El viejo Jaques estaba a punto de cerrar su tienda. La llegada de su cliente se retrasaba, y el no pensaba cerrar más tarde de la hora de costumbre. Incluso estew barrio podía ser peligroso en la oscuridad.
Así pues, salió de la tienda para cerrar los ventanucos de madera. Jaques parecía tener la cincuentena. Era un hombre delgado de gajas caídas y pelo blanco, un tanto despoblado. Su fuerza de juventud había desaparecido casí por completo, pero su astucia y habilidad se habían aguzado. Su pulso no temblaba en absoluto, pues de eso dependía su prodesión.
- dejad que os ayude con eso. - La voz del Italiano llegó desde la espalda sorprendiendolo. Y antes de poder poner objeción, el Lasombra ya tenía en la mano una de las portezuelas y la colocaba en su sitio. - Siento la tardanza monsieur, se me complicó el atardeces.
Jaques sonrió a Ángelo.
- Ya pensaba que no asistiriais. - El hombre abrió la puerta de su tienda dando paso al Lasombra. - He estado trabajando hasta tarde estos días para cumplir lo pactado.
Ya dentro de la tienda, Jaques puso la valda y guió al Lasombra hacia la trastienda.
- Por aquí monsieur, acompañadme.
El edificio no era muy grande. La puerta comunicaba con un pequeño pasillo del que nacían las escaleras hacia el piso de arriba; la vivienda, y dos puertas más.
Jaques acompañó al Lasombra por la más cercana hasta que llegaron a un pequeño estudio que el Viejo usaba de taller. Un enorme y viejo escritorio reinaba en el centro, las paredes estaban llenas de estantes con pergaminos ordenados y un pequeña chimenea calentaba el lugar.
El escriba encendió unas velas con el fuego de las brasas y la estancia quedó más iluminada.
- Aquí tiene lo que me pidió. - Jaques cogió un pergamino del escritorio y se lo mostro al Lasombra desenroyandolo poco a poco. - Espero que el trabajo sea de su gusto.
Ángelo recogió el pregamino de las arrugadas manos del anciano y lo observo detenidamente a la luz de una vela cercana. Aquel era un buen trabajo, aunque alguien pudiese constatar que se trataba de documentación falsa, debería de examinarlo un experto para poder decirlo.
- Es excelente. - El Italiano gusrdó cuiadosamente el pergamino enroyado en una portadora de documento que había traido consigo. - Estoy seguro de que este será el inicio de un buen número de trabajos que vos realizará para mi.
El anciano sonreía complacido.
- Mi Señor, Hades, quedará complacido. - El plan de los dos Cainitas con respecto a Abismo, incluía un lider ficticio llamado Hades.
La conversación no duro mucho más. Ángelo creía haber logrado su objetivo con el humano.
Así que dejo el barrio silenciosamente... igual que había aparecido.