Title: Inevitable Comparecencia
Description: 28-9-1225
Boadicea do Teixido - March 29, 2006 06:35 PM (GMT)
Fdi: Si la fecha se adelanta a mi llegada, la edito luego, ok?
Desagradable llegada había tenido la setita. Tras su largo viaje por tierras anglosajonas el príncipe había pedido una audiencia. Una carta había llegado a Du Forgeron.
Gaël se presentó ante la Conciergierie para confirmar su visita esa misma noche. Luciendo un elegante vestido de riguroso luto, con un velo de inperceptibles encajes que tapaba levemente su rostro, se presentó ante los guardias.
Allí estaba Icaro, que presto se acercó una vez vió las sinuosas curvas de la dama.
- Buenas noches tenga usted, monsieur Icaro. Espero que su atareado trabajo como chambelán tenga hoy un tiempo de descanso. No me agradaría desorganizar la apretada agenda de su alteza, ni esperar sola...
- Sería tan amable de acompañarme hasta los aposentos de príncipe? He recibido una misiva con una citación.
La mano de la setita se alzó, cuyo apretado vestido se extendía por ella notablemente. El embriagador perfume de las arenas cautivó nuevamente el olfato del chambelán, que como elegante caballero besó su fría mano y la acompañó.
La cálida setita y su sensual voz calentaban motores. El anteriror encuentro no había sido muy placentero, por así decirlo. Quizás el principe se divirtiese con la precaria y efímera posición de la setita. Pero Boadicea utilizaría toda su artilleria para no convertirse en carne de cañón ante el príncipe.
Geoffrey - March 30, 2006 07:24 PM (GMT)
A Icaro no le gustaba aquella mujer. No era ningun santo, ciertamente, pero aquella mujer era ciertamente la peor tentadora desde que la Biblia habia sido escrita. Pecado puro. Mala cosa. Sin embargo, no dejaria que eso interfiriese en su trabajo, asi que la guio con tranquilidad al despacho del Principe, en la torre.
Geoffrey estaba tomandose un breve descanso cuando entraron, y asomado a la ventana contemplaba el tranquilo discurrir del Sena bajo el castillo. Se volvio con tranquilidad, y su mascara politica habitual tuvo que ocupar su rostro. Tomar asiento detras de su mesa e invitar a Boadicea a hacer lo mismo fue algo mecanico, perfecto solo por la multitud de veces que lo habia practicado. Por que no deberia haber expulsado a los Setitas hacia cinco anos? Alguien lo habia convencido para que no lo hiciese, y siempre habia creido que esa habia sido una mala idea.
-Gracias por acudir a mi llamada, por favor, tomad asiento.-
Icaro abandono la sala, dejando a ambos Cainitas tranquilos. Geoffrey, sin embargo, no iba a empezar de modo directo.
-Por que creeis que os he mandado llamar?-
Boadicea do Teixido - April 1, 2006 07:10 PM (GMT)
Fdi: Me esperaba más sociable al relaciones públicas que tienes en la Concergierie. Otro ventrue, no? Qué plaga!Habrá que seducirlo un poco para que se desmelene...
Una vez más, la más bella de todos los ofíolatras se sentaba delante del más xenófobo de los ventrue. Mala mezcla, pero interesante dialéctica...
Boadicea quitó el fino velo que ocultaba su envenenada belleza y entró en la sala.
- Buenas noches, alteza.
Dijo con una reverencia antes de sentarse delante del príncipe. Las piernas de la setita se cruzaron insconscientemente a modo de defensa, sus largos y trenzados cabellos fueron colocados sobre su hombro siniestro. El sensual cuello de la dama se descubría, y sus lujosos y exóticos pendientes destellaban con un hipnótico giro. Poco variaría la esplendorosa pose de la setita, insinuadoratemente dócil, falsamente servicial.
Las primeras palabras del principe ya mostraban la naturaleza traicionera de su mente.
- Diría que el gozar de una amena conversación con una bella dama si no fuera por que estoy delante de un príncipe, dedicado con todas sus fuerzas al bienestar de su ciudad y de los que en ella habitan. Amen de que su realeza ya habrá perdido los gustos de su tierna juventud mortal...verdad?
La descarada lengua de la setita tenía ámbito tanto en cortes como en callejones. Tanto en francés como en árabe como en otras muchas lenguas. Era su mejór arma, y la bestia que pujaba en ella. La siempre inmutable pose del principe era algo que disgustaba e incomodaba a la setita, pero jugar con ella le divertía. Esta vez no llegaría a límites anteriores, o eso rogaban las plegarias a Set, rezadas antes de emprender camino a la Concergierie.
- Seguramente deseará usted evaluar mi aportación a París, su ciudad. Su magnánima generosidad me ha concedido un tiempo considerable antes de este encuentro.
Hacía mención a su anterior contacto, cuyo permiso de residencia se dejaba pendiente de un maltrecho hilo. Pero en ella se hacía eco a lo grato que había sido su estancia en Paris sin gozar de su presencia.
Geoffrey - April 3, 2006 01:49 PM (GMT)
Geoffrey no dejo traslucir sus pensamientos. Sin embargo, el hecho de que la Setita comenzase ya aludiendo a las pasiones de la carne y como ellas mueren tras el Abrazo decia mucho de ella. Ciertamente, la conversion de la mujer en vampiresa no debia haberse completado del todo, pues era obvio que aun mantenia demasiado proximos a si los placeres de la carne, que tan poco podian aportar a uno de los no-muertos.
-En efecto, ese podria ser un punto por donde comenzar. Contadme, que habeis estado haciendo por la ciudad y el Principado en este tiempo?-
Ella queria ir directa, casi mejor, asi no tendria que prorrogar esta entrevista mas tiempo del estrictamente necesario.
Boadicea do Teixido - April 5, 2006 06:04 PM (GMT)
Seguramente fueran ciertos los pensamientos del ventrue. Escasos eran los siglos trascurridos desde su re-génesis. La existencia dual bajo el amparo de la perpetua oscuridad había sido reveladora, pero aún muchos secretos le quedaban por descubrir a la joven víbora, así como lecciones por aprender.
