Title: La Virgen sombría y el ángel caído
Description: Privado Sharede y Ángelo (Octubre, 1225)
Sharede d'Alençon - March 28, 2006 08:17 PM (GMT)
La reunión de aquella noche era una vívida alegoría de la desconfianza que se otorgaban con gran naturalidad los integrantes del clan de las sombras. Tanto era así, que Ángelo sutilmente había desviado la atención hacia un terreno neutro y Sharede prefirió conocer a aquel hermano sombrío lejos de su santo refugio, no debiendo ser éste mancillado bajo ningún concepto.
Así que finalmente el camposanto había parecido lo más adecuado: no era una iglesia pero manifiestamente desprendía un halo místico que quizás a Ángelo se le antojase tétrico y extravagante…
Al menos sólo les escucharían los muertos.
La Lasombra sabía que no era un sitio apropiado para que una mujer pasease de noche, pero estaba allí desde los primeros momentos de oscuridad porque necesitaba calma, silencio, y oración.
Meditó durante largas horas caminando por entre lápidas modestas, ostentosas, de piedra, simples túmulos de tierra… ante sus ojos desfilaban hileras de recuerdos pero ella no veía nada más que sus propios pensamientos.
A medida que la noche avanzaba, la luna se alzó en el cielo con un brillo plateado que se apoderó lenta pero implacablemente del lugar. Las sombras se alargaban y retorcían proyectándose sobre el suelo, la propia silueta velada de la dama de Alençon precedía los pasos de su dueña, que en aquel momento caminaba fervorosamente hasta el lugar convenido…
Angelo - March 29, 2006 06:30 AM (GMT)
El caluroso verano ya había legado a su fín. Los arboles habían comenzado a sufrir la perdida de sus secas hojas, que ahora iban poblando el suelo poco a poco. Los olores del río remitian, cosa que era de agradecer por los barrios circundantes.
Ángelo había estado en aquel cementerio varias veces. Le sorprendía la capacidad humana de crear aquellos lugares tan oscuros y bellos, con una arquitectura palida en la muerte que la rodeaba. Bajo su humilde opinión, cuando estas muerto solo queda que te pudras...
Atabiado con una capa negra y con la cabeza cubierta por su capucha, Ángelo avanzaba sigilosamente hacia el lugar de la reunión. Pues tenía una "cita" con la hermana de Vincent, Sharade d'Alençon.
La llegada de una serie de miembros del Clan Lasombra a Paris había creado un desequilibrio que se iria ajustando poco a poco. La politica no atraía especialmente al Italiano, pero nunca le había gustado que jugaran con su futuro. No pensaba acatar ordenes de ningún Lasombra prepotente y ser un peón en su tablero de ajedrez.
Ángelo llegó hasta el lugar indicado y se sento sobre un banco de piedra, intentando parecer respetuoso con los muertos. Luego extrajo un pequeño libro de un pliegue de sus ropas y lo comenzo a leer a la luz de la magnifica Luna.
Sharede d'Alençon - March 29, 2006 01:21 PM (GMT)
Las hojas muertas revoloteaban a lo largo del camino impulsadas por la fresca brisa otoñal para danzar y crujir, insuflando vida a aquel lugar de muerte.
Bajo la atenta mirada de un ojo sin párpado, de un astro sin nubes, los árboles se estremecían con susurros inquietantes como si quisiesen transmitir en un lenguaje ancestral los secretos de quienes yacían bajo tierra.
Sólo el ocasional pasar de páginas desafiaba la lenta progresión de la naturaleza, evidenciando el habitual apresuramiento humano de alguien que sólo es una sombra de humanidad.
Y de pronto, la calma.
Una figura fantasmagórica se estaba acercando pero de forma tan discreta y liviana que daba sentido a todas las creencias supersticiosas que hacían de los cementerios morada de espíritus y almas de difuntos.
No transmitía inquietud, sólo un espeso fulgor de fe.
Deteniéndose a la espalda del cainita y a la justa distancia para no rozarle con sus ropajes, pronunció una sencilla pregunta con voz tan humana y dulce que costaba creer que surgiese de los labios de un frío ser condenado.
-¿Qué leéis?
