Title: ¿El eslavo se casa?
Description: 12/10/1225
Mikael Bratovich - March 18, 2006 10:58 PM (GMT)
Mikael caminaba con paso firme y la mirada al frente, sin ningún sentimiento en aquellos verdes ojos, dirigiéndose a la habitación donde su señor había aceptado entrevistarse con él.
Lo que tenía que decirle era breve, y seguramente le causaría cierto regocijo, pero preveer las reacciones del Voivoda no era interés del eslavo. Al final se haría su voluntad.
Al entrar, se arrodilló orgullosamente, como siempre lo hacía, y esperó a que se le indicara para ponerse de pie.
Dazbog Von Vertzang - March 22, 2006 07:18 PM (GMT)
El tzimisce podía ver el orgullo de Mikael como un reflejo del suyo mismo. Mientras ese orgullo estuviera atado por las cadenas del honor, sería aceptable.
- Buenas noches, Mikael Bratovich
El idioma franco no tenía cabida en estos muros más allá de lo estrictamente necesario. Y este no era el caso.
- ¿Qué nuevas tienes que ofrecerme?
Vertzang sonreía. Siempre lo hacía.
Mikael Bratovich - March 25, 2006 03:50 PM (GMT)
El eslavo se puso de pie; sus ojos verdes centellearon por unos segundos con esa pasión que siempre lo había caracterizado. Ya se vería lo que sucedería.
-Mi Señor, el Conde de Lautremont, Kuninga* Vatar Chakcrum en las tierras eslavas de las que proviene, ha prometido a su* siervo Mikael Bratovich, su* hija Sasha Chakcrum en matrimonio.
*Kuninga= Príncipe Guerrero.
*"Su" de "usted"
*"Su" de "él"
Dazbog Von Vertzang - March 26, 2006 01:57 PM (GMT)
¿Inesperada noticia? Tal vez. Pero de lo que no había duda, era de que era un punto importante en los acontecimientos venideros. Habría de marcar un momento clave que lejos de detener lo esperado, comenzara lo ansiado.
- Esa es una gran noticia, Mikael. Supongo que será una joven fértil, de buenas caderas y generosos senos. Los necesitará para engendrar tus hijos.
Obedeciendo a una muda orden, un sirviente entro en la estancia portando dos copas. Una con sangre y otra con un vino traído desde las tierras del Este.
- Brindemos por ello. Es momento de regocijo, alegra esa cara.
Esa cara…. Definitivamente, no era la de un apuesto joven.
- Habrá que planificar ciertos detalles…
Mikael Bratovich - March 26, 2006 02:06 PM (GMT)
No era en efecto la de un apuesto joven; pero auqnue aquella joven no había nacido en las tierras del este, esperaba que la educación que su padre le había prodigado no fuera de ningún modo parisina.
Tomó la copa; para el eslavo la reacción de su señor era verdaderamente gratificante, y así lo hizo saber esbozando por unos segundos una sonrisa, que desapareció tal y como había venido.
-La Naturaleza ha sido generosa con ella, no puedo negarlo.
Auqnue el gusto por las mujeres que tenía Mikael era muy diferente: le gustaban gordas, fuertes, violentas. Y aunque no conocía a Sasha, suponía que era una muñequita delicada. Aún, afortunadamente, quedaban tabernas en París.
Dazbog Von Vertzang - March 26, 2006 02:30 PM (GMT)
La idea recién llegada, no había abandonado aún la mente del tzimisce, ni era probable que lo hiciera. No cuando ya había tomado una decisión.
- Acércate a mi. Quiero ver tu rostro de cerca.
Extendió sus manos para enfatizar sus palabras. Su sonrisa era más amplia que nunca.
Mikael Bratovich - March 26, 2006 02:37 PM (GMT)
El gigante dudó un segundo, pero inmediatamente se acercó a su señor, mirándole a los ojos con los suyos verdes e ígneos.
El rostro de Mikael no era para nada hermoso. Su piel blanquícima rodeada por su negra cabellera y sus pobladas cejas, y sus verdes ojos, sacándolos del contexto de sus facciones eran dignos a tener en cuena; en él, en el contexto, no.
Eran rudos todos sus rasgos, imponentes en un campo de batalla y atemorizadores en una corte llena de hermosos rostros. Una cicatriz de guerra, fabricada entre dos hacía años, cruzaba toda su mejilla derecha partiendo desde casi la oreja, y perdiéndose en el cuello del eslavo. Su nariz torcida por los golpes recibidos en grescas y en el campo donde había crecido y formado su espíritu, no era para nada atractiva.
Dazbog Von Vertzang - March 26, 2006 03:28 PM (GMT)
Tomó el rostro del joven entre sus suaves manos y se lo acercó al suyo propio. Su mirada recorría cada detalle de forma metódica y experta. Contemplaba la cara del aparecido como un escultor observaría un pedazo de roca o un pintor un lienzo en blanco.
Era cierto que sus rasgos eran duros y carentes de armonía, pero disponía de una excelente materia prima.
Su mandíbula era fuerte y sus pómulos altos y marcados. Su cráneo estaba bien formado y era sólido y proporcionado. Su dentadura era sana y sus ojos brillantes. Era la falta de simetría y la dureza de ciertos rasgos lo que afeaba el conjunto, pero no había nada que no se pudiera solucionar con relativa facilidad.
Apartó la cabeza de Mikael con suavidad y comenzó a realizar una serie de movimientos rutinarios y automáticos. Siguió observando el rostro del príncipe mientras dejaba caer su larga capa sobre el respaldo del trono. Acto seguido, se subió las mangas de sus ropajes los suficiente para que no resultaran molestas. Y entonces, comenzó a frotarse las manos.
Con cada fricción precisa y concreta, algo cambiaba. Su gesto era serio y deseó que nadie les interrumpiera en ningún momento. Y así sería.
Cuando volvió a extender las manos hacia la faz del Bratovich, sus dedos eran más largos, delgados y sensibles.
Era el momento de comenzar.
Mikael Bratovich - March 26, 2006 08:21 PM (GMT)
Estaba asustado, no podía negarlo.
Su infancia llena de cuentos de terror y reverencia hacia las capacidades divinas de los Dragones, de los Dioses, hacían que nadie nacido en tierras eslavas pasara intacto la prueba de enfrentarse a ser así mismo modificado.
Por que sí que lo había visto antes, y no pocas veces; por eso él era el Príncipe de los Bratovich, y por eso servía a Dazbog von Vertzang.
En su rostro no se delataba nada a ojos no entrenados; intentaba mantener el semblante frío que siempre tenía, la mirada fija y el rictus inmóvil; nunca demostraría temor, ni siquiera ante su señor. Caminó con paso decidido hasta estar al alcance de sus largos dedos. Que fuera lo que él deseara.
Dazbog Von Vertzang - March 26, 2006 08:56 PM (GMT)
Su vitae antigua recorrió cada fibra de su ser, concentrándose en las manos y los dedos. Podía notar como se volvían aún más sensibles al taco y como su dominio de los mismos, alcanzaba cotas muy por encima de lo humanamente posible.
Colocó sus dedos índice y corazón de ambas manos a los lados de la nariz de Mikael. Sintió cada parte de piel, hueso y cartílago que la componían y su mente le dictó al instante el procedimiento a seguir.
Presionó poco a poco el tabique de la nariz hasta que su piel resultara imperceptible sobre el hueso. Con un movimiento medido de sus entrenados dedos, modelo hueso, carne y cartílago hasta hacerlos simétricos. Manteniendo sus dedos en aquella posición, hizo un movimiento descendiente al tiempo que iba abriendo la abertura que entre estos quedaba.
Cuando retiró los dedos, la nariz de Mikael era recta y fina, simétrica y fuerte. La nariz de un príncipe.
Sonrió.
Puso entonces sus palmas a ambos lados de la cara del aparecido. Sintió el hueso del pómulo, los músculos que iban desde la mandíbula y la zona donde esta encajaba. La capa de grasa era prácticamente inexistente y la piel era curtida como cuero.
Comenzó a presionar desde arriba, con las yemas de los dedos alzando los pómulos y las palmas igualando ambos lados de la mandíbula. Hizo entonces un movimiento descendente que terminó en la barbilla.
Cuando retiró las manos. La forma de la cara de Mikael era simétrica y elegante. Aún destilaba la fuerza en su mandíbula y barbilla, junto con sus altos y ligeramente marcados pómulos.
De nuevo, sonrió.
Mikael Bratovich - March 26, 2006 10:26 PM (GMT)
La piel fría de su Señor tocó por fin la piel del eslavo. Cerró los ojos. No era especialmente sensible, ni especialmente inteligente; era simplemente un soldado, el mejor.
Pero el ser obtuso no le impedía apreciar en toda su magnificencia el trabajar de un Dios. Y asustado, sí, sintió el movimiento de cada uno de los dedos de Vertzang sobre su cara, y sintió cómo esta tomaba formas y más formas, auqnue no deja su esencia. No podía decir qué estaba sucediendo, pero un estremecimiento recorrió su espina, un estremecimiento de origen indeterminado para el guerrero, que nunca pensaba sobre sí o sus pensamientos.
Cuando sintió que las manos se detenían abrió los ojos. La sonrisa de su señor lo intranquilizó un poco, pero al momento su espíritu se hallaba de nuevo en completa calma, como justo antes de una batalla.
Dazbog Von Vertzang - March 26, 2006 10:53 PM (GMT)
Mas aún no había terminado de modelar el rostro de Mikael. Aún quedaban ciertos detalles por cincelar.
