Title: Entrevista con Gervese
Description: Noviembre de 1225
Haas - March 24, 2006 10:22 PM (GMT)
Noviembre de 1225
La comitiva se detuvo frente a los muros de la abadía asediada por una intensa lluvia. Tres eran sus componentes y blancas eran las capas que protegían sus cuerpos...Blancas y con una cruz negra atravesándola por completo. Uno de ellos desmontó y golpeó varias veces en las puertas de madera mientras su garganta se desgañitaba por hacerse oir al otro lado...
- ¡Ah de la abadía! ¡La Orden Teutónica solicita refugio para sus soldados!-
Las otras dos figuras aguardaban impertérritas a que algún monje abriera las puertas y liberarse así del mordisco de la implacable y resbaladiza lluvia...¡ El tiempo de París era auténticamente mortificante!
Gervese - March 25, 2006 09:32 AM (GMT)
Pronto la voz de Sebastien de la Baule sonó al otro lado de la puerta que permanecía cerrada.
- Los caballeros germanos encontrarán una agradable posada en la que refugiarse en la plaza de este pueblo.
El mensaje era muy claro, esa Abadía no era un cuartel militar ni un hotel.
Haas - March 25, 2006 11:24 PM (GMT)
Una sonora carcajada llegó a oidos del soldado que contenía su rabia ante la puerta. Sus dos acompañantes apenas podían contener aquella efusiva alegría y la profunda garganta de uno de ellos parecía ensordecer la letanía que portaba la lluvia...
- ¡Ya has oido Derek! ¡Tienes una preciosa posada en la plaza del pueblo!- Barbotó uno de ellos, de amplias espaldas y cabellos rojizos. El segundo espoleó su montura hasta situarla junto al tercer individuo, que regresaba farfullando a su caballo, y se quitó el casco para que el agua aclarase su rostro...
- ¡Somos legados de la Orden Teutónica! ¡Su excelencia, el Abad Gervese, convino en acordar un encuentro amistoso con el comendador teutónico!- Gritó Haas mientras pujaba para que su voz fuese escuchada. Sin duda habían escogido incómoda noche para aguardar al otro lado de las murallas, pero lo mismo les ocurrió apenas llegaron a París en el castillo del Temple. La lluvia y ellos parecían entablar una fructifera y apasionada relación...
Gervese - March 26, 2006 01:20 PM (GMT)
- El Abad Gèrvese no tiene previsto recibir hoy a ningún caballero de la orden teutónica. Esta, como todas las casas de Dios, sigue un orden muy estricto y las visitas deben ser anunciadas puesto que se requieren unos preparativos.
La voz parecía muy molesta por la falta de formalidad de las visitas. Se hicieron unos instantes de silencio y finalmente la puerta se abrió, el caballero De La Baule sentenció lo siguiente:
- Uno de los hermanos cruzados de lejanas tierras puede pasar y será recibido por el Abad. El resto, si no quieren mojarse pueden esperarle en la posada que ya he mencionado.
Haas - March 26, 2006 11:23 PM (GMT)
- Creo que nos tocará catar las excelencias de tan mencionada posada- Musitó Derek de Worns a su gigante camarada. El oso alemán afirmó en silencio al ver a su comandante desaparecer tras las puertas, momento tras el cual éstas volvieron con un sonoro chasquido a su posición inicial. Sobraban las palabras. Hincaron espuelas y desaparecieron bajo el manto de la lluvia en dirección al pueblo...
Haas por su parte soportó estoicamente el diluvio mientras esperaba en el patio principal, desmontó de su briosa montura y le premió con un azucarillo. El animal relinchó satisfecho. Esperaba a que alguien tuviera a bien recibirle mientras palmoteaba el cuello de Horka y no podía dejar de darle vueltas al hecho de que aquella voz arrogante y pretenciosa no le resultaba de modo alguno desconocida...
Gervese - March 29, 2006 10:33 PM (GMT)
Sebastien continuaba sujetando la puerta abierta esperando que el caballero se decidiese a entrar al interior. A su espalda dos monjes se apresuraron diligentemente a realizar algunas tareas, probablemente a avisar al abad.
El Teutón no se decidía a entrar, aguardaba en el exerior calándose como si esperase a los mozos de cuadras de un palacio fuesen a recoger su montura. A Sebastien no le importaba que aquel hombre se pasase todo el tiempo que quisera a la intemperie, pero al mantener la puerta abierta el agua del exterior comenzaba a fluir hacia interior, asi que decidió poner fin a esa espera.
- Caballero Haas, en ese muro encontra¡reis unos salientes para atar vuestro caballo, ¿podeis atarlo y pasar de una vez?
Haas - March 30, 2006 11:52 PM (GMT)
La intensa lluvia reducía ostensiblemente la visibilidad, por lo que hasta que Sebastien no advirtió al germano, éste no reparó en su presencia tras la puerta. Con presteza, dejó a buen recaudo a su caballo junto al saliente del muro y con diligencia se plantó junto al caballero tratando en vano de que su ansiedad por dejar de catar las excelencias de aquel aguacero francés, no fuese del todo obvia.
- Herr Sebastien, es un placer volver a verlo...- Sonrió Haas mientras extendía el brazo hacia su anfitrión. Su anterior encuentro en casa de Sara no había sido todo lo idílico que se hubiera esperado, pero confiaba en que sin la exhasperante presencia de Estefan y teniendo en cuenta el respeto que profesaba por aquel hombre de ideales firmes, el cauce de su relación hallase una óptima reconciliación...Aunque por supuesto nunca se sabía qué podía depararte la reacción de un francés...
- Envié notificación de mi llegada al ilustre abad...Espero no haberle sorprendido- Concluyó el teutón mientras trataba de apartarse el humedecido cabello del rostro...
Gervese - March 31, 2006 08:20 AM (GMT)
La sala de recepción de la Abadía era una estancia sobria, inmersa en la penumbra. Las paredes de piedra resguardaban de la lluvia con una eficacia limitada, por lo que en la habitación se percibía una fría humedad.
Había varios bancos y taburetes. Era una sala de espera, o un recibidor para las visitas externas de la abadía.
Sebastien, serio, correspondió al saludo de Haas y despues cerró la puerta.
En ese momento el Abad Gèrvese entraba por otra puerta en la pared opuesta.
- Disculpad al caballero Sebastien de la Baule, él está siempre serio y preocupado por las reglas, pero lo hace siempre por la seguridad de esta abadía. Vuestra carta llegó bien monsieur Haas, pero no llegamos a concretar una fecha para nuestro encuentro y por eso nuestro protector no estaba informado.
El abad mostraba una sonrisa agradable, llena de buenos sentimientos y tambien seguridad en sí mismo. Daba la impresión de que controlaba todo lo que sucedia a su alrededor. Le ofreció asiento al caballero teuton.
- Bienvenido a esta humilde abadía monsieur Haas. ¿A qué debemos el honor de vuestra visita?
Haas - March 31, 2006 11:25 AM (GMT)
Haas correspondió al saludo de Gervese inclinándose frente a él para besar su mano, y posteriormente se dirigió al abad con sonrisa cordial...
- Cómo miembro de una orden militar, siempre he mostrado sentido interés por las órdenes monásticas que tan ejemplarmente cumplen con sus votos para con Dios. A pesar de la disparidad de nuestros métodos, ambos cumplimos con la voluntad del Señor de modo que tengo por costumbre mantener estrecha colaboración con instituciones que, como la vuestra, dedican sus vidas a velar por la óptima salud de las sagradas escrituras y la palabra de Cristo...Mis motivaciones para acudir a vos no van más allá de disfrutar de una agradable conversación donde podamos tratar temas de diversa índole y que pudiesen resultar de interés para ambos...-
El alemán buscó la aprobación del abad con la mirada. ¡Desde luego que poseía una soterrada intencionalidad con aquella visita!, pero debería exponerla de manera concisa y prudente, entretejida con un velo de azar dentro de una conversación más rica y variada...Aquel abad parecía ser hombre recto. Y a los hombres rectos hay que tratarles con tiento y mesura...
Gervese - April 4, 2006 01:52 PM (GMT)
- En ese caso sentaos y conversemos - dijo el abad mostrándole al caballero un asiento muy próximo al que él mismo se disponía a ocupar - espero que mi capacidad para conversar esté a la altura de vuestras espectativas. Pese a lo que decis, en mi experiencia los cruzados sienten muy poco interés por la vida de los monjes, y yo siento muy poco interés por aburrir a mis visitas, asi que hablad con confianza y contadme qué cuestiones resultan de vuestro interés.
El abad observaba al germano con profundo interés por lo que este quisiese decirle, su mirada no estaba juzgando ni exáminando a su visitante, al contrario, le trataba con familiaridad, como si conociese desde hace tiempo todos sus secretos.
Haas - April 8, 2006 07:36 PM (GMT)
- Sin duda vuestros dotes orales ensombrecerán mis escasas virtudes en dicho campo- Rió Haas con tono cómplice -...Y os agradezco vuestra generosa hospitalidad. Prometo no robaros demasiado tiempo.-
Haas áceptó gustoso la invitación y aguardó a que Gervese le indicase si mantendrían la conversación allí mismo o por el contrario buscaría un lugar más recogido. Sin duda Haas se mostraría más cómodo sin la aguijoneante mirada de Sebastian en su nuca, pero nada haría por demostrar aquel malestar.
- ¿Lleva mucho tiempo regentando este santo hospicio, Herr Gervese?- Comenzo Haas mientras aguardaba la respuesta del abad - París es ciertamente sorprendente para quien penetra por vez primera entre sus muros...- Resaltó con risueño entusiasmo...
Gervese - April 10, 2006 05:30 PM (GMT)
Gèrvese se sentó y esperó a que Haas tomase asiento tambien en el lugar que se le había indicado. La iglesia de Saint Denís recibía muchas visitas, era uno de los más importantes lugares de peregrinación de Francia. La abadía por el contrario era un lugar reservado a los monjes de la orden. Aquel recibidor era lo único que solían ver los visitantes.
Un joven monje entró en la habitación cargando leña seca y comenzó a encender una chimenea. Un poco más tarde otro monje entró con una bandeja con bebida caliente que ofreció al invitado y al abad.
- Llevo unos 15 años al frente de esta institución, y toda mi vida en ella. A mi me empieza a parecer ya que este ha sido un largo tiempo, pero es muy poco si lo comparo con los 5 siglos que lleva esta abadía sirviendo a Dios.
Se notaba que el abad estaba orgulloso de su cargo y de formar parte de aquella larga tradición.
- ¿Es vuestra primera visita a París?, ¿qué proposito os ha traido hasta aquí?
Haas - April 20, 2006 03:15 PM (GMT)
Haas definitivamente se comodó y se dispuso a disfrutar de la brillante oratoria del abad. Era algo que siempre había admirado, el lúcido conocimiento del que hacían gala los clérigos que no habían caido en el pozo del fanatismo...
- Asi es, Monsieur...Mi primera visita, y aun no deja de sorprenderme...- Haas dio un rápido repaso a lo acontecido desde su llegada, el rumbo crucial que había tomado su vida desde que sus pies hollaron aquellas tierra húmedas y frescas del pais franco...
- Ciertamente es una ciudad de contrastes...Miseria, mucha miseria he hallado en sus calles, más es la cruz de nuestra civilización...Afortunadamente el cielo no ha sido tasado como una vil aduana.- Sonrió el germano mientras discutía consigo mismo aquella afirmación, alimentada por las dudas que le proferían aquellos que decían caminar de la mano del Señor y regodearse en suntuosos lujos materiales, convocar guerras en su nombre y someter a su capricho el derecho al paraiso...
- Al poco de llegar nos encontramos con un asesinato en una iglesia cercana al Barrio Latino...Un suceso abobinable que tratamos de resolver y que aun permanece abierto, aunque supongo que Sebastien os habrá informado convenientemente.- El alemán dirigió una estrecha mirada al caballero. Sin duda la versión que habría conocido sería reprobable en el mejor de los casos.
- ...Y en vistas de que París ha dado la espalda a los hijos que se hacinan ante sus muros, nosotros hemos tomado a bien cuidar de ellos en lo posible, mediar en disputas y tratar de mantener la calma en un lugar tan desfavorecido...- Haas tomó aire. El hedor de aquellas gentes, famélicos, espectros de piel lánguida errando ante la impasividad de los parisinos...Era aberrante. - En aquel campamento sin embargo oímos hablar de cierto personaje peculiar, una especie de predicador ambulante cuyo nombre no era pronunciado. Su fama abarca todo el campamento y los allí congregados parecen tener muy en cuenta sus palabras, pero extrañamente cada vez que tratamos de dar con él, nos evita y las bocas de los parroquianos quedan selladas...Pensé que quizás vos, como hombre sabio y espíritu limpio, conociese a este individuo que dice guiar a los pobres del mundo. Su reputación de hombre Pío y fiel creyente quizás le haya cruzado con usted...-
Haas entrecruzó los dedos, dubitativo ante la respuesta del abad. Sin duda aquel que buscaban era anguila escurridiza, temeroso del contacto con gentes de allende las murallas, pero si lograban encontrarlo, tratar con los, en ocasiones hostiles refugiados, se convertiría en labor mucho más llevadera y satisfactoria...
Gervese - April 22, 2006 10:57 AM (GMT)
El abad no estaba de acuerdo con lo que oía y sin embargo no perdió la sonrisa.
- Es muy curioso lo que decís. Vos, con la perspicacia de un recién llegado, venís a informarme de la gran verdad que habéis descubierto: París ha dado la espalda a esa gente. Esa es una crítica que puedo aceptar, pero me resulta curioso es que después de decir eso le preguntéis a un parisino sobre lo que allí suceda.
Sebastien sonrió, el teuton había pinchado en hueso al sacarle al abad el tema del campamento, un error que le podía pasar a cualquiera.
- Dios nos enseña que tenemos que prestar ayuda a quien la busca honestamente y tambien que tenemos que ser siempre sinceros. - continuó el abad - pero me temo que tendreis que ser más descriptivo y concreto para que yo pueda seguir los mandamientos divinos ¿a quién buscais?
Haas - April 24, 2006 10:16 PM (GMT)
Haas escuchó atentamente las palabras del abad y sintió un hondo sosiego ante la hipnótica y firme voz del clérigo..Sin duda ejercía una fascinación dificil de obviar en todo aquel que lo escuchaba, por lo que supuso la gran influencia que un hombre de su carisma ejercería en el populacho...
- Escuchamos rumores, falsos apodos que variaban de unos a otros, pero aquel que provocaba mayor fascinación era sin duda aquel que oimos de boca de una moribunda poco antes de expirar...Padecía una severa enfermedad que la carcomía por dentro, doblegándola mediante sanguinolentas toses y agudos dolores...Suplicaba la presencia del Mesías, del Elegido de Dios...- El alemán hizo acopio de memoria y tras varios segundos de ardua concentración, su rostro se iluminó con la respuesta - Eso es...pedía a gritos su presencia para viajar sin temor al otro lado...Su nombre era Anatole-
Haas se mesó la barba y aguardó la respuesta del abad.
- ¿Y bien, lo conoceis? ¿Sabeis donde puedo encontrarle?-
Gervese - April 25, 2006 12:10 PM (GMT)
En aquel momento, el monje que estaba encendiendo la chimenea tuvo un pequeño percance sin consecuencias. Una de las anchas mangas de su hábito se prendió con la lumbre y el muchacho comenzó a agitar el brazo frente a los que estaban reunidos.
Pronto la manga se apagó y compungido el muchacho pidió disculpas por la interrupción que había causado.
Pese a lo sucedido, Gervèse no había dejado un instante de mirar a su invitado, y cuando la situación se serenó, con tranquilidad el abad respondió a su invitado.
- Anatole, sí , conozco ese nombre. Y he oido rumores de que se encuentra en el campamento de refugiados, supongo que los mismos rumores que ha escuchado todo el mundo. Poco puedo deciros sobre él, pero resulta una cuestión de pura lógica deducir que no se trata de un "fiel creyente".
Haas - April 25, 2006 11:52 PM (GMT)
Así que conocía al escurridizo Anatole...
- Obviamente sospechamos que sus doctrinas no son del todo transparentes, pues de lo contrario ¿Por qué habría de esconderse?...El temor que nos atañe sin embargo es el hecho de que un hombre de su reputación y su carisma, rodeado de gentes desperanzadas y necesitadas, es poco mas que una pústula a punto de reventar y cuando lo haga, debemos estar preparados...- El alemán adoptó un tono seco que endureció sus facciones. Incluso su aserrado francés adoptó un mayor matiz germánico.- ...Si ese hombre consigue arrastrar a su causa a esas gentes podría desencadenar una tragedia que no deseo presenciar...Los parisinos no tendrían la piedad que vos mismo podríais otorgar a los que yerran en su camino...- Haas observó al monje que había sufrido el percance con la chimenéa y una vez constató que el accidente no pasaba a mayores, devolvió la vista a Gervese con la misma intensidad con la que éste lo atendía, como si en realidad leyera cuanto ocultaba su mente. El de Estiria sintió un incómodo escalofrio cuando sopesó dicha posibilidad...
- Entre esas gentes hay súbditos del Imperio. Es nuestra obligación velar por ellos y por el resto de víctimas de la loca codicia del hombre...- Haas entrecruzó los dedos - ¿Y vos? ¿Que opinais que predica ese hombre?-
Gervese - May 2, 2006 08:05 AM (GMT)
Siendo Comendador de la Orden Teutonica, seguramente Haas sabría que los monjes de la Orden de Teodosio se dedicaban al estudio de todo tipo de conocimientos, incluso conocimientos que podrían considerarse heréticos. Aquello había levantado siempre las suspicacias de otros cristianos, aunque la lealtad de Gervèse y la Orden de Teodosio a la iglesia y al Papa estaban fuera de toda duda.
¿Por qué querría Haas conocer la opinion personal del abad sobre las doctrinas de Anatole? ¿Para juzgar la Fe de Anatole? ¿o para jugar la Fe del Abad?
- Mi opinión es ortodoxa, coincide exactamente con lo que dicta la iglesia. Ciertamente la teología es un tema de sumo interes para mí, pero la cuestión que proponeis es demasiado delicada como para ser hablada entre extraños. Podría hablarse entre amigos, o como mucho entre amigos de amigos, pero todavía no se si vos entrais en esa categoría.
Gervèse se detuvo para estudiar al caballero, como para decidir en qué categoría se encontraba Haas.
- Ya conozco vuestro interés por Anatole y tambien se os ha visto en compañía de un civil llamado René. Decidme ¿con quién más os relacionais en París?
El abad no incluyó a Estefan entre los conocidos de Haas, quizas porque era evidente que se llevaban mal, quizas por otra razón.
Haas - May 26, 2006 08:58 PM (GMT)
- Como Comendador enviado desde las lejanas tierras de Federico he tenido contacto con gentes de todo tipo, desde varios nobles y personalidades parisinas que nos han prestado apoyo en nuestra adaptación a la ciudad, hasta los humildes artesanos y gentes desfavorecidas que gritan su agonía allende las murallas...Pero si os referís a mi círculo íntimo, os puedo decir que no superan los dedos de una mano y que todas ellas se reunen en torno a la cruz negra o la cruz zarpeada del Temple- El alemán se mostraba tranquilo, sin resquicio a la duda, pero en el fondo de su ser albergaba el deseo de que las notables ausencias de su relato fueran efectivamente eso, ausencias, inexistentes, y que el rostro de la duquesa de Orleans no fuese más que una hermosa enajenación arrastrada por el olvido.
