Title: Una extraña nota.
Description: 21/08/1225
Kurush_Ishraqi - April 16, 2006 05:07 AM (GMT)
La luz apareció justo en el ventanal de Le ictus tal cual todos los días antes que ayer... y el Batini suspiró, había estado encerrado en sus aposentos desde la misma tarde... casi una semana. Se estaba culpando?, era que no entendía los designios del Uno, el destino se encontraba para él, perdido. Y sus paso se tornaron cadenciosos, aunque muy dentro de ese erratico movimineto, continuaba latente su esencia. No podía evitarlo.
Al final salió, guiado como hace tiempo atras por las manos del destino, del uno. Hasta las puertas de la Magister mundis, la Ama de mundos. Y estaba ruborizado muy en lo profundo -incluso indignado-, pero saco fuerzas y llamó a la puerta sin perder tiempo. Estaba a metros de la Hermética y aun así, podía sentirse su poder, de hecho, en todo Le ictus se podía, como si estuviera en cualquier lugar, observándo todo. En su hombro, Binah entendía perfectamente lo que sucedía y al igual que su acompañante mortal, sufría por su impotencia. Eran parte de todo y del Todo y no podía ser otra cosa.
Y en las manos del Mago, una pequña nota arrugada, se podía notar facilmente que la había leido y releído por largas horas una tras otra noche por mucho tiempo, tratando de darle un significado diferente, a las letras que contenia. Pero era imposible, su maestro -y el Uno- así lo dictaban. Agachó la cabeza no por aceptación, no por ira, no por arrepentimiento, no por agonía. Por entrega, por penitencia.
Isolda Lamartine - April 19, 2006 03:34 PM (GMT)
Las puertas de dos alas con el símbolo de la Casa Bonisagus tallada, se abrió lentamente y sin hacer ruido. Como siempre, desde el interior del Sanctum de Isolda, un caleidoscopio de luz salió al pasillos: enjambres de pequeños elementales ígneos, lumínicos, con misteriosos resplandores verduscos, volaban de un lado a otro en las partes altas del Sanctum, proporcionando a la vez luz y alegría a la Magister Mundi, que a pesar de todo seguía siendo una niña.
Isolda, sentada frente a una mesa grande llena de pergaminos, levantó inmediatamente el rostro, y casi de un brinco dejó sus ocupaciones y se acercó a la puerta, regalándole a Kurush con su sonrisa al menos unos minutos de sosiego.
Cuando estuvo a su altura su sonrisa se ensanchó. Leía muchos sentimientos en el rostro del Ahl-í-Batin, pero en aquel lugar tenía que entrarse con una sonrisa.
-Sed bienvenido, Hermano, Kurush Ishraqi, bani batini, a mis aposentos.
Le invitó, alargando el brazo, a pasar.
Al fondo, en el sofá que siempre ocupaba, Chohkmah, el dragón perruno, bostezaba, cada vez más convencido de que la vida de perro era más favorable que la de Dragón Mitológico.
Kurush_Ishraqi - April 23, 2006 12:49 AM (GMT)
Los ojos del batini se abrieron y sumirada paso primero que él a los aposentos de la Magister Mundi, la observó y luego delicadamente su ambiente, qué era todo eso? -permitiose preguntar en el primer instante- ¿La nueva vida? -Terminó-. No se terminaba de dar fuerzas para entrar y es que aún, estaba pensando en lo que tenía inscrito la nota.
"...Tal cual te lo he dicho antes y desde hace mucho tiempo, descubre la vía al Uno, él así te ha dado la misión y seguro, al igual que puedes sentirlo, podrás encontrar un sentido en sus palabras..."
Recordó palabra a palabra con las que su maestro, en un Arabe muy fino, plasmó en hilos entrelazados la nota; pero no terminó de recordarlo hasta que entró en los aposentos de la Hermética.
-Muchas gracias Magister Mundi Isolda Christine Terrein Lamartine, bani Bonisagus.
Se tomó el tiempo necesario para decir cada palabra, sus palabras sonaron una trás otra lentamente sin perder hilo y sin ser irrespetuosas o fuera de lugar. No porque fuera necesario o porque estuviera obligado a hacer, sino, porque así lo sentía.
-Lamento molestarle y venir a sus aposentos sin previo aviso o incluso, sin tener un tema concreto.
Luego caminó, se adentro un poco mas allá del porton de la puerta y cual vasallo a su amo, estiró la arrugada nota hasta la ama de mundos. Por unos momentos se negó a observarla directamente o a observarse a sí mismo.
La nota, en un muy rápido aunque bien estilizado árabe replicaba:
"...Han llegado hasta mi las eras, mis ojos que por eónes han buscado el camino al Uno se han visto bendecidos por su luz y en manos de Allah, el único, me han mostrado los nuevos pasos.