Pero un axioma fundamental regía la conducta de la bella sierpe. Ella no era un cadaver andante, no era una cainita ni pertenecía a su sociedad, convivia con ella. O por lo menos eso intentaba. Su espiritu había alcanzado la magna armonía, y ahora luchaba en las lejanas "Tierras del Oeste". Alimentarse de la más pura identidad de los mortales o su pernoctada vida, son sólo simples requerimientos de su doble existencia. Explorar y satisfacer cualquier sentimiento, deseo o vicio...un revelador y refinado camino hacia su naturaleza instintiva y animal. Su antiquísimo código ético estaba muy por encima de las creencias que la indocta plebe cainita sustentaba...
A Boadicea le hubiera gustado tener un cuaderno de bitácora, en el que anotar sus lascivos y retorcidos espectáculos y pensamientos. Para ver en los ojos del ventrue el brillo de su bestia asomando, al leer en sus líneas un nuevo derribo en la frontera del pecado y la lujuria.
- He intentado aclimatarme, mi señor.
Decía sin perder su compostura ni su inocente sonrisa.
- Su ciudad es una ciudad próspera, y deseo tener un lugar en su interior, en el que poder seguir mi camino con humildad.
- Paris se ha visto funestamente atacada por continuas muertes y desapariciones. De rumores infernales, juegos cortesanos o de recién llegados no gratos... Mis sentidos siempre se han mantenido alerta, a la espectativa, mi señor.
Sintetizaba, para observar las expresiones del principe. Sonsacarle ciertas informaciones a la setita, no sería fácil tarea sin consumo de sangre.
Mostrar su máscara de débil anfitriona purgada, sería la primera tarea de menester...
- He sufrido en mi carne un oscuro e infernal ódio al investigar tales atrocidades. Mancillando perpetuamente el débil equilibrio de la vida. He contemplado como gentes de todos los lugares de París producían altercados sin motivo, y he descifrado los mensajes que dominaban las envenenadas mentes de la plebe. Ambos sabemos que se está alimentando a un ser infernal, y yo voy tras su huella, mi señor.
Aunque no fuera precisamente castigar sus actos lo que precisamente ella buscaba...
- También he organizado una fiesta, junto con monsieur Axiz. Para fomentar un poco de paz y relajación en las ajetreadas mentes de los plebeyos y nobles. Para olvidar pesares y mostrar nuestra voluntad de respeto y humildad con las creencias y tradiciones reinantes, mi señor. Pero tampoco tal festividad quedó exenta de malas noticias... pues todo indicó que un ser sobrenatural causó la muerte y agonía de dos devotas de su adorado Señor. Monsieures Engel, Ludovic y su humilde sierva, investigamos y prestamos ayuda a los afectados...
Que con esa celebración sus intereses se vieran fortalecidos era de por si obvio, indigno de mención. Si bien muchas y más rápidas maneras de obtener ganacias eran conocidas por la setita.
- E incluso he sido mediadora en disputas entre sus vasallos, mi señor...
La reiterada manera de humillase ante el principe, tenía tono sumiso, pero seco cual arena del desierto.
- No podrá negar que he hecho cuanto he podido por tener un hueco en su ciudad... Muchos podrán dar fé de ello.
- Y si su benevolencia lo permite, pronto asentaré las rutas comerciales que controlo en París...
Algunos cartuchos habían sido gastados, pero al aire. Era una aportación a lo sumo, digna. Quizá mayor que la de muchos otros bienaventurados cainitas, pero ella era una setita... El principe no callaría, tergiversaría y seguramente tiraría su primer tiro a bocajarro. O eso era lo que ella suponía...
Geoffrey - April 6, 2006 11:10 AM (GMT)
Pero ella se equivocaba, al menos en parte. Geoffrey no era Cainita que gustase de derribar los logros de los demas. A diferencia de muchos otros, su mision era construir, y no destruir; y construir una gran ciudad era algo que requeria de muchos esfuerzos, grandes y pequenos.
-Comprendo. Ha sido un muy breve resumen, madame Boadicea, y muchos de los puntos que habeis mencionado merecen ser extendidos en sus palabras. Ciertamente, comprendereis que permanecer en Paris es algo que no solo precisa de vuestros actos, sino tambien de vuestras palabras, y se que sois mas que capaz de expresaros con un frances tan bello que valga la pena simplemente oiros.-
Ciertamente, la Setita era capaz de eso y mucho mas. Y si pretendia continuar con su Camino, y extenderlo, ciertamente seria un potencial problema para la ciudad. Con el tiempo. La clave seria manejarla hasta entonces, hasta que fuese prescindible y... No! Estaba empezando a pensar como su Sire, ese no era el Camino del honor, ese no era el Camino de Geoffrey.
Solo el mas suave y breve de los endurecimientos de mandibula traiciono la breve lucha interior del Principe ante su invitada. Muy pocos sabrian leer tal expresion, y aquellos que conocian al Principe lo suficiente como para interpretarla ademas de leerla no se encontraban presentes. Y, sin embargo, la Setita no era Cainita a quien hubiese que subestimar, pese a su edad.
Boadicea do Teixido - April 6, 2006 07:15 PM (GMT)
Una tímida sonrisa asomó en el rostro de la setita. No era relajación, sino precaución ante las poco inocentes palabras del príncipe. Los escrutantes y profundos ojos de la sierpe, analizaban.
- Agradezco su cumplido.
- Su majestad dispone de todo mi tiempo. Pero quizás el suyo sea escaso para atender a todos estes temas...
- Como bien ha dicho, lo expuesto sólo ha sido un breve resumen. Su interés en cualquier tema será tratado con la maxima cantidad de detalles que me sea posible. Si así lo desea. Usted dirá...
Boadicea esperó a escuchar la respuesta del príncipe sobre el tema a tratar.
Geoffrey - April 9, 2006 07:34 PM (GMT)
Asi que ella no queria demostrar a cuales de esas cosas habia dado mas importancia. Curioso.