Pero sus turbadores ojos negros tan parecidos en el brillo a los de su hermano no se posaban mansamente en el manuscrito, sino que esperaban la inminente reacción, espectantes.
Angelo - March 31, 2006 06:10 AM (GMT)
La enguantada mano del Lasombra cerró el pequeño volumen con un golpe seco. La voz femenina de su espalda implicaba la llegada de su "cita".
- La locura de un romano cristianizado que veía cosas sobrenaturales incluso en lo más mundano. - Ángelo ladeó la cabeza para mirar de soslayo a Sharade. Luego se irguió girando sobre sus talones para encararse a la hermana de Vincent d’Alençon, haciendo una reverencia tras mirar a la Lasombra a los ojos.
El libro había desaparecido entre los pliegues de las ropas del Italiano.
- No teneis la sensación de que esta reunión tiene tintes de "secreta"?. - Una sonrisa de complicidad asomó en los lavios del Italiano.
Sharede d'Alençon - April 1, 2006 12:18 AM (GMT)
Los modales eran bruscos y poco comedidos, pero estaba bien tomarse un descanso de hipocresía de vez en cuando y aquellos detalles la hacían sentirse agusto. Además, leía en sus ratos libres.
¿Se estaría refiriendo a San Pablo? Esperaba que no... uno de los padres de la Iglesia no merecía de ningún modo el tratamiento de loco. Prefirió no indagar.
Realizando una sencilla reverencia en respuesta al gesto de quien se hallaba ya frente a frente con ella, Sharede mantuvo la sincera sonrisa.
-Si preferís ir a un sitio más... animado lo entenderé perfectamente. Llevo desde la puesta del sol en este lugar porque necesitaba calma. Los de por aquí son muy discretos...
Con cierta picardía paseó su suave mano señalando los alrededores. No tenía intención irrespetuosa, pero la muerte en vida que había sufrido ya hacía varios siglos le daba cierta libertad a la hora de hablar de lo que habría después.
El prometido descanso eterno se hacía de rogar...
Angelo - April 1, 2006 11:43 AM (GMT)
La leve sonrisa de Ángelo se incrementó por las palabras de la Lasombra. Luego miro a su alrededor observando las tumbas y mausoleos má cercanos.
- Soy Veneciano y creedme si os digo que algunos de los que nos rodean nos escuchan, la experiencia me ha llevado a descubrir que los lugares seguros no existen Lady Alençon. - y con esto hizo un gesto invitando a la Lasombra a emprender un paseo por el cementerio.
Lo cierto era que las maneras de Sharade sorprendían al Italiano. Tras conocer al hermano de este, fuesen sanguíneos o Cainitas, esperaba a una pedante arpía egolatra y confabuladora.
Pudiera ser que el Clan no estubiese perdido en Paris.
Sharede d'Alençon - April 1, 2006 04:29 PM (GMT)
-Entonces a falta de lugares seguros espero que no os importe correr el riesgo esta noche-, dijo risueña la Lasombra aceptando la muda invitación y comenzando a caminar. Le miró, ladeando el rostro, como si estuviese intentando adivinar el porqué de tanta cautela.
-¿O acaso teníais pensado desvelarme algún secreto inconfesable?
Sharede rió suavemente relajando el exhaustivo escrutinio al que lo había sometido. Volvió su límpida mirada al frente y de nuevo sintió la acariciante brisa juguetear sobre sus mejillas que no tenían la palidez enfermiza típica de los de su especie sino que poseían el color de la vida, como toda ella.
-Venecia...-murmuró finalmente, exhalando la palabra que se entremezcló con un suspiro-. Me han dicho que es un bello lugar, al margen de las conspiraciones mascaradas... pero nunca he estado. Un sitio al que me gustaría ir es Roma, debe respirar una fe antigua, primitiva.
La negrura de sus ojos cobró un brillo especial. Realmente el tono de sus palabras estaba emocionado, pero aquel matiz duró tan poco como el tiempo que tardó en parpadear.
-¿Os gusta viajar, monsieur? ¿Qué os trajo hasta París?
