View Full Version: Meses después... Aguardando a Gallois

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Title: Meses después... Aguardando a Gallois
Description: 20 de noviembre, A.D. 1225


Elois D'Umbrelle - May 5, 2006 10:24 AM (GMT)

La larga espera suscitada bajo un gobierno de inestabilidad que nada hacía en apariencia para solucionar los problemas llegaba a su fin. Aquella noche volvería a vérselas con el toreador y comprobar el encanto o por contra, el desencanto, por la trancisión de los hechos.

Las antorchas del camino lo alumbraron al ocaso, también iluminaban las almenas del castillo, orden había de dar paso al caballero Gallois, D'Artois esperaba en las almenas, Pier en la entrada, Valada en el salón noble y mientras tanto Elois meditaba en sus aposentos profundamente sobre la revelación obtenida en la noche anterior. Debía moverse rápido, con cautela, pero sobre todo. ¿Podría contar con Gallois?... Pronto se despejarían sus dudas.





Geraud Gallois - May 18, 2006 06:12 PM (GMT)
Gallois llegó tal como se esperaba, recientemente había cambiado su carromato en el que viajaba habitualmetne por un robusto caballo normando. Pero aquello no era una novedad para los guardias de la mansión D'Umbrelle, que habían asistido a frecuentes visitas del caballero, tanto para visitar a la Duquesa como para visitar su biblioteca.

Pese a ese aparente buen clima, las conversaciones entre la Duquesa y Gallois siempre tenían un resultado ambiguo, un equilibrio de éxitos y fracasos que siempre dejaba en suspenso una decisión final. Siempre se encontraban con algun obstáculo que parecía presagiar la ruptura de conversaciones y siempre encontraban tambien un punto de esperanza que avanzaba una posible alianza en el futuro. ¿Sería por fin aquella noche la que inclinase la balanza hacia el lado acertado?

Gallois dejó que los guardias se encargasen de su montura y saludó silenciosamente a Pier, dispuesto a seguirle al lugar de la mansión donde le recibiría Elois.

Elois D'Umbrelle - June 24, 2006 01:16 PM (GMT)

Gallois fue conducido al salón noble, donde la dama D'Umbrelle tenía por costumbre recibir a todas las ilustres visitas, sobre todo aquellas que llegaban pasado el ocaso...

Pero esta noche, era especial, había guardias apostados en el interior del castillo, armados, supicaces...

Malos presagios quizás, pero ningún halo de peligro atentaba contra el descendiente de Arikel, contra el hijo de Marthena, Gallois.

Una delegación inglesa aguardaba en uno de los salones, pero aún no sería recibida, o por contra ya lo había hecho, aunque aguardaban intranquilos, no obstante la conducción de Pier fue rápida y no dejó más tiempo que el de una leve mirada escrutadora, suficiente para el despierto arquero.

Gallois entró en el salón, le aguardaban desde hacía tiempo, la señora del lugar apostada en su sillón con dos doncellas sentadas también a su diestra y siniestra, parecían dialogar, pero todo quedó abrupto tras la irrupción del galés de normandía.

Un caballero más estaba en pie, atuendos de fraile inglés y rostro afable portaba como bandera en aquel cubil de damas a cual más peligrosa que la anterior: Elois, Aenor, Wallada...

El círculo de la conspiración viviente al completo, Elois reunía fuerzas, todas sus fuerzas y las amasaba en su entorno...

- Buena noche tengais Gallois de toreador.

Suscribió la anfitriona al tiempo que su delicada mano despedía a las doncellas, éstas recatadas reverenciaron a la visita y se despidieron sin hacer ruido, sólo la picardía de la bella morisca Wallada rompía la hegemonía de protocolo, tanto como el guiño que la dama obsequió al arquero, disimulada y tratando de pasar desapercibida ante la imponente presencia de su señora.

El fraile reculó su postura y se aproximó hasta situarse justo tras la noble dama D'Orleans, asintió con su cabeza como saludo, mas no habló, no tenía concedido aún ese privilegio mediación del trono que se asentaba entre ambos caballeros.

Elois sonriente extendió su hospitalidad, los cómodos sillones estaban a su entera disposición.



Geraud Gallois - June 28, 2006 10:34 AM (GMT)
Gallois hizo como si ignorase la procedencia de los invitados de la duquesa, puesto que en nada beneficiaría recalar sobre ese asunto a sus propósitos de aquella nonche. Se detuvo a saludar educadamente a las personas que se encontraban junto a Elois, pero sobre todo en el saludo que le dedicó a ella.

