Title: 28 dias despues 2-10-1225
Description: Gallois revisita el Chateux D'Umbrelle
Geraud Gallois - March 3, 2006 03:20 PM (GMT)
El carromato de Gallois llegó al Chateaux de la Duquesa de Orleans como ya había sucedido anteriormente. Llegaba 28 días después de haber solicitado esa audiencia, la luna había pasado por todas sus fases mientras Gallois esperaba esa visita, algo que al toreador le parecía significativo. Era habitual que los nobles estuviesen demasiado ocupados como para recibir a visitantes de rango inferior, en ocasiones estaban ocupados aunque no tuviesen nada que hacer, y hacían esperar de 10 a 15 días sólo para subrayar su diferencia de status, un retraso al que no obligaban con tanta exigencia a sus allegados. A Gallois le parecía que esa espera de 28 días señalaba bien el actual estado de las cosas entre la duquesa y el caballero.
El caballero toreador descendió de su carromato con lentitud y le echó un vistazo a la mansión. Tomó el arco largo que colgaba de su espalda y comprobó que estuviese desmontado y se preocupó de que la cuerda no se enredase.
La anterior visita a aquel edificio había sido muy fructífera, una larga conversación con la interesante señora D’Umbrelle y muchos posibles planes en común. En el día de su regreso, sólo llegaba con la intención de salvar alguno de aquellos planes.
El toreador volvió a depositar el arco en su espalda y avanzó con paso firme hasta el lugar donde se encontraba el primer guarda que protegía la mansión, preparado como siempre en su puesto, prevenido de la llegada del carromