Title: Negociando un rato (16-11-1225)
Description: Pasen sin llamar. Noche.
Gervese - June 3, 2006 07:46 PM (GMT)
Alba de PiquetAlba de Piquet salió enfadada de uno de los puestos del mercado. La tienda llevaba horas cerrada, pero se podía ver que había luz y ambiente como el de una fiesta en su interior.
La joven señora miró al cielo y comprobó preocupada que había anochecido. Las negociaciones de su marido se habían prolongado demasiado tiempo a causa de la excesiva bebida y las conversaciones groseras. Algo insoportable para una mujer piadosa como ella, por eso había salido, pero ahora comprobaba que el mercado antes lleno de gente se había transformado en un lugar casi vacío y bastante siniestro.
Temerosa hizo ademán de volver a entrar en el puesto del que había salido, pero en cuanto puso su mano sobre la puerta de entrada escuchó las risotadas del interior. Su nariz se contrajo en un gesto de disgusto. Se giró mientras se cubría con su manto, altanera, incómoda en ese sórdido lugar, y se sentó junto a la puerta, vigilando lo que pasaba por el nocturno mercado.
Guillerm du Trem - June 4, 2006 10:04 PM (GMT)
El garou había escogido el mercado cuando habían finalizado sus actividades para realizar un ligero paseo por la noche de París. Se había zafado de los miembros del clan y sus exigencias como señor del túmulo para disfrutar de la soledad y de la compañía de sus pensamientos. Esos momentos le daban solución a multitud de problemas del clan. Normalmente acudían al bosque donde estaba más protegido, pero con una tregua latente con las sanguijuelas hoy había escogido la ciudad para dejar paso a sus reflexiones.
En su paseo nocturno, vislumbró una joven dama de rostro entre enfurecido y triste sentada frente a una de las tiendas del mercado. Se percató que risas y efluvios de alcohol salían del interior. Bien conocía esas situaciones. Seguramente la dama esperaría a su padre, hermano o esposo a que acabara sus dedicaciones al vino y al compañías vanas.
Sintió entre lástima y furia y decidió dar conversación a la dama para hacerle pasar mejor la situación.
- Perdonad, madamme. Una noche como esta, con un cielo tan estrellado y una bella luna iluminandonos no debira acoger a una dama como vos con un gesto tan enojado. Seguro que vuestra ira se apaciguaría con un paseo acompañado por esta brisa. Disculpad mi falta de educación... Soy el Conde du Trem. Y recorro estas calles para aliviar mi mente de las presiones mundanas. Tened por seguro que mis intenciones solo recurren a los deseos de una buena compañia en la noche. Si mis palabras os molestan, no dudeis en decirlo pues mis impulsos son nobles.
Gervese - June 5, 2006 04:39 PM (GMT)
La joven se asustó ante la repentina llegada de un desconocido. Cuando este tuvo el descaro de proponerle dar un paseo a la luz de la luna, ella se encogió con timidez y se quedó muda. Pero ni el susto ni la verguenza le hicieron regresar al interior de la tienda. Al contrario, se quedó allí, atenta a las siguientes palabras del noble.
Guillerm du Trem - June 5, 2006 04:50 PM (GMT)
Reacciono deprisa. La sorpresa de la dama y la falta de palabras era lógica. Debía ser más laxo en sus palabras. Sin embargo, que no saliera huyendo del lugar le daba ocasión de enmedar su error. También le hacia comprender que prefería arriesgarse antes de volver a la tienda.
Guillerm hizo una reverencia y habló:
- Perdonad, de nuevo, mi atrevimiento. No pretendo incomodaros. La verdad es que mi experiencia en este mundo me ha hecho ver que os encontrais en una situación incomoda y, por extraño que parezca en este mundo tan siniestro en que vivimos, mi alma se conmueve ante el sufrimiento de los demás. Solo me gustaría haceros más apacibles estos momentos. Si os incomodo, me marcharé sin más dilación, pues no quiero perjudicaros más.
Su rostro era sincero y afable y dijo todo en un tono cordial y suave. Prudentemente se dispuso unos pasos más atrás para dejar espacio a la dama y no atosigarla.