- Estais todavía más bella que de costumbre esta noche, Madamme de Umbrelle. Hay algo en vos, un ne se quoi, que os otorga una viveza especial hoy. Quizas es que, como yo, esperabais con anhelo esta cita acordada hace meses, quizas teneis como yo noticias importantes que trasmitir.

El toreador dirigió una mirada al fraile, ¿Era seguro hablar en presencia de más gente? dejaría que Elois juzgase con sus palabras la confianza que tenía hacia los que le acompañaban.

Elois D'Umbrelle - July 18, 2006 11:06 AM (GMT)

Anclada sobre aquel sillon acogió con una sonrisa desmedida el cumplido del caballero. el sillón azul, era tal como el de Gallois, tal como el resto de la sala, pero cuando Elois era quien se posaba adquiría de inmediato una severa transformación para convertirse en un trono donde ésta recibía a sus visitas, no era un cambio visible a la vista, tampoco al tacto, sino que iba más allá, quedando a medio camino entre lo terrenal y espiritual, pues cobraba un sentido inusitado que pocos apreciarían, un detalle en los gestos, la confianza de la dama... Los pequeños detalles al fin y al cabo son los más importantes en la vida cortesana, y ese en particular era un pequeño gran detalle en Elois, aquel era su trono pues allí estaba ella. Aunque también se extendería a cualquiera de los otros sillones si diera acomodo a la misma persona, la Maestra de la vía gozaba de aquel peculiar encanto, estilo, muestra de la más pura soberbia Ventrue. Era orgullosa sin dudar, autoritaria, se creía superior, así se demostraba, en los pequeños detalles...

Carraspeó y el fraile tomó asiento a su siniestra, era obvio que la dma tenía total confianza en él y no abandonaría la tertulia.

- Sois todo un galán monsieur Gallois, pero también representaís sobradamente vuestra afición por el arco, pues vuestras palabras a la vez que armoniosas son certeras. En efecto vuestra compañía siempre resulta distinta a la del resto, no tengais duda en ello.

Y bien ceirto era, pues el arquero era de los pocos que desconcertaban, quizás sin saberlo, a la maestra del engaño.

- Permitidme que os presente a mi progenie, Peter.

Los ojos estaban plantados en el toreador, no hizo gesto hacia Peter, restandole importancia y relevendo su presencia a la de un mueble más de la habitación, Peter, ni tan siquiera gesticuló adoptando sumiso el calificativo de mueble que su señora le había otorgado.

- Ciertamente, muchas cosas han ocurrido desde nuestro último encuentro, y ahora es el momento de moverse, y hacerlo bien rápido.

Elois gozaba, de noticias y bien frecas, esa misma noche había recibido una misiva de un viejo conocido, pero su disposición estaba para con aquello que el arquero hubiera averiguado, esperaba que él también tuviera nuevas y por fin pudieran fraguar la tan anhelada tregua entre ambos de una vez por todas, aquella era la noche en que la ventrue juzgaría si el inquieto toreador merecía o no su apoyo y sólo demostrándola su valía tendría el beneplácito de la exigente noble cainita.


Geraud Gallois - July 19, 2006 03:57 PM (GMT)
"Moverse rápido", aquellas eran palabras que él no solía escuchar entre los políticos, y ciertamente a un toreador como Gallois esas no eran palabras que sonasen mal.

- Coincido con vuestro planteamiento, el tiempo juega un papel importante en las cuestiones que nos reunen, cuando acordamos esta reunión en verano era imposible imaginar que al día siguiente de esta visita habría una corte menor del príncipe ¿tenéis idea de cuales son las cuestiones se van a tratar en el encuentro de mañana?

Elois D'Umbrelle - July 19, 2006 09:08 PM (GMT)

Amplia sonrisa, fiel reflejo de la soberbia acusada en ella, pues la satisfacción era latente en su ser y no lo ocultaría, pese al dolor que implicaba la vergüenza que uno de los suyos, un Ventrue se tambalease.

- Su gobierno se tambalea y busca por todos los medios sostenerse, encontrar aliados a todo coste. Esa es la impresión que me merece.

Con mirada perdida en los muros que les acogían aquella velada, la dama sonrió tímida.

- Vos frecuentais el Louvre y sabeis de la influencia que su majestad tiene allí, ¿cierto?.

La pregunta era retórica, proseguiría con el relato sin dar tiempo a que Gallois respondiese.

- Si el ayudante de camara del rey muere repentinamente, la influencia de Geoffrey disminuye al tiempo que su poder queda en evidencia ante todo París. Por eso ha convocado la corte, necesita reafirmar su posición bajo esa muestra de debilidad.

