View Full Version: De nuevo buscando a los Lobos

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Title: De nuevo buscando a los Lobos
Description: 10/11/1225


Isolda Lamartine - April 24, 2006 09:46 PM (GMT)
Sola, de nuevo. Era orgullosa, y en la mayoría de las sitaciones jamás hubiera vuelto a pisar territorio lobuno, jamás hubiera vuelto a pedir ayuda a aquellos que simplemente la dejaban olvidada, rompiendo su palabra. Ya pagarían por haberle mentido.

Y esto que ahora ella hacía, sería, por supuesto, parte de la cuenta de cobro. Aquellos hombres, vándalos estacados en los caminos de París, le recordaron algo que había pensado ya se había ido de la ciudad. De nuevo, de nuevo...

Cohkmah era un fiel amigo y consejero, y a regañadientes la había seguido; a él no le gustaban mucho los cambiaformas, ni su orgullo, y reordaba con dolor las matanzas a las que habían sometido otros cambiaformas que le eran más caros; claro, Isolda nunca le había preguntado al respecto.

Vestía un humilde traje café de campesina, con una capa grisasea y rota en las puntas; la misma con la que hacía años había llegado a París para quedarse.

Se detuvo en el mismo lugar donde se había detenido la primera y la segunda de las ocasiones, y esperó, apeada del caballo y mirando fijamente al rededor.

Guillerm du Trem - April 24, 2006 10:29 PM (GMT)
Como era habitual en Guillerm, recorría el bosque en completa soledad. Sus compañeros de viaje nunca aprobaron sus salidas solitarias, pero era una necesidad de su alma. Los acontecimientos de estos últimos días le obligaban a buscar un rincón donde refugiarse y ser fuerte más allá de la visión de su manada. Sabía, pues así le habían educado, que el liderazgo era duro y complejo y cada día tenía que estar dispuesto a tomar nuevas decisiones.

Siempre paseaba en su forma humana. Aunque era extraño hasta para él, con ella encontraba mayor comunión con Gaia. Pero algo alteró sus pensamientos en el bosque. Vió entre los arbustos a una gracil figura que bajaba de su caballo. Sus instintos proveidos por Gaia enseguida le alertaron de que algo extraño ocurría. No sintió la presencia del Wyrm, pero vio claramente la presencia de una maga tras aquellos ropajes humildes, posiblemente lo suficientemente poderosa para arriesgarse a entrar sola en el territorio del clan. De repente recordó lo que Gevaudan le contará sobre sus encuentros con los magos y el terrible espíritu que acechaba París. Quizá nos buscará de nuevo, pero dudaba si está sería la maga de la historia de Gevaudan.

Salí de los arbustos distraidamente (decidió ir a su encuentro como un humano más). Saludo cortésmente a la bella muchacha sin mostrar ningún tipo de reparo al ver su origen humilde y digo:

- Buenos días, bella dama. ¿No la han advertido sobre los peligros del bosque? Permitidme el atrevimiento de aconsejaros, pues conozco estas tierras desde hace muchos años. Estos lares son sumamente peligrosos, mucha gente se ha adentrado en ellos y jamás han vuelto. Ciertamente yo nunca he visto tal peligro, pero sería poco caballeresco no advertir a una criatura tan gracil como vos. Si no es molestia, permitidme de nuevo otro atrevimiento, dejad que os acompañe hasta vuestro destino pues no seguiré tranquilo hasta veros a buen recaudo. No deseo ofenderos con mis palabras y si tal fuera, corregidme sin dudarlo y que mi sangre noble no reprima vuestra lengua. ¿Gustais de mi compañía?

Todo surgió de Guillerm con la mayor corrección si dudar ni un segundo en menospreciar la humildad de su interlocutora. Pero mantuvo una mirada firme y una pequeña alerta, en sus ojos intentó mostrar el conocimiento del poder de la dama.





FDI:
TIRADA DEL DON OLER LA AUTENTICA FORMA (Percepción+Impulso primario) Dif.9 para detectar a un mago.

