Title: Retorno al hogar (mediodía y tarde)
Description: 1-11-1225
Guillerm du Trem - April 17, 2006 12:41 AM (GMT)
Demoré intencionadamente mi retorno al túmulo. Necesitaba meditar sobre lo ocurrido y sobre sus consecuencias. Era de necios negar la evidencia. Todo se decidiría en un combate a “muerte”, como había dicho Gevaudan. Sabía que mis palabras harían mella en él, pero ni por un momento imaginé que iríamos tan lejos. Ya no había vuelta atrás…
Ahora debía preparar mi cuerpo y mente para afrontar los acontecimientos. Cuán misterios son los caminos de la vida. Tras una hora de meditación profunda comprendí que era momento de volver. Fui a buscar a los míos y les dije que se mantuvieran al margen de todo esto:
- Si muero, amigos míos, retornad a vuestros hogares. Grata ha sido vuestra compañía y no deseo que sufráis las desdichas de mi destino. Si caigo antes de cumplirlo recordad que ambos somos honorables y deberéis vengar mi muerte. Os libero de esa pesada carga, compañeros. Marchad y escuchad lo que los aullidos os comuniquen.
Vi sus lomos de lobos sabios marcharse en el bosque, no sin mostrar un hondo pesar por lo que había dicho. Ahora emprendería mi entrada en lo que un día fue mi hogar.
Al entrar reconocí como la noticia ya se había hecho eco entre los del lugar. Había rostros de admiración, de asombro, de respeto y de odio entre todos los garou presentes. Nadie osó hablarme. Yo me mantuve digno en mi entrada, no mostré flaqueza alguna. En mi pose intenté hacer entender a los que no me conocían que no había orgullo alguno el aquel acto, tan solo respeto y honor a mis antepasados.
Por fin me detuve en la humilde morada donde había visto por última vez a mi Padre. Examiné su exterior en busca de mis recuerdos. Todo seguía igual. Entré y comprendí que nadie la había habitado en todos estos años. Un acto de respeto que me encogió el corazón. Incluso ahora que muchos de los Protectores moraban en nuestros alrededores, nadie lo había reclamado como hogar. Dejé mis pertenencias sobre la mesa de madera que gobernaba el centro de la sala. Me despojé de mi largo abrigo y me senté en el suelo a la espera de que se anunciará el rito. Reflexioné un minuto antes de empezar a prepararme. Busqué en el viejo baúl los ropajes rituales de mi Padre. Esta ocasión merecía tal honor. Con gran ceremonia fue situando todos los elementos en su lugar. Dibujé los símbolos de nuestra tribu, de nuestro clan y de nuestra estirpe sobre mi cuerpo. Tras esta liturgia recuperé mi postura en el suelo y esperé el momento. No era la primera vez que acudía a un desafío, pero posiblemente ésta quedaría grabada para siempre en mi mente. Convoqué a los espíritus de mis ancestros para hacerme fuerte, para que me dieran la sabiduría que requería el momento. Y así permanecí.
Gevaudan, Ira de Gaia - April 17, 2006 12:43 AM (GMT)
Tras prepararme para el desafío las dudas me asaltaron sobre si estaba haciendo lo correcto. Por un momento casi acepto el error, pero momentos más tarde supe con certeza que era lo mejor. Si muriese la manada quedaría en buenas manos. Debía ser así. Los momentos que tenían lugar eran demasiado crudos como para cambiar su rumbo.
Con la mente fría acudí en busca de Guillerm para ir donde el rito daría lugar. Le vi salir concentrado, firme en su resolución y yo le respondí con una profunda mirada afirmativa. De camino, entre una mezcla de arrepentimiento y recuerdos a nuestra amistad le dije:
-Guillerm, lo que va a ocurrir es necesario. No intentes responderme. La verdad es cruel y el destino avanza a golpes de sangre. Ambos somos grandes guerreros y el resultado difícil de predecir. Has de saber que no te guardo rencor. Pero te encomiendo una tarea si soy yo el perdedor en honor a nuestra amistad. Has de saber que años antes de que marcharas entablé amistad con un mago que guarda respeto al pueblo de Gaia. Ha sido fuerte nuestra amistad y a ti te encomiendo que se lo comuniques si tal fuera mi fin. Sé que sabrás hacerlo. Cuando todo termine acude a clara del bosque junto al gran árbol. Allí le podrás encontrar, su nombre es Iluno. Ahora preparémonos para el combate. Que Gaia te guíe.
Guillerm du Trem - April 17, 2006 12:44 AM (GMT)
Me quedé mirándolo estupefacto. Supe que no me daría tiempo a responder y así lo hizo. Llegamos donde se hallaban reunidos todos los garou. El círculo estaba preparado para el combate. El Maestro del Desafío ya estaba presente.
Nos colocamos en el centro, uno frente a otro. Adoptamos nuestra forma crinos como un despliegue impresionante de fuerza. El cielo tornó gris como si quisiera acompañar el evento. Encapotado comenzaron a susurrar vientos de lluvia. El silencio se hizo palpable. Nuestras miradas se cruzaron. No había odio en ninguno de los dos. Éramos dos seres concentrados en el combate, maquinarias exactas preparadas para acometer el primer golpe. No teníamos más armas que nuestros propios cuerpos. Implícitamente lo habíamos decidido pues ninguno habías cogido nada en nuestras esperas.
