Title: El precio del poder
Description: 5 de octubre, A.D. 1225
Elois D'Umbrelle - March 3, 2006 05:05 PM (GMT)
Dos golpes en el suelo, un criado firme que auguraba una esperada llegada.
- La duquesa de Orleáns, Elois D'Umbrelle.
La puerta se abrió de inmediato dejando paso a la radiante doncella, probablemente de la misma edad de Johanna, pero con un enorme peso político a sus espaldas y la pesaded de la pérdida de su marido.
- Lady Elois es un placer el que hallais acudido tan pronto a mi reclamo.
- Querida Comtessa, el placer es todo mío al poder ayudar a una amiga como lo sois vos.
- Comprendo que sois una dama muy ocupada y os agradezco este detalle duquesa.
La condesa indicó a sus sirvientas que las dejaran a solas y partieran, como era de esperar en las sirvientes abandonaron el lugar con una reverencia hacia las ilustres damas.
- Tomad asiento, madame.- Con su mano, Johanna indicó uno de los sillones mientras elal se comodaba en el otro.
No hubo más palabras por parte de aquellas nobles damas hasta que quedaron únicamente ellas.
- Y bien, comtessa, cual ha sido la urgencia que nos tiene reunidas.
Johanna parecía bastante preocupada, algo que Elois intuyó nada más reparar en su rostro, sus ojos de halcón eran infalibles con los mortales.
Elois D'Umbrelle - March 3, 2006 05:21 PM (GMT)
La áflicción saltó en el rostro de Johanna en forma de lágrimas.
- Mi señora, no sé a quien más acudir salvo a vos, en París nadie haría nada por mi, ni por mis siervos.
Elois no sabía que hacer o responder mientras las manos de la joven condesa resguardaban su rostro de la humillación de verse así. Entonces nació la faceta matriarcal de la ventrue, sus manos parecieron recobrar vida tomando un calor perdido hacía siglos a sus espaldas, fluyendo de nuevo la sangre con ellas intensificando la candez, la cual sería precisa para arropar las propias manos de Johanna.
- Contadme, comtessa, que es aquello que tanto dolor os causa.
Por fin la flamenca recuperó la compostura en brazos de Elois, o el diablo dirían algunos.
- Mi padre.
Musitó antes de caer a llorar en el regazo de la viudad de Orleáns. De sobra era conocida la muerte del Rey Balduino hacía ya algunos años, como también se sospechaba en algunas esferas que Guy de Lusignan pagó para acabar con su existencia. La ventrue no entendía nada, a que venía aquella niñería, a que tal urgencia, a qué... tanto llanto. Sin embargo se deshizo en maneras para consular y calmar a la noble doncella.
Por fina cabó el suplició de Elois cuando Johanna recobró la compostura, fue el momento que ésta astuta como era eligió para prodigarse en el asunto.
- Que ocurre con vuestro padre, Johanna.
Johanna pese a todo no sabía como responder.
Elois D'Umbrelle - March 3, 2006 05:42 PM (GMT)
Aramada de determinación y para alivio de la ventrue que empezaba a ver como su paciencia se agotaba Johanna explicaría la situación.
- Ruego el perdón de mi señora.
Elois sonrió desairada, restando importancia a todo lo acontecido.
- Tranquildiad comtessa, no os preocupeis, todas hemos pasado por malos momentos en alguna ocasión, en ocasiones echamos en falta a nuestros seres queridos.
Johanna entendía que Elois se refería a la pérdida de su padre y aludía a la también pérdida de su marido, sin embargo las conjeturas de la duquesa no iban del todo bien encaminadas.
La flamenca negó con la cabeza.
- No es lo que pensais aquello que tanto me aflije.
Y ahora sí, Elois quedó en jaque, pensando lo que pagaría Geoffrey por verla en aquella situación, sonrió discreta.
- ¿Entonces?
- Hará algunos días me han llegado rumores de que alguien que se hace llamar Balduino mora en Flandes y dice ser mi padre.
La ventrue asintió con la cabeza, empezaba a comprenderlo todo.
- Pero, ¿estais segura?, ¿No se tratará de un impostor?
O algo peor... un cainita...
La mera sospecha de que un malkavian tomara al pobre Bladuino hizo estremecer a la duquesa, aunque Johanna jamás comprendería porqué le ocurrió aquello a Elois.
- Madame, sospecho de un impostor, pero no me siento capaz de hacerle frente, no sé como reaccionaría, ni si lo haría correctamente. Por ello os hice llamar, necesito vuestro consejo.
Al fin y al cabo en la corte mortal, también se tenía a Elois D'Umbrelle como alguien recto y de notable reputación. No le extrañó la petición de la comtessa.
- Habeis hecho bien Johanna, no os preocupeis y dejadlo todo en mi mano.
Las palabras de la ventrue, parecían reconfortar a la joven comtessa y mientras ésta se abrazaba Elois ya planificaba en lo más siniestro de su mente lo que haría al respecto.
Rodarán cabezas...
Elois D'Umbrelle - March 3, 2006 05:53 PM (GMT)
Si algo irritaba a la ventrue es que se hicieran pasar por sangre azul aquellos que no lo merecían, además por un Rey ya fallecido.
Que insensato osaba semejante desfachatez.
La ira de la ventrue caería sobre éste como nunca antes lo había hecho. Johanna era una de sus más prominentes adquisiones de cara a la galería política, pese al ostracismo político que sufría en París por su reciente y frustrada alianza con Juan de Inglaterra.
Sin embargo, quien dijo que las afinidades políticas de la ventrue fueran a favor de la corona de Francia. Con Elois nunca se sabía...
Cuando llegó a su morada, casi al final de la noche, pues la velada con Johanna había sido larga, reclamó a Vilfort y le encomendó la misión de mandar espías a Flandes con el fin de capturar al tal Balduino, cien monedas de oro para quien se lo trajese con vida y la soga para quien le diera muerte.
Tras la ardua noche se retiró a descansar, mientas varios caballos abandonaban el Chateaux D'Umbrelle.