View Full Version: El regreso al hogar

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Title: El regreso al hogar
Description: Girona, Abril de 1209 (en solitario)


Katriana - April 27, 2006 08:52 AM (GMT)
Las inacabables escalinatas se alzaban ante Katriana y su séquito. Sin duda la catedral de Santa María resultaba imponente para todos aquellos que visitaban la ciudad pero en estos momentos su majestuosidad resultaba una molestia más que otra cosa. Las escaleras podían ser evitadas entrando por la cara opuesta de la muralla y recorriendo todas las zigzagueantes calles del barrio judío pero Katriana sabía que su sire no aprobaría que le hiciera esperar ni un solo instante así que hizo un gesto a sus carruajes para que continuaran hacia su refugio en la ciudad y acompañada únicamente por dos de sus más leales guardias se encaminó a pie hacia el templo.

Hacía ya muchos años que no había vuelto a Girona pero a pesar de llevar tan sólo unos minutos en la ciudad ya volvía a notar esa sensación de hogar que había sentido cuando siendo tan sólo una neonata conoció la ciudad.

El pórtico de la catedral estaba cerrado puesto que ya era negra noche pero la entrada lateral permanecía abierta y hacia ella se encaminó la ventrue.

Al entrar en el templo el olor a incienso la hizo recordar sus primeras visitas al lugar cuando aún se sorprendía por la osadía de su sire al instalar su corte vampírica en un lugar santo pero no permitió que eso la detuviera. A buen seguro su sire ya sabía que había llegado a la ciudad y debía estar esperándola en la sacristía.

Al llegar a la puerta de la sacristía vio a Lucas oculto en las sombras de la entrada. Lucas era uno de los más antiguos vasallos de su sire y ejercía como senescal de la corte desde que ella recordara. Katriana hizo un gesto a sus guardianes y estos se despidieron de ella con una leve reverencia saliendo a la calle a respirar un poco de aire y contemplar las vistas desde la entrada.


Fdi: No sé si está permitido incluir fotos en los post de interpretación, si no es así la retiro y listos pero he incluido una pequeña foto para que se vea que lo de “inacabables escalinatas” no es una figura y que aquellos que no conozcan la ciudad puedan hacerse una mejor idea.

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Katriana - April 27, 2006 08:52 AM (GMT)
Entretanto Lucas la condujo a las criptas bajo la catedral. Ahora que Katriana se había habituado a las lujosas estancias que constituían la corte parisina estas frías estancias de sólida piedra le parecían más propias de una fortaleza que de un Elíseo.

Su sire la esperaba rodeado de varios de sus consejeros. Parecían estar discutiendo estrategias militares entorno a una gran mesa de roble cubierta de mil y un mapas diferentes pero todas las voces callaron a un tiempo y todas las miraras se fijaron en ella cuando Katriana hizo su aparición en la habitación.

Tras los saludos protocolarios de rigor Daguerre hizo salir a sus consejeros de la sala para poder entrevistarse tranquilamente con su chiquilla. Varios de los vástagos allí presentes conocían a Katriana desde hacía tiempo y la mayor parte de ellos hubieran preferido poder hablar un poco más con la fascinante ventrue pero todos comprendieron que debido a las tensiones de los últimos tiempos ambos prefirieran tratar en primer lugar sus temas en privado.

El barón Daguerre… el príncipe de Girona… su sire… Seguía manteniendo el mismo aspecto de joven noble que la encandiló cuando siendo mortal le conoció. Sus ojos azules brillaron al contemplar a su chiquilla y el esbozo de una sonrisa afectuosa pudo verse en la comisura de sus labios. Vestía con un jubón negro bordado con el escudo de armas de su casa en plata y unas calzas a juego. Tenía remangada la blanca camisa y sus musculosos brazos sujetaban un pesado libro donde parecía estar buscando algo cuando ella entró.

Katriana y su sire se miraron en silencio durante unos segundos tras lo cual se fundieron en un afectuoso abrazo. Daguerre era uno los pocos hombres con los que Katriana no utilizaba sus artes seductoras pues sentía un verdadero y caluroso afecto por el antiguo cainita.

Tras unos breves instantes en que ambos dejaron caer sus máscaras sus cuerpos se separaron y la seriedad retornó a ambos rostros.

