Title: Y llegó la luz de lejos.
Description: 20/8/1.225 A.D.
Evento - May 16, 2006 09:12 PM (GMT)
La insurgente urbe de París le pareció espléndida al Obispo: sus luces, las calles repletas de gentes que se hacían eternas vistas desde el carruaje, los murmullos, las fragancias sutiles del clan de la rosa francesa. Sin embargo no le pasó desapercibida la decadencia de un pueblo mártir de su propio pecado, que era la tónica habitual del tiempo presente en estas tierras. No obstante siguió maravillado por la apasionante ciudad y paulatinamente se olvidó del cansado viaje cruzando la vieja patria. Varias reuniones importantes y encuentros con viejos conocidos le esperaban para aclarar asuntos interesantes. París era una de sus varias escalas en el trayecto, y antes de acudir en su presentación formal ante Geoffrey du Temple, Príncipe de la ciudad, meditó seriamente en sus palabras y en los aciagos que haceres protocolarios.
La carroza, comandada por un jinete transportaba en lo alto sólo a dos monjes ataviados de oficio, y muy cerca de ella otros dos corceles robustos montados por un par de caballeros cruzados, posiblemente teutones. La discreción era importante en este viaje.
La comitiva se aproximó a paso ligero hacia la Concergerie, sin prisa y sin retardo; con puntualidad uno de los mojes se apeó de la carroza y golpeó el portón del edificio. Achilles apareció ante la entrada y comenzó el protocolo de recibimiento.
Geoffrey - May 17, 2006 05:53 PM (GMT)
Icaro abrio la puerta para recibir a la extrana comitiva. Ciertamente, era alguien de poder y recursos, pues tan esplendida comitiva se encontraba al alcance de pocos. Pero no por eso le serias mas facil, o dificil, el ingreso en la Concergerie.
-Buenas noches, caballeros. Quienes son, y que desean de este castillo?-
Evento - May 17, 2006 06:35 PM (GMT)
El monje se apresuró en responder:
- Buenas noches caballero, nuestra llegada estaba anunciada. Somos la comitiva del Excelso Obispo Via Caeli de Praga Monsieur Achilles de Ventrue- dijo tornando la vista al costado donde entre sombras permanecía inmovil la figura del anciano- y nos ponemos a su disposición de acomodo.
Entonces Achilles dio un paso al frente haciéndose más visible y esperó la bendición de aquel chambelán para poder acceder a la Concergerie y comenzar la presentación ante el Señor del lugar; mientras tanto los dos caballeros desmontaron también y permanecieron junto a los monjes y el jinete salvaguardando en las cocheras la carroza obispal.
Geoffrey - May 17, 2006 06:52 PM (GMT)
Icaro hizo una profunda reverencia ante el otro Ventrue.
-Adelante, pues, os llevare inmediatamente con mi Senor.-
Tras ello, se dio la vuelta y guio al Ventrue al interior de la Concergerie, dejando atras a sus sirvientes. Lo llevo hasta la parte trasera, a un amplio salon a traves de cuya puerta abierta penetraba el tranquilo frescor de la noche exterior, y el suave perfume de sus flores. La sala estaba engalanada adecuadamente, como correspondia a una recepcion como esa, y diversas sillas se hallaban repartidas en torno a la mesa, presumiblemente, se reunirian.
Icaro se despidio para ir a avisar al Principe de que la visita habia llegado, y este no se hizo esperar, presentandose en un atuendo muy elegante en tonos azules.
-Buenas noches, su Excelencia, sed bienvenido a Paris. Por favor, tomad asiento y si deseais alguna clase de refrigerio decidselo a mi Chambelan, imagino que el viaje habra sido largo.-
En efecto, Geoffrey no tenia la sangre repartida por la mesa porque sabia que cada Ventrue era un mundo en sus gustos y aficiones, y no estaba dispuesto a poner una sangre que no fuese del agrado del Sacerdote.
Evento - May 17, 2006 11:27 PM (GMT)
Y en el momento indicado, el Cainita deleitó con una levísima reverencia, más enfatizada por su mirada que por su pose, y se presentó cortesmente:
-Buenas noches mi Señor Geoffrey du Temple, Príncipe de París, soy yo el Obispo Achilles de Ventrue, y estoy muy agradecído a su señoria de la cortesia y el recibimiento.
Continuó avanzando para dejarse ver hasta el lugar indicado y sentarse, y fijose sumamente el los detalles y las facciones de aquel Príncipe y de los decorados, como pensando en el tipo de contertulio que tenía enfrente, analizando la situación; y no ocultó su curiosidad en muestra de confianza y mutuo respeto.