Gervese - June 7, 2006 04:39 PM (GMT)
Relajando levemente sus nervios ella consiguió responderle.
- Disculpadme vos a mí, comprendo que vuestras intenciones so buenas y mi sobresalto no pretendía ofenderos, es este lugar y la noche lo que me asustan.
Cogió su falda, e inclinó levemente sus rodillas para saludar.
- Soy Doña Alba, señora del mercader du Piquet.
Ella remarcaba ciertas palabras para dejar clara la situación. Una mujer sóla, en la calle, por la noche podía parecer disponible o algo así, y no era el caso.
Guillerm du Trem - June 7, 2006 04:48 PM (GMT)
- Encanto de conoceras, Madamme Alba du Piquet.
Hizó otra reverencia en la distancia y le sonrió levemente.
- Imagino que su marido se encuentra en estos en momentos importantes "negocios". Entiendo vuestra angustía. Pero no hablemos de ese tema. ¿Os agrada la noche de París? A mi me apasiona. Hace muchos años que no paseaba por sus calles. Sé que existen peligros, pero la desazón de mi alma, mis responsabilidades, hallan paz en estos lugares. ¿No creeis?
Gervese - June 12, 2006 02:15 PM (GMT)
- Sí, mi marido está aquí. - muy cerca.
Alba hacía como si estuviese por encima de las cosas de las que le hablaba Guillerm, como si las noches oscuras y peligrosas no le produjesen pasión alguna. Sin embargo, eso no era del todo cierto, la vertiente misteriosa de las calles de París si alimentaba su curiosidad, sobre todo tal como la describía el conde, que tambien resultaba muy interesante.
- Normalmente encuentro más paz para mi alma en el interior de una iglesia. Los peligros de la noche de París no son adecuados para una joven bien educada, señor conde du Trem. ¿Acaso vuestras responsabilidades se encuentran lejos de París? Habeis dicho que hacía tiempo que no caminabais por estas calles.
Guillerm du Trem - June 12, 2006 07:47 PM (GMT)
- Es cierto que hacía tiempo que no caminaba por estas calles. Mis responsabilidades ahora se encuentran justo en París, pero años ha salí de la urbe para formalizar mi educación y convertirme en un hombre de bien. Mis padres eran sabios y sabían perfectamented donde formar a su sucesor...
Hizo una pausa recordando todo lo vivido en estos últimos años. Miró de nuevo a la señora con amabilidad y respeto y prosiguió.
- Respecto a lo que decís de la iglesia y los peligros de esta ciudad... Teneis razón en cuanto a lo que pueda acecharos y los maleantes nocturnos, pero no hablaba de esa paz mística que encuentra vuestro espíritu en el santo oficio, sino de la paz más terrena, la paz de los quehaceres diarios y de los deberes que, día a día, nos consumen. Sin duda todos aceptamos estos hechos cotidianos con algarabía y saber hacer, como nos han enseñado, pero ese pequeño rincón de nosotros mismo que nos permite ser vagamente egoistas se reconforta con momentos de paz y sosiego.
Todo en Guillerm era tranquilidad y pausa. No dió ni un solo paso hacia la dama para demostrar su respeto como mujer casada... Solo buscaba un poco de conversación.
Gervese - June 15, 2006 04:50 PM (GMT)
Alba miró hacia un lado en un gesto inequívoco de no estar de acuerdo con lo que se decía. Se trataba de un gesto involuntario y tímido, al no poderle llevar la contraria a un noble al que apenas conocía. Ella estaba profundamente cansada de sus cotideanidad, ansiaba una cierta dosis de peligro y viajar y aprender de otros lugares.
- ¿Y cual es ese lugar que era mejor que París para educarse? - dijo con cierta ironía - Esta ciudad tiene una de las universidades más prestigiosas del mundo. Pero no se trataba de ese tipo de educación ¿verdad? - no, aquello podía sonar mal - no me malinterpreteis, sin duda estais bien educado, pero hay en vuestra mirada un saber que parece de tipo más mundano, no como el que le dan a las gentes de la iglesia en la universidad. Es algo ....
