La noche avanzaba y el malkavian se dirigía a paso rápido por las calles de la isla, tenía una cita con "La Monarca de las Cortes del Amor" una toreadora... que en principio, no le desagradaba... habría que ver.
Caminaba rodeando los árboles, ya podía ver la lujosa mansión. Decidió esperar en la entrada principal... no fuese que faltara al respeto, jaja.
Los Guardias de la muralla le vieron llegar desde los lejos de la calle principal de la ille y aunque nada en su aspecto parecía fuera de lo normal,término que se dilataba curiosamente desde que habían empezadoa servir a su actual señora,producía en ellos un extraña sensación como de que algo no acaba de encajar o que estaba fuera de lugar pero no acababan de encontrar el qué.Finalmente se plantó frente a ellos con una extraña sonrisa bailando en sus labios pero sin abrir la boca siquiera para un leve suspiro,y no parecía que aquel individuo tuviese la mas mínima intención,o siquiera la necesidad,de cambiar de actitud en cuanto a su elocuencia se refería;habían pasado los instantes precisos para que no fuee descortés preguntar las intenciones,y se disponían a hacerlo,cuando la puerta se abrió a sus espaldas y la juguetona voz de Alís alejó todas las dudas que se hubiesen planteado y facilitó su decisión.
-A este caballero lo acompañaré yo misma a la entrada muchachos,descansad,mandaré que os traigan algo para refrescaros-
-Muchas gracias Madmouaselle De Gaulle-
Los guardias franquearon el paso al desconocido mientras se ponían en posición de descanso para luego cerrar las puertas cuando los dos cainitas ya estaban de camino a la mansión.Madmouaselle de Gaulle siempre era muy amable con ellos,en general lo era con todos,y sin duda era la conexión más agradable que ellos tenían con la dama que realmente repartía las órdenes.
Mientras estos pensamientos cruzaban las mentes de los guardias Alís acompañó a la visita de la Monarca por sendero que los llevaría hasta el recibidor y desde ahí hasta la biblioteca donde Salianna le había indicado que le atendería,mientras lanzaba discretas miradas hacia atras de vez en cuando mientras sonreía intentando disimular su curiosidad;realmente había algo desconcertante e inidentificable en su aspecto,pero no se podía esperar otra cosa del primogénito de los Malkavian.Finalmente llegaron hasta la puerta de la biblioteca donde Alís se paró durante un segundo,como comprovando mentalmente que todo estuviese en orden y con una última sonrisa al cainita,le abrió la puerta.
-Monsieur Tod,sed bienvenido a mi casa-
Salianna se levantó de la cátedra en las que estaba leyendo mientras pronuncia poco a poco cada una de las palabras,casi paladeándolas y disfrutando con ellas,con un suace movimiento que parecía seguir a sus palabras,como si estas lo indujesen.Tenía curiosidad por conocerle,había descubierto con el tiempo que detras de la locura aparente de la mayoria de los miembros de aquel clan,había una aguda inteligencia en la que a veces se podían descubrir cosas muy interesantes.
El malkavian hizo una leve reverencia a la monarca al recibirlo, claramente su sonrisa continuaba ahí.
Gracias por recibirme personalmente Señora. Dijo con una apacible voz.
Espero, no importunaros o interumpirle. Agregó el cainita con un tono un poco preocupado.
Miró hacia sus alrededores, una belleza inimaginable, aunque había cosas que podría presindir de ellas sin dudarlo... demasiado lujo.
Salianna sonrió levemente ante la reverencia del cainita e hizo un leve gesto para responderlo,luego,con una indicación de que se sentase enfrente suya,dejó el libro que tenía entre sus manos en la mesa y volvió a tomar posición en su asiento.
-No me importunáis en modo alguno,al contrario,me agrada que hayáis accedido a entrevistaros conmigo con tanta prontitud¿Deseais algún refrigerio?-
Aunque hubiese sido su peor enemigo le hubiese ofrecido una copa,ahora era su invitado y nadie podría decir que la Monarca pecaba de falta de cortesía,incluso en las guerras que libraba mantenía una cierta educación cortés para con sus contrincantes.
-Monsieur Tod,supongo que me conocéis sobradamente a través de las noticias que llegan desde toda Francia y de las acciones que he llevado a cabo en los últimos años,pero no se si sabéis que entre mis deseos se encuentra el conocer personalmente a todos los integrantes de la sociedad cainita de París;siempre he creído que para conocer un pueblo o una ciudad hay que conocer primero a sus habitantes.Pero por supuesto también creo que es incluso más importante mantener unas relaciones fluidas con los líderes de cada grupo que integran esa sociedad y desgraciadamente aún no había tenido la oportunidad de conoceros personalmente.Me gustaría saber como estáis vos y vuestro clan y que pensáis de actual panorama de nuestro buen París-
El clan de los locos era tal vez uno de los más difíciles de comprender,con motivaciones e intereses raras veces conocidos y capaces de traer orden o caos casi a su voluntad;mantener a los Malkavian de una ciudad tranquilos podía significar la diferencia entre una pequeña tensión social y una revuelta popular en toda regla.