminó hasta estar a tres metros de Guillerm y le hizo una reverencia.
Sin duda alguna aquella sería una batalla interesante, pues además de las habilidades de ambos combatientes, ni Isolda ignoraba que aquella espada del lobo debía ser sumamente poderosa pues sentía el correr de la quintaesencia por la hoja, ni Guillerm ignoraba que cualquier cosa que la maga usara era ya de por sí un artefacto a tener en cuenta.
Mystere Imum - June 29, 2006 06:22 AM (GMT)
Fabius realizo una respetuosa reverencia y se alejo un poco del lugar donde se llevaria a cabo la lucha...Observo la extraña arma que tenia Guillerm, y se sorprendio que su tutor usaria un crusifijo en su espada.
La lucha prometia, seria interesante ver como Isolda se salia de esta. Pues confiaba y se maravillaba de su magia.
Guillerm du Trem - June 30, 2006 10:50 PM (GMT)
Guillerm también asintió. Todo estaba listo para un interesante encuentro.
Concentró todo su cuerpo en el arte del Klaivekar, la lucha garou. Si las fronteras entre oriente y occidente ya se hubieran roto y algún maestro oriental lo observará, no dudaría en clasificarlo de arte marcial.
Tomo su posición de ataque. El arma se hacía uno con su brazo, era una extensión de él mismo. Observando su pose, cualquier espadachín vulgar no entendería nada. Sin embargo, aquel "tutor" no era alguien normal. Ni tan siquiera olía como un humano.
Se concentró, giró su klaive por dos veces y se dispuso a aguantar el embite del germano. Le cedía la primera acción.
Isolda Lamartine - July 1, 2006 05:34 PM (GMT)
La gárgola aceptó la invitación del Lobo, y dio un paso adelante.
Como un cauto espadachín, su primer embate, auqneu tuvo fuerza y era realmente difícil de contener, era medido. Tenía como única misión probar la defensa de la extraña postura que tomaba el Lobo, sin arriesgarse a quedar mal parada en caso de que el noble pudiera defenderse bien.
Se evidenció en este sólo movimiento, y era algo que sólo los verdaderamente diestros podían ver, que el estilo del turingio era un estilo de batalla, de vida o muerte, muy alejado de cualquier floritura o finta cortesana, con el único objetivo de vencer al enemigo.
Guillerm du Trem - July 1, 2006 11:32 PM (GMT)
El ojo experto de Guillerm en el combate puso en evidencia el estilo del germano. Era duro y contundente, sin miramientos, con un solo objetivo.
Siguiendo las enseñanzas del arte del Klaive, inició una de las maniobras clasicas. Con fugaz giro de su hoja, consiguió atrapar el acero del Wolfram. En cualquier otra ocasión habría continuado hasta desarmar, si podía, al oponente. En este desafio no era necesario, le basto con desviar la hoja unos centimetros hacia un lado para evitar el impacto.
Acto seguido, era su turno de atacar. Retrocedió su filo plateado y lo lanzó en un arco perfecto, de abajo arriba, contra su oponente. No le importaba mostrar sus habilidades en aquel evento. Su estilo era particular a ojos ajenos y técnicamente perfecto a vista de otro garou.
Seguro que la respuesta sería interesante. Mucho tenía que demostrarse mutuamente ambos antes de llegar al final.
Isolda Lamartine - July 2, 2006 04:42 AM (GMT)
Löw entendió aquel movimiento cuando era demasiado tarde. Supo que aquel movimiento de aquella extraña espada no era normal y por el movimiento del filo, si Guillerm hubiera deseado desarmarla y ella no portara la Cruz de Hielo que Isolda le había prestado, lo hubiera hecho, y su muerte, en caso de que hubiera sido una batalla real, habría sido inevitable. ¿Qué estilo era aquel? ¿De dónde provenía esa manera de blandir el acero?