Y entonces Geoffrey du Temple le pudo ver mejor:tras un hábito de luto, escueto y sencillo, que no humilde sinó elegante, se escondía de las atentas miradas el Excelso Obispo de Praga. Era un Hombre acostumbrado a la admiración, pero sin vanidad, alto y robusto, de tez pálida, pelo plateado y facciones cuadradas que resaltaban su mirada azulada de luz, hundida en dos cuencas profundas. Heredero de la picardía de sus antepasados oradores, de viva lengua y aguda astucia, del don de gentes y del sofisticado sentido de la hospitalidad que sólo un anciano Ventrue de la Europa del este puede poseer, Achilles era un ser impenetrable a simple vista, y difícilmente sus contertulios podían atisbar en él cualquier reacción declaratoria o muestra de evidencia de la personalidad, como estas vez había hecho. A veces amistoso y a veces severo en sus palabras;frío y seco, recto, como el mejor de los eslavos, o como el filo del mejor acero al temple; y más aún: con la ira y la intolerancia del que se cree en el único camino con buen final, del que se cree que es el maestro y del que sabe que tiene mucho que enseñar. Sin embargo al tiempo se revelaba un hombre que sabía escuchar, compasivo, misericordioso y temeroso de Dios; amable en el trato, educado y servicial. Su talante político no era pues su flanco más descuidado, pero todo aquel que lo viese atinaría con rapidez al decir que por sus manos y por su causa también corrieron sangre y hogueras. El Cielo era para el anciano, el mejor de los preceptos en cualquier guisa, y el anciano era para el Cielo, uno de sus más sagaces representantes. Filósofo y pensador, involucrado pero con la llama en el puño para castigar al desviado, así era Achilles de Ventrue, o por lo menos eso era lo que de él se oía en las oscuras noches del medioevo.
Entonces el anciano esperó a que fuese el mismo Príncipe quien tomara la iniciativa de encauzar la conversación y esperó paciente con la mirada.
Geoffrey - May 18, 2006 12:29 PM (GMT)
Geoffrey en efecto estudio a su contertulio con la misma tranquilidad y eficacia con la que el le estudiaba a su vez, mientras sus gestos y palabras eran los adecuados para un perfecto anfitrion. Tomo asiento frente a su visita, y dado que Achilles no habia solicitado nada de beber, despidio con un gesto de la mano a los sirvientes que habian esperado.
-He oido que venis del lejano Concilio de las Cenizas*, o de lo que queda de el. Es un trayecto largo sin lugar a dudas, Lord Achilles. Que os trae tan lejos como Paris?-
Demasiadas de las redes politicas de Paris se acercaban ultimamente a Transilvania, en ondas concentricas accionadas por la breve visita que Alexander habia hecho a aquellas tierras. Esto podia estar directamente relacionado con su Sire, o no, pero algun tipo de relacion guardaba sin lugar a dudas, por mucho que el propio Achilles pudiese ignorarlo.
*Este es el nombre de los siete Principados Ventrue en Transilvania, vasallos de Hardestadt en Alemania.
Evento - May 18, 2006 01:12 PM (GMT)
Achilles templó la respuesta lo más que supo al observar la pregunta Geoffrey:
- En efecto, no estais equivocado mi Señor, del Concilio de cenizas vengo, de Praga para ser más exacto de donde hace ya meses que que partí en las tareas que me han sido encomendadas; y en este tiempo he recorrido vivamente la vieja patria en menesteres propios de los mios y de los de mi causa, con múltiples reuniones entre los más fieles y devotos, entre los representantes de mi camino y sus novicios. Por cierto, tengo entendido que uno de sus más allegados vasallos es una fiel practicante de la moral cristiana... Verá estimado anfitrión, no pretendo ofenderle porque uno de sus vasallos, monsieur La Rosa me ha puesto en alta estima su bondad y su fe, y por eso no pienso agudizar ninguna treta en mis elocuencias; mentiría si le dijese que no vengo en calidad política a esta su ciudad, que no vengo a estrechar lazos con mi estimado colega y referente el Altísimo Ovispo La Rosa al que ántes me referí, un maestro para mi y para los mios. Sin embargo tales asuntos son privados y de incumbencia propia y reservada.Nuestras colaboraciones no se alejan más allá de su propia naturaleza, tenga esto por seguro, y no alcanzan mayor repercusión que esta visita fuera de nuestros muros de luz; se lo garantizo con mi palabra, que es sagrada, por eso no le puedo responder con más detalles a su pregunta. No pretendo más que hacer algunas visitas por la ciudad, aclarar un par de malentendidos y trabajar para que los lazos del cielo en mi tierra salgan fortalecidos de esta mi visita a París. Nada haré mi señoría que se acerque a sus asuntos o les tropiece. ( Y el anciano tornó su gesto noble porque sabía del temor político y de las diferencias de Geoffrey con algún vampiro refugiado en el Este). Bien es cierto también que su amabilidad, su hospitalidad, lejos de la descortesía de algunos otros Príncipes que he visitado es de un agradecer infinito. Es por ello, y por su tolerancia histórica hacia los caminos del cielo que mi comitiva y yo le hemos traido un presente que durante mil años ha sido resguardado de las inclemencias del tiempo en los templos y monasterios del Este, para que ahora yo, Achilles de Ventrue, se lo entregue a usted en respuesta a su trato con nosotros.