-Teneis tambien tiempo mas que suficiente para esta conversacion- respondio-. Creo que, dado que me poneis en la tesitura de escoger el comienzo, supongo que el lugar por donde empezasteis a hablar es tan bueno como cualquier otro. Que criatura infernal es esa que os hallais siguiendo?-
Boadicea do Teixido - April 12, 2006 06:23 PM (GMT)
Lo único importante para Boadicea era asentarse sin coacciones del principado. Ninguna muerte o problema hacía mella en la serena mente de la setita.
La setita asintió tras las palabras del príncipe, y empezó a contar sus pesquisas sobre el tema en cuestión.
- Hace ya meses que en París se inició una serie de asesinatos macabros, usted lo sabe. Su ilustre consejero se encontraba indagando en las orillas del Sena cuando topé con él. Seguramente él en persona se lo comunicaría...
La falsa inocencia con la que trataba tal tema hacía que él rostro de la setita mostrase una misteriosa sonrisa. El principado había sido muy eficaz a la hora de levantar los cadaveres, y el gran estudioso de la muerte que aconsejaba a su alteza sabía mejor que nadie lo que ocurría.
- Tras el asesinato de la encita, otros muchos se sucedieron. No tuve la oportunidad de investigarlos todos, pero si he tenido noticia de ellos.
- En las cercanías de Montparnasse un refugiado fué abierto en canal. Como siempre, la eficiente guardia de la ciudad levantó su cadaver con gran rapidez. Pero dada la cercanía decidí acercarme hasta el lugar.
- Un pestilente hedor permanecía en el lugar. No era un olor común ni su intensidad normal. Y una gran cantidad de insectos permanecían en el lugar.
- Para intentar desvelar las motivaciones de tales asesinatos decidí comunicarme con el oscuro mundo de los muertos. Los espiritus guardan celosos sus secretos, y siempre existe un pago por acceder a su oscura sabiduría...
- Entré en trance, y las escasas horas que mi espiritú se elevó para observar se convirtieron en años de un extraño sufrimiento. Una oscuridad se cernió sobre mis recuerdos, doblegando mi voluntad a un rencor, a un artificial ódio del que no pude escapar hasta recuperar la consciencia. El olor de la muerte y su oscuro rostro se gravó en mi mente.
- Algo notoriamente infernal, en mi opinión. Aunque seguramente usted no comprenda las directrices de mi antiguo dogma, eliminar a estas criaturas que provocaron el desequilibrio del Ma'at, es algo común en nuestras estirpes.
No solo eso, Boadicea queria purgarse de toda posible relacción en estes temas. Su incomprendida estirpe era frecuentemente tomada como el chivo expiatorio de los actos de estes macabros seres infernales. Algo que pudo comprovar sobradamente en la celebración de St María.
- No he podido enlazar estes actos con otros altercados producidos en la ciudad. Pero dada la experiencia que esta horripilante visión me ofreció, encontré similitudes en algunos incidentes...
- Los altercados producidos en las tabernas, que provocaron más de una muerte tenían similitudes con mi visión. Pude comprovar como las mentes de la plebe estaban envenenadas con algún hechizo. Cualquier tema, por mínima importancia que tuviera era respondido con un ódio ilógico. El rencor afloraba, y pujaba más que ninguna otra fuerza en su interior. Como verá, es una similitud que no se puede ignorar.
- Y por último, están los hechos sucedidos en los bosques de Montparnasse. Los reunidos ese día evitaron entrar en los bosques por el temor a un encuentro con un ser infernal. Excepto unos campesinos que dieron sepultura a una de las monjas ahorcadas en su interior.
- Como le dije, monsieures Engel, Ludovic y yo investigamos lo sucedido. Nos acercamos a un pequeño pueblo donde se refugiaban la monja superviviente y el cura que la salvó.
- El cura estaba muy preocupado, y la monja enclaustrada por el cura, notoriamente trastornada. Engel dijo que su trastorno era posiblemente provocado, y mostró mucha desconfianza con el cura. Decidimos dar parte a monsieur Máximo Constanza, para que tomara cartas en el asunto. Dada su influencia en la Iglesia, seguramente podrá dar más respuestas.
- Sin embargo algo me extraña de este último suceso. Existe un superviviente, aunque poco pudo aportar para aclarar este tema. Me gustaria pensar que todas las muertes que se han sucedido no buscan alimentar a un ser infernal, pero quizá ya se encuentre entre nosotros tal ser...
Geoffrey - April 13, 2006 01:24 PM (GMT)
Eran noticias oscuras, para tiempos oscuros. Pero al fin parecia emergir un posible patron de entre los actos que se llevaban produciendo meses en la ciudad... Si la Setita decia la verdad.
-Comprendo. Y no son nuevas agradables. Contadme mas en detalle vuestra vision, pues ahi pueden encontrarse mas claves.-
La pregunta era, si se trataba de claves de las acciones de otro, o sus propios planes ocultos para intentar manipular a un Principe.
Boadicea do Teixido - April 17, 2006 06:49 PM (GMT)
La setita calló por un momento, pensativa. Esta vez el principe disponía de mayor tiempo para la seguidora de Set, bien. Eso, ó quizás que la falsa indiferencia de los temas nombrados ya no podía sostenerse. Habría que ver cuanto tiempo dedicaría el príncipe a los demás temas. Seguramente la información de la setita le fuera irrelevante, pero seguro que le agradaría saber el tipo de información que puede comerciar la pequeña víbora de su próspero dominio.
Ella meditó pero no en recuerdo sino en pequeñas mentiras piadosas y constructivas. Dada su alta percepción espiritual los recuerdos de sueños como ese eran de imposible olvido para ella.
- Me alegra saber que su alteza muestra interes en este tema. Es un tema que ha supuesto un sufrimiento directo para mi.
Aunque el principe ni siquiera se había precupado de preguntar por ello. Disturbios en su taberna (como en todas), y un preocupado interés por desvelar los detalles del tema.
- Mi antigua y sabia estirpe, sabe el poder que se encierra en los nombres y las almas de los mortales. Nosotros alentamos a que eses espiritus cobren su fuerza y puedan desempeñar su papel en el otro mundo, libres y fuertes.