Había cruzado junto a su ama, que miraba a un lado sin entender nada de lo que sucedía, muchos reinos en muchas latitudes: había batallado feroces escandinavos en los reinos cubiertos de hielo y nieve, había combatid feroces ladrones de desierto con espadas curvas en los países musulmanes, había batallado a elegantes espadachines españoles de espadas delagadas y peligrosas como aguijones de abeja; incluso había desafiado el poder de un hacha de dos manos portada por un gigante, o inmensas armas curvas llevadas por seres de otros reinos diferentes al humano que según su ama eran mercenarios de los seres feéricos. Pero eso nunca antes lo había visto y era no sólo efectivo, sino hermoso.
El nuevo ataque de Guillerm no fue más que una confirmación de que se enfrentaba algo totalmente desconocido. Pero era turno de Löw de mostrar para qué Isolda la había creado.
Fue un movimiento simple, rápido y para cualquier persona que no estuviera luchando aquella batalla, inofensivo: su espada salió al encuentro de la Klaive, en un gesto aparentemente inocente. Más estaba el filo protegido por la Cruz de Hielo lo que evitaba que se rompiera al chocar con el arma sagrada, y la gárgola, de fuerza impresionante, había acumulado toda la energía del golpe para que se desplegara simplemente en el contacto.
Ambos aceros sonaron con violencia al chocar. Y si hubiera sido un mortal corriente con un arma, al no poder entender que ese golpe no era lo que parecía, su espada hubiera volado lejos convertida en añidos. Pero no era mortal y su espada no era normal, así que Löw, que a pesar de la brutal fuerza del golpe no había perdido ni un momento el control de la espada, hizo arco también descendente y perfecto, aprovechando el impuslo ascendente que en la anterior parada había imprimido a su hoja.
Guillerm du Trem - July 2, 2006 02:19 PM (GMT)
En el interior del garou se esbofó una leve sonrisa. Ahora empeza a ponerse interesante. El estilo del turingio era muy diferente al suyo pero igualmente eficaz. Si el desarrollo seguía esa línea el enfrentamiento sería visto casi como una escena bellamente trazada de baile.
Viendo el filo irrompible del germano devolverle el golpe con la misma presteza y fuerza, optó por una esquiva clasica. Con una finta ágil y ayudado por la fuerza de su rabia, marcó un paso a la izquierda, pero esquivo a la derecha, quedando al lado del Wolfram, casi rostro con rostro en direcciones opuestas.
Una vez esquivado el brutal golpe, sin obviar que la hoja paso a escasos milimetros de su cuerpo, agarró su klaive con ambas manos y lanzó un golpe simple, directo, a la espalda del contrincante. Sin embargo, lo lanzó con la hoja completamente plana. Tras ellos se puso a su espalda y esperó que el digno tutor de Fabius se girará.
Isolda Lamartine - July 2, 2006 03:57 PM (GMT)
Löw no se sorprendió de que el golpe que enviara lograra ser esquivado por el lobo, pero sí de que su respuesta fuera tan rápida; aprovechando su posición, poniendo la espada vertical y muy junta a su cuerpo dio una vuelta sencilla, con la hoja de la espada también acostada -pues no podría saber cómo estaba la de Guillerm-, y con ese sencillo movimiento detuvo el golpe, auqnue en su espalda sintió la fuerza del Lobo, y vio su sobrehumana velocidad.
Continuando con la vuelta terminó parada frente a Guiller, sosteniendo su espada en alto. Ahora era el turno del noble. Dio un paso atrás y cruzó su espada, dejándola horizontal frente a su pecho: un estilo viejo, poco usado ya entre los jóvenes guerreros porque exigía demasiada fuerza en las manos, pero sin duda alguna una de las defensas clásicas más fuertes y con más posibilidades de modificarse en caso de un ataque excepcional.
En condiciones normales, y eso ahora lo sabía, tendría que verse obligada a desplegar sus alas y su potencia de choque para vencer a Guillerm, y dudaba qe aún así lograra hacerlo. Era sin duda un brutal guerrero.
Mystere Imum - July 2, 2006 04:06 PM (GMT)
Fabius contemplaba maravillado aquel espectaculo, observaba con detalle todo lo que sucedia. No habia que ser experto para darse cuenta que el estilo de Guillerm era algo unico, y nunca visto en Paris.
De donde habria traido esos extraños y efectivos moviemitos? seria una pregunta que le haria al finalizar el combate.