Title: Reencuentro con Maxence
Description: 8/11/1225 (privado Maxence-Katriana)
Katriana - May 4, 2006 03:14 PM (GMT)
Un elegante carruaje se movía por las calles de la ciudad en dirección al barrio Latino. Cuatro hermosos caballos tiraban de él y dos hombres uniformados a caballo lo flanqueaban. Ya era noche cerrada pero el edificio a donde el carruaje se dirigía era uno de los pocos de todo París que permanecía abierto día y noche.
Tras cruzarse con algunos estudiantes que volvían de beber demasiado el carruaje se detuvo frente a la Maison du Fogeron y un criado sentado en el pescante se apresuró a abrir la puerta y ayudar a descender a su única ocupante.
Los pocos transeúntes que pasaban por la zona se detuvieron ante la magnífica visión que era la dama que descendía del carruaje. Con el negro pelo recogido bajo una redecilla de hilos plateados y vistiendo un vestido de terciopelo blanco y corte sencillo, lo que realmente llamaba la atención de la mujer era el contraste con su piel morena y sus llamativos ojos verdes.
Katriana observó la admiración que se reflejaba en los rostros de los estudiantes y sonriendo para si misma se acercó a la Maison a la puerta de la cual una atenta Helena se había asomado para recibirla.
Maxence - May 4, 2006 08:14 PM (GMT)
- Muy buenas noches Lady Katriana. Bienvenida nuevamente a Paris. (Dijo la ama de llaves inclinándose en gesto de reverencia)
- Pase, pase. No sea que aquellos lujuriosos estudiantes le hagan pasar un mal momento.
Una vez dentro del caserón Helene invito a la ventrue a tomar asiento en una butaca de terciopelo rojo. Evidentemente destinada a recibir visitantes.
- Tome asiento. Enseguida vuelvo, iré a avisarle a Lord Goibniu que usted se encuentra aquí.
Katriana - May 5, 2006 09:56 AM (GMT)
Katriana sonrió a la toreador afectuosamente ya que hacía bastante tiempo que se conocían y la siguió al interior del caserón. Tras tomar asiento en la confortable butaca que le había ofrecido se dispuso a esperar tranquilamente la llegada de Goibniu. Hacía ya muchos años que no se encontraban y no sabía que esperaba sentir al volver a ver al primogénito…
Maxence - May 9, 2006 07:03 PM (GMT)
Tras unos cuantos minutos de espera por una puerta lateral apareció la majestuosa figura de Maxence. Este vestía cómodos ropajes; nada fuera de lo normal, camisa, pantalones y botas flexibles. Pero había algo en el cainita que lo hacia ver imponente, quizás fuera esa aura sobrenatural que lo rodeaba que transformaba en esclavos pasionales a todos con los que se relacionaba.
- Muy buenas noches Lady Katriana. Es un placer para mis ojos de artesano ver a tan perfecta mujer. (Dijo el cainita mientras tomaba la mano de la dama)
Katriana - May 10, 2006 09:03 AM (GMT)
La presencia del toreador resultaba tan arrebatadora como recordaba y sonrió ampliamente ante su galante gesto:
- Oh, Goibniu, sois demasiado amable! – dijo la ventrue con tono coqueto
- Yo también me alegro de veros, viejo amigo y de poder volver a compartir con vos las noches parisinas. Me alegra encontraros como siempre y ver que nada ha cambiado en la Maison … a pesar de los cambios que se han producido en el resto de la ciudad…
El toreador no podía menos que notar el tono con el que pronunció esas últimas palabras. Ambos cainitas llevaban viviendo muchos años en la ciudad y sabían que los cambios podían generar mucha inestabilidad y conducir a situaciones caóticas y poco favorables para sus intereses. Y en París había habido muchos cambios en muy poco tiempo.
