Title: Retorno al hogar (mañana)
Description: 1-11-1225 y flashback 1210
Guillerm du Trem - April 9, 2006 04:52 PM (GMT)
Despuntaba el alba cuando por fin diviso el bosque que cubría su tan añorado hogar. Al entrar en él, todo se convirtió en una mezcla de recuerdos, añoranzas y realidades que hicieron estremecer a su alma hasta el último rincón de su cuerpo. Largos años habían pasado desde su partida. Aunque no era completamente sincero consigo mismo; quince años son nada y son una eternidad. Para Guillerm fueron eones fuera de su hogar, de la casa de su Padre, de los recuerdos de su Padre…
Guillerm du Trem - April 9, 2006 04:53 PM (GMT)
Corría la primavera de 1210. Había sido un buen año para todos nosotros. Gaia nos bendijo con su paz y su tranquilidad. El Túmulo prosperaba alegremente y la vida seguía tranquila. Guillerm se había convertido en alguien importante. Lejos quedaban los tiempos de ser un cachorro y lejos quedaba su rito de iniciación. Ahora era un Athro con experiencia y la manada lo respetaba. Entre todos, Guillerm buscaba el reconocimiento de su Padre, su Padre en mayúsculas, su guía, su maestro. Desde cachorro, su mano había sido la sombra del héroe que enseña el camino de la verdad, la senda de su tribu. Los valores, los mitos y las leyendas Garou. Él quería que llegase a ser un gran líder de la manada, que fuera un día uno los héroes de los que hablan las leyendas.
En una de sus largas estancias en el bosque en la soledad de Gaia su Padre le dijo:
- Hijo, recuerda estas palabras de tu padre. Un día deberás reclamar el liderazgo a la antigua forma Garou. No temas, pues ese aciago día todavía está lejano, pero no ceses en tu empeño. Cuando llegue ese día debes recordar lo que acontecerá más tarde y debe ser lo que te guíe y sepa decirte cuando debe ocurrir. Cuando los designios de los espíritus y la voz del Halcón marquen el momento deberás entender que lo peor no será el desafío, sino que, cuando todo acabe, serás el nuevo líder y de ti dependerá toda la manada. Tendrás que saber escuchar todas las voces, tendrás que saber que camino es el correcto y cual puede llevar al suicidio de la manada. Muchas almas estarán en tus manos y muchas otras querrán tu final. El Wyrm acechará tus dominios y tú deberás defenderlos. Solo recuerda el consejo de tu padre, cuando llegue ese momento debes ser sabio y tener fuerte brazo… El equilibrio, hijo, es la clave. No uses tus garras si la razón no te acompaña ni temas tomar decisiones correctas aunque estas te lleven a una guerra segura. Escucha a los tuyos y serás escuchado. El camino de la sabiduría y el honor son arduos y complejos, pero tú, Guillerm du Trem, sabrás escoger lo correcto. En ti deposito mi legado.
Guillerm du Trem - April 10, 2006 05:17 AM (GMT)
Sus palabras quedaron gravadas a fuego en mi mente. Un día debo de ocupar su puesto. Mi corazón dio un brinco. Sabía lo que me deparaba el destino y era fuerte para superarlo, pero también implicaba que estaría solo, un soledad profunda y angustiosa, la soledad de quién de afrontar sus responsabilidades, sus actos y sus palabras sin esperar nada a cambio. Debía prepararse. Su Padre sabía que todavía no tenía la suficiente fuerza moral para asumir el reto… Pero los acontecimientos lo precipitarían todo.
Una mañana soleada en la calidez del bosque, llego a nuestros sentidos la sensación de una presencia en el baun. Los espíritus corrieron en nuestra búsqueda. Una de las peores perdiciones del Wyrm acechaba nuestro pueblo. Mi Padre, si dudar un momento, cogió con gran fuerza su gran espada de plata, reunió a los más grandes guerreros de la manada y salieron a su encuentro. Cuando me disponía a salir con él rápidamente me cortó el paso y me dijo que debía salvaguardar el Túmulo si ellos no conseguían detenerla. Todos adoptamos nuestra forma de guerra, ese temible crinos medio humano medio lobo con la fuerza de cien hombres. Nuestro pelaje de lomo plateado brillaba erizado listo para el combate… Pero algo andaba mal, mis instintos estaban en alerta. Podía notarlo, algo terrible iba a ocurrir.