- Aquellos que causaron el génesis del Ma'at mancillaron estas almas y sus nombres para alimentar el apetito de seres infernales y ganar su favor.
Hablaba de ellos con lejanía, pero para ella, el mismo príncipe era un retorcido vástago del mismo cáncer. Uno de los peores.
- Muertes como las nombradas suelen alimentar a dichos espiritus para atraerlos. Pero como seres infernales, son despiadados. Apaciguarlos sin morir en el intento parece ser ardua tarea. Por eso el ser que se encentra en el interior de la ciudad que está provocando estes acontecimientos debe ser un ser poderoso...
Ella sabía de tales técnicas, pero ella tenía una misión sagrada, no un retorcido uso de las fuerzas del la orilla oeste. Ella observó minuciosa las facciones del principe alerta y prosiguió.
- Pensar que un demonio pueder merodear por su ciudad sin control no es algo bueno. Pero el último incedente me ha dejado mucho que pensar. Usted y yo sabemos como aquellos hombres de pronunciada fé pueden amargar nuestros encuentros. Que dos monjas y un cura se vieran afectados por un incidente de tan llamativas caracteristicas, es motivo para mayor preocupación.
- Mi visión nublo mis sentidos, y sólo la oscuridad existió. Dolor y pesar estremeció mi cuerpo. Los nombres de todo aquello que quería me inspiraban ódio y no devoción. Tal vez fuera lo que aquel pobre refugiado sufrió, y lo que muchos más sufrirán. Sembrar ódio y muerte es algo que merece de todo su tiempo. Su alteza.
- Dado que no existe un azote que mantenga alejados a visitantes no gratos, tal vez alguno se mezcle entre nosotros.
La manera de nombrar al azote no fué improvisada. En la corte se había tratado con nulo éxito. Axiz su aliado comercial había sido nombrado. Ajeno a disputas de poder este tema tocaba de lleno a la preocupación mortal y los problemas que eso suponía. Sin embargo las retorcidas mentes del poder solo clamaron puestos de poder, que para ellos es lo verdaderamente importante. Este tema se ignoró y alentar su preocupación entre cainitas de reconocida influencia mortal podría suponer alguna pequeña traba. El príncipe debía preocuparse de los suyos y su ciudad, incluso de Boadicea.
- Este es un tema espinoso. Usted como mi señor es el único al que debo informar sobre estes temas.
Ni siquiera mencionó el silencio con que era tratada su estirpe en la corte. Dijo lo que el principe queria escuchar y lo que ella debía decir. Pero ambos sabían como eran la situación.
-El principado tiene demasiadas preocupaciones, y el tiempo en las cortes es escaso para tratarlas todas.
- Quizá usted pueda aconsejarme para poder avanzar con mayor eficacia en este tema...
Si es que la política mente del ventrue podía enterder los entresijos del conocimiento ocultista que su consejero le confiase...
Geoffrey - April 19, 2006 01:26 PM (GMT)
Lo cierto es que Geoffrey no era el mayor conocedor de ocultismo del mundo, para eso tenia a Trang, pero no necesitaba ser ocultista para saber que ella habia dicho mucho... y no habia dicho nada. Habia expuesto creencias vagas de su clan, y menciones a sombras y poco mas. Al Principe no le llegaba con eso, no se podia gobernar con lo que, en el mejor de los casos, eran solo conjeturas.
-Lo que decis es muy interesante, pero lamentablemente no me vale de mucho. Necesito hechos concretos, nombres, lugares, no solo vuestras creencias como Clan. No me vale un simple "mi vision se nublo", sino que preciso que descubra quien es el demonio que se halle entre nosotros.-
En cuanto a sus referencias a reavivar la cuestion del Azote, no valia la pena seguir por ese camino. Esas no eran las funciones de ese cargo, ni mucho menos, asi que no venia al caso. Ademas, en breve se encargaria de eso.
Boadicea do Teixido - April 20, 2006 04:20 PM (GMT)
Ciertamente Boadicea tendía a la exageración en muchas de sus palabras. Tanto en el resalte de su divina estirpe, como en su belleza, o en muchos de sus actos... era de esperar.
Pero algo consiguió Boadicea, un requerimiento de su alteza.
-Mi señor, en el bosque se encuentra un cuerpo, y dos miembros eclesiasticos están siendo investigados por monsieur Maximo Constanza, a quién comunicamos tal suceso. He corrido mis própios peligros y pérdidas para poder profundizar en estas cuestiones pero no comparto la afición de su consejero por las tumbas, más aún si están siendo investigadas por la Iglesia...
Hablaba ahora de su consejero real, a quién conoció en el asesinato de la encita. El cual parecía llevar la investigación de estes sucesos. Incluso el máximo sacerdote Serpentis le había comunicado a Boadicea las visiones del consejero sobre la "muerte" que proporcionó el cadaver del no-nato encontrado en las aguas del Sena. El mismo principe había reconocido que las visiones no le eran suficientes, por lo tanto, ni las suyas ni las de su consejero. Boadicea había demostrado saber lo que estaba ocurriendo olfateando solo los desperdicios que sus lacayos dejaban tras de sí y voluntad para erradicar tales sucesos. El clan de la tumba parecía desaparecido, pero aunque hubiesen demostrado mayor actividad quizás no podrian dar mayores informaciones de los mismos sucesos. Ella misma había comentado tal situación en St Maria y todos parecían estar de acuerdo en que sus estudios eran demasiado importantes para sacarlos de su clausura...
-Yo no dispongo de la sabiduria de su consejero, pero he podido saber lo que está ocurriendo sin gozar de bibliotecas ni salas de despiece...
La macabra visión que podía contemplarse en estes lugares seguramente fuera conocida el patricio.
- Como usted afirma, lo importante es encontrar a ese demonio, no desvelar como se divierte en su ciudad. Al contrario de sus eruditos, yo cultivo mi espiritu fuera de las salas de estudio. Si permite inspeccionar los cuerpos que la guardia levanta pondré todo mi empeño y existencia en erradicar a estes malévolos seres. Siguiendole la pista solo lograremos más muertes, yo me comprometo a buscar solución (y ayuda) para este tema si su alteza permite ya, que su humilde sierva conviva con sus vasallos definitivamente.