Maxence - May 10, 2006 05:21 PM (GMT)
- Que Paris no te ha recibido en su mejor momento es una realidad. Pero para serte franco tengo muchas esperanzas que todo va a cambiar.
El Toreador le ofreció su brazo derecho para que lo acompañase a caminar por el caserón mientras platicaban. Goibniu acompañado por la Ventrue se dirigió hacia su lugar favorito de la Moison, el salón de reuniones donde se encontraban sus mas impresionantes creaciones.
Gabniu pregunto risueñamente mientras contemplaba una lustrosa espada colgada de la pared.
- ¿Me imagino que tu visita a Paris no es casual? Digo... Justo en este momento en que Heinz Bavenberg se encuentra desaparecido y Elois como única antigua de tu clan después del príncipe.
Katriana - May 11, 2006 11:09 AM (GMT)
- Espero que tus esperanzas se hagan realidad. He visto que hay mucha tensión e inestabilidad y eso no es bueno para una ciudad como la nuestra.
La ventrue cogió del brazo ofrecido al toreador y dejó que le guiara por la Maison. El buen gusto del artesano se dejaba ver por toda la casa y aunque no hacía ostentación de los lujos que podía permitirse, los pequeños detalles eran los que marcaban realmente la diferencia.
- Casual… No, lo cierto es que no lo es, pero no por los motivos que crees. Desconocía la desaparición del sacerdote del pecado y aún en caso de saberlo eso sólo no hubiera motivado mi regreso.
Katriana dudó antes de continuar hablando. A pesar de su amistad de hacía años con Goibniu nunca se sabía qué intereses podía tener el toreador pero igualmente su postura era conocida y no había ventaja alguna en ocultársela al toreador.
Katriana se paró frente a la espada que admiraba el artesano. Más que de un arma se trataba de una obra de arte. Seguramente la había realizado él mismo o alguno de sus más diestros pupilos. Armas como esa eran las que estaban causando estragos en sus tierras…
- Mi regreso tiene que ver con la guerra en el sur. Como sabrás mi sire es príncipe de Girona y, por tradición, vasallo de Esclarmonde. A pesar de no comulgar con las doctrinas de los cátaros y de sus señores vampiros son sus vasallos los que están siendo atacados y sus juramentos le atan al igual que a tantos otros señores del sur. Noblesse obligué, ya sabes… - La mirada de la ventrue se había perdido momentáneamente pero no tardó mucho en recuperar su sonrisa habitual.
- A estas alturas del conflicto en poco podía ayudarle, así que preferí retornar a París. ¿Quién sabe? Tal vez desde aquí pueda resultarle de más utilidad. A fin de cuentas París es el centro de Francia y gran parte de la información y las intrigas del país pasan por esta corte… especialmente desde que la monarca decidió establecerse en la ciudad.
Maxence - May 16, 2006 02:00 PM (GMT)
- Es terrible lo que esta pasando en tus tierras. Parece que el pasado nos condena y nos lleva inevitablemente al mismo destino. Hijos de cain derramando sangre de sus hermanos, destruyendo todo lo que tienen a su paso, todo lo que construimos se hace cenizas. ¿Cuando será el día que dejemos de odiar? Y aprendamos amar como los que llamamos simples mortales…
Los cainitas continuaron caminando del brazo por la sala, cada tanto el Toreador se detenía frente a alguna obra para contemplarla, como si nunca lo abría hecho.
- Por lo que entiendo entonces ¿Has regresado para establecerte definitivamente?
Katriana - May 17, 2006 12:41 PM (GMT)
- Sí, mi idea es reestablecer en París mi residencia de forma permanente. Puede que en el futuro viaje a Girona, pero no me apetece volver a estar alejada de aquí.
Katriana siguió al toreador en su paseo. Las armas expuestas eran magníficas... Perfectos instrumentos de muerte...
- La guerra y la muerte no son patrimonio exclusivo de los hijos de Caín. Los mortales son tan o más capaces que nosotros para matarse entre sí. Es una verdadera pena, tanta sangre derramada por nada...