El camino hasta Él, siempre ha sido rumbo de solitarios y nunca ha dejado de ser de la misma manera, pero, en este instante... para tí, Kurush Ishraqi, todo se muestra como a los nuevos hijos.
Y así me ha dicho su voz: "...Busca a tus hijos y dales a conocer mi palabra porque es el nuevo reino el que llega, guíales en busca de nuevos caminos y que en sus mentes se iluminen nuevos zurcos de fé..."
Ahora te toca mi pupilo, mi hijo. Busca tu propio camino y deja que las luces que brillan cercanas, te bañen con sus propios rayos. En su infinito poder..."
Ibrahim
Luego se quedó inmovil frente a la Hermética esperando a que el mensaje que su maestro Ibrahim le había enviado, fuera develado por su infinita mente, por su inmenso mundo. Sabía que en esas pocas palabras todo estaba dicho pero muy dentro del mensaje yacía una verdad que no se atrevía a develar por su propia voz, entendería asi tan solo la Archimaga? -dudo en preguntarse-, rogó a Allah que asi fuera y que no tuviera que pasar esas palabras por su boca.
Isolda Lamartine - April 29, 2006 01:54 PM (GMT)
Más sus ruegos no fueron escuchados; enfrentarse sin resistirse, sin dar la espalda o esconderse bajo insulsos escondrijos mentales, no era una opción; de ningún modo posible podían permitirse aquellos que elegían en su camino uno lleno de zarzas, de espinosas posibiolidades, la libertad de escaparse de uno nuevo.
La Magister MUndi tomó entre sus blancas y largas manos la nota, después de haber aceptado con una amigable sonrisa el saludo del batini, y diciendo casi distraidamente a Kurush que podía tomar asiento si así lo deseaba, paseó por la habitación leyendo la nota, sin mirar nada más.
Cuando terminó, la puso sobre la mesa, delicadamente; en sus ojos una azul luz brillaba con fuerza. Suspiró. Miró a Kurush largos segundos, y por fin preguntó.
-¿Qué pensáis sobre estas letras, Kurush?
Kurush_Ishraqi - May 3, 2006 04:09 AM (GMT)
Los ojos del Batini se fijaron nuevamente en la nota, sabía perfectamente en qué lugar se encontraba aún sin siquiera mantener la vista en ella. Las palabras intentaron salir en primera instancia, llevando por delante el orgullo y la valentia que los de su "raza" tenían. Luego volvió la mirada a la magister mundi, su expresión cambió porque sabía que, era esa, parte de su prueba.
-Son los designios del Uno, el destino para mis pasos.
Dudopor un segundo, pero si temor, retomó:
-Hace algún tiempo y no sé si mi maestro Ibrahim le habrá contado al respecto, claro, para nadie es desconocido que, los batini hemos tomado diferentes rumbos para estudiar las ciencias. Entre ellas las matemáticas, que son mi área. Ahora bien -respiró profundamente, la mirada se fijo en ella completamente aunque no de una manera agresiva, en sus ojos se podía notar una amabilidad, un sentido de orgullo o de poder que nunca antes había reflejado, para nadie era desconocido que él, entre todos los ocupantes de Le ictus, era el más solitario y decir ese tipo de cosa, ya estaba fuera de su control-, si me permite decirlo y con la bendicion de Allah, le pediré...
Hasta ese instante todo había transcurrido casi normalmente, pero por sobre todas las cosas, la archimaga hermética ya se estaría imaginando las connotaciones de dichas palabras y todo aquello que, involucraría.
-Déjeme ser, su alumno, tanto en las ciencias como en las artes... del universo .
Ya lo había dicho, sus palabras vagarían inertes hasta alcanzar los oídos de Isolda, qué reación tendría? Era todo un misterio.
Isolda Lamartine - May 3, 2006 03:36 PM (GMT)
Isolda se sentó, poniendo la carta sobre sus rodillas y mirándola fijamente. Todo en aquella habitación permanció quieto, en completa expectación. Seguramente no tanto por lo que ella habría de responder, sino por cómo haría para responderlo, que era a fin de cuentas el asunto de verdadera importancia, más que cualquier otro que pudiera imaginarse, la forma, la forma.
Levantó la mirada, sonreía, ahora más débilmente, pero igual de sicnera.
-Kurush Ishraqui de los Ahl-i-Batín, dijo resaltando un poco, sutilmente pero lo suficientemente evidente como para que el árabe lo notara, el añadido final-, vuestros caminos y los nuestros son diferentes. Sé que los suyos hablan de la Unidad, así nosotros, pero esta es multifacética, rica en matices y tan diferentes que se hacen incompatibles así sean el mismo. Mis creencias y las vuestras, nuestras creencias y las vuestras, hacen realmente difícil que yo le esneñe... las artes del universo como son predicadas por nosotros.