Con los cuerpos, la ayuda de la Monarca y su milenaria sabiduria, seguramente se empezasen a desvelar cabos. Boadicea estaba en posición de ser últil en este caso. Incluso podría solicitar ayuda "militar" a alguno de sus allegados.
Aunque el principe había dado órdenes para investigar el suceso, las noticias de Boadicea implicaban un revuelo social, temas eclesiasticos, por no mencionar el ya consabido demonio. El principe no debía descuidar sus responsabilidades, y sólo su talante xenófobo podría desestimar la oportación que daba Boadicea.
Fdi: Ya que estamos, me puedes decir las funciones del azote, y ya de paso las del algualccil? Matar, eso no lo dudo.
Geoffrey - April 25, 2006 06:58 PM (GMT)
Geoffrey mantenia su expresion impasible, aunque cada vez le gustaba menos la sierpe. Odiaba que diese tantas vueltas para decir cualquier cosa, que ocultase tras velos lo que realmente decia, y que intentase siempre iluminarse a si misma como la heroina de la escena. Su intento de defender su grandeza resultaban pateticos, pues la grandeza no precisa ser defendida ni tener vocales que la narren.
-Senorita Boadicea- comenzo, con tono calmo- una vez mas, tan solo indicais que hubo problemas con ciertos mortales, y que otro se esta encargando de ello. Sigo sin ver la mano del Infierno por lado alguno, a lo maximo un pequeno aquelarre o similar, que resulta peligroso mas resulta mucho mas sencillo de controlar. El Infiern es un enemigo mucho mas peligroso, y no teneis pruebas de la influencia de un tal ente en esta ciudad.-
Hace una mas breve pausa, casi solo un parpadeo, aunque su voz sono algo mas dura cuando continuo.
-Ademas, si la he llamado a vos para conversar no es para que me diga que hace o deja de hacer mi Consejero. Se mejor que vos que conocimientos posee el y como los ha obtenido, y hariais bien en recordar que intentar sembrar la disension entre el y yo tan solo con palabreria se considera algo muy poco agradable...- en el aire quedaba la advertencia de que aquella podria tratarse de una de las barreras que uno no debia cruzar, o se acercaria peligrosamente a la Traicion y otros crimenes poco agradables.
Lo dejo ahi, de momento, a la espera de que la Setita arrojase algo solido detras de toda la palabreria. Humo, los de su Clan eran, definitivamente, los maestros del humo. Vacios, pero que ocultan la vision de los que intentan ver de verdad. Empezaba a aburrirse mucho de la Cainita, demasiado, y ella continuaba fallando en el encargo que el le habia dado...
Boadicea do Teixido - May 2, 2006 05:08 PM (GMT)
La setita escuchó las frías palabras del Príncipe. Pese a su impasible pose, su voz ya empezaba a denotar el malestar própio de sus conversaciones, casi mejor. A sembrar distensión y disensión era a lo que se dedicaba la bella sierpe, poco le importaban las advertencias de Geoffrey.
- Será pues que todo cuanto he contemplado, no es más que una ilusión. Inocua sabiduria la mía que cree desvelar cosas inexistentes...
Boadicea estaba irritada, su bestia tuvo que ser saciada con un poco de sangre y aunque su boca no se había metamorfoseado, sus colmillos se cargaron de mortal veneno. Pese a eso, su pose seguía en calma. Nuevos cometidos daba el príncipe a la setita con sus negativas. Los credos de Boadicea estaban por encima de lo que el príncipe pudiera considerar sobre este tema y sobre ella. Seguiría su investigación, pero una vez la oscuridad le proporcionase secretos, se encargaría de hacer ver lo que un aquelarre puede provocar en la bonita ciudad del príncipe. Por Set que lo intentaría. Dado que el principe no queria que Boadicea fuese parte de la solución, lo sería del problema.
- No tengo nada más que decir al respecto, sobre este tema. Y usted ya se ha pronunciado.
Nuevamente la setita veía como las fibras del hilo que la mantenían en París se rompían. Ciertamente Boadicea no paraba de encontrarse en situaciones difíciles.
- Como su realeza ha sentenciado, no he sido llamada esta noche para comentar la no-vida de su Consejero... pero quizás si desee escuchar sobre las vidas de sus demás vasallos.
Ironías de la vida, pensó. Amenazada y seguramente recompensada por un mismo quehacer.
- Una servidora no necesita crear disensión, pues ya está patente en la ciudad... Hoy ha repetido aqui varias veces que no soy yo quién se encarga de los problemas de la ciudad, ni es precisa mi ayuda... pero quién los crea? Los lobos que tanto dan que hablar en la Corte o sus própios súbditos? Dado que el infierno es mera ilusión aqui en Paris... no sabría qué pensar... quizá sólo se trate de la palabrería que su majestad me otorga...
Primero adulaba su labia y luego la deleznaba... pese a que el príncipe intentase comportarse, a Boadicea le importaba bien menos la etiqueta de su anfitrión, sabía de sobra como eran estes bichos y como setita, no gustaba del decoro.
Era de esperar que estas nefastas bestias cadavericas se preocuran más de conservar y conquistar poder que de preocuparse por los problemas de sus súbditos mortales. Eran todos iguales. Esta vez Boadicea tendría que mojarse para salir del pozo y no verse desterrada fuera de las murallas de París...
- Con ambos bandos he tenido contacto... mi ilustre Príncipe. Ellos han tenido a mejor ver mis recursos... como en mi presentación le comuniqué.
Era hora de saciar los apetitos del tirano ventrue... estaba claro que el príncipe no daría su brazo a torcer ante la setita con las aportaciones que anteriormente nombró. Quería carnaza.