Maxence - June 1, 2006 02:05 PM (GMT)
- Si los mortales han aprendido a odiar es porque nosotros lo logramos. Llevamos el estigma de nuestro padre Cain, hemos remplazado el amor por el odio. Y así nos maldijeron, odiando por toda una eternidad. Nos hemos matado unos a otros por la simple necesidad de odiar, envidiar y codiciar. Son palabras que abundan en nuestra conducta y que lamentablemente nos terminaran destruyendo.
Luego de una breve Pausa
- ¿Katriana, acaso no llevas el odio de Caín en tu sangre?
Katriana - June 7, 2006 12:06 PM (GMT)
- No creo que los mortales odien por nuestra culpa, Goibniu. La marca de Caín está sobre nosotros pero también sobre ellos y si es cierto que el Dios Todopoderoso de los cristianos existe y es el responsable de nuestra existencia, ¿no debería ser nuestro odio también parte de su Plan Inefable? Y de ser así ¿no será que el Señor se complace en ello? - Katriana movió la cabeza visiblemente apesadumbrada por sus propias palabras.
Ay, Goibniu, mi querido Goibniu... creo que estos son pensamientos demasiado profundos para un encuentro tan largamente esperado como el nuestro. Dejemos atrás las guerras y los odios de hombres y vástagos y cuéntame que ha sido de ti durante todos estos largos años en que no nos hemos visto
Maxence - September 26, 2006 10:24 PM (GMT)
- Es cierto, ha pasado mucho tiempo, pero ese es para nosotros un valor muy relativo. Creo que he pasado la mayor parte de ese tiempo depurando mi arte y mi alma. Me pareció la opción más prudente, en tu ausencia la situación de París ha sido bastante caótica y no se ha calmado todavía.
No lo decía preocupado, sino en un tono optimista. Como un anciano que pasa agradablemente la tarde resguardado en su porche mientras ve caer la tormenta, esperando con todo el tiempo del mundo a que deje de llover.
- ¿Y tu que has hecho en estos ultimos años? Escuchándo tus aventuradas teorías sobre la posición de nuestra estirpe en los planes de Dios, diría que en el sur te has estado relacionando con malas compañías.
Katriana - September 29, 2006 10:46 AM (GMT)
- Sí, he podido ver que está todo muy cambiado pero en el fondo todo sigue igual. Han cambiado algunos actores pero la obra sigue siendo la misma.
Las últimas palabras del toreador la hicieron sonreir. En el fondo seguía siendo el mismo Maxence de siempre:
- Supongo que mis compañías de estos últimos años no serán de lo más apreciadas entro algunos vástagos... especialmente entre alguna dama de alta alcurnia de tu clan... pero lo cierto es que no tienes porque temer de mi. Dios, nunca me ha interesado en demasía y a estas alturas no voy a convertirme a una u otra fe. Me gusta demasiado mi vida tal y como es.
Maxence - September 29, 2006 05:03 PM (GMT)
- No te preocupes. Hace tiempo que nos conocemos y fueran cuales fuesen tus ideas en esta casa se te respeta. La ciudad tambien ha respetado casi siempre a aquellos que han venido predicando la superioridad de los cainitas en el plan de Dios, creo que pertenecer a la herejía cainita no es motivo de castigo.
Aunque al primogénito no le agradaban esas ideas, tampoco tenía una oposición hostil hacia ellas, pero el toreador prefería no profundizar en cuestiones de creencias. Otra cosa diferente a las creencias eran los actos, y cuando los actos de alguien eran crueles con los mortales el pródigo no permanecía tan impasible.
- Pero aunque no compartas las creencias con otros cainitas del Languedoc, sí compartes en parte sus intenciones por las relaciones entre nobles de las que me has hablado. ¿En qué sentido piensas que puedes hacer algo en París por esa guerra del sur? ¿acaso yo te podría ayudar en algo?