Un rosto dubitativo precedería el alegato aunque también sería la antesala de una afirmación no muy a la ligera, pues tiempo hacía que la dama había meditado sobre aquello... la corte de París sólo estaba abierta para Geoffrey, Salianna y Alexander...¿no?

- No sé que sería peor para Geoffrey, si esa muerte fuera obra de las fuerzas de Alexander o que fuera obra de Salianna. Como veis Geoffrey está entre la espada y... la espada.

La dama suspiró tras compartir las conjeturas que tenía con el espabilado gales de Normandía.

- En cuanto a nosotros, monsieur Gallois debemos actuar rápido si queremos encontrar alguna solución a los problemas que acechan a los parisinos, esta puja de poder a tres bandas sólo acarreará daños colaterales y como siempre aquellos que menos tienen que ver en la disputa seran los más perjudicados.

Entonces la dama mostró su faceta más tierna hacia el toreador, después de tanta franqueza con la que había deleitado a su invitado, algo inusual en ella o por contra una nueva estratagema, aunque quizás Gallois hubiera alcanzado el estatus de confianza requerido para ser partícipe de tales revelaciones.

- Esta misma noche me han informado que Geoffrey se reunirá con una delegación de los Lupinos con tal de lograr una tregua.

Directa al grano, como un jarro de agua fría, la dama soltó la nueva más nueva de la que había sido partícipe, esperaría a ver la reacción de Gallois a quein esperaba haber sorprendido. No tanto por la noticia en si, sino por la revelación.


Geraud Gallois - July 20, 2006 10:20 AM (GMT)
- ¿Una tregua? - Gallois no estaba sorprendido, estaba muy sorprendido.

Aquella era una alternativa que no se esperaba del principado, recordaba perfectamente como durante la gran corte los ocupantes y aspirantes a puestos dentro del principado predicaron la mano dura contra los lupinos, su ineficiencia y este posterior cambio de postura que le anunciaba Elois demostraban que el gobierno cainita estaba mucho más hundido de lo que Gallois pensaba. ¿como justificarían la permanencia de esos consejeros guerreros del príncipe si se iba a dar un giro completo a la situación?

- La búsqueda de la paz mediante el diálogo es siempre una buena noticia... pero ya que hablabamos de moverse rápido temo que esta iniciativa del principado llega algo tarde. Durante el tiempo transcurrido entre la gran corte y la corte minor la mayoría de los altos clanes han sido agraviados por los lupinos, sin que las autoridades hayan hecho nada para evitarlo. Supongo que ahora se exigirán muchas garantías para poder creer en esa tregua.

El arquero contrastó lo que le había revelado la duquesa con sus propias teorías ante la corte que se avecinaba.

- Supongo que para justificar ese giro en la política hacia los lupinos, el príncipe castigará severamente a los súbditos que le condujeron ineficazmente hacia las soluciones violentas. Y mañana, tal como se esperaba, elegirá cargos nuevos para dirigir esta nueva política. Pero aunque me gustaría pensar que esos cambios serán para mejor y soy una persona optimista, pienso que no tendremos esa suerte.

Gallois se encogió de hombros como un niño que se da cuenta de que no merece la pena meterse en asuntos de mayores. Y tomándo la noticia de Elois desde otra prespectiva añadió con curiosidad.

- En nuestras charlas me habeis hablado de dos grupos enfrentados de lobos, ¿cual de ellos es el que desea hacer un pacto? ¿Se trata de Wyrm o de Geuvadan?

Elois D'Umbrelle - July 20, 2006 11:37 AM (GMT)

Gallois se había expresado con una lujosa veracidad, algo que se antojaba lejano al proceder cortesano de los círculos que daban hospedaje a su anfitriona. Incluso se mostró sorprendido primero y tan dispuesto a acatar nuevos desafíos después como era propio en el toreador. Poco a poco Elois intentaba adivinar los movimientos del toreador y cuanto más tiempo pasasen juntos menos ardua serí la tarea, porque de todos los cainitas con los que tenía trato en París, aquel arquero, era el que más curiosidades despertaba en ella hasta que se hiciera a la sintonía del pensamiento de éste.

- Ninguno de los dos.

La comunicación sobria fue una rápida respuesta a los nombres puestos en liza por el toreador, sacados de anteriores conversaciones entre ambos, aunque no dejaría con la intriga por mucho a su invitado, no sería cortés, eso si, daría su peculiar visión de la realidad.

