View Full Version: El abad Dinard ofrece una misa

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Title: El abad Dinard ofrece una misa
Description: 30/05/1.225


Maximo Constanza - May 30, 2005 09:06 PM (GMT)
No era un suceso muy común. El abad Dinar en persona se disponía a ofrecer una misa él mismo. Era una noticia que había corrido de boca en boca por todos los alrededores así que el oficio era multitudinario. Una vez congregados todos los fieles, el abad comenzó con la liturgia:

- In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amen. Introibo ad altare Dei. Ad Deum qui laetificat juventutem meam. Judica me, Deus, et discerne causam meam de gente non sancta: ab homine iniquo, et doloso erue me. Quia tu es, Deus, fortitudo mea: quare me repulisti, et quare tristis incedo, dum affligit me inimicus? Emitte lucem tuam, et veritatem tuam: ipsa me deduxerunt, et adduxerunt in montem sanctum tuum, et in tabernacula tua. Et introibo ad altare Dei. Ad Deum qui laetificat juventutem meam. Confitebor tibi in cithara, Deus, Deus meus: quare tristis es, anima mea, et quare conturbas me? Spera in Deo, quoniam adhuc confitebor illi: salutare vultus mei, et Deus meus. Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper,
et in saecula saeculorum. Amen.


Los fieles escucharon absortos todo el oficio en latín, lengua que prácticamente ninguno de ellos conocía o hablaba, pero que ya estaban acostumbrados a oírla e incluso a responderla con frases de memoria. Ahora llegaba el momento del discurso del abad, la parte que más calaba en los fieles, la que comprendían perfectamente:

- Queridos feligreses, me reconforta el corazón que todos vosotros acudáis a la llamada de Dios de esta manera. Es una gran alegría para El Señor, el cual nos observa en todo momento y vela por nosotros. No perdáis la fé, aunque se cierna sobre vosotros la oscuridad y la desesperación, pues Dios nunca nos abandonará. Sé que últimamente han pasado cosas extrañas por los alredores, que incluso el pánico ha hecho mella en todos nosotros. Es lógico. Nuestras tierras se han vuelto inseguras y su causa no se sabe. Desaparece gente sin ninguna explicación-. El abad realiza su primera pausa para dar tiempo a que los oyentes asimilen la información-. Yo mismo, y todos los monjes, nos ofrecemos como pastores para oír vuestros problemas y guiaros por el camino correcto. Desde hoy estarán a vuestra disposición los confesionarios de la abadía ininterrumpidamente. Cualquier cosa que nos queráis contar la escucharemos, desde lo más cotidiano hasta las más profundas sospechas que tengáis. Recordad que lo único que queremos es ayudaros, hijos míos.

Así terminó el discurso el Abad. Con un rostro de comprensión hacia sus fieles levantó sus manos en gesto de rezo y les ofreció la bendición:

- Benedicat vos omnipotens Deus, Pater, et Filius, et Spiritus Sanctus. Amen.

Dinard esperaba que a partir de ese día los fieles recuperarían la costumbre de la confesión y la realizarían más habitualmente. Ya había tocado el tema de la inseguridad que rondaba la zona, quizá alguno se daba por aludido y se veía en la necesidad de contarlo. Dinard sonrío satisfecho consigo mismo. Cualquier pista o indicio satisfaría mucho a su señor.

Boadicea do Teixido - June 1, 2005 01:41 PM (GMT)
Gaël escuchó la misa al fondo de la congregacion de fieles. Cruzado de brazos esperó inmutable hasta que el coro de fieles que se confesaban desapareció. Entonces entró y deslizó una carta sellada.

-Os felicito por vuestra delicada pronunciacion del latín. Mis oidos se han reconforado al escuchar solemnes palabras y no estériles monologos. Más soy de la opinión de que para predicar enseñanzas, las palabras deben llegar a los oidos de los de los ignorantes y hacerse visibles en su mente. Cosa dificil cuando sus interlocutores no conocen la misma lengua.
-Deseo de mi señora Boadicea es esto llegue a tu señor. Espero no haberle molestado y con su permiso volveré a mi oficio de fe.


Carta a Maximo:

Saludos señor de la Abadía de St. Germain. Mi nombre es Boadicea y mis lavores se desenvuelven en la vecina aldea de Montparnasee. Espero no molestar su trabajo al pedir una vista para mostrarle mis respetos y dialogar sobre la situación de la zona. EspeRAré la respuesta con paciencia. Sus siervos podran contactar con Gaël mi siervo, en la Teverne du Forgeron.




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