La lluvia empezó a caer mojando intensamente nuestro pelaje haciéndolo relucir como dos brillantes gotas a punto de estallar. Todo estaba listo. Nuestras respiraciones eran sincopadas y casi sincronizadas. Nuestros músculos completamente en tensión. Parecía que hasta el bosque se hubiese encogido en un profundo silencio…
En una decisión casi unísona, como dos mentes en completa armonía, nos lazamos el uno sobre el otro.
Los golpes se sucedían uno tras otro. Nuestras garras, nuestros colmillos eran terribles armas con un solo fin. Nuestras mentes solo conocían un lenguaje: el combate. La sangre de ambos se iba repartiendo por el círculo del desafío tiñendo la tierra como una alfombra roja. La violencia de los golpes se pronunciaba como una letanía profunda al compás de la lluvia. La escena era terrible hasta para los garou más experimentados. Nadie se atrevía a pronunciar ni el más tímido susurro. La tensión se palpaba en todos los rincones.
Tras varios minutos de acometidas bestiales noté como mi cuerpo se hundía en un terrible abismo insuperable. Entonces recordé las palabras de mi Padre, recordé mi vida como cachorro y como adulto. Evoqué todo aquello que había pasado hasta mi retorno. Una rabia profunda estaba empezando a bullir en mi interior. Retuve con terribles esfuerzas la bestia que acudía a mí. Pero la rabia me fortaleció. Surgió en mi interior la fuerza para vencer, para cumplir mi destino. Con una mirada encolerizada lancé el más terrible ataque que mi cuerpo pudo realizar. Sentí la sangre correr en mis garras, los músculos destrozarse al paso de mi ataque, los huesos retorcerse y crujir doblegados por la fuerza del golpe…
Segundos después mi mente retornó y vi la escalofriante escena. Gevaudan yacía en el suelo atravesado por mi brazo y sin ningún aliento de vida. Me incorporé terriblemente afectado por la visión. Recogí el cuerpo de mi amigo entre mis brazos y vi como iba poco a poco recuperando su forma de raza. Entre mis brazos estaba ese magnifico lobo que había sido y será. De lo más profundo de mis entrañas lancé el aullido más triste que jamás sería escuchado, un dolor profundo que recorrería todo el baun, el bosque y, posiblemente, la ciudad.
Guillerm du Trem - April 24, 2006 06:09 AM (GMT)
Una hora después todavía notaba el retumbar de la batalla en mi mente. Todo estaba confuso. Un terrible dolor se alojaba ahora en mi pecho. ¡Porqué tuvo que ser así! La tristeza se mezclaba con la rabia con terrible sabor a saliva y bilis. Los acontecimientos habían aturdido a la manada. Era momento de reaccionar y proteger la gloria y el honor de su amigo.
Acudí al centro del túmulo y con bravo aullido convoqué a los miembros del clan.
- ¡Escuchadme ahora miembros del Túmulo del Honor Sangriento! Gevaudan, Ira de Gaia, ha caído honorablemente en el desafío. Debemos presentarle los respetos que merece. Ha sido y será y gran guerrero de nuestra tribu y como tal debe ser enterrado. Preparemos la ceremonia que, como digno líder, requiere. Pero antes escuchad mis palabras. Según nuestras tradiciones yo, Guillerm du Trem, descendiente de un largo linaje de líderes de este Túmulo, asumo el mando de esta manada. No creáis que hallé ningún placer en los acontecimientos pues hondo es el pesar en mi corazón por la perdida de Gevaudan, pero nuestra vida, nuestro futuro y los acontecimientos que nos acechan requieren que seamos fuertes en nuestras decisiones. No deseo rivalizar con nadie de los aquí presentes y si alguien cree que el destino de la manada es incierto que hable ahora ya que no tendrá otra opción.- Guillerm realiza una larga pausa a la espera de respuestas agarrando con fuerza el Gran Klaive para marcar su posición. - En mis manos tengo el futuro del clan y en vuestras manos dejo el mío. Nadie debe esconder sus motivaciones ni sus dudas ya que forma parte de todos nosotros. Y ahora sabed que jamás dudaré de quien fue Gevaudan y aquí, delante de todos, hago saber que aquel que se atreva a manchar su memoria habrá de vérselas conmigo a garra y fuego… ¡Iniciemos los preparativos para Gevaudan, Ira de Gaia!
El clan quedo perplejo ante mis palabras, pero tras una larga pausa se hizo el respeto palpable en todos y cada uno de los miembros del clan. Si más dilación se iniciaron los preparativos. No hubo mucho tiempo. Minutos más tarde acompañamos el cuerpo hasta donde se encuentran enterrados los miembros más notables del clan. Fue todo pura ceremonia y emotividad silenciada por el respeto. Cuando todo hubo acabado me quede solo en su tumba ante el asombro de la manada.
- Dejadme solo.- Dije si inmutarme y cuando todos hubieron abandonado el lugar dejé que mi furia saliera a flote. Adopté la forma medio hombre, medio lobo. Aullé incesante la pérdida de mi amigo y con un impulso casi místico grave con mis propias garras la leyenda de Gevaudan, Ira de Gaia. Las astillas de los sagrados árboles saltaban como destellos en la noche. Volqué mi rabia, mi dolor y mi pesar en la memoria de Gevaudan. Era lo justo.
Horas más tarde retorné al Túmulo. Mi mirada había cambiado. Donde hubo tristeza, ahora determinación; donde hubo dolor, ahora arrojo. Mi destino estaba cumplido, la memoria de mi Padre honrada, ahora todo debía seguir su curso. Vengar a Gaia y proteger el Túmulo. Yo, Guillerm du Trem, líder del Túmulo del Honor Sangriento, debía asumir el reto.
FDI: CERRADO