Posó sus pulgares en el arco occipital del aparecido. Uno sobra cada ojo y justo debajo de la ceja. Sintió cada fibra y pedazo que componían el conjunto para poder saber qué sería necesario para cambiarlo. Decidirlo, apenas le llevó un instante.
Comenzó a arrastrar ambos dedos en dirección opuesta a su nariz, mientras presionaba ligeramente hacia arriba y hacia dentro. Después hizo una sencilla pasada con el índice y el pulgar marcando una delgada línea que delimitaría las cejas. Y un último pase de presión con ambos pulgares en el entrecejo que luego derivó en que sus palmas se posaran con suavidad y u ligero movimiento ascendente sobre su frente.
Apartó las manos para poder observar el conjunto desde un par de palmos de distancia. Sonrió satisfecho. Ya casi estaba.
Acarició sus labios con la yema de sus dedos de forma suave y casi sensual. Entonces tomó el labio superior entre sus dedos y partiendo desde el centro, hizo presión y movimiento hacia los costados, para volver al centro con los dedos índice y pulgar para marcar el último detalle. Repitió la operación de forma más sencilla con el labio inferior y volvió a apartar la vista.
Ya casi estaba.
Solo quedaba el detalle de la cicatriz y la escasa suavidad de su piel. Para ello, posó ambas manos extendidas, cubriendo el rostro del aparecido y comenzó a acariciarlo con suaves movimientos rotatorios. Primero en un sentido y luego en otro. Cuidando de finalizar siempre hacia el exterior y nunca hacia el interior.
Ahora si.
La cara de Mikael seguía siendo reconocible a pesar del cambio. Ahora era mucho más atractivo, pero el moldeador, había logrado mantener el porte varonil e imponente. Era una belleza que no podía rivalizar con la suya propia y que a todas luces, era mucho más humana. El rostro del aparecido armonizaba ahora en su conjunto y la suavidad de su piel contrastaba con sus angulosos rasgos.
Fuerza y belleza.
Y aún así. Seguía siendo Mikael Bratovich.
Un sirviente entró con un espejo de plata pulida que tendió al príncipe con una reverencia.
Mikael Bratovich - March 27, 2006 02:50 AM (GMT)
No pensó. Su mente en blanco, con sus sentidos completamente agudizados en espera de cualquier sensación que llegara desde el exterior, con los ojos cerrados y dejando a su señor hacer.
Cuando este retiró las manos, abrió finalmente los ojos. Algo había cambiado en él, y no sólo era su rostro. Sentía energías nuevas moverse en su interior, convulsionar su sangre pesada y roja, convulsionar sus ansias y su lealtad. Sentidos que escapaban a su entendimiento, algunas imágenes abordaron su mente por un instante y distinguía en todas una figura, un símbolo.
Y entendió entonces el subir desde la tierra de los muertos, pasando por la tierra de los hombres, hasta perderse en las infinitas alturas del Irij, y entendió entonces lo que significaba ser un Dios.
la presencia del sirviente lo sacó de su ensimismamiento. Recibió el espejo, y clavó sus verdes ojos en él.
Él era Mikael Bratovich. Eran los ojos de Mikael Bratovich, y era su fuerza sin duda. Un relampageo le previno sobre la naturaleza que nunca se apaga, ese fuego que resiste los embates del tiempo y de los paisajes, de los cambios no previstos y de las futuras amenazas.
Era él pero distinto. Puso el espejo de nuevo en manos del sirviente y en ese momento se percató de que su mano temblaba, y que no sólo era su mano. Un Dios, su Señor, había impuesto las manos sobre él y había dado a Mikael Bratovich un primer peldaño en su iluminación personal, en su búsqueda del Sagrado Dragón de Tres Cabezas, el Azhi Dahaka.
Agachó la cabeza en señal de agradecimiento, justo a tiempo para percibir que su rostro siempre frío e inmutable perdía su serenidad y se cuajaba en una expresión que nunca antes había sentido. Recuperó su rictus antes de incorporarse. Jamás Dazvog von Vertzang podría saber lo que para el leal sirviente aquello había significado: no el cambio, que poco le importaba al eslavo; el honor.
Dazbog Von Vertzang - March 27, 2006 05:42 PM (GMT)
Observaba con un gesto de doble orgullo su obra y su futuro chiquillo. Había sido un acierto mantener al aire de rudeza de los rasgos del aparecido que, ahora que eran simétricos y angulosos, imponían aún más que antes. Y aún así, en su fuerza varonil y salvaje, era hermoso.
- Ese es el rostro de un príncipe y este es el poder que nos sitúa por encima de todo y de todos.
Habló con voz ceremoniosa y clara.
- Trascender las limitaciones de la carne es la auténtica marca de un hijo del Dragón. No lo olvides.