- Del citado Wyrm nada sé, sin embargo os puedo decir que en todo este tiempo el lider lobuno Gevaudan ha perecido a manos de los suyos por los contínuos deméritos propios. Así pues, hablamos de su sucesor, de quien no estoy aún en condiciones de facilitaros su nombre.

La dama también andaría dispuesta a mostrar su agrio sentido del humor con un envenenado comentario.

- Los lobos han mostrado más inteligencia que muchas de las civilizaciones conocidas. Cuando un lider no da la talla, se deshacen de él de inmediato, sin tapujos y ponen a alguien mejor en su lugar.

¿Acaso era aquello la forma en que Elois dejaba entre ver sus intenciones?, las ambigüedades y juegos cortesanos habían retornado a su boca, típico tatándose de una espabilada harpía.

- Sin embargo dudo mucho que Geoffrey reprenda a sus subordinados, pues condenar su falta de pericia, sería como confesar una mala elección en ellos para desempeñar tales funciones, vitales para nuestra sociedad. Aunque por otro lado, no me cabe duda de que por fin elegirá nuevos responsables para maquillar el rumbo que toma nuestro gobierno. Sinceramente, no me gustaría estar entre los elegidos y espero que tampoco vos... quizás precisen una cabeza de turco a la cual colgar culpando de todas las negligencias.

Sonrió socarrona, si Gallois tenía como perspectiva ascender puestos la noche siguiente, debería ser consciente del peligroso juego al que jugaría aceptando un cargo de manos de Geoffrey, aunque Elois lo tenía en mayor estima y suponía que probablemente sería Axiz el elegido como azote y quizás Aureus como Mariscal, tampoco la preocupaba mucho la corte minor, de hecho no tenía mucha intención de acudir.

- Ahora debemos actuar rápido si queremos detener la guerra y llevar a buen puerto una tregua por el bien de los cainitas de París, aunque me temo que tendremos que remar por un camino distinto al de Geoffrey si no queremos que sus pasados errores nos salpiquen.

La ventrue centró profundamente la acusadora mirada zafiro sobre el apuesto arquero.

- ¿Os interesaría ser partícipe de mis planes?. Os advierto que deberán desarrollarse bajo un halo de secretismo que pudiera resultar sospechoso para aquellos cuyos ojos ven cegados por su propia ineptitud.

Era obvio que hablaba de Geoffrey y su gobierno de peleles, pue slo que iba a hacer se saltaría considerablemente su autoridad.


Geraud Gallois - July 20, 2006 01:12 PM (GMT)
Gallois podría tener interés en discutir alguno de los detalles expuestos por Elois, pero no quería irse por las ramas, siendo que coincidían en lo fundamental. Ambos ganarían un tiempo muy valioso si él escuchaba respetuosamente los planes que ella le tenía que exponer.

- Creo que ya he elogiado en múltiples ocasiones la calidad de vuestra información y vuestro buen juicio. Si consideráis que la discreción es necesaria me comprometo a no revelar lo que me contéis, y colaboraré con vos, si esos planes buscan el noble propósito de evitar una guerra.

Elois D'Umbrelle - July 20, 2006 09:03 PM (GMT)

La dama tomó tiempo para volver a intervenir, dejando entrever una pasmosa seguridad afincada sobre su faz. Más de mil recursos estaban a su alcance y de sobra sabía usar cada uno de ellos, por tanto no era descabellado pensar que tenía más información de la concedida, así como lo asombrosa que resultaría la que daría a conocer al toreador en aquel preciso momento.

- La tregua que tanto anhela su majestad Geoffrey y por cuyo fin piensa reunirse con los lobos ya es una realidad, por supuesto no gracias al príncipado sino a quien teneis ante vos.


Sonrió ampliamente, satisfecha por aquello que había conseguido, no mencionaría el esfuerzo ni el precio que había pagaod por ello, pero quedaba a juicio de Gallois valorarlo.

- Sin embargo es efímera y apenas gozaremos de unos veinte días, siempre y cuando nadie de nuestro lado ose romperla, como esa era la intención que creo se barajó en la corte. De ahí el porqué debemos movernos rápido y procurar que ningún canita de París la rompa o...

Suspiró.

- No debo añadir lo desastroso que sería. Si se rompe este tenue alto el fuego, por noestra parte, la guerra sería una realidad y nada más podría hacer yo por impedirla pues mi palabra habría perdido todo valor.

Sin embargo, la dama estaba optimista, había logrado algo de tiempo, el preciso para atar un acuerdo definitivo.

- Supongo que os hareis cargo del gran paso que hemos dado. En numerosas ocasiones Geoffrey ha despreciado mi ayuda, la de mi clan, la de su clan. Empecinado con sus paranoias personales, por eso no quiero que por un motivo tan impudico como el despecho de su majestad por cada uno de mis logros París pague por ello, de ahí el secretismo con el que deberemos llevar a cabo lo siguiente.

Se recostó con parsimonia en el acomodo, incluso se permitió el lujo de contemplar la siempre tenue luz de los candelabros, tal como la gustaba iluminar su morada. Pasó el tiempo prudencial para que el toreador reflexionara y volvió a hablar.

- Debemos conseguir la palabra de todos y cada uno los primogénitos Paris de que ninguno de sus vasallos actuará en contra de los lobos. Con ese logro, deberemos dar una muestra a los lobos de que han negociado con quien debían y entonces empezaran las verdaderas negociaciones, las cuales me temo serán duras, pues reclaman la sangre me temo de alguien muy poderoso y próximo a su mjestad.

No tenía más que decir, de sobra se sabe que Trang Oul se quedó cone l cuerpo del lupino y estaba en el punto de mira.


Geraud Gallois - July 21, 2006 11:48 AM (GMT)
Gallois se tomó un largo tiempo para reflexionar sobre las palabras de Elois. Fue complicado para él porque todo el plan era muy intrincado, resultaba difícil saber qué ventrue era el que negociaba y comprender a quíen afectaba el secreto si había que pedirle en consentimiento a todos los primogénitos de París.

Pero básicamente el aquero se hacía una idea de lo que necesitaba Elois, y:

- Si lo que necesitais es poneros en contacto con todos los primogénitos de la ciudad para prevenirles de que sería trágico que atacasen a los lobos en estos días. Supongo que os puedo ayudar, no ocupo una posición muy elevada en esta ciudad, pero he hablado con algunos de ellos. ¿Deseais que los primogénitos sepan que la iniciativa parte de vos o hasta eso debe ser mantenido en secreto?

El toreador no tenía ni idea de quíen era la sangre que reclamaban los lobos, pero dado que suponía que el enfado de los lobos estaba relacionado con el artefacto, y que el artefacto fue capturado por un numero indeterminado de cainita, algunos de ellos primogénitos, casi prefería no enterarse mucho de esa parte.






Elois D'Umbrelle - July 21, 2006 01:02 PM (GMT)

La patricia estaba demasiado tranquila aquella noche como para pecar de soberbia. No, por primera vez en mucho tiempo gozaba de una posición privilegiada sobre Geoffrey. La fortuna y sus dotes dialogadoras le habían valido para lograr el objetivo que el principado ansiaba mucho antes de que aquel cainita, supuestamente sería un gangrel, quizás Aureus pues era de los pocos leales dentro de su clan al príncipe, lograra entrevistarse con Guillerm.

El tiempo era crucial en aquel tira y afloja, como había dicho a Gallois debían moverse rápido y pro supuesto pensar de ese modo, algo que el toreador había captado de inmediato recogiendo el guante enviado por la dama.

Elois mostró incertidumbre en sus gestos antes de otorgar una respuesta aunque dejaría todo a juicio de su futurible aliado.

- Vereis Gallois, no sé hasta que punto sería favorable o no. Lo cierto es que los rpimogénitos deben respaldar esta tregua o tendremos la pesadilla que tnato tememos. Sólo os pido que consigais ese compromiso de los primogénitos, si considerais apropiado dar mi nombre como autora de la tregua es cosa vuestra, pues en realidad no me interesa la gloria en esta situación. Tan sólo lo hago por el bien de la Estirpe, por el bien de París.

No sonrió, sólo mostró su preocupación y atendió a preguntar pues hasta el momento toda la información había corrido de su mano.

- Decidme, habeis averiguado algo más sobre todo el problema, cualquier información que podais proporcionarme será vital para que prospere la negociación con la corte de los lobos. Me temo que mi biblioteca escasa aportación os halla proporcionado pero no me cabe duda de que sois alguien de recursos y habreis progresado.

El rostro de halcón apareció en la dama, mostrándose atenta para escuchar lo que el toreador fuera a decirla, esperaba pues que éste realmente hubiera progresado o de lo contrario se toparía con una nueva decepción. Elois era una mujer que se la conquistaba con los éxitos.

Geraud Gallois - July 22, 2006 10:05 AM (GMT)
Gallois agachó la cabeza.

- Sí, antes de escucharos pensaba que sabía algo del problema, pero vuestras noticias han desfasado mis aportaciones.

En todo caso, la cuestión era que Gallois y Elois afrontaban los problemas desde niveles diferentes. Elois tenía una solución para el problema de los lobos, pero Gallois había topado con un problema más básico que ella simplemente se había saltado. Quizas no estuviese de más comentarlo.

- Cuando concertamos esta entrevista, yo tenía algunos temores que ya se han confirmado. Otros cainitas jóvenes y yo hemos tratado de colaborar en una solución al conflicto con los lupinos, pero nos hemos visto bloqueados por la pasividad, dispersión y secretismo de nuestros gobernantes. Yo tenía pruebas de que con la ineficacia desplegada por sus mandos resultaba imposible que Geoffrey encontrase una solución al conflicto con los lupinos, y pensaba hacerlas públicas para que se hiciesen los cambios necesarios. Pero ahora vos le vais a regalar una solución, transformando su fracaso en un gran éxito.

Gallois hizo una pausa en la que continuaba reflexionando sobre el sentido de todo aquello.

Elois D'Umbrelle - July 22, 2006 10:57 AM (GMT)

Lo que el toreador decía tenía mucho sentido ,y coherencia dicho sea de paso, sin embargo había pasado por alto un detalle muy importante, quizás no para él por su condición y camino, peros si para la anfitriona. La satisfacción personal de restregar aquel éxito a Geoffrey el resto de su no vida, pues a la patricia, aficanda en las antiguas tradiciones y valores de honor de la Estirpe de Caín, le valía con saber que el principe tendría que soportar que ella arreglase la situación después de como la trató y bien la recordó que para nada Elois tenía consideración en el gobierno de la ciudad. Geoffrey lo sabría, ella lo sabría. Sería suficiente recompensa... Por otro lado, aquel se antojaba un triunfo escaso para las ambiciones de la ventrue, muy cierto. Astuta era la dama y no haría valer la reputación que el nombre de Elois D'Umbrelle poseía en la corte a menos que aprovechase al máximo la oportunidad, brindada en bandeja de plata por la ineptitud del propio gobierno. Astutamente había maquillado con humildad sus amplios deseos de ver hundido en la miseria al traidor que pecase con el mayor de los agravios sobre aquel quien le diera vida en la sangre.

Sonrió ahogando en su garganta palabras, tragándolas como si del orgullo se tratase, mostrando así su lado más humano aunque su corazón no latiera desde hacía siglos y el único vestigio de humanidad que la quedara fuera la codicia, el orgullo, la ambición... Todas virtudes deprorables omitiendo los valores samaritanos a un repertorio de dramatismo albergado en su espíritu interpretativo.

Claro que no dejaría las cosas tal como había expuesto a Gallois, pero ante este debía parecer desinteresada y más preocupada por el bien común que el propio. Por suerte o por acierto el toreador sacó a relucir esa peculiaridad, quizás desconociendo los medios que Elois tendría para cobrar su buena obra en el futuro, pero visto como evolucionaba el tema, así como el desánimo que el normando portaba en su rostro cuando del gobierno parisino se trataba, simplemente lo daría alas y dejaría la iniciativa a éste.

- Bueno...

Las palabras quedaron suspendidas de su lengua motivadas por un reflexivo talante que parecía tenerla sumergida en sus pensamientos.

- Todos los gobiernos tienen sus pros y sus contras, bien cierto es que el nuestro destaca más hacia un lado que al otro no logrando compensar la balanza de los éxitos y fracasos.

Rió suave, claramente fingida, pues le costaba ser dilpomática cuando realmente Gallois tenía motivos de sobra en su queja y después de todo ella no tenía más deber para tapar los fallos de otros que el propio de una buena diplomática para no aventurarse más de lo debido en una opción.

Finalmente la dama tuvo que encogerse de hombros, pues no tenía (y no quería) por donde sostener la defensa de Geoffrey. Aunque el peso de las rencillas entre ambos jugaría en contra del príncipe, pues en aquellas situaciones, simplemente optaría por desviar el tema y esquivar la conversación. No, no se daría tal caso, no cuando hablaba tan abiertamente con su invitado, en su morada y además éste sería un futurible aliado de gran valía.

- Por más que quisiera argumentar, teneis toda la razón con vos buen Gallois de Toreador.

Cabía destacar el aprecio al clan de Gallois, en consideración al del príncipe y el suyo propio, pues ese podría haber sido un motivo válido para apenarse y procurar no sacar a relucir la mala actuación de Geoffrey, por desgracia poco había ya en Elois que quisiera el bien hacia su primogénito.

- En tal caso y según vuestro criterio, que sería lo más práctico que debiéramos hacer dadas estas circunstancias.


Geraud Gallois - July 22, 2006 05:42 PM (GMT)
- Ya os digo que coincido completamente con vuestro planteamiento y vuestro proyecto de tregua. Mi alternativa estaba planteada para dar un toque de atención a nuestros gobernantes e incitarles a hacer lo correcto, pensando que no había una solución inminente. Pero al aportar vos esa solución ya no merece la pena hacer ninguna crítica, al contrario, como bien habeis indicado es el momento de aliviar tensiones y trabajar para sacar adelante esa tregua.

El plan de Elois casi parecía planteado por un seguidor del camino de la humanidad, un apoyo a la paz, al equilibrio y sin tensiones en el poder. Y sin embargo el perfeccionismo toreador de Gallois no dejaba de ver un defecto en ese cuadro.

- Pero si hay alguien incompetente dentro del gobierno de la ciudad, alguien que pudiendo haber actuado de otra manera hubiese evitado las muertes de un brujah y un tzimisce, no sólo se va a llevar ahora los elogios que os corresponden a vos, sino que permanecerá en su puesto para que su incompencia se repita en el futuro.

Y evidentemente eso parecía injusto.

Elois D'Umbrelle - July 24, 2006 09:15 PM (GMT)

De nuevo el toreador creaba confusión con sus palabras a la patricia, él hablaba sobre aquel incompetente que permitiese la muerte de dos cachorros seguiría en su puesto, y en cierto modo eso le convenía a la ventrue para que siguiera desprestigiando al principado, pero no, mejor no llevarse a engaños pues el incompentente no era otro que el propio Geoffrey.

Sonrió, amargamente prolongando su sonrisa a medida que se tornaba en desánimo.

- El camino de la paz es intrincado, muchos son los sacrificios que se deben hacer por lograr un bien mayor, aunque no errais el pensamiento.

La ventrue quedó pensativa, sosegada.

- Decidme pues Gallois, ¿que proponeis que hagamos?

Miró fijamente, pero sin ánimo de intimidar, simplemente aportó su gélida mirada penetrante de color marino a la conversación.

- Dejar delado al principado y actuar en un tema así sin su venia, resultaría un tanto farragoso de explicar, por no decir que convocar a la primogenitura de París es algo que sólo el príncipe pueda hacer...

Y Elois dejó las palabras suspendidas de su afilada lengua, no diría más mientras su invitado no aportase algo aunque sólo fuera su disconformidad.


Geraud Gallois - July 26, 2006 08:19 AM (GMT)
Hacía falta un plan. Gallois se acaricío la barbilla mientras trataba de condensar la cuestión, para tratar de entenderla mejor o para darse algo de tiempo para pensar.

- Bien la cuestión es... la cuestión es que tenemos que convencer a los 11 primogénitos de París para que se comprometan en no agredir a los lupinos durante un periodo de tiempo. Y el problema es ... el problema es que hay que hacerlo sin que se entere el príncipe porque toda iniciativa hacia los lupinos que se deja en manos del gobierno de París queda automáticamente congelada.

En realidad los motivos para ocultarle eso al príncipe debían ser otros, pero aquella justificación le parecía a Gallois más correcta formalmente, más útil si alguna vez tenían que justificarse y él había recogido argumentos para defender ese punto de vista.

- Y eso es un problema difícil porque tanto el príncipe como varios de sus colaboradores más directos son primogénitos.

Entonces Gallois pareció tener una idea, una idea que no era producto de su inteligencia, sino de años viendo cómo en esa ciudad sólo prosperaban en los cargos cercanos al príncipe los seguidores de una determinada via.

- Podríamos aprovechar en favor de esa tregua el favoritismo que se tiene en París hacia los seguidores del camino de los reyes, puesto que vos sois sacerdote de ese camino. Podríais pedir un periodo de paz a los seguidores de vuestra vía. Por ejemplo como la paz que hacían los griegos mientras duraban los juegos de olimpia, del mismo modo podíais pedir un tiempo de paz desde los torneos del príncipe hasta los vuestros. O la excusa podrían ser las fiestas de la natividad. La cuastión es que como sacerdote ceniciento podríais pedir ese compromiso con la paz sin necesidad de mencionar a los lobos.

Elois D'Umbrelle - August 18, 2006 12:45 PM (GMT)

Elois Sonrió, aceptando de buen grado la iniciativa del toreador.

- Aplaudo vuestra creratividad noble Gallois.

Perdió su visión por momentos alojándola en la inmensidad del vacío efímero soportado al igual que ellos por los gruesos muros de piedra que conformaban aquel salón, noble como acusó ella a Gallois, donde las visitas más ilustres habían sido recibidas durante siglos.

- Enviaré una misiva con tal precepto a la primogenitura, Geoffrey incluido.

Sus labios esgrimieron un arco malicioso que oscilaba lo recóndito y oscuro lindando con lo macabro tras pronunciar el nombre del príncipe.

Cambió de aire, su rostro se tornó, ella haría aquello que bien consideraba Gallois, más él debiera hacer también algo...

- Monsieur Gallois, sin embargo me apremia que advirtais a Lord Thomas, pues es un amigo y lazos de honor nos unen, por ello os ruego que acudais a él cuanto antes con tal de prevenirle de esta maniobra, que el juzgue y en la medida de lo posible ganaros su confianza.

Zack era una pieza clave en el tablero de París, convenía tenerlo de su lado y puesto que la decisión con Hassam de Geoffrey los hubiera distanciado un poco, era el momento de tantear al nosferatu, más si cabe cuando éste tenía asuntos en común con la ventrue.

Geraud Gallois - August 19, 2006 08:20 AM (GMT)
El toreador asintió con la cabeza, pero había dudas en sus ojos.

- Bien, conversaré con el primogénito nosferatu, ya obtuve su confianza en el pasado y espero poder volver a contar con ella. Comprendo que es adecuado informarle extensamente, porque París no tiene secretos para el señor Thomas, pero creo que el señor Thomas tampoco tiene secretos para el príncipe.

Porque Thomas era precisamente uno de los colaboradores directos del príncipe.

- ¿Creeis que el beneficio compensa el riesgo de confiarle mayor información?. Se trata de uno de los seguidores de vuestra via y seguramente seguirá las indicaciones que le hagais sin pedir explicaciones.

Eran otros primogénitos, los que no seguían la via de la señora D'Umbrelle, los que podrían ser más propensos a desobederla.

- En todo caso, ¿Existe algun otro primogénito al que quereis que visite?

Elois D'Umbrelle - August 25, 2006 09:40 AM (GMT)

Acertadas eran las preocupaciones del toreador, pero tan acertadas como los movimientos previos que hubiera dado Elois, quien sospechaba que los Hijos de Set, los Assamitas o los Tzimisce, no violarían una regua pedida por ella... quizás los Tremere, como siempre, eran los más impredecibles, pero tratando de buscar como lo hacían su sitio entre la Estirpe, todo apuntaba a que no serían ellos quienes romperían la tregua... Para Elois todo estaba bien atado, simplemente quedaban por refinar los flecos protocolarios. Aunque por otro lado, la ventrue sospechaba que quizás Gallois pensaba en aquel a quien debía vasallaje.

- Considero justo que tengais informado a vuestro señor de cuanto considereis oportuno, no quisiera ser causa de un problema para vos.

Con esas palabras trató de dar aliento al buen Gallois, nuevamente actuaba con un extraño afecto maternal sobre éste. Luego sonrió.

- Ser Thomas, es digno de toda mi confianza como la de todo París, es también justo que se informado de todo cuanto acontece, pues el también nos informa a nosotros de todo cuanto nos afecta.

Existía una doble intencionalidad en sus palabras, no cabía lugar a dudas, sin embargo el cual sería un misterio sin resolver que la dama no desvelaría. Quería informar a Thomas, sus motivos tenía y el toreador conocía lo suficiente a la ventrue como para presumir que no era un capricho sino que algo mucho más retorcido englobaba aquella decisión, pese a todos los pesares que él había indicado y que también conocía Elois sobradamente. Thomas informaría al príncipe y ahí estaba encerrada la clave del enigma.


Geraud Gallois - August 27, 2006 07:27 AM (GMT)
- Bien, así se hará. Le transmitiré vuestro mensaje a ese primogénito poniendo todo mi empeño en que capte sus contenido y su fondo. Y si en los próximos días consigo encontrarme con algun otro lider de clan, le informaré tambien.

Despues Gallois tenía la intención de desaparecer durante algun tiempo, el invierno resultaba muy deprimente en París. Pero no informó de sus planes a Elois.

- ¿Hay alguna cuestión más que deseis tratar esta noche?

Elois D'Umbrelle - January 16, 2007 04:03 PM (GMT)

Elois negó con la cabeza para no tener que hacerlo de palabra, pues sólo usaría estas para despedir al toreador.

- Podeis partir Gallois.



Geraud Gallois - February 16, 2007 07:38 PM (GMT)
- Gracias señora, y hasta muy pronto.

Hizo una reverencia y se marchó de la mansión.




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