A las pocas horas volvieron diezmados los bravos guerreros. Muchas habían sido las bajas. Dos fuertes colmillos transportaba a mi Padre con una terrible herida en el vientre que apenas le dejaba tenerse en pie. Mi rabia comenzó a bullir en mi interior con una mezcla de desesperanza y profunda tristeza. Uno de los guerreros me dijo que la criatura había sido vencida, que mi Padre se arrojó sobre ella sin temor por su vida y que, a pesar de las terribles heridas que le infringió la criatura, él se había sobrepuesto a todas y de uno de los golpes más fuerte de fue capaz de desarrollar su brazo la había aniquilado para siempre. Entonces mi Padre levantó la cabeza, no sin gran esfuerzo, y dijo:
-Hijo, acompáñame. Se acerca el final. Es hora que charlemos.
Sin dudarlo un momento, recogía a mi Padre con mis brazos y lo lleve hasta nuestro hogar. Allí todos los guerreros del clan nos habían seguido tras escuchar tan terribles palabras.
Guillerm du Trem - April 11, 2006 05:28 AM (GMT)
Entramos rápidamente en el hogar de nuestra familia. Le dejé sobre el lecho que de cachorro había compartido con él. Tras breves instantes, consiguió incorporarse y me miró fijamente a los ojos.
-Guillerm, esto es mi final. Pero no temas ya que será con la dignidad de saber que hice lo correcto. Marcharé con nuestros ancestros… Ahora debes prometerme lo siguiente: tendrás que convertirte un día en el líder de este clan, pero todavía no estas listo; tendrás que emprender un largo viaje para conseguir el más alto rango entre los nuestros y así poder gobernar el túmulo con sabiduría y honor. Sé que es dura la partida, pero sabrás seguir adelante. Y recuerda todo lo que te enseñé. Sé fuerte, hijo. Sigue la senda que te devolverá a mí como quién mereces ser…
-Te lo prometo, Padre.- Dije tras una larga pausa controlando mi profundo pesar - Volveré y sabré honrar tu memoria. Padre…
-Márchate ahora, Guillerm. No demores tu viaje. Todos los aquí presentes te entenderán.
Y casi en un susurro al oído me dijo que me quería…
Reprimí mis lágrimas, le di un abrazo y empecé a recoger todas mis cosas. Cuando estaba a punto de marchar escuché de nuevo la voz de mi Padre.
-No olvides esto.- Y alargando su brazo en un terrible esfuerzo me entrego el Gran Klaive que pertenece a nuestra familia desde remotos tiempos. Intercambiamos las miradas y no hizo falta más. Lo cogí y ese mismo instante pude sentir su fuerza corriendo por mis venas, mi espíritu enlazándose con el del arma y comprendiendo todo su poder.
Me lo até a la cintura y seguí hacía la puerta. Le devolví una intensa mirada y salí.
A las pocas horas de viaje llegó a mis oídos los tristes aullidos de la manada llorando la muerte de su líder. Allí, en mi soledad, derramé lágrimas por él.
Ahora habían pasado quince largos años y estaba de nuevo aquí.
Guillerm du Trem - April 12, 2006 11:00 PM (GMT)
Los alrededores del túmulo seguían siendo los mismos. Sus mismas fragancias, sus mismos árboles, la espesura de sus hojas aún llegado el otoño…
Cabalgaba adentrándome más y más en la espesura. Mis compañeros de viaje me seguían en la distancia. Todos ellos habían tomado su forma de lobo para recorrer a placer esta frondosidad. Yo seguía en mi forma humana, así me sentía más cómodo. Me gustaba cabalgar sobre mi tan estimado caballo con el cual llevaba muchos años. A pesar de sus iniciales recelos hacía mi, su “depredador”, enseguida supimos encajar. Jamás llevaba silla ni espuelas ni nada que pudiera lastimarle. Siempre me tacharon de excéntrico, pero nuestra relación, casi familiar, era más simple, más natural. Su inquietud en el bosque iba en aumento conforme nos acercábamos a túmulo. Decidí soltarlo, pues siempre respondería a mi llamada, para no angustiarlo en exceso.
De repente mis sentidos me alertaron de una presencia sacando bruscamente de mis divagaciones. Percibí una presencia cercana. Sin más dilación, adopté mi forma de lobo para agudizar mis instintos… Enseguida reconocí ese olor. No solo pertenecía a un garou, sino que me era muy familiar. Lancé un fuerte aullido de presentación dándome a conocer entre los míos.
De la espesura apareció un lobo de gran complexión. Fuerte y alto incluso para un lobo. Lo vi todo claro en un instante. Se trataba de un viejo amigo. En ese mismo instante recuperé sin temor alguna mi forma humana.
