Llegó a su Sanctum después de haber recogido reservar de quintaesencia, que con tranquilidad sacaba día a día, disciplinadamente, del Nodo.
La que necesitaría sería más que suficiente para cumplir lo que necesitaba: hacer que la "percepción" de los muros llegara hasta la entrada de esa catatumba, uniendo así al telar de su consciencia sobre todo lo que pasaba dentro de los muros, lo que pasaba afuera. No serían dos veces en las que descubriera a un ser espiando a los Despertados.
Sin embargo no sentía temor alguno. El que los muertos, pues creía eran ellos, supieran sobre lo que guardaba Le Ictus no le importaba. Ellos, esperaba Isolda, no se atreverían a meterse con los Despertados, menos aún con Goratrix en París, pues paradójicamente él sería quien actuaría en favor de los Magi en aquella ocasión. No era tan tonto, y sabía que el poder de un Artesano de la Voluntad podía acabar con los Massasa de la ciudad.
Pero si volvía a descubrirlos mirando su refugio, entonces recibirían un mensaje tan claro que jamás osarían de nuevo pensar siquiera en ella o los suyos.
Cerró los ojos.
El poder que Isolda convocaba en su refugio era grande, era demasiado grande. las paredes se curvaron ante el gesto de la maga, y los hilos, cada uno de ellos, que en los años habia entretejido en los túneles de Le Ictus, en sus muros exteriores, y en las mentes de los que habitaban la Capilla, volvieron a las manos de la Hilandera, que con delicadeza les miró como mira una madre a sus hijos.
Había que añadir un nuevo hilo, y ese nuevo tejido sería mśa grande y más hermoso.
Así pues abrió una brecha, con delicadeza, en una parte del hechizo, compuesto por complicados ritae hebraicos y símbolos geométricos, y comenzó a tejer el nuevo pedazo, siendo entremezclado en la anterior composición de manera tan precisa que jamás podría haberse pensado que habían estado separados.
Y lentamente, paso a paso, palab ra a palabra, símbolo a símbolo, el poder de Isolda unió al anterior tejido que le daba omnisapiencia en esos muros, la conciencia del exterior, alejándose treinta metros de los muros exteriores.
Su Sanctum, doblegado con tal poder, sonaba con armónicos compases y palabras y murmullos de los mágicos seres y objetos que allí se guardaban, a pesar de su esencia mágica, se sintieron impresionados; y al término de los minutos, cuando ya dos horas habían psado, la Magister Mundo, Regente de la Capilla, abrió sus azules ojos.
El tejido estaba terminado.
FDI: Hechizo permamente. Corona 5 Primus 4 Al-Hajj 1. Uso la quintaesencia que me pide un hechizo permamente divido la mitad por ser Maestra en Primus y listop.
El sigueinte paso era responderles con la misma moneda, pero de manera mucho más poderosa y sugilosa al tiempo.
Suspiró. Diseñar una mente era siempre difícil. Diseñar una mente que pareciera una idea era mucho mas difícil todavía. Ya había hecho a Imlk, que había sido perfeccionado con el tiempo. Pero ahora fabricaría algo mucho más poderoso y nocivo, al tiempo que útil en la labor que tenía que encomendarle.
Fuera lo que fuera que habitara aquellas catatumbas, siempre llenas de mitos y terrores, una idea pasaría de mente en mente, vagando en los túneles, sin ser eliminada por tener una exiistencia independiente.
El diseño, por supuesto, tenía que ser sumamente cuidadoso y exigiría mucho esfuerzo, esfuerzo que podía emprender aquella misma noche, en ese mismo instante.
Tomó un pergamino y comenzó a escribir, con tinta invisible cuyo sustento eran lágrimas del río Sena, y el poder de la quintaesencia, la pureza de aquella mente-idea, hicieron que todo lo oscuro u opaco del Sanctum se iluminara primero, y luego se tornara traslúcido y efímero.
Palabra a palabra el espía fue fabricado, y su nombre fue Luckar.
Cuando terminó estaba verdaderamente exhausta por el doble efuerzo, y la noche se aproximaba a su fin. Con palabras sencillas envió a Luckar a penetrar las catatumbas. Ya pronto tendría noticias suyas.
FDI: Otro hechizo permamente, Corona 5 para crear la mente y camuflarla como idea.