Angelo - April 4, 2006 06:26 AM (GMT)
Los dos Lasombras avanzaban por las estrechas calles del viejo cementerio. El olor a soledad era intenso, los árboles se agitaban suavemente con el viento otoñal que ya hacia unos días que merodeaba por Paris.
- No soy hombre de una sola Ciudad me Señora. Incluso es raro para mi mismo llevar tantos años en Paris... aunque de vez en cuando la abandone temporalmente, debo de admitir que aquí está mi hogar. - El Italiano daba paso en los lugares estrechos a la dama, mostrando su caballerosidad y respeto hacia ella.
- Pero mucho me temo que esta reunión no la hemos organizado ni vos ni yo. Y no estoy seguro de las intenciones de Vincent para con ella. - Ángelo se detubo en una pequeña plaza entre mausoleos. - Entiendame... no me desagrada vuestra compañía y estoy encantado de haberos conocido y poder charlar con vos....
La mirada del Lasombra se posó en los ojos de la Cainita.
- Por que estais vos en Paris mi Señora?
Sharede d'Alençon - April 4, 2006 12:02 PM (GMT)
Obviamente las conversaciones casuales e inocuas siempre tenían un final entre cainitas, y al parecer el Lasombra se había cansado pronto de perder el tiempo sin obtener ninguna información útil a costa de su interlocutora.
Sharede exhaló un suave suspiro al escuchar hablar de su hermano. Sí, aquel muchacho díscolo que siempre había sido daría que hablar en la ciudad... de hecho llevaba unos días sin verle y ya se estaba imaginando alguna conspiración entre sombras.
-Vincent... Vincent únicamente me transmitió la noticia de que se había reunido con vos, como uno de nuestros hermanos de clan, y consideramos tanto él como yo un acto responsable saber qué lazos nos unen.
La mujer se mordió el labio para no apostillar que su hermano no se conformaba con saber tal y como lo hacía ella y que sus visitas podrían responder a intereses mucho más retorcidos, pero por la desconfianza palpable en la voz de Ángelo, supuso que él ya lo había descubierto por sí mismo.
-Mi estancia en París no se debe sino a mi voluntad de volver a admirar la tierra que me vio nacer, mucho tiempo después de que tuviese que huir hacia el sur cuando las revueltas bárbaras...
Pausando su melódico tono de voz, titubeó.
-Además de que mi larga estancia en el reino de Castilla se estaba viendo en peligro por crecientes suspicacias y decidí alejarme de mi congregación para instalarme sola por primera vez, aceptando mi condición...
Angelo - April 5, 2006 06:27 AM (GMT)
El Lasombra ladeo la cabeza a la derecha.
- Agradezco vuestra sinceridad... lo cierto es que la Ciudad se va complicando día tras día desde mi regreso. - Ángelo pasó la mirada desde la Cainita a las viejas piedras del cementerio y luego al negro cielo de la noche.
- Os pido disculpas por lo agresivo de mi actitud.
- Mis pasos desde Venecia fueron guiados por primera vez hasta Paris por mi Sire, La Dama Negra Labelle. Eran solo negocios, pero la Ciudad me impresionó. - Los labios de Ángelo se arquearon - Digamos que me enamoré de Paris... y cuando pude elegir mi camino la escogí como mi refugio.
El Italiano dió unos pasos meditativo.
- Conoceis ya a Maximo Constanza... Primogenitura de nuestro Clan en la Ciudad?.
Sharede d'Alençon - April 6, 2006 03:15 PM (GMT)
Sharede agradeció la disculpa en su fuero interno y lo exteriorizó con una cálida expresión silenciosa que no obstante se perdió en la oscuridad de la noche, pues no quería interrumpir a su interlocutor en la historia que relataba brevemente.
-Máximo Constanza, sí, cómo no conocerle. Fuimos a verle nada más llegar a la ciudad, tal y como corresponde...
Estaba intrigada por saber qué pensaba del poderoso Lasombra alguien que sin duda habría tratado muchas veces con él, y no pudo evitar transformar su curiosidad en palabras aunque no sabía exactamente cómo se lo tomaría el cainita.
-¿Qué pensáis de él? ¿Cumple rectamente con su cometido aquí en la ciudad? Aún no he tenido ocasión de comprobar si nuestro clan está unido en París o por el contrario se desperdiga sin orden ni concierto.