Y en prontitud, casi celéreo, Achilles hundió su mano bajo la sotana y descubrió un bulto de arapos grises, castigados por el viaje, que él mismo descubrió y colocó sutilmente sobre la mesa para mostrarle al Príncipe una preciosa y resplandeciente Gladius romana, bien templada y equilibrada, de los tiempos de Cicerón.
- Espero que sea de su agrado, reiteró el obispo; lo cierto es que pensé que este sería un buen presente para usted; seguro que sabe apreciar su belleza y testimonio de nuestra estirpe, y espero que la exiba y guarde tan bién como en su tiempo lo hice yo, y lo hicieron los que vinieron ántes, pues sería un pérdida irremediable de gran valor histórico. Y Achilles sonrió complacido.
Geoffrey - May 18, 2006 05:07 PM (GMT)
Decididamente, el arzobispo era un hombre directo e inteligente. Y sabia disponer las cosas para no ser molestado en sus asuntos. Geoffrey no tenia problemas en ello, y le gustaba la franqueza del sacerdote, algo escaso entre los poderosos de la Sangre. Sin embargo, el honor de un regalo tan grande le sorprendio enormemente.
-Lord Achilles, me honrais sobremanera con un regalo tan preciado- dijo, observando con apreciacion la antigua espada, testigo de tiempos mejores y mas civilizados- . Me esforzare todo lo que pueda por estar a la altura de una espada de este calibre, y que mi corazon explote si acaso falto alguna vez al honor portando tan noble acero conmigo.-
Lo que para otros podrian ser simples palabras de aceptacion eran para Geoffrey un voto solemne. Una espada asi no merecia ser deshonrada por ser empunada en acciones erroneas.
-Para quien fue forjada? Para vos?-
Evento - May 21, 2006 08:25 PM (GMT)
El Obispo se llenó de alivio y tranquilidad al ver que su ofrenda era tomada en buena consideración, y al sentir que Geoffrey sería un digno poseedor de tal reliquia.
- Me algagais con vuestro comentario mi Señor, más sabeis de sobra que yo no soy tan viejo como para mandar forjar esa espada, y si acaso no tan poderoso. Pero si la he custodiado desde hace tiempo, como tantas otras reliquias que semejan ocultas en los monasterios del Este, y que mi orden y yo mismo velamos con recelo.Esta, en concreto le pertenece ahora a usted, y yo me siento honrado por hacerle esta entrega en señal de lazo en amistad. Hace tiempo, más de 300 años que un grupo de monjes la rescataron de un incendio en un monasterio de Cracovia y se la entregaron a mis menores. Desde luego su Señoría se la ha ganado con creces y hospitalidad, y desde luego con respeto, tal y como predican los feligreses de París y su maestro. El cielo y su brazo le apoyan Monsieur du Temple, más tal vez algún día nosotros necesitemos también de su complaciente veredicto, pues los tiempos cada vez ahogan más a los nuestros, y en general al los seres de bien.
Breve pausa...
- Ahora que lo recuerdo, ¿sabe su merced si el señor Obispo La Rosa se encuentra activo ultimamente, o dormido quizás, o no se encuentra en París?. Desde que he concertado mi visita con él no he recibido más respuesta, hace ya muchos meses lunares, y necesitaré con urgencia un sitio en dónde aposentarme estos días. Por ello si me disculpa, en breve debería partir hacia su morada.
Geoffrey - May 22, 2006 03:22 PM (GMT)
Bueno, ahi llegaba el precio y la politica. Sin embargo, aunque no profesase el Camino del Cielo, Geoffrey era un convencido Cristiano, y por tanto se encontraba proximo a ese Camino. Lo comprendia y valoraba, aunque entendia que ciertas cosas de esa Via debian ser sacrificadas para poder gobernar con eficacia una ciudad de vampiros, y mas una tan grande como Paris.
-Mi Senor, comprendo que vuestro Camino no este pasando por los mejores momentos, con la desilusion que las ultimas Cruzadas ha traido. Sabed que si esta en mis manos, y dentro del honor, os ayudare gustoso.-
La siguiente cuestion era mas facil de responder.
-Me temo que el Obispo de la ciudad lleva tiempo sin comparecer en publico ante nadie. No hay senales de que haya sido atacado, ni sus sirvientes notificaron que hubiese caido en Letargo ante nadie. Solo se me ocurre que este encerrado en sus aposentos, meditando sobre la grandeza de Dios.-