Geoffrey - May 2, 2006 05:52 PM (GMT)
No era por carnaza que el Principe queria esa informacion, sin embargo, pero explicar las razones que lo llevaban a ello a la Setita seria malgastar el tiempo. Ella no sabia de los requerimientos del gobierno, ni del peso del poder. Ella solo sabia de satisfacerse a si misma y de destruir lo que otros se esforzaban en construir. Era la antitesis de lo que significaba ser un Ventrue orgulloso, y ello se hallaba en la base del desprecio del Principe por el Clan de Set.
Sin embargo, no lo dijo en voz alta, no era preciso indicarle su desagrado por ese Clan a Boadicea, que lo sabia de sobra. Era solo otra perdida de tiempo, como la que ella causaba cada vez que abria la boca y, para decir cualquier cosa, daba mil rodeaos por las ramas. Casi parecia Lasombra. O peor aun, Toreador.
-Imaginaba que habriais tratado con el origen de los problemas, Boadicea, precisamente de ello es de lo que hablamos en nuestro ultimo encuentro.-
Ciertamente lo era, y lo requerido entonces deberia ser pagado ahora, si ella deseaba permanecer en la ciudad.
Boadicea do Teixido - May 9, 2006 08:13 PM (GMT)
Boadicea sonrió. El origen de los problemas.... cuantas respuestas se podrían dar?... Pero sólo una importaba al patricio.
- Ciertamente, he tratado con los orígenes, para su alegría o pesar...
- Seré sincera en este tema, y espero de su alteza el honor que sus palabras deberían ostentar.
Ella se reía de su código, de sus leyes en sí y de sus vástagos en general. Al fin y al cabo era la institutriz de todos ellos la que provocaba el desorden que Geofrey quería ordenar.
- Lo que aquí inicialmente se debate es mi puesto en la corte Parisina, pero he podido comprovar que tambien su puesto está en un cierto juego.
- Mientras numerosos nuevos viajeros son recibidos en París, mi linaje es explotado por los suyos sin voz, repudiados e infravalorados.
No sólo su estirpe se vinculaba inferiormente al clan assamita, eran escasos y además su presencia en la ciudad requería de mayores aportes a priori que cualquier otro cainita, tolerado.
- Tengo informaciones muy suculentas para usted. Pero me gustaria escuchar de su voz aquella recompensa que su alteza otorgaría a esta humilde sierva...
- Como le he dicho, mi intención y deseo es quedarme en Paris, pero no es la única "invitación" que poseo. No puede decirse que mi situación, ni la de los míos en la ciudad sea favorable, es más precaria de lo que yo esperaba... y que su majestad solo me dé el honor de servir en su ciudad es un mínimo aporte para lo que yo podría ofrecerle, mi señor.
- Gozo de buenos sirvientes mortales, rutas comerciales y contactos extensos pero puede decirse que vivo en soledad y sin un lugar al que aferrarme...
Boadicea quería algo igual de suculento como sus informaciones. Que el xenófobo príncipe simplemente le otorgase el derecho de residencia, era escaso pago para la setita. Quizas, el derecho de progenie sobre sus vasallos, algún mínimo dominio o posición, aflojaría de buena gana la lengua de la setita. Ella había hecho mucho por quedarse... se creía merecedora de algo más.
Siendo la menor de su repudiada estirpe en la ciudad, debía luchar por su superviviencia y prosperidad... hasta el fin. Era parte de su código, tachado de egoismo y mezquindad por estes seres de "honor" el arrebatar lo que otros no tienen el valor de defender...
Geoffrey - May 11, 2006 04:25 PM (GMT)
Geoffrey empezaba a cansarse mucho de las idas y vueltas de la sierpe en torno a todo. Estaba mas que aburrido de sus juegos, de sus palabras, y de su osadia.
-Se que no honrais vuestra palabra, como los de vuestra especie. Ciertamente, no cuento con que la sensacion del deber cumplido os sea de ningun beneficio. Sin embargo, todo lo que me ofreceis lo puedo conseguir de otros modos, mejor y mas fiables. No me ofreceis nada, sierpe, y hariais bien en recordarlo. Habeis tentado de mas a mi paciencia, y esta tiene un limite. Os he preguntado, y en mi corte, se obedecen mis palabras.-
Su voz era firme, su mirada directa y severa, y su estancia recta y dura. Detras de el, aunque Geoffrey no le habia dicho nada, Montalban da un paso al frente para recalcar que, si no va a responder, el es mas que capaz de expulsarla de la ciudad.
Boadicea do Teixido - May 15, 2006 05:58 PM (GMT)
Ella discrepaba y se jugaría el órdago. Tal como el tiempo que gustoso otorgó en un principio a Boadicea y que ahora lo desesperaba... de igual forma que su lengua ya no reconfortaba los oídos del principe como en su inició sentenció... Boadicea haría sufir al Principado con toda la tempestad que no quiso apaciguar...
Todo el tiempo gastado en París no fué más que una cierta preparación para este encuentro. Boadicea a diferencia de otras estancias en diversas ciudades, había intentado aclimatarse y prosperar sin envilecer mucho su entorno. Ahora todo había cambiado, excepto una cosa, ella quería seguir en París, y el príncipe debería mancharse las manos para impedir su estancia dentro de ella.
Infravalorando su trabajo, negando su recompensa y amenazando con su expulsión el príncipe había despertado una faceta dormida de Boadicea, Amaniss-Akètt renacía. La lluvia empezó a caer antes de que el príncipe terminase sus exhortaciones. Geoffrey había despertado la tormenta, el carácter de Boadidea. Fuera, el viento cobraba fuerza, las oscuras nubes empezaban a chocar y graves sonidos retumbaban de los cielos. No obstante, Boadicea permanecía tranquila en su sillón, inofensiva, incluso con cierta sonrisa irrisoria por las palabras de Geoffrey. (Señor de las Tormentas)
Boadicea dedicó unas de sus últimas palabras a Montalbán, que parecía haber salido de la nada.
- Tranquilo monsieur, sé el camino de vuelta y el camino de salida de la ciudad... aunque le invito al último trago en mi taberna...pues soy mejor anfitriona que "otros"...