04-24 18:09:39 Guillerm du Trem rolls 7 dice to Oler la autentica forma (no 10 Again) 2 successes
1,10,10,2,4, 9,7

Isolda Lamartine - April 24, 2006 11:25 PM (GMT)
El principio pareció sorprendida, pero luego sonrió, con todo su rostro distendido y completamente agradecido; no era, claro, cosa fácil enfrentarse a los lobos, pero después de haber estado en la mente de uno de ellos, con su consentimiento, podía decirse que todos eran iguales vistos bajo su poderosa magia, y si no se lanzaban a su cuello en el mismo instante en que la veían, bien podría al menos aturdirlos y escapar antes de que salieran del sopor del desmayo.

Claro estaba que no pensaba que sus "aliados" pretendieran hacer algo como eso, pero no podía adivinar el futuro.

En su mente dos triángulos equiláteros se abrazaron, y justo en medio de ellos, Emeth, con grandes curvas se dibujó, buscando "revelarlo", no fuera que cometiera un error.*

-Es usted muy amable en avisarme de los peligros del lugar, señor; pero yo soy tan consiente de ellos como de la primordial belleza que rodea todo cuanto aquí se mueve, y he decidido arriesgarme pues mi vida vale la recompensa.

Su voz era delicada, suave como el canto del viento en los Reinos Umbrales, y su mirada, a pesar de estar adornada por multitud de harapientos trapos, era antigua y lejana, un pozo de azul profundo que mucos años, siglos atrás tal vez, hubiera sido forjado en el seno mismo de la tierra. Así pues, prosiguió.

-Agradezco también el que se ofrezca a conducirme a mi destino; ha de saber entonces que acepto su ofrecimiento, y que deseo llegar al lugar donde se encuentra Gevaudan, Ira de Gaia.

Hizo una ligera inclinación con la cabeza al terminar su frase. Chokhma, el blanco perro que la acompañaba, miraba aburridamente tendido en el suelo. Todos eran iguales, según el can.






*FDI: Tirada [Fundamento+Corona, dificultad 4 + nivel pila (2) = 6 -1 por usar foco sin necesitarlo. ÚLtima vez que hago esta tirada, lo juro. <_< 5 Éxitos.]

Guillerm du Trem - April 25, 2006 12:05 AM (GMT)
Una breve sombra cubrío la mirada de Guillerm con las últimas palabras de la dama. Pero supo reaccionar a tiempo. La duda sobre quien era esa bella "hechicera" estaba casi desvelada. En estos tiempos pocos buscarían a Gevaudan sin un buen motivo. Recordaba que él le dijo a Guillerm que el tema no estaba resuelto. Ahora tenía suficiente información para revelar la verdad pues estaba claro que implicitamente ambos sabíamos de nuestras naturalezas. Debía actuar con prudencia, pero era innecesario volver a repetir las dubitativas expeculaciones mutuas. Y sin mostrar el más mínimo asombro (pues sus viajes le habían enseñado a no sorprenderse de lo inesperado) dijo:

-Seguidme entonces, mi bella dama.

Guillerm emprendió un ligero paseo por el bosque sin destino alguno ya que sería más afable la charla con un paseo.

-Dejadme imaginar vuestro objetivo y corregidme si me equivoco. Imagino que deseais encontrar al lider de los hombres-lobo; imagino que sois una mensajera mortal de los espiritus; imagino que vos también ocupais una posición de poder entre los vuestros; e imagino que ya habíais hablado anteriormente con Gevaudan.

Sabía cuan arriesgadas eran sus palabras, pero confiaba en las palabras de Gevaudan y en sus propios instintos. Continuó, deteniendo su paso, ahora con rostro serio y voz firme.

-Si buscais al líder, aquí mismo lo teneis. Intuyo, como ya he dicho, que vos sois la maga que hace bastantes días os pusisteis en contacto con Gevaudan, ya que él mismo me confió sus actuaciones. Desgraciadamente, Gevaudan, Ira de Gaia, no podrá jamás volver a hablar con vos ya que el destino a sido cruel con él y, tal vez, conmigo...

Por un segundo su mente recordó los recientes acontecimientos que guardaba en su vientre.

-Pero no es momento de triste recuerdos que a vos poco os implican. Sabed que yo, Guillerm du Trem, descendiente de noble linaje, escuchará vuestras palabras y si, como me han dicho, una terrible amenaza se cierne sobre nosotros haremos honor a la historia de nuestro clan. Decidme que os inquieta.

Isolda Lamartine - April 25, 2006 06:54 PM (GMT)
Escuchaba; paseaba junto al Lobo con tranquilo gesto; su corcel había quedado donde se habían encontrado ambos seres, pero el can blanco caminaba tras de su ama con aperezados movimientos. Era arriesgado caminar junto a alguien que no sabían en realidad de qué "lado" estaba; hablaba delados pues se habñia hecho evidente que las opiniones de Gevaudan no eran aprobadas por todos, y que Dicter, aparente mano derecha del Líder, se atrevía a oponérsele delante de posibles enemigos o aliados.

¿Cómo saber entonces si aquel hombre que con ella se encontraba no simpatizaba con Dicter, mentía impunemente y la conducía a su muerte? No estaba en su claro, no podía asegurarse directamente de que decía la verdad, pero sí que podía hechizar al Lobo con riesgo de que lo notara: más valía, no podía arriesgarse.

"Donde crecen las palabras con equivocado sino, allí mismo el rojo teñirá las aguas", fue su hechizo, recitado en hebreo en una de las mentes de Isolda, mientras* caminaba junto al Lobo.

-No os equivocaís en casi ninguna de vuestras apreciaciones, señor, y sabed pues que me apena lo que decís de Gevaudan.

Primero lo primero.

-Y soy yo Isolda Lamartine, de la Casa de Bonisagus, Magus de la Orden de Hermes.

Hizo una reverencia, completando así las presentaciones. Pero lentamente. El Mundo al rededor de Isolda se removió, agitado en feliz exitación, al escuchar el nombre de la Maga, y por un instante torbellinos quintaesenciales tomaron en verdoso fulgor iluminando el lugar por el que caminaban.

Luego todo volvió a ser justo como antes.

-Y es un honor conocer al líder de los Lobos, monsiuer, y más cuando ha sido de manera tan inesperada.

Más escrita.

-Pero antes... decidme, ¿qué sabéis de lo que Gevaudan y yo habíamos conversado?




FDI: He enviado la tirada a Gulliem por privi.

Guillerm du Trem - April 25, 2006 11:05 PM (GMT)
Escuchó a la dama con prudencia. No mostró asombró cuando el paisaje cambió tan solo con su presentación, pero guardó cuidadamente la información pues estaba claro el poder que ella poseía. No era alguien descuidado en sus relaciones y menos ahora que su posición exigía estar alerta. Sabía que un aullido bastaría para no estar solo, sin embargo no creia que ahora fuera necesario. La defensa del baun y los nuestros territorios primaban en la conciencia de Guillerm, pero había aprendido que no era necesario hacer corres ríos de sangre cada vez que alguien entraba en el baun. Existían metodos más sutiles cuando las leyendas que corrían no eran suficiente.

Guillerm sabía hacer buen porte de su compostura. Sus parientes humanos de la nobleza le educaron adecuadamente y sus viajes le habían dado sufiente "saber estar" como para afrontar las más variadas situaciones.

Con voz gentil respondió:

- Sed bienvenida, madamme Isolda. Estos territorios la acogeran gustosamente mientras vos lo deseeis y los respeteis. Y del mismo modo yo os saludo.

Hizo una breve reverencia y pasados los formalismos decidió entrar en el tema:

- Sabed que Gevaudan confió en mí todo cuanto aconteció en su presencia. Pero Gevaudan y yo siempre hemos tenido formas diferentes de actuar y ahora os pregaría me expongais de nuevo vuestros temores. Si todo lo que Gevaudan me dijo es cierto, la situación exige la mayor diligencia posible. Aunque quisiera hacer mención a otro tema que, como bien sabeis, nos inquieta sobremanera. Uno de nuestros lugares sagrados fue destruido por seres cercanos a vosotros y posiblemente seais mucho más capaces que nosotros de saber sobre ellos. No malinterpreteis mis palabras pues no creo en el cambio de favores si vuestro enemigo es también el nuestro, tan solo recurro a vuestra ayuda de la misma manera que vos recurrís a la nuestra. No pretendo hacer con ello un burdo trueque que sin duda os ofendería y mi condición me aleja de tal posibilidad. Solo os encomiendo a que entendais nuestra situación como yo entiendo la vuestra.

Guillerm infravaloraba profundamente los argumentos políticos, pero también sabía hacer buen uso de ellos. Tomó de nuevo su rostró más serio y continuó:

- No pretendo andar con más vacilaciones. Todo a su justo tiempo. Exponedme, si no os es molestia, los acontecimientos que os ha llevado hasta nosotros.

Isolda Lamartine - April 26, 2006 03:56 PM (GMT)
Pero se había equivocado. No era la suya la gestión de un político, y a diferencia de Gevaudan, este Lobo, más refinado, en apariencia, era más tosco al hablar; y más ofensivo. A pesar de no estar mintiendo -comprobado por la ausencia de tonos rojizos a su alrededor-, aquella manera de decir las cosas ponía en evidencia su mala voluntad; o mejor, su desespero; o su impotencia, como mercader barato que no es capaz de esperar a la venta de algo para cobrar su precio.

A ella no le importaba; a Gevaudan ya había dado su palabra de ayudarle, y quería personalmente ver a aquellos Despertados, conversar con ellos, y en escepcional caso destruirles o acogerles. Suspiró para sus adentros.

Hablar de Lor-Ukter siempre le traía gran malestar, inevitable, pero interesante. Contaría desde el inicio: no podia confiar en el sistema de comunicación de los Lobos.

-Uno de sus nombres, con el que fue adorado antaño el Espíritu, el Elemental del que os hablo, es Lor-Ukter.

Suspiró.

[i][color=blue]-He olvidado la cantidad de lunas que han pasado desde que me encontré con él por vez primera; era una ciudad incrustada en un desierto, sometida por el calor y la falta de agua, con grandes cielos sin nubes y promesas falsas de lluvia, hogar de árabes sabios y grandes guerreros. La llegada no fue nada fuera de lo normal, pues las gentes mantenían lo que era su vida diaria, bastanbte alejada de la francesa por otro lado; mercados, guardias, personas caminando en las calles, niños correteando. Mi condición de mujer, claro, me ganó algunas miradas de odio y temor incluso, entre los hombres y de envidia entre las mujeres; más fueron esas mis percepciones en esa época, y ahora no sabría qué decir al respecto.


Sabía que se alejaba lentamente, más era sólo en apariencia.

-Pero la evidencia de que algo estaba mal llegó casi de inmediato: se sentía un profundo mal penetrándolo todo, llegando hasta las raíces de la vida, de la muerte, de las mentes de los hombres; se sentía una terrible peste vagar en el aire como un ángel negro cobijándo a todos los hombres con su negra ala, dejando caer sus maldiciones en las mujeres encointa y sus niños, en los jóvenes valerosos y en los virtusoso, corrompiendo todo cuanto podía ser corruptible. Los hombres tenían grandes ojeras y miradas que no les pertenecían, siendo profundas y misteriosas, hondas como un gran abismo insalvable.

-Las muertes eran diarias, inevitables: uno tras otro todos iban muriendo, consumidos en un mar de fiebres y de ira que nunca había visto, siendo sus energías extraidas por este ser, que controlaba las Enfermedades, las Pasiones y el Viento, como pude comprobar después, cuando a él me enfrenté..

Si hubiera sabido más, si su conocimiento hubiera sido más amplio, aquello no hubiera sucedido.

-Y lo vencí, o eso creí, pero no sabía que los Elementales nunca mueren.

-Ya han pasado muchos meses -continuó- desde que en París sentí su presencia perniciosa; antes de hacer nada, comprobé que fuera cierto, y en efecto así era. Durante esos meses conversé con los suyos, mientras se veían asesinatos oscuros, peleas de ira descontrolada, y síntomas similares a su presencia, acrecentándose. Luego, los suyos desaparecieron para mí, y el influjo del Espíritu dejó de ser evidente, aunue aún se siente su presencia flotando, si cabe con más fuerza, sobre la ciudad.

Hablaba lentamente, con melodioso tono a pesar de lo que estaba diciendo. Sin embargo, ya no sonreía.

Guillerm du Trem - May 3, 2006 07:49 PM (GMT)
Guillerm escuchó atentamente las palabras de Isolda, pero se percató de que algo había cambiado. Las palabras de la dama eran graciles y afables, pero ella había tomado una distancia prudencial. Algo la había ofendido y debía analizar la situación. En un instante recopiló sus últimas palabras, recordó lo que Gevaudan le había explicado y fundió los conceptos en un todo.

Un segundo más tarde pudo ver claramente su error. Era orgulloso como todos los suyos. Ese orgullo era útil para muchas otras cosas, sin embargo ahora debía reconocer su error sin ruborizarse. Guillerm creía firmemente en estos preceptos pues así actuaba.

Hizo un profunda reverencia a la dama bajando la mirada para reconocer su error y dijo:

- Disculpanme, madamme Isolda, por mi torpeza. Siento profundamente la afrenta que os he causado. Creedme si os digo que me siento profundamente apenado pues no era mi intención. He comentido un error imperdonable adelantado en demasía esta conversación y adelantando acontecimientos. Permitidme que os compensé con la máxima sinceridad sobre todo lo que tratamos y desvelando todo lo que mi persona conocé y opina al respecto pues mereceis dicho trato.

Se incorporó entonces de la reverencia y continuó:

- Sabed que tengo la firme intención de ayudaros en todo aún poniendo en peligro mi propia vida pues el peligro del que vos hablais está por encima de las rencillas que pudieran existir entre magos y hombres-lobo. También he de confesaros que mi respeto por Gevaudan es sincero y jamás osaria romper una promesa suya aunque nuestros enfoques sean diferentes ya que su honor es incuestionable. Sabed que la naturaleza de ese ser hace que me sea imposible reclamaros cualquier trato de favor una vez que zanjemos el tema. Tan solo querría de vos que nos escucharais como estamos haciendo con vos y que tengais la libertad de decidir ayudarnos o no. Os doy mi palabra de honor que vuestra decisión será respetado por todos nosotros y ninguna consecuencia acarrearía. También he de disculparme por el trato que los mios os han dado y la despreocupación que han mostrado en estos día y sabed que nada será infructuoso. Mi persona asumirá toda la responsabilidad y corregirá esa falta de atención que os han mostrado.

Hizo una pequeña pasa para dar más enfasis a sus palabras. Creia absolutamente todo lo que decía y se mostró completamente seguro, sincero y afable al pronunciarlas. No intentaba juegos dialécticos ni tan siquiera impresionar a la dama. Tenía la profunda convicción de enmendar su error.

- Ahora permitidme que os aseguré que siempre sereis bienvenida a este bosque y que me honrá profundamente la prudencia que habeis demostrado no haciendo mención a la afrenta que os he causado. Sed libre de continuar con esta conversación si no os es comoda y de marchaos si asi lo deseais, pero deseo profundamente que nuestras relaciones se basen en la confianza y la sinceridad mutua y en consecuencia he actuado y actuaré.

Isolda Lamartine - May 6, 2006 04:22 PM (GMT)
Isolda asintió luego de que el Lobo terminara su exposición. Apreciaba profundamente aquella muestra de sinceridad y las disculpas que él abía ofrecido delataban que no sólo era un ser de honor, sino inteligente en la conversación pues había notado el imperceptible para muchos cambio que se había dado en la atmósfera.