Algún día, le ordenaría que mejorara su más reciente obra. Sería difícil, pero no imposible. El voivoda no había dado todo lo que podía dar de sí.
- Ahora posees los rasgos que enamoraran a tu esposa y las facciones que aterrorizarán a tus enemigos.
Sonrió ladinamente antes de añadir:
- Sonríe
FDI: Subéte la apa al 4. Te he dejado como tu avatar, pero con un poco más de mandíbula. Para imponer ;)
Mikael Bratovich - March 27, 2006 06:02 PM (GMT)
Escuchó en silencio las palabras de su Señor. Lo sabía, los había visto, los dragones que lideraban las batallas Transilvanas, en las que los Bratovich como punta de lanza quebraban las defensas Arpad eran más bellos y más terribles qe cuanto hubiera en la tierra, y podían dejar de ser humanos a ser bestias aladas y míticas, poderosos dragones que aterririzaban a sus enemigos.
Así era entonces como se sentía.
Mikael, que no era presto a sonreír, hizo caso al Dragón, y con dificultad pues se sentía incómodo ante el familiar trato de Vertzang, en su ahora simétrico rostro apareció una sonrisa: terrible, violenta, pero a pesar de todo hermosa.
Dazbog Von Vertzang - March 27, 2006 06:16 PM (GMT)
Las conversaciones con el Bratovich eran como un duelo de espadas. Breves y salvajes. No se extendían más de lo estrictamente necesario. Y eso, de vez en cuando, era de agradecer.
- ¿Hay algo más que quieras contarme, Mikael?
Podía sentir como ya quedaba menos para que el joven alcanzara su punto álgido como mortal y la única forma que tendría de alcanzar su tremendo potencial, sería la del abrazo. Mágnifico.
Mikael Bratovich - March 27, 2006 06:27 PM (GMT)
El eslavo asintió.
-Multitud de ladrones de caminos, forajidos y asesinos están cruzando sus tierras y los lindes de ellas. Hemos prevenido muchos de los ataques y dejado señales a aquellos que pretendan acercarse suficientemente visibles y expresivas.
Miró hacia el suelo, pensando. Aquello era preocupante.
Nada más que el eslavo considerara de importancia.
Dazbog Von Vertzang - March 27, 2006 06:38 PM (GMT)
Aquella no era una noticia para el voivoda, que ya tenía conocimiento de lo sucedido desde hacía tiempo. Mas no señaló el detalle y asintió a las palabras del aparecido como si las oyera por vez primera.
- Has obrado correctamente. Permanece alerta por si acaso se volvieran a repetir ese tipo de sucesos. Aunque dudo que así sea.
Si volvía a repetirse, solo podía significar dos cosas. O que los bandidos eran terriblemente estúpidos e imprudentes o que obedecían las órdenes de alguien más arriba. En cuyo caso, daría con el responsable y lo desollaría como a la sabandija que era.
- ¿Ha sucedido algo fuera de lo habitual en esos ataques?
Esperaba oír una respuesta concreta. Puesto que ya sabía de antemano, la respuesta a su pregunta.
Mikael Bratovich - March 27, 2006 06:54 PM (GMT)
FDI: este post es anterior al que llevo con Axiz, abriré en este momento otro post... :P
El eslavo negó con la cabeza, insatisfecho pues era evidente para él, a pesar de su obtusa mente, que algo de mucha más trascendencia estaba acontenciendo en aquellos ataques, en aquellas entradas.
No podía precisar nada, más pronto lo haría. Era ese su cometido.
Dazbog Von Vertzang - March 27, 2006 07:02 PM (GMT)
- Excelente.
Aún con Mikael y sus primos vigilando el dominio, sabía que la seguridad era aún mucho mayor de lo que cualquier pudiera sospechar. Stribog y Volos, así como los animales de toda la zona, se encargaban de la seguridad extra. Además de las esporádicos paseos de los hermanos Bratovich. Nada sucedería sin que él lo supiera.
- Cumple bien con tu misión y serás recompensado
A diferencia de sus camaradas del Este, Vertzang seguía una efectiva máxima en tierras francas.
- Que nadie toque a mis súbditos y que quien lo haga, reciba su merecido castigo.
La espada del ghoul no sería suficiente para tal menester.
- Si atrapas a alguien, traemeló con vida. Es importante
Necesitaría toda la información que fuera posible sacarle y después, pasaría de nuevo por sus manos, antes que por las de Josiane. Lo que le recordaba una cosa.
- Ah. Y traemé también a los que mueran en combate.
Mikael Bratovich - March 27, 2006 07:05 PM (GMT)
El gigante asintió.
-Así se hará.
Con una inclinación de la cabeza se retiró de la presencia de su señor después de que este le diera permiso para hacerlo. Aún tendría muchas cosas que hacer. Y muchos cuerpos que traer.