- ¡Gevaudan, amigo! ¡No me reconoces! Soy yo, tu amigo de sangre Guillerm
Gevaudan, Ira de Gaia - April 12, 2006 11:01 PM (GMT)
Recorría, como tantas otras veces, los bosques en busca de caza. Cuando algo era diferente esa mañana. Había presencias en el bosque, debía correr a reconocerlas y darles fin si era necesario. Al poco rato, escondido en la maleza, reconocí una figura. Su presencia era inconfundible. Se trataba de un garou. Vi como tomaba su forma de lobo y lanzaba un aullido de presentación en el idioma garou. Salí de la maleza a su encuentro cuando escuché sus palabras…
No me lo podía creer. Estaba en lo cierto. No había ningún tipo de duda. Habían pasado muchos años desde la muerte de su padre, pero por fin había regresado. Desde cachorros crecimos juntos y, a pesar de nuestras formas dispares de ser, encajamos bien. Muchos recuerdos.
Tome mi forma humana y dije:
- ¡Eres tú!¡Por fin has regresado! Pero no nos detengamos aquí. ¡Acompáñame!
Y enseguida le di un fuerte golpe en la espalda y le llevé a la zona más privada que conocía del bosque.
Guillerm du Trem - April 12, 2006 11:03 PM (GMT)
No dude un instante en seguirle. Al llegar al claro cerca del río tomamos asiento cruzado miradas entre asombro, incredulidad y felicidad.
- ¡Oh, amigo Gevaudan, Ira de Gaia! Muchas lunas han pasado desde mi partida. Imagino que te preguntarás porque he vuelto justo ahora. Sería tan fácil como decir “y porque no”, pero te mentiría. Las noticias del delito contra Gaia han cruzado muchas fronteras. Nuestros aullidos en la noche han hecho correr la voz. No es un caso aislado, pero este ha ocurrido demasiado cerca de mi hogar. Sí, amigo Gevaudan, sigue siendo mi hogar por más distancia que hubiera entre nosotros. Pero ya habrá momento hablar sobre todo esto. Ahora, amigo, háblame de ti y de todos estos años. Veo que sigues siendo un gran guerrero. Seguro que tu respeto en el túmulo debe ser grande y el líder te apreciará a su lado.
Gevaudan, Ira de Gaia - April 12, 2006 11:04 PM (GMT)
No pude por menos que reírme al final de su charla. Era demasiado pronto para decirle que el líder del clan era yo. Dejemos que caiga por su peso.
Entre tanto charlamos largamente sobre todos estos años y sobre todo lo ocurrido recientemente. Le hablé de Dicter, de la reunión con los magos, de las incursiones de los vampiros, de la oscura figura de Aguanegra.
Fue grata la conversación y muchos recuerdos florecieron. Fueron unas buenas horas lejos de las obligaciones, pero debía volver con la mamada.
FDI: Aquí Gevaudan pone al corriente a Guillerm de las tramas actuales donde estén implicados los garou.
Guillerm du Trem - April 14, 2006 12:40 AM (GMT)
-¡Qué gratos son estos momentos, amigo! Es gratificante tu compañía y alegra mi corazón tú bienvenida tras todos estos años. Han sido largos y duros, pero me han fortalecido. He recorrido medio mundo en busca de honor y sabiduría. A los pocos años de mi partida fui reconocido como anciano por ancianos de nuestra tribu. Pero comprendí que, aún así, no estaba preparado para llevar hasta las últimas consecuencias el juramento que hice a mí Padre. Debía fortalecerme, en cuerpo y alma, para cumplir mi destino impuesto. Es una pesada carga que debo asumir. En el camino he encontrado grandes amigos y compañeros que ahora me acompañan… Ahora, mi apreciado Gevaudan, es momento de buscar mi sitio. Y dime, ¿dónde puedo encontrar al actual líder? Es urgente que hable con él sobre el destino de la manada.
Gevaudan, Ira de Gaia - April 14, 2006 12:41 AM (GMT)
Me mostré sereno durante todas sus palabras. Era momento de hablar claramente:
-Guillerm, te hallas frente a él. Ahora guío a la manada y afronto estos pesados días. Dime lo buscas y cual es ese destino.
Me mantuve firme tras mi afirmación. Tomé rostro serio para decirlas marcando mi posición y alejando el tono fraternal de la conversación.
Guillerm du Trem - April 14, 2006 12:42 AM (GMT)
Quedé completamente petrificado ante tal declaración. Mi corazón se encogió e hice más fuertes que nunca los recuerdos de mi Padre. Presentía lo que iba a acontecer, pero debía seguir adelante. Sin dudas. Aunque privadamente albergaba la esperanza de que todo llegara a buen fin sin problemas… Tan solo la esperanza.