El primogénito se paró junto a un par de cómodos asientos situados uno al lado del otro en el extremo de la sala. Primero le ofreció uno a la dama, ayudándole a sentarse si ella lo aceptaba.
Katriana - October 2, 2006 10:03 AM (GMT)
Katriana tomó asiento en mientras reflexionaba sobre las extrañas palabras del toreador. Cierto es que Maxence y ella habían mantenido siempre una buena relación, pero ese súbito interés por ayudarla en la cruzada del sur resultaba algo sospechoso. A fin de cuentas era una toreador quien había iniciado la guerra y aunque el primogénito nunca había demostrado una gran afinidad por ella, resultaba difícil creer que no mantuvieran una cierta relación.
- La verdad es que no creo que me sea posible hacer mucho por el sur. Me gustaría que esta estúpida guerra acabara por fin y el Llanguedoc pudiera recuperar su esplendor habitual pero imagino que ninguna de las implicadas querrá retirarse a estas alturas de la contienda hasta que su rival quede totalmente vencida. Y eso únicamente conducirá al sur y a toda Francia a un mayor derramamiento de sangre.
Maxence - October 2, 2006 01:45 PM (GMT)
- "Las implicadas" - repitió las palabras de Katriana mientras él mismo tomaba asiento - ¿te refieres a Esclaramonde y Salianna?.
Por supuesto que se refería a ellas, los mortales que se enfrentaban en la guerra del Languedoc eran todos hombres. Aquello les llevaba a lo que Maxence había comentado antes, los mortales derramaban su sangre a causa del odio cainita y esa guerra entre mortales era sólo un reflejo del verdadero conflicto.
- Mi clan suele preferir el amor al odio, pero esta situación evidencia que somos tan capaces de odiar como cualquier otro, quizas más, ya que la pasión enciende con intensidad cualquiera de nuestros actos. Me gustaría tener una solución que pusiese fin al inecesario derramamiento de la necesaria sangre, pero aunque he pasado mucho tiempo reflexionando sobre ese conflicto no dispongo de una solución.
Katriana - October 13, 2006 11:21 AM (GMT)
- Nadie tiene una solución, Maxence... El odio y el derramamiento de sangre llevan demasiado tiempo produciéndose para que pueda existir una solución conveniente para ambas partes...
La mirada de la ventrue quedó perdida en el aire durante unos instantes hasta que una sonrisa volvió a iluminar su rostro:
-Pero, hablemos de otra cosa, querido, llevo veinte años en el Sur y te puedo asegurar que la cruzada es casi el único tema de conversación entre los vástagos de aquellos lugares. Hablame de París. ¿Cómo están las cosas por aquí? ¿Cómo estás tú?
Maxence - October 13, 2006 12:15 PM (GMT)
El toreador creía haber respondido ya a esas preguntas.
- Me temo que no sea el más indicado para ponerte al tanto de los últimos chismes de la ciudad. Ambos somos extranjeros en este París que fluye a velocidad de vértigo, tu viaje te llevó hacia el exterior de esos nuevos muros que le han crecido a la ciudad en las últimas décadas, mi viaje ha sido interior, y me ha mantenido la mayor parte del tiempo dentro de los muros de esta mansión.
El primogénito desvió su mirada hacia un ventanal, observando la ciudad tranquila en el exterior.
- Los graves problemas de esta ciudad fluyen de tal modo que cuando me interesado por alguno de ellos últimamente, la situacion ha cambiado completamente antes de que pueda intentar aplicarle una solución.
La antiguedad estaba afectando de modo evidente a aquel cainita.
- Sin embargo ahora tengo grandes esperanzas.
Todas las veces que Katriana preguntaba sobre el presente o pasado de la ciudad o sobre él, Maxence hablaba de forma bastante ambigua, para acabar acababa hablando de esperanza.
