Doce jinetes a caballo llegan a las puertas del Louvre conforme los primeros rayos del sol hacían su aparición. Habían cabalgado toda al noche, sus exhaustas monturas lo confirmaban. No tenían invitación, no se los esperaba y tan sólo un pequeño documento que porta un sargento de caballería consigió darles paso. Los hombres también acusaban la fatiga de la travesía pero no por ello se detendrían en su celo.
Los soldados desmontan, doce caballos, trece hombres. En efecto, uno más, pues acompañando a los soldados va un viejo ermitaño con las manos atadas, el cual iba de fardo a lomos de un regio corcel.
Apresurados se dirigen por los pasillos de la majestuosa fortaleza real, a la cabeza se situan el sargento Armand Bouviere y el capitán La Roche. Un cisne coronado, la flor de liss, ascendente de los capetos, y ropajes púrpuras sólo apuntan en una dirección, Orleáns.
La Roche, el joven capitán de aquella partida de caza tenía demasiada prisa por cumplir su cometido, habían tardado más de dos semanas en dar con el especimen en cuestión y llevarlo ante la justicia cuanto antes. Justia Real.
Uno de los muchos letrados de palacio franque el paso de la comitiva, impidiendo su procesión, pues tenían intención de ver al propio rey.
La Roche, algo cansado pero cortés expusó sus argumentos de inmediato.
- Traemos a este prisionero desde Gante, dice ser Balduino, rey de Constantinopla. Solicitamos el juicio de su Majestad el Rey.
Las palabras del joven capitán bajo las órdenes del ducado de Orleáns fueron inesperadas, pero los cargos que tenían contra aquel reo eran muy graves, suplantar a un miembro de la realeza llevaba consigo unas consecuencias nefastas, más aún cuando Balduino había muerto años atrás. No era de extrañar que tratándose de tal afrenta al honor la dama D'Umbrelle mediara con su largo brazo reclamando justicia.
Los guardias reales lo hicieron pasar al interior de las dependencias reales, mientras varios de los cortesanos agradecian adecuadamente el servicio prestado a los caballeros. Ciertamente, el Rey no olvidaria que aquellos caballeros servian a la Dama d'Umbrelle, pero de momento se centraba en aplicar su Justicia.
Tal reo seria pocos dias despues enviado lejos, donde finalmente seria ajusticiado ante la poblacion como ejemplo para cualquiera que intentase tal estupidez. La justicia del Rey era rapida y letal.