¿aterrador? ¿peligroso? ¿salvaje? todas las palabras que describían la sensación que Alba quería expresar resultaban inadecuadas, parecían querer decir otra cosa. Finalmente se dió por vencida y dejó la frase sin acabar.
Guillerm du Trem - June 15, 2006 06:45 PM (GMT)
Entendía la deconfianza de la dama hacia un desconocido, mas ya se estaba cansado de intentar tener una conversación entretenida sin más pretensión y no ser puesto en duda en cada momento.
Sin embargo, era paciente y la cortesía le impedía hacerle un desaire.
- No la malinterpreto, madamme, y acertais en vuestras observaciones. He recorrido toda Europa y más allá de sus fronteras para conocer al ser humano, sus bajezas y sus virtudes, todo acompañado de una buena formación académica. Mi família creía, y con buen criterio, que para poder ser un digno portador de la nobleza era necesario conocer al pueblo, mezclarse con ellos y entender sus motivaciones. Mis padres eran personas de bien y del mismo modo querían que creciese.
Gervese - June 15, 2006 07:23 PM (GMT)
- Sí parece que se preocuparon por educaros bien, a mi me hubiese encantado recorrer Europa - terminó confesando en un suspiro -, pero mi marido no suele llevarme en sus viajes, tan solo me permite acompañarle a las cercanías de París.
Despues ella se arrepintió por haberle explicado esas cosas a un desconocido y trató de pasar el asunto interesándose por su interlocutor.
- ¿Y dónde está el condado du Trem? ¿vivis cerca de aquí?
Guillerm du Trem - June 15, 2006 07:33 PM (GMT)
Se sintió aliviado cuando percibió que Alba bajaba un poco la guardía. El garou sabí que podía imponer, pero ahora no deseaba mostrarse así.
- Muy cerca de París se encuentran la tierras de mi família. Es una hacienda modesta para un noble. Siempre nos hemos interesado más por las posesiones del alma que de las mundanas. Pero allí esta mi infancia y la tengo en grata memoria a pesar de los años.
Aunque intentó dejar pasar su primera frase para no incomodarla, no pudo evitar responder.
- No sufrais por vuestras confesiones. Estan a buen recaudo. Os doy mi palabra.
Gervese - June 16, 2006 09:31 AM (GMT)
- Gracias, pero no es necesaria vuestra discercción, tan solo me sorprende haberos contado algo que ni siquiera me había contado a mí misma. Pero lo que os he dicho es cierto, me gustaría conocer mejor esos lugares lejanos, y pienso que aceptaré más formalmente vuestra amable oferta de conversación si me prometeis relatarme vuestras experiencias en aquellos lugares.
Guillerm du Trem - June 16, 2006 05:55 PM (GMT)
El garou sonrió a la dama, abierta y amablemente, con gentileza.
- Será un honor narraos algunos de mis viajes si en tan buena compañía me hallo. ¿Supongo que no moletará a vuestro marido?, no quisiera poneros en una situación comprometido.
Saliendo que la dama tomaba sus propias decisiones, como estaba claro, a pesar de la pregunta le ofreció su brazo cortesmente para iniciar el paseo.
Gervese - June 17, 2006 04:59 PM (GMT)
Alba elevó las cejas y pensó mí marido. Miró a la puerta que se encontraba a su espalda, por unos momentos aquella conversación le había hecho olvidarse de sus iniciales temores y de algunas responsabilidades.
Despues bajó su mirada dudando y finalmente se mordió ligeramente el labio inferior, tampoco tiene nada de malo dar un paseo.
Acto seguido rodeó delicadamente con su mano el brazo que el conde le ofrecía, aceptando con ese gesto su oferta.
Guillerm du Trem - June 17, 2006 09:08 PM (GMT)
Guillerm sonrió amablemente a la dama e inició el paseo.
- Soy una mujer curiosa, madamme. Realmente interesante, si me disculpa la expresión. Este mundo realmente es más complejo y, a la vez, más sencillo de lo que creemos. Recorrer paises, campos, ciudades lejos del hogar nos enseña mucho de nosotros mismos. Cuando superamos la partida del hogar, el lugar donde crecemos, empezamos a disfrutar de todo aquello que encontramos. Nunca se pierde la añoranza de tu tierra, pero vives con ello. Hay lugares maravillosos más allá de esta ciudad... y sorprendentes.