- René por su parte es un completo desconocido para mi...Lo hallamos el templario Estefan y yo mientras investigábamos los asesinatos que os comenté con anterioridad, y se empeñó en colaborar. No conozco nada de su persona y no lo he vuelto a ver desde nuestro encuentro con Sebastian.- Sentenció el comendador preguntándose que habría sido de aquel misterioso personaje.
- Sin embargo, no pretendo incluirme en ninguna de vuestras categorías, pues acabo de conoceros, lo cual os agradezco infinito...Más pensé que vos, como abad de tan digna Orden, pudieseis orientarme acerca de cómo tratar a tan peculiar personaje...Sin embargo no pretendo sonsacaros ni presionaros de modo alguno, ¡Dios me asista!. Si considerais dicha información de ámbito privado lo comprenderé...- Haas guardó silencio y su semblante se ensombreció...- ...pues soy consciente de la condena que arrastran las palabras. ¿Conocisteis al padre Feijoo?-
Gervese - June 3, 2006 03:53 PM (GMT)
El germano no tenía intención de ser incluido en ninguna categoría, pero la ausencia de nombres en su respuesta le iba ubicando. Haas ya había mencionado a dos cadaveres andantes conocidos por la Orden Roja, podía ser una casualidad, pero relacionarse con muchos enemigos de la iglesia sería sospechoso. El alemán tambien podría haber nombrado a alguno de los aliados de la orden roja, eso le hubiese garantizado un trato mejor, pero tampoco lo había hecho.
- Conozco a los profesores de la Sorbona, paso bastante tiempo allí, a algunos más que a otros. ¿Qué os interesa de ese desdichado?
Haas - June 5, 2006 10:42 AM (GMT)
- Quiero saber de qué se acusaba a ese hombre y cuales fueron los motivos por los cuales sus huesos acabaron convertidos en ceniza...- Replicó el alemán con gesto endurecido por sus palabras. Odiaba las ejecuciones públicas. Las aborrecía. Y la inquisición parisina al parecer poseía una peligrosa soltura de mano con respecto a sentenciar a la hoguera a pobres desdichados sin pruebas punibles...Lo más probable es que aquel hombre se granjeara inadecuados enemigos y éstos arrojaran sobre él todo tipo de falacias e inmundas mentiras.
En cuanto al monje que tenía delante, había notado como poco a poco iba retrayéndose más, encerrándose defensivamente de sus palabras y no tardaría mucho tiempo en mostrar una abierta hostilidad. Sin duda conocía los detalles que el alemán buscaba acerca de Anatole, pero parecía certero que sus labios se mantendrían sellados para él. Era lógico. En su caso hubiera actuado de igual forma...De todos modos, ¿Que esperaba? Él era alemán, la Iglesia mantenía una desafiante desconfianza con respecto a los pupilos del Emperador y desde luego la Orden de Teodosio no sería ninguna excepción...
Gervese - June 5, 2006 05:14 PM (GMT)
- Evidentemente se le acusaba de herejía, ese es el delito que se castiga con la hoguera.
Y obviamente no se podían difundir las herejías de un sentenciado, puesto que eso tambien sería herético.
- Es sabido que mi orden, la orden de Teodosio, tambien ha sido investigada por los inquisidores de Dominico de Guzman, hemos trabajado con mucho esfuerzo para limpiar nuestro buen nombre y procuramos mantenernos al margen de esos juicios públicos por herejía, quizas deberíais hablar con un dominico.
Las palabras del abad apenas dejaban ver malestar, como religioso no era libre para expresar sus opiniones sobre las limpiezas de herejes. Pero Gervèse tenía una opinión sobre los métodos poco sutiles de "la otra inquisición", y la tenía desde que esas purgas acabaron con el monasterio principal de la orden de Teodosio en Tolouse.