Pero una cosa no quitaba la otra. Kurush no era Isolda.
-Tendría que empezar usted de nuevo, olvidar todo lo que ha aprendido, y bien sabe que es imposible, que no quiere hacerlo. Sonrió, esta vez más frugalmente. Pero desde siempre me ha gustado trabajar con los vuestros, y podemos hacerlo juntos, y podéis escuchar lo que nosotros pensamos sobre la Unidad y tomar de ello lo que os agrade, e incluso, si aprendéis mi método, el nuestro, entonces podría devolver el regalo maravilloso que años atrás el Maestro Ibrahim me hizo, como depositaria suya.
Había hablado lentamente, dándole la importancia que merecía; bien cierto era que podía haber sido brusca, que podría haber desmenuzado el tema a la manera hermética, más lentamente, con más cuidado, pero no quería que hubiera confusiones en la mente del árabe, que entendiera todo en sus justas proporciones.
Kurush_Ishraqi - June 18, 2006 11:31 PM (GMT)
Cierto era que el batini estaba lejos de aceptar todas y cada una de las letras que contenia dicha carta, tal vez, era su peor decision ya que el Uno, Allah... tiene sus manera de guiar a sus hijos. Pero tal destino no lo habría buscado.
Y sin embargo la Magister mundi como la paja al fuego, le había entendido perfectamente, su caracter, esa amabilidad, esa creencia que le impulsaba desde lo más profundo, era toda esa magia que despedía la cual transferia serenidad.
Al final asintió porque era eso lo que mejor aceptaria, al menos por ahora... y supuso que tenía que empezar a buscar la manera de ser más en Le ictus.
-Señora Isalda, le puedo entonces perguntar, qué ha sido de Le Ictus en mi ausencia, cuáles aparte de Lor Ukter han sido las vílesas que osan perturbar la tranquilidad de la capilla? Dígame, cómo ha estado Paris por tanto tiempo?
Luego de desviar un poco el tema de la principal y vergonsoza razón, el batini buscó acogerse a los aposentos de la Hermética sin llegar a ser molesto o algo más que un visitante.
Isolda Lamartine - June 19, 2006 04:59 PM (GMT)
Las maneras, los métodos y la aceptación eran grandes en el árabe, que había entendido las palabras de Isolda como ella deseaba que fueran entendidas. Era difícil lo que el árabe pedía o proponía, mas no imposible, y el mostrarle que tenía que ganar y aprender, demostrar que lo valía y que su mente era capaz de entender la realidad y la Unidad de una manera diferente a como la mostraban los batín era responsabilidad de Isolda como Maestra y condiscípula.
El cambio de tema fue agradecido, y entendido en sus dimensiones. Esperaba, sin embargo, que no pasara mucho tiempo antes de que el aprendiz de Ibrahim regresara a ella con cosas que mostrarle y nuevos horizontes alcanzados en su mente Despertada.
-Nunca es tranquilo el devenir de sucesos en una ciudad populosa, señor Hurush, y siempre se revuelcan en la sombra o en la luz tormentosos remolinos que pueden o bien ahogarnos y sacarnos del fondo de los estanques. Asesinatos de índoles rituales, acometidas por parte de las fuerzas sobrenaturales de la ciudad contra las otras o contra sí, intentos individuales que en realidad no son más que el deseo general pero ignorado, pugnas que nunca cesan por poderes vanos pero igual importantes según se miren.
Era claro que preguntarle a un Bonisagi siempre acarreaba uno o dos dolores de cabeza, más el tema era muy puntual e Isolda pretendía que para el árabe no fuera demasiado difícil. Le ayudaría de manera indirecta a ganar aquella profundidad que ella consideraba indispensable para el aprendizaje mágico.
-Más vos no compartís la cultura de esta tierra y la vuestra es más grande y hermosa, y también más antigua y cultivada. Eso hace difícil cualquier punto de unión, pero es claro que cuando esta se desea esas virtudes la hacen más fácil.
Necesitaba lo que él le proponía, y así sería entonces aprovechado.
-Extraños acontecimientos se han dado, como ya os dije, en la ciudad: muertes y asesinatos terribles, más uno en especial es de mi interés: un hombre, en Monstarnasse, en los bosques, fue atado a los árboles y sacrificado de la manera más terrible. Una sor lo presenció y su mente quedó turbada, pero nada sobre el asesino fue develado. Seguid las pistas que se escurren a los ojos Durmientes, Kurush Ishraqui, y desvelad el misterio de aquella terrible muerte.