Las palabras del garou fluían solas. La petición de la dama le había animado y su mente ya viajaba por todos aquellos lugares donde había pasado.
Gervese - June 18, 2006 01:39 PM (GMT)
Alba se mostraba complacida con las palabras de Guillerm, el interés era evidentemente mutuo.
- Sí, se que esos lugares maravillosos existen, los conoce mi corazón que desde siempre ha tenido la esperanza de recorrerlos, pero las circunstacias de mi vida me han impedido llegar a conocelos con mis sentidos.
Los vivaces ojos oscuros de la muchacha centellearon, ciertamente parecía poseer una sensibilidad especial, era perceptiva y eso era lo que había permitido que ambos conectaran.
- Puedo comporbar por vuestras palabras que esos lugares ya estan despiertos en vuestra memoria, pero a mí de poco me sirve que permanezcan allí, habeis prometido liberar vuestros recuerdos y compartirlos conmigo ¿Quizas son muchos y no sabeis por cual empezar? Os propongo una idea, cuando hablamos de lugares lejanos y exóticos que hayais visitado ¿cual es la primera imagen que surge para vos?
Guillerm du Trem - June 18, 2006 06:47 PM (GMT)
Miró fijamente a la dama con gesto afable.
- La curiosidad realmente os apremia. Por supuesto que tengo intención de cumplir mi promesa... Mi mente se llena de lugares extraños y maravillosos, pero por alguno he de empezar.
Con una pausa y una pequeña reflexión, empezó su narración.
- Mi pies me han conducido a multitud de lugares en este y otros continentes. Desde Irlanda y Escocia, pasando por Hungría, el norte de Europa y sus tierras salvajes, Constantinopla, Jerusalem... Pero en mi dejó huella mi paso por las tierras de Africa, aquellas que bañadas por el río Nilo muestran lo impresionante de una civilización gloriosa. El viaje es sumamente duro y extenuante, pero esta misma rudeza del camino te hace admirar más lo que llegas a ver. En un paraje rodeado por el inmenso desierto, aparecen las ricas tierras de Egipto. Si nunca habeis salido de París, no podeis haceros ni una ligera idea de la vida en aquel lugar. Antaño glorioso, hoy territorio musulmán, sus costumbres no se asemejan a las nuestras. Pero entre todo esto, aparecen los vestigios del Imperio Egiptcio. Hoy poco se puede apreciar, aunque algún día hallaran grandes tesoros. Sin embargo, esos vestigios de un gran imperio afloran para enseñarnos su grandeza. Estructuras de piedra que solo podemos imaginar en pleno desierto, rumores de tumbas de antiguos reyes con promesas de vida eterna... Es una tierra mística y legendaria. Aunque hay muchas más...
Esperaba haber complacido a la señora Alba y hacer que su imaginación fluyera por tierras lejanas. Su rostro hablaría por ella.
Gervese - June 29, 2006 10:25 AM (GMT)
El conde du Trem había acertado nuevamente, sus viajes le habían llevado a todas las fronteras del cristianismo, a los límites en los que la verdadera Fe se enfrentaba a creencias paganas o a otras religiones. Siendo una devota cristiana Alba sentía una insaciable curiosidad por lo que se encontraba al otro lado del límite, y por los itinerarios marcados por el señor du Trem, él compartía con ella esa curiosidad. Ella suspiró.
-Esta muy bien, como principio, – sonrió – pero la memoria de la vista resulta algo impersonal, he visto representaciones de los lugares que habéis narrado en tapices y grabados. Contadme algo sobre esos lugares que sólo conozcáis vos ¿cómo suenan, a qué huelen y saben oriente y las tierras del norte? ¿a qué gente singular habéis conocido?.