Aunque eso es lo que parece...
Angelo - April 7, 2006 08:49 PM (GMT)
Angelo parecío desanimado. Todo volvá a repetirse.
- Ciertamente veo que teneis en muy alta estima mi opinión. - El Italiano miraba algo en el suelo. - Parece que necesitais de la información que poseo para hacer algo en la ciudad. Da la impresión de que os estais armando para hacer algo... legal o no.
Los ojos del Lasombra se fundieron con los de su interlocutora.
- Me gustaría saber si tendreis mi opinion tan valorada cuando consigais vuestros objetivos....
- Aceptar que formas parte del tablero de ajedrez no significa que te guste ser una ficha a espensa de otros.
Tras decir esto cruzo los brazos sobre el pecho.
- Si quereis información sobre Máximo... primero debereis de contestar a mis preguntas .
- Que esperais de Paris vos y vuestro hermano?.
Sharede d'Alençon - April 7, 2006 09:30 PM (GMT)
Altamente sorprendida, Sharede miró al italiano largos instantes sin reaccionar y sin darse cuenta de que había interrumpido el paseo, clavándose en el sitio con una ceja arqueada.
Suponiendo que aquel gesto podía interpretarse como un signo de culpabilidad sorprendida, la mujer no apartó los ojos y el contacto visual se hizo eterno.
-Mi señor, en efecto tengo en alta estima vuestra opinión. Tanto la vuestra como la de aquellas personas que me han demostrado tener buen juicio o al menos ser coherentes... Eso no quiere decir que después necesite comprobarlo por mí misma, pero creo que vos sabéis lo que yo no sé de esta ciudad y sólo os pedía...
Suspiró. Suspiró largamente y apartó la mirada interrumpiendo sus acaloradas palabras y reprochándose a sí misma haber caído en la ingenuidad.
-Perdonadme, me he precipitado-, dijo tras largos intantes-. En respuesta a vuestra pregunta os diré que desconozco las intenciones de mi hermano, como ya os dije. Para mí no existen juegos de ajedrez; no sé jugar y no tengo una mente compartimentada en casillas donde encajan los movimientos de los peones...
El tono de voz era más duro de lo pretendido.
-Para mí existen personas y deberes. Debo hacer cumplir la ley de Dios en este mundo y en todos los demás. Existo yo, existís vos...
Y terminó la frase con un gesto como si englobase a todo el resto de personas. Después calló e hizo ademán de retomar la marcha.
Angelo - April 13, 2006 10:12 AM (GMT)
Angelo dió unos pasos en el cruce de caminos del cementerio en el que se habían detenido. Su cara era de preocupación.
- La disparidad de nuestro Clan en París puede ser un problema. Si la diferencia de creencias religiosas se impone, el número creciente de Lasombra en la ciudad será un problema... no una bendición. - El Italiano volvía a mirar a la Dama Lasombra.
- No creo en tu benefactor Dios. - Los ojos de Ángelo parecieron más profundos mientras hablaba. - Y no pienso unirme a una facción que se mueva con sus directrices.
Cayo unos segundos para volver a hablar.
- El único Dios que he conocido es implacable con todo lo que toca. - Ángelo volvio de sus pensamientos pasados. - No somos elegidos. Estamos malditos y hay que aceptarlo.
- Vendré a cualquier reunión que organiceis. Acudiré en vuestra ayuda si la requerís... pero no espereís que me reconvierta en lo que nunca seré.
Sharede d'Alençon - May 8, 2006 12:11 PM (GMT)
Las palabras de Ángelo destilaban el amargor y la desconfianza de quien ha perdido la esperanza tan sólo porque se ha cargado más peso sobre sus hombros. En cierto modo era despreciable, pero a un tiempo comprensible, y por otra parte tenía toda la eternidad por delante para darse cuenta de su error y enmendarlo... aunque la experiencia le decía que cada vez se sumiría más en las tinieblas propias de quienes caminan en la eterna noche.
-Seréis esclavo si aceptáis vuestras cadenas. Todos tenemos libertad de elegir.