Torné mi rostro gris, pétreo. Recogí mis rasgos afables para volverse duros y rotundos. Me alcé e hice una reverencia obligada mostrando mis respetos al líder de la manada. Y dije en tono formal y completamente serio:
-Mis respetos Gevaudan, Ira de Gaia, honorable líder del Túmulo del Honor Sangriento. Debo tratar con vos temas de suma importancia para nuestro clan. Gaia ha sido mancillada y negros tiempos se avecinan para la nación Garou.- Realice una pausa para enfatizar más mis palabras - Nuestros años en común me hacen saber que vos habréis sido un gran guía para la manada, pero todo ha de tornar a su lugar. Antaño mi linaje gobernó este lugar con sabiduría y ahora es momento de que vuelva a ser así. Entended vos que no deseo ningún tipo de animosidad contra vuestra persona pues sois digno de vuestro puesto. Pero sabed que no debo cesar en mi empeño ya que mis ancestros me empujan a defender mi estirpe y recuperar su memoria. No tiene porque haber sangre en dicho retorno pues entristecería mi corazón. Sed sabio y comprended que es un acto de honor el que persigo. Decid, pues, cual es vuestra decisión.
Recuperando la compostura fraternal le lancé una mirada de profunda amistad para intentar frenar la rabia que sabía comenzaría a arder en sus corazón herido por mis palabras.
Gevaudan, Ira de Gaia - April 14, 2006 12:43 AM (GMT)
Enseguida comprendí lo que buscaba. Era un desafío. La rabia se apoderó de mí como un torbellino demoledor. Ni sus adornos ni sus recursos esconderían la realidad. Estaba desafiando al líder de la manada. Sabía que tenía derecho a hacerlo, pero él, justamente él y después de tantos años. Era un insulto a su amistad. La manada no le necesitaba. Él lo había querido.
-¡COMO TE ATREVES A DESAFIARME! ¡COMO OSAS MANCHAR ASI NUESTRA AMISTAD! ¡Te he recibido como mi amigo y tú me insultas veladamente con tus palabras! ¡Pues que así sea! Acepta las consecuencias pues deberá ser a ¡MUERTE!. ¡HA SIDO “TU” ELECCIÓN!
Guillerm du Trem - April 14, 2006 12:45 AM (GMT)
Al fin había ocurrido. Sabía que este sería el camino aunque no podía asumirlo. Debía implorar al viejo amigo que se hallaba tras esas palabras. Debía entender mis motivos, no eran personales contra él. La esperanza estaba desapareciendo, pero lo iba a intentar y en tono lo más cordial que la situación permitía le dije (no sin dejar de mirarle fijamente a los ojos intentando encontrar a mi compañero):
-Amigo… Hermano, recapacita tus decisiones pues no deseo ese destino para ambos. Ya sabes que tengo mis motivos. Tú estuviste allí cuando mi Padre murió. Me educaron para llegar aquí. No tiene porque ser de este modo y tú lo sabes. Te imploro que no siguas. Tu honor no será mancillado, ya conoces otros desafíos que no implican la muerte de nadie. ¡Por favor amigo! ¡Hermano!
Gevaudan, Ira de Gaia - April 14, 2006 12:46 AM (GMT)
La decisión no tenía vuelta atrás. Mi rabia no cesaba con sus palabras. Y era algo más que rabia, era ardor, quemazón intensa en el corazón. No, no cambiaría de opinión. No había opción. Sabía lo de su padre, pero la manada está por encima del individuo. Mis instintos estaban confusos, pero no podía retroceder. Era mi palabra de líder. Y con tono seco y rotundo dije:
-Es el único camino. Será cuando el sol se halle en lo más alto para que Helios nos vigile. Acepta o huye como un cobarde. Ahora vuelvo con la manada para anunciar tu retorno y nuestro desafío. No tengo nada más que decir.
Y tomando mi forma original de raza, el lobo, emprendí el camino hacía el Túmulo. Me esperaban largas horas.
Guillerm du Trem - April 14, 2006 12:47 AM (GMT)
Un profundo pesar se apoderó de Guillerm. “Es el único camino” había dicho. Triste era el destino que seguiría. Dos amigos enfrentados por una promesa. Su Padre dijo que esto no sería lo más duro. Claramente se equivocaba, pero no tenía alternativa. Era su honor o su amigo. Difícil elección. No se podía permitir dudar, la duda le alejaría de su objetivo. Sería el más terrible de los combates que habría librado y la tristeza era profunda. “Es el único camino” y ahora no había opción. El fin estaba cercano.
FDI: CERRADO