Entonces la bella sierpe se levantó, y un estrepitoso trueno iluminó macabramente su figura, su delicado rostro. Con una pose altiva, miró al príncipe y con su cálida voz dijo tuteando al príncipe...
- Esta es tu Corte, Geoffrey du Temple, pero yo no soy tu sierva, ni lo seré jamás.
Todo lo que él le había negado, todo lo que ella quería, estaría en la mano de Boadicea y no en la del Príncipe. Escasa era la diferencia de ser una perseguida a ser una desheredada de la ciudad. Legal o ilegal, justo o injusto, juzgaría Boadicea y nadie más. La progenie, sería decisión de la sierpe, la posición se la ganaría entre aquellos que sufren la desesperación provocada por estes seres, el dominio sería mancillado y conquistado.
A Boadicea no se la coaccionaba así como así, ella no se mermaba ante seres como él, ellos eran su carnaza y no sus jefes. Todo lo que Boadicea estuvo dispuesta a aportar, ahora la motivada para quitar, para confundir y para destruir.
- No tardaré en marchar. Buena noche.
Y el príncipe vió como las sinuosas curvas de Boadicea resaltaban con los destellos de los truenos, que parecían detonarse con cada pisada de la sierpe daba hacia la puerta. El caos llamaba a la vendetta. BOadicea había entrado en la Concergierie, pero a su salida un cambio había surgido, mayor que cualquier visicitud, Amanis Akètt irrumpía junto con la terrible tormenta. Si algún fallo había cometido el Príncipe, ese era el de haber dejado que la sierpe residiera tanto tiempo en París.
Geoffrey - May 17, 2006 05:49 PM (GMT)
Geoffrey escucho el trueno exterior retumbar, mientras en el interior alguien pretendia darselas de trueno. Ciertamente, el sentido del humor de Dios acompanaba a la escena, aunque la Setita no estaba a la altura de tal despliegue. Sin embargo, fueron las palabras de Montalban las primeras en responder a las de la Setita.
-Senora, os escoltare de todos modos. Y lamento tener que rechazar vuestra oferta, pero hay venenos a los que les tengo mas aprecio que a vuestra presencia. Y hariais bien en controlar vuestras palabras, pues no teneis rango suficiente para tratar al Principe con esa familiaridad.-
Algo del viejo mercenario habia salido a flote. Aun lo mantenia ciertamente dominado, controlando las palabras y siendo relativamente educado, pero las pasiones de otros tiempos aun eran fuertes en el. No en vano era Brujah.
-Madame, precisamente el problema es que no estais dispuesta a ser mi vasalla. Lo imagine cuando os vi por primera vez, y lo habeis confirmado una innumerable cantidad de veces desde que a esta ciudad habeis llegado. Pero debeis recordar que todo el que habita en esta plaza es mi vasallo. Habeis fallado al convertiros en tal, asi que debeis abandonarla. Y, por vuestro bien, es recomiendo que seais quien de rehacer vuestra vida en otra parte, pues volver por Paris o molestar mis asuntos en la ciudad traera el mas grave de los castigos sobre vos.-
Las palabras del Principe eran duras, y fueron acompanadas por dos hechos simultaneos y relacionados. Por un lado, la puerta se abrio para dejar ver a Icaro, dispuesto a acompanar a la sierpe. Y, por otro, Montalban dio un paso al frente, para escoltar a la dama de regreso a su refugio en el Montparnasse, para ya nunca volver a cruzar las murallas ni a morar en las proximidades de la ciudad.
Mientras tanto, el Principe cavilaba. Era hora de accionar ciertas cuerdas, pulsar ciertos laudes, para al final anular el posible peligro que la sierpe pudiese suponer. Habia tiempo, ciertamente, pero no habia que dejar para otra noche lo que se pudiese hacer en esta.
Boadicea do Teixido - May 20, 2006 01:18 PM (GMT)
Boadicea se iría, pero no tardaría en volver. El príncipe tocaría su laúd, pero pronto tendría que organizar una comitiva de festejos. Ella era insignificante para el principado y era consciente de ello, pero no tendrían sus secuaces que lidiar con ella, sino con los problemas que la ciudad tenía, agravados con la sutileza de sus artes.
Nunca en la vida Boadicea tuvo el honor de ser "escoltada" por tan notable guerrero, era algo que había que aprovechar de algún modo...
Sus sarcásticas palabras fueron escuchadas, a diferencia de las del príncipe. Para ella eso era un "dejá vi, dejá vu"... ya estaba cansada de escuchar leyes, tradiciones y sermones...
Boadicea cubrió su cabeza y salió "escoltada" por Montalbán bajo la dura tormenta. El fuerte guerrero permanecía erguido como una torre ante el pujante viento, pero no sin esfuerzo.
De camino a Du Forgeron, Boadicea empezó a hablar.
- Monsieur Montalbán, no brindareis por la expulsión de una sierpe?... Mi camino aquí ha llegado a su fín... no concedereis un último agrado a una dama que sólo desea vivir libre?
- Celebre conmigo en esta oscura noche, el inicio de una nueva etapa en mi camino. He de agradecerle al príncipe el haberme recordado el fundamento de mi Vía, lo que soy y cuál es aquel tributo con el que agradaré a mi dios y fortaleceré mi convicción.
- Sólo la ley nos aleja, y está será cumplida cuando la oveja descarriada deje el redil. Agradeceré su escolta hasta un nuevo refugio, pues las noches son peligrosas para una dama como yo. Pero ahora, no me acompañareis en mi particular celebración?
Encantamiento... 8 dados.
+3 +9 +7 +7 +5 +6 +2 +3 +0 [URL=http://krisinchico.brinkster.net/searchroll.asp?username=Boadicea do Teixido#171982]Link[/URL]
Fdi: Una pregunta, mi disciplina, dice que es nivel 4 el convocar una "Tormenta terrible"... que retrassa a la peña sin afectar a los setitas y sus acompañantes... eso en combate o mar, por ejemplo... en que se traduce?...