Haas - June 5, 2006 06:55 PM (GMT)
- Los dominicos no hablan con seguidores de un emperador excomulgado...- Respondió sin mostrar afección alguna - Os ruego disculpadme, no pretendía incomodaros con estas cuestiones, de hecho...No quisiera importunaros más tiempo. Mis hombres me están esperando y vos ya habeis tenido paciencia más que suficiente para con mi testaruda lengua...- El alemán hizo acopio de erguirse y se adelantó para besar la mano del abad. - Espero volver a veros, Excelencia, si asi lo deseais, me pondré en contacto con vos si disponemos de mayor información sobre ese tal Anatole. La Orden Teutónica esta a su disposición.-
Sin más preámbulos, dedicó una leve reverencia a Sebastian y aguardó a que el viejo abad le despidiera segun el protocolo...
Gervese - June 7, 2006 03:20 PM (GMT)
Ciertas dedicaciones del abad requerían de caballeros cruzados, por lo que no se tomaría aquella oferta como una formalidad social.
- Bien, si necesitais conversación o ayuda de este humilde siervo de la iglesia podreis encontrarme en esta abadía... ¿y si yo necesitase contactar con vos?, ¿en dónde reside la orden teutónica en París?.
En lo que se refería a Anatole ¿acaso tanta insistencia no merecía una recompensa?, ¿podía el abad arriesgarse a transmitirle una información clara a aquel desconocido?.
- Quizas tampoco sea el hermano adecuado para conversar sobre Anatole, como ya os he dicho mis opiniones resultan demasiado ortodoxas. Pero no todos en mi orden resultan tan estrictos. Mi buen amigo el hermano Isidro ha demostrado siempre mayor comprensión hacia los diferentes matices de la Fe. Él pudo interrogar a Anatole y a alguno de sus fieles. Si lo deseais, Sebastien podría acompañaros hasta donde está Isidro.
Haas - June 15, 2006 12:19 PM (GMT)
- Mi Orden tiene su refugio en las proximidades de Montparnasse, en un viejo molino remodazo ligado al ducado de Orleans...No tiene pérdida- Respondió sin aplomo alguno el germano. Sin duda no era fortaleza apropiada para un soldado teutón, más en aquel pais extranjero, tan distante de la órbita imperial, nada mejor pudo encontrar para sus hombres. - Y en cuanto a lo de conocer al hermano Isidro...Sería un gran favor el que me haríais llevándome ante él. Se lo agradezco, Padre-
El alemán no creía en la suerte que estaba teniendo. Tras ser consciente del inestable camino por el que transcurría su conversación con el desconfiado clérigo, aquella salida se le mostraba como una oportunidad única de recabar los datos que precisaba sobre el intrigante profeta...
Gervese - June 15, 2006 01:59 PM (GMT)
El comendador teuton parecía muy activo en sus relaciones con otras órdenes de caballería, había pasado de la fortaleza del Temple a las tierras de Montparnasse, custodiadas por caballeros hospitalarios. Al abad le interesaban las cuestiones relacionadas con las órdenes de caballería, porque era en esas ordenes donde la inquisición reclutaba caballeros con verdadera Fe, pero se interesaría más por el asunto en otro momento.
- Pues me despido de vos ahora, Sebastien os llevará ante Isidro.
Con ayuda de uno de los monjes Gervèse se levantó, bendijo a su invitado y se marchó por donde había venido.
Sebastien se inclinó ante el abad, y se dispuso a cumplir sus indicaciones. Salió por la entrada principal haciéndole un gesto a Haas para que le acompañase.
Fuera continuaba diluviando. Sebastien se protegió debajo de su capa y esperó a Haas, cuandó este salió, le indicó la dirección por la que tenían que caminar, atravesó un recinto cerrado, un jardín privado anexo a la abadía. El caballeró señaló al fondo, una piedra labrada en forma de cruz descansaba junto a un muro, se trataba evidentemente de una lápida funeraria. El fuerte destello de un rayo lejano iluminó por un instante la oscura tormenta, durante ese tiempo se pudo leer el nombre inscrito en la tumba: "Isidro de Compostela, AD. 1220". Evidentemente el muerto no podría decirle nada al germano, sin embargo dejaba muy claro lo que sucedía con los que se aproximaban a Anatole.