Es imposible ya apartar la vista de lo que está sucediendo en las afueras de París, en los caminos que llegan a él y en Monstparnasse, donde se han incrementado la presencia de villanos que han quemado propiedades, robado carruajes e incluso asesinado campesinos sin aparente motivo.
En los caminos que desembocan en las tierras de Vertzang, cada uno está adornado con el cuerpo estacado de uno de esos asesinos, con un mensaje muy claro sobre el destino que les esperan a aquellos que se atrevan a entrar.