Los ojos de Sharede se desviaron hacia un árbol cercano y decrépito, retorcido pero aún noble en su esencia. Todo lo que en su interior estaba podrido, moría, pero cualquier cosa con un hálito de vida, podía ser reformada...
El implícito reproche del italiano le trajo a la memoria las insidiosas palabras de Vincent, siempre intentando atraer voluntades de la forma más tentadora posible. En cierto modo ofendida al ser considerada algo así como su sombra, sor Agnes alzó la barbilla y se volvió impertérrita hacia su interlocutor.
-Y si pensáis que me guío por mi propia ambición os equivocáis, pues no busco el poder para mi; busco que el regente sepa utilizarlo de un modo justo y razonable... lo cual es algo que todavía tengo que averiguar, con o sin vuestra ayuda.
La tensión había alcanzado el punto álgido y llegado aquel momento, exigía de unas últimas palabras para suavizarlo.
-De cualquier forma agradezco vuestro ofrecimiento, monsieur Ángelo, siempre es agradable saber de la buena voluntad de mis hermanos.
Aunque le costaba creer aquello de "buena voluntad", nunca estaba de más añadir un matiz de ingenuidad a sus palabras.
Angelo - May 9, 2006 09:02 AM (GMT)
El encuentro se había alterado por las palabras acidas de los dos. No era la intención del Italiano enemistarse con los que seguramente serían sus "colegas" en la ciudad durante muchos años. Ángelo entendío que Sharade podía haberse visto ofendida por sus palabras.
- Os pido disculpas si mis palabras os ofendieron, pues no es mi intención. - La expresión de Ángelo era muy seria. - En los últimos tiempos la suerte no me ha acompañado y ando con pies de plomo con cualquiera que se me hacerca con buenas palabras.
La mirada de Ángelo dió con el mismo arbol que había mirado la Lasombra.
- No me considereis un alma perdida mi señora, pues no lo soy. - Una amarga sonrisa apareció en los labios del Italiano. - Siempre he pensado que nunca llegas a conocer suf¡cientemente a los que te rodean, y por ello espero tener largas conversaciones con vos... pues me agrada la presencia de alguien tan igual y diferente a la vez.
Sharede d'Alençon - December 20, 2006 12:52 AM (GMT)
La mujer aparentemente se amansó con sus disculpas.
Aquel interés desinteresado (por llamarlo de alguna forma) en otra persona era lo que le devolvía la fe en la humanidad y rememoraba como exacta réplica ese sentimiento de ilusión que tan poco frecuente era en una vida eterna.
-Ningún alma está perdida, Ángelo... - y diciendo ésto efectuó un gesto que probablemente su interlocutor no se esperase. Desembarazando su mano del interior de la manga contraria la acercó al hombro del cainita para posarla con la suavidad propia de una caricia, algo que el Lasombra pudo notar incluso a través de los ropajes como si aquellos largos y finos dedos tocasen su piel.
Antes de que pudiese rechazarla, la mujer ya había hecho desaparecer la mano de nuevo bajo la amplia manga y sonreía observándole detenidamente con aquellos expresivos ojos oscuros que parecían reflejar el alma de quien tenían enfrente.
-Creedme que cuando vaya a hablar con vos por algún motivo en particular y egoísta, os lo haré saber directamente sin tener que abordaros gracias a esa falsa casualidad que muchos de nuestra especie manejan. Espero que vos hagáis lo mismo conmigo y seáis franco en todo momento. No me gustan las mentiras.
Su tono, anteriormente cálido, se había vuelto de nuevo el de siempre, firme y sereno, incluso con una ligera nota de advertencia.
De pronto, una corriente de aire precipitó varios mechones de cabello en su rostro, y con el ademán de apartarlos Agnes pareció quitar importancia a lo dicho como si no quisiese pensar mal de él por principio.
-Ahora, si puedo hacer algo por ayudaros... contadme qué son esos infortunios a los que os referís.
Aunque apenas se conocían de nada, aquella cainita provocaba una extraña sensación de confianza y seguridad que parecía hacerla apta para lograr alguna solución objetiva a cualquier problema, o al menos un desahogo espiritual.