-No os preocupéis Monsiuer, pues aprecio el gesto que ahora tenéis conmigo al sinceraros de tal modo, y acepto vuestras disculpas como lo que son, muestra inequívoca de que sois hombre con valiosa palabra.

Su voz seguía siendo suave y delicada, formal, pero ahora el Lobo podía sentir que las cosas eran como antes, y que la dama confiaba en que sus palabras no caerían en saco roto.

-Y sabed que nunca pensé en no ayudaros, no sólo por el sentimiento de deuda que me ata a vosotros y el gusto de ayudaros que ese hecho me proporciona, sino porque como en vuestro caso, el hecho de que hayan sido seres como yo me obliga a ello de algún modo, siendo aquello inevitable.

Cerró los ojos dos segundos; las cosas, por fin, comenzaban a ponerse interesantes en sumo grado.

-Continuemos pues con lo primero a tratar, Monsiuer Guillem, dijo sonriéndole afablemente al líder de los Hombres Lobo parisinos.

Guillerm du Trem - May 6, 2006 04:37 PM (GMT)
Se sintió agradecido en grado sumo por el gesto de la dama. Denotaba su honor sin duda alguna. Las cosas irían por buen camino y él cumpliría su promesa.

Mostró su agradecimiento con una reverencia y esbozando una sonrisa a Isolda.

- Pues quedando todo aclarado, gestó que sin duda os agradezco madamme Isolda, será mejor afrontar los hechos de cara. Quizá debieramos empezar por las pistas más recientes que teneis de nuestro "común enemigo".- Enfatizó estas palabras para dar clara cuenta de la implicación que tomaba en el asunto. - Lo primero ahora sería tratar de localizarlo y buscar la manera de acabar con él de una vez por todas. Convocaré a todos mis más fieros y leales guerreros para tan ardua tarea. ¿Teneis algún indicio al respecto?

Isolda Lamartine - May 6, 2006 04:46 PM (GMT)
Ella asintió.

Extrajo el jubón que tenía alrededor de la cintura un pequeño dije de cadena plateada; la piedra, brillante verde que lucía un esplendor propio, parecía mutar y transformarse, incluso sonreír y cantar, y un aura de poder recubrió aquel lugar por el que caminaban.

-No sé dónde se encuentra, pero sé dónde estuvo hace tiempo. Una pequeña casa en el Barrio Latino, hará tres meses. ¿Podéis seguir el rastro desde allí? Presiento que su mano ha estado tras los continuos asesinatos, pero no podría estar del todo segura de eso.

Ese era el principal problema. Luego miró el colgante.

-Una vez le hallamos encontrado, habrá que debilitarlo, en lo que yo podré también ayudar, pues aunque mis manos no son fuertes como las vuestras, mis artes son poderosas. Una vez débil, habrá que arrojarle este dije, y toda su esencia quedará encerrada.

Seguramente a Guillem aquello le recordaba la "fabricación" de fetiches; pues en efecto, era casi lo mismo.

Guillerm du Trem - May 6, 2006 04:52 PM (GMT)
- Pues no demoremos más la partida. Dadme unas horas y acudiré allí con los mios. Creo que es muy posible localizarlo através de los espiritus del lugar. Hoy mismo al anochecer nos encontraremos allí.

Hizó de nuevo una reverencia a modo de despido y partió raudo a iniciar los preparativos.

FDI: Abres tu misma un post y seguimos allí??

Isolda Lamartine - May 6, 2006 04:58 PM (GMT)
-Sea entonces; al anochecer allí estaré esperándolos.

Hizo una profunda reverencia, agradecida por cuanto estaba sucediendo. Por fin podría decir que su cruzada daba un avance realmente importante; cuando con Gevaudan y Dicter el proceso había tomado tres reuniones larguísimas y difíciles en retórica y motivos, con Guillem, aparentemente hombre de menos acción que el anterior líder, todo había sido realmente rápido.

Habría sin duda que agradecerlo.




FDI: fale




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