- Mi señor, me habéis hecho llamar y he acudido por nuestros antiguos vínculos… y por el afecto que siento por vos. - Katriana sonrió, bajó las pestañas coquetamente y con aire inocente continuó hablando -Decidme, ¿qué queréis de vuestra joven chiquilla?

Katriana - April 27, 2006 08:59 AM (GMT)
Daguerre la miró unos instantes y no pudo evitar un leve gesto de desaprobación por la teatralidad de Katriana. A pesar de su aspecto juvenil y en ocasiones algo informal era un ventrue de pura cepa y la falta de seriedad con que en ocasiones su chiquilla se tomaba la no-vida le hacía preguntarse si había fallado en su educación. Pero sabía que ella era así.

Había sido una coqueta damisela cuando la conoció, inocente todavía pero ya hábil en las intrigas de la corte y en utilizar a los hombres en su propio beneficio y los años le habían dado mayores dotes para manipular a los demás… tanto, que en ocasiones se había preguntado si él no sería otro más de los peones en su juego.

Pero a pesar de todo había acudido a su llamada y sabía que por lejanos que fueran ya sus vínculos éstos seguían latentes y ella haría honor a ellos:

- Bienvenida a mi corte, hija mía. Lamento haberte hecho despedirte de tu vida en París pero temía por tu seguridad. La guerra ya ha empezado, la cruzada ha sido declarada y los partidarios de Salianna se disponen a acabar con Esclarmonde y sus vasallos y sé que pronto yo seré uno de sus objetivos. Temo que ya que no pueden alcanzarme por el momento intenten atentar contra ti. Además… para qué engañarte, echaba de menos tenerte a mi lado y creo que en estos tiempos que se avecinan tu presencia me resultará reconfortante. ¿Permanecerás a mi lado?

Katriana - April 27, 2006 09:57 AM (GMT)
Así que se trataba de eso… la guerra por el control de Francia. Katriana nunca se había interesado demasiado por los asuntos de la política del sur de Francia pero desde que había oído hablar de la cruzada había visto un inusual aumento de movimiento en la corte parisina. Nadie parecía estar implicado pero todos querían tener los mejores asientos para ver como Esclarmonde y Salianna peleaban. Con Alexander firme en el trono los vástagos parisinos no tenían que temer verse implicados directamente en el conflicto así que aprovechaban su privilegiada posición para conseguir favores y aliados en ambos bandos.

Katriana se movió lentamente por la sala mientras su mente no dejaba de dar vueltas a lo expuesto por su sire y a todo aquello que había podido escuchar previamente respecto a tan delicado asunto.

La ventrue era una buena intrigante en la corte pero su objetivo no era el poder por si mismo tal y como parecía obsesionar a la mayor parte de sus concláneos y especialmente a los seguidores de la via regalis, sino el camino hasta llegar a él. La diversión de ver hundirse a sus adversarios, de colocar a los aliados en los puestos claves y de saber que sin su presencia todo aquel complicado organigrama se desmontaría como un castillo de naipes expuesto a un vendaval era lo que le guiaba en su búsqueda de entretenimiento eterna.

Y ahora su sire quería inmiscuirla en mitad de una lucha que nadie sabía como podía acabar. Una guerra que le quitaría tiempo, recursos y tal vez su propia no- vida… Katriana tenía que reflexionar al respecto pero la mirada de Daguerre no le permitía otra opción que no fuera aceptar. Se lo debía. No sólo por la inmortalidad que le concedió sino por todos los años que se mantuvo a su lado, por el cuidado y cariño con que le enseñó a moverse, por la libertad que le concedió para actuar a su antojo…

- Por supuesto, mi señor. Estaré a vuestro lado mientras me necesitéis y os ayudaré en todo cuanto me sea posible. – El tono serio de sus palabras era poco habitual en ella que normalmente prefería utilizar los dobles sentidos y la coquetería en todas sus frases y Daguerre la miró aprobadoramente. – Necesitaré que me informéis de todo lo que sepáis para que pueda ayudaros. Contad conmigo desde este momento


- Esta es mi chica…Ven, toma asiento a mi lado y hablemos. Hay mucho que debo contarte




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