Angelo - December 20, 2006 10:23 PM (GMT)
El acercamiento de la Lasombra sorprendió a Ángelo, que no hizo nada por evitar el contacto. Sus ojos se cruzaron con los de Sharede.
Hubo un impas en el que estubo a punto de decir algo, pero la energia se disipó.
- La noche no nos trata a todos por igual Sharede. Aunque con ello no digo que tu vida sea más sencilla que la mia... . - Ángelo dió un par de pasos y se volvió en redondo.
- Os agradezco el esfuerzo, pero me enseñaron a ser un superviviente y eso pesa en mi corazón.
Sharede d'Alençon - December 20, 2006 11:07 PM (GMT)
Para mostrar su buena voluntad para con él, la mujer no insistió en conocer los motivos de su preocupación y se mantuvo al margen del brusco movimiento.
-Un superviviente solitario y autosuficiente, que no necesita de nadie para salir adelante y que no espera ni quiere que los demás se preocupen por él. Sí... sé lo que es eso. Lamentablemente, una vida inmortal es mucho más difícil de llevar por ese camino que una mortal.
Sonriendo compasiva, Sharede ladeó la cabeza y mantuvo el silencio durante unos instantes antes de proseguir.
-No pretendía haceros recordar cosas desagradables. Estoy segura de que preferiréis estar solo con vuestros pensamientos ahora, y yo supondría una molestia.- El tono no era de despecho sino tan sólo de comprensión-. Tan sólo quiero que sepáis que ha sido un placer conoceros.
Y acompañando sus últimas palabras de una leve reverencia, Sharede aguardó, dispuesta a dar media vuelta y marcharse con un último paseo por el camposanto.
Angelo - December 21, 2006 06:57 AM (GMT)
El Lasombra sonrió por un momento ante las palabras de Sharede. Era una sonrisa triste.
- Mi introversión rádica en la educación que mi Sire me otorgo. DEbo de admitir que ha sido algo más positivo que negativo. La idea de ser un ser solitario quedo atras, pues en la ciudad cuento con un "amigo" franco. Esa amistad me ha dado más de lo que admitiré ante nadie, y la idea de decir este tipo de cosas ante ti... me demuestra que tenemos más cosas en común de las que percibo a primera vista.
Ángelo camino al costado de la Lasombra, otra vez atravesando el Cementerio.
- Os agradecería mantener el contacto. quien sabe. Quiza el tiempo nos de confianza y eso es algo que nuestro Clan en la Ciudad necesita.
Sharede d'Alençon - December 21, 2006 09:22 AM (GMT)
-Guardad los amigos como un preciado tesoro y no os avergoncéis de lo que ello os pueda aportar, pero elegidlos bien.
Mientras decía ésto, se avistó la salida del cementerio y el final de una inusual aunque prometedora conversación. Así había sido para Sharede, quien admitía para sí que al fin y al cabo, su estancia en París podría ser interesante y gratificadora.
-Nos volveremos a ver si Dios lo permite, Ángelo Lasombra. Es cierto que nuestro clan necesita unión, pero prefiero pensar en las personas independientemente del lugar que ocupen. En honor a ello, espero veros pronto.
Su última mirada fue amable y dulce, y una leve sonrisa denotó la seguridad y confianza en sus propias palabras.
-Buenas noches.
Angelo - December 21, 2006 09:34 AM (GMT)
Ángelo hizo una reverencia con la mano en el pecho para despedir a la Dama Lasombra.
- Que la noche os guarde pues Sharede de Lasombra.
Y quedo viendo como la religiosa Cainita se alejaba. Aquella mujer había sido capaz de tocarle la fibra y se había sentido vulnerable a su lado. Sentimiento que solo había tenido una vez... y de eso hacía muchos años.
Una cara preocupada fue lo último que se vió del Veneciano, pues tapo su rostro con la capucha de la capa y marcho igual que había venido. Dos pasos atras y su ser se fundió con la negrura del cementerio, y la serpiente negra que merodeaba Paris serpenteo entre las lapidas primero y sobre el muro despues.
Muchas cosas había que pensar. Algo se movia en el interior de Ángelo y eso le hacía sentir molesto.