- ¿Y que hay de vos? ¿Qué anima actualmente tus noches?
Katriana - November 17, 2006 11:36 AM (GMT)
La verdad es que Maxence empezaba a parecer afectado por el paso del tiempo. Habitualmente se había comportado siempre de forma mucho más dinámica e implicada en los sucesos de la ciudad pero parecía que los últimos años le habían afectado apartándole del mundo y de la ciudad. Una verdadera lástima...
- Mis noches siguen animadas por los mismos placeres de antaño. El mundo sigue y sigue y a pesar de que algunas noches parezca que la oscuridad se cierne sobre todo y sobre todos, otras noches la luna llena ilumina las calles y la sensación de oscuridad desaparece bañada por la luz de las estrellas. Además, París sigue tan o más hermoso como en mi partida y redescubrirlo noche tras noche se está convirtiendo en un auténtico placer.
Maxence - November 17, 2006 06:03 PM (GMT)
- Sabiendo lo importante que esa palabra es para tí, me alegro de que puedas sentirte así al redescubrir la ciudad. Quizas alguna noche podamos pasear juntos o me puedas recomendar algun lugar.
Se reclinó sobre su asiento reflexionando.
- A veces he pensado en buscarme un guía mortal que represente bien estos tiempos. Alguien que me reconcilie con esta época de cambios.
Maxence ya había hecho algo así con anterioridad. Algunos de los cainitas que habitaban esa mansión habían ocupado en su moemento ese papel de guía.
Katriana - November 20, 2006 12:13 PM (GMT)
Katriana sonrió. Goibniu le conocía bien y tal y como decía para ella el placer era muy importante:
- Es una buena idea, la verdad. Pasáis demasiado tiempo encerrado en vuestra forja querido. Ya sé que vuestro arte es muy importante para ri pero deberías relacionarte más con el mundo que nos rodea. Un mortal resultaría muy adecuado, sobretodo a ti que te gusta tanto relacionarte con ellos, pero si lo deseas yo también puedo acompañarte a algunos lugares y así re-descubriremos París los dos juntos. ¿Qué te parece?
Maxence - November 20, 2006 03:19 PM (GMT)
- Sería perfecto, ¿quizas puedas ser mi guía esta primavera?.
Katriana - November 22, 2006 08:02 AM (GMT)
- Me parece bien. Cuando las nieves y el hielo se hayan marchado te guiaré para re-descubrir París. - la ventrue pareció pensativa unos instantes - Tengo una idea. ¿Qué te parece si en vez de pasear por la ciudad como dos personas de nuestra posición nos disfrazamos y nos mezclamos entre la gente? Así seguro que ambos descubriremos lugares y personas que de otra forma no conoceríamos.
Maxence - November 22, 2006 03:31 PM (GMT)
Aquel capricho de la ventrue extraño al primogénito, pero no vió problema en aceptar ese antojo.
- Como desees.
En ese momento apareció Helene para recordarle al primogénito que tenía que atender unas tareas de la mansión.
- Me temo que tengo que retirarme ahora, pero tenemos una cita en primavera.
Con delicadeza Maxence tomó la mano de Katriana para despedirse de ella con un gesto cariñoso, más propio de un familiar humano que de un noble cainita.
- Ha sido muy agradable volver a verte. Si me disculpas Helene te acompañará a la salida.
Katriana - November 23, 2006 08:02 AM (GMT)
- En ese caso quedamos así. Cuando la nieve se funda nos dedicaremos a pasear por esta bella ciudad...
La llegada de Helena dió punto final a la reunión y Katriana se despidió de su viejo amigo:
- Siento haberte entretenido tanto tiempo, querido. Pero el tiempo vuela cuando la dicha es buena... o al menos eso dicen en mi tierra. Me ha encantado volver a verte.
Y dicho esto Katriana abandonó la habitación guiada por Helena hacia el exterior donde su carruaje la esperaba.