Las inacabables escalinatas se alzaban ante Katriana y su séquito. Sin duda la catedral de Santa María resultaba imponente para todos aquellos que visitaban la ciudad pero en estos momentos su majestuosidad resultaba una molestia más que otra cosa. Las escaleras podían ser evitadas entrando por la cara opuesta de la muralla y recorriendo todas las zigzagueantes calles del barrio judío pero Katriana sabía que su sire no aprobaría que le hiciera esperar ni un solo instante así que hizo un gesto a sus carruajes para que continuaran hacia su refugio en la ciudad y acompañada únicamente por dos de sus más leales guardias se encaminó a pie hacia el templo.
Hacía ya muchos años que no había vuelto a Girona pero a pesar de llevar tan sólo unos minutos en la ciudad ya volvía a notar esa sensación de hogar que había sentido cuando siendo tan sólo una neonata conoció la ciudad.
El pórtico de la catedral estaba cerrado puesto que ya era negra noche pero la entrada lateral permanecía abierta y hacia ella se encaminó la ventrue.
Al entrar en el templo el olor a incienso la hizo recordar sus primeras visitas al lugar cuando aún se sorprendía por la osadía de su sire al instalar su corte vampírica en un lugar santo pero no permitió que eso la detuviera. A buen seguro su sire ya sabía que había llegado a la ciudad y debía estar esperándola en la sacristía.
Al llegar a la puerta de la sacristía vio a Lucas oculto en las sombras de la entrada. Lucas era uno de los más antiguos vasallos de su sire y ejercía como senescal de la corte desde que ella recordara. Katriana hizo un gesto a sus guardianes y estos se despidieron de ella con una leve reverencia saliendo a la calle a respirar un poco de aire y contemplar las vistas desde la entrada.
Fdi: No sé si está permitido incluir fotos en los post de interpretación, si no es así la retiro y listos pero he incluido una pequeña foto para que se vea que lo de “inacabables escalinatas” no es una figura y que aquellos que no conozcan la ciudad puedan hacerse una mejor idea.