Geoffrey - May 22, 2006 02:38 PM (GMT)
Montalban de pronto sonrio a la dama. Pero a ella no le seria tan facil. Ciertamente, era encantadora, dulce e inteligente... pero Montalban tambien conocia los dominios de la Presencia y sabia como ella afectaba a la gente. No se pasa del odio mas acerrimo al amor incondicional. Ciertamente, no con una sierpe. Lastima que ella se creyese tan inteligente, le costaria caro, de un modo u otro. Era inocente si creia que metia todos sus huevos en un cesto.
-Madame, os acompanare gustoso. Mas no solo.-
De entre las sombras, tras la sierpe, aparecio un punal, invocado de la nada. La mano que lo empunaba estaba retorcida mas alla de lo reconocible en un humano, pero no en un miembro de la Estirpe de Cain. Una voz cascada sono a sus espaldas.
-No te des la vuelta, sierpe, si no quieres que rebane tu pescuezo. Se como se mata a un Cainita, y uno como tu no sera llorado. Suelta tu embrujo sobre Montalban, entra en el interior de tu local, y desaparece de la ciudad. No lo empeores mas de lo que ya esta. Deberia llevarte a ser juzgada por el Principe por esto, no en vano usar una Disciplina sobre otro Cainita es considerado un ataque.-
Nota: me pillas. Lo siento, no tengo el manual conmigo. Tendre que mirarlo en casa y eso. pero basicamente, imagino por lo que dices que se moveran de sitio mas lentamente. No?
Boadicea do Teixido - May 23, 2006 05:00 PM (GMT)
Ciertamente la situación no había salido a gusto de la dama, pero no era un fracaso. Las primeras notas del príncipe trovador y su laúd ya habían sido escuchadas por la sierpe. Bastantes precauciones había tomado el príncipe con ella, o quizás fuese su modus operandi, de polvoriento manual regalis, como sus aburridos y estériles sermones, como su jerárquica etiqueta...
La sierpe se preguntaba cómo esa alimaña retorcida sabía de su uso de presencia, cómo había sido capaz de pasar desapercibida a sus ojos, pues las calles estaban vacías a causa de la tormenta. Poseía Montalban sus mismas disciplinas? Sería capaz de reconocer su encanto o incluso de convocar a otro ser como ella? Tan rápido. Algo había pasado por alto la setita pese a sus pequeñas precauciones, pero su mente no acertaba a saber cual era ese detalle...
Esa apestosa criatura deforme había salvado a Montalban, pero no de un duelo, para Boadicea la violencia era el último recurso. Lo había salvado de responder a los problemas venideros con el temperamento suscitable de su juventud. Ella prefería plantar semillas de "instinto" antes que enfrentar sin sentido a dos peones, así de retorcida o bondadosa era la ética de Amaniss.
- Sí, a usted si que no la invitaría a mi celebración...
Boadicea dió unos escasos pasos hacia su taberna, ahora como fondo de la escena, y se giró lentamente. Ninguno de sus movimientos reflejaban hostilidad alguna, ni en ese momento, ni en ninguno de los anteriores.
Gaël vió la escena, la llegada de su dama, y salió. Junto a él venía un pequeño niño, el infante Seitheach, protegido de la setita. Su caracter y mordaz agudeza había hecho las delicias de la dama durante estes escasos días. Poco podrían disfrutar estes escoceses de Du Forgeron. El gangrel Duncan, a diferencia, aún no había ni sido invocado... aún faltaban unos días. Con su siervo a sus espaldas y sin mirarle empezó a hablar.
- Gaël, sacad todos los pipotes, hoy Du Forgeron abre sus puertas por última vez. Anunciad que el príncipe invita hoy a todos sus súbditos plebeyos..
- Yo quierrer! -dijo el niño, aún poco avispado en esta lengua-
Gaël estaba desconcertado, pero Boadicea no dió tiempo a que inquiriese en ninguna pregunta.
- Ordenad que preparen el carruaje. Cargad en él mis pertenencias y decidle a mis dos damas de compañía que se preparen para acompañarme. Nos vamos de París.
- Y disfrutad hoy como nunca en vuestra vida. Pronto tendreis que hacer frente a nuestro destino. Nen was dejed neb!
- Nen ankh!!
Respondió el perspicaz Gaël, comprendiendo que los dictámenes de la dama sobre toda estabilidad y poder habían sido tachados y con ello, zanjada su expulsión. Así pues, su ankh recibiría pronto su anhelado paso a las Tierras del Oeste, y así su completa vinculación con el sacro cometido Serpentis.
Gaël y el infante retornaron al interior, mientras el joven conversaba con Gaël en su lengua materna.
- Esa mujer no trabaja dentro, verdad? Leprosa, malo. Enfermar gente y ser muy fea. A mi no gustar como demás mujeres de Du Forgeron.
- Tomad, un poco de vino. Pero esconderos de vuestra hermana, u os atizará duro.
- Gracias Gaël! Dame otro para mi abuelo, a él tambien gustar mucho vino de Du Forgeron e ir tu a entretener a mi hermana. La mujer que oler a flores haberlo dicho así...
Fuera, Boadicea se despedía de sus cada vez más numerosos escoltas.
- Iré a rezar mis últimas plegarias antes de partir, hasta que todo esté preparado. Si no quieren entrar, que la lluvia los acoja.
- Ciertamente monsiuer Montalban, gozais de celosas admiradoras, aunque yo no soy quién para opinar de gustos. Qué mujer no se vería interesada por tan fuerte galán?... Verdad señorita?
- Buenas noches.
Geoffrey - May 23, 2006 06:36 PM (GMT)
La voz a sus espaldas permanecio en silencio, pero siempre colocada a su espalda, moviendose con el cuchillo cerca de su cuello hasta que la Setita entro. Luego desaparecio en la noche.
Montalban solo suspiro, con lastima por la perdida, mientras se daba la vuelta y volvia a sus deberes. Cuando se repusiese del todo, su ira no conoceria limites. Perdonaria la vida a la Setita hasta que cometiese un error, y luego caeria sobre ella con el peso de la justicia. Ciertamente, nadie jugaba asi con sus sentimientos y sobrevivia para contarlo.