Guillerm du Trem - July 2, 2006 02:08 PM (GMT)
Guillerm volvió a sonreir. La curiosiadad de la dama comenzaba a llamarle la intención. Una fugaz idea se estaba formando en sus mente. Seguiría la conversación y la sondearía. Podría ser algo sumamente interesante para los garou.
- Vuestra curiosidad es insaciable, madamme Alba. No os defraudaré...
Levantó la vista al cielo y se sumergió en las sensaciones del Nilo.
- En eso distantes parajes, el olor a especies exoticas bañan el ámbiente como un humo sacro donde dejarse mecer. La vida allí dista del día a día en la urbe. La balanza de la vida y la muerte se mece allí a su antojo. Temperaturas dignas del infierno de día, terribles tormentas de arena que arrasan a su paso. La noche se vuelve una fiesta. El cese del calor da paso a la vida... Pero a pesar de tan duras condiciones las gentes son sumamente amables. Parecen haber aceptado su destino con dignidad y aprobación. Los pocos forasteros que llegan a sus poblados, muchos de ellos nómadas, te acogen como uno más. Sus tés, sus frutas y sus manjares de placeres aquí desconocidos inundan los sentidos.
Dió paso a las gentes que se cruzó.
- Las gentes del lugar, curtidas por el sol abrazador, disfrutan de una vida más, digamoslo así, placentera. Distan mucho de nuestras costumbres y si no vences los prejuicios iniciales jamás los entiendes. Tienen leyes férreas, incluso inhumanas. Pero a la vez la cultura crecé como una extraña flor del desierto. Es algo casi mágico.
Aquí detuvo su narración era momento que ella también explicase algo.
- Ahora, si me lo permitís, me gustaría preguntarle yo. Es agradable escuchar otra voz y no mis cuentos interminables. Seré un poco indiscreto... Una dama como vos, con tales inquientudes y tal ansía de sano conocimiento, ¿qué hace sumergida en la ciudad y en un matrimonio que de sobras se ve que no os satisface? Quizá sea una pregunta un tanto dura, pero en este mundo hay muchos caminos y nuestra alma es su guia. Si no la escuchamos algo muere en nuestro interior. ¿Acaso no veis que eso que buscais esta aquí mismo, a tu alrededor?
Aquí iniciaba su sondeo. La última pregunta, implicitamente, planteaba dudas casi existenciales, que posiblemente removieran algo en el interior de la dama.
Gervese - July 3, 2006 11:17 AM (GMT)
La tímida joven se sobresaltó, ciertamente aquel desconocido se tomaba confianzas al preguntar, una señorita bien educada debería mostrarse indignada. Pero no quiso rechazar aquellas preguntas. Eran tan acertadas, la había descrito tan bien y además había sido muy complaciente ante las preguntas de ella. Alba no podía enfadarse, y le contestó con tanta franqueza como tenía la pregunta:
- Sí, puedo ver lo que me decís, no es la ignorancia lo que limita mis anhelos, sino el sentido de la responsabilidad. Vuestras experiencias demuestran que vos disfrutáis de una libertad inusual y seguro que os habéis esforzado en alcanzarla, pero vuestro linaje y vuestro sexo os facilitan mucho esa tarea. Mi matrimonio fue concertado por mi familia y bendecido por Dios, respetar eso es más importante para mi alma que otras cosas.
Guillerm podía haber descubierto que las ansias de libertad de Alba eran incontenibles, pero ella ordenaba sus prioridades de modo diferente.
Bastantes metros más atrás se abrió la puerta del negocio del que había salido ella. La luz del interior se extendió por la calle del mercado, y un momento después una gigantesca sombra la eclipsó casi por completo. Una voz gruesa como un tonel, y quizás igual de llena de vino, gritó el nombre de la dama “¡Alba! ¿Dónde te has metido?”. Ella miró atrás con tristeza, aquel agradable momento llegaba a su fin.
- Mi señor esposo me reclama...
Guillerm du Trem - July 4, 2006 11:05 PM (GMT)
Era todo lo que necesitaba saber. La interrupción del marido no le dejaría a medias. Era momento, y debía actuar con rapidez, de sembrar la duda.
- Antes que os marcheis, madamme Alba, permitidme que os haga una pregunta, más indiscreta si cabe...
Estaba jugando sus cartas. En su tono se dejaba entrever el misterio e, incluso, un atisvo de esperanza a la vida de la dama.
- Si os dijera que ni vuestra posición ni vuestro sexo son barreras para vuestra ansiada libertad, ¿qué creeríais? Es posible que el Todopoderoso halla trazado otros senderos para vos, que vuestras inquietudes existen porque es otro el destino que os aguarda. Vuestra alma está con Dios, de eso no cabe duda. Por eso mismo creo que lo que sentís tiene más valor del que le dais. Si eso fuera así, ¿aceptaríais vuestro destino sin las barreras que os imponeis?
Arriesgado y contundente. Cabría ver la reacción de la dama.
Gervese - July 9, 2006 06:05 PM (GMT)
Guillem estaba tan acertado como lo había estado en todo momento, lo único que había cambiado era que Alba tenía urgencia por acudir junto a su marido. Ella tenía instinto para los negocios y sabía cuando alguien estaba preparando una oferta y también sabía que no le dejaría marcharse hasta que la hiciese. Así que trató de acelerar el trámite.
- No creo que yo me imponga barreras, trato de esforzarme con la situación que me ha tocado, lo hago lo mejor que puedo porque no conozco otro modo de vivir. Pero parece que vos conocéis un modo mejor, un camino más fácil ¿me lo vais a decir?.
Guillerm du Trem - July 11, 2006 04:52 PM (GMT)
Una sonrisa enigmática surgió de la comisura de los labios del garou. Era momento de apostar fuerte, ella entraba a jugar.
- Estais completamente en lo cierto. Existen otro o, mejor dicho, otros caminos. Unos conducen al mal y la corrupción, otros a la sabiduría y el conocimiento. El que yo os ofrezco pertenece al segundo...
Hizó una pausa y un tono mucho más serio que el anterior y con completa sinceridad siguió.
- No penseis ni por un instante que se trata de una tentación demoniaca. No soy Lucifer ni ninguno de sus esbirros. No busco vuestra alma... Tan solo vuestra libertad. Sois libre de escoger el camino, pero debeis saber que es un sendero sin retorno. Una vez lo asumais no hay vuelta atrás...
El silencio los rodeo espectante.
- Tomad vuestra decisión. Si os arriesgais os espero mañana al atardecer en la entrada del bosque. Decid a vuestro marido que el Conde reclama sus servicios pero solo a través de vuestra persona. Como buen comerciante sabrá valorar el oro. Ahora no deseo demorarla más. Si me disculpa.
Y con una reverencia concluyó su reunión. Mañana tendría respuestas.
Gervese - July 13, 2006 12:58 PM (GMT)
¿Cómo que esa no era una propuesta endemoniada? Se le exigía a ella mentir a su esposo, ir sola a un bosque y sin vuelta atrás. A cambio de Dios sabe qué, algo tan indefinido que sólo se aclaraba que no tenía que ver con Lucifer, como si los agentes del demonio fuesen siempre anuncíandose con la verdad por delante.
La falta de tiempo no había sido un buen acicate para el conde, la perspicacia que tanto le había sorprendido en aquel hombre se había agotado poco antes de llegar al final. Había hecho una oferta inaceptable en sus términos, lo que normalmente precedía a un regateo, una mala opción cuando no hay tiempo y peor si despues de hacerla das la conversación por concluida. Por deferencia hacia a aquel noble señor que le había caído bien ella meditaría la proposición, lo más probable es que necesitase más de un día, pero suponía que Gillerm sabría esperar si era tanta la sabiduría que atesoraba.
Alba regresó junto a su marido.
Guillerm du Trem - July 15, 2006 10:27 AM (GMT)
Mientras paseaba alejandose del lugar, meditó sus últimas palabras. Había sido una apuesta arriesgada y, meditándolo friamente, tenía muchos números de que no funcionase. Mañana tendría la respuesta a sus dudas. De no aparecer, sabría que hacer. Era una mujer interesante y digna de las ideas que tenía en mente. Debía mirar por los suyos.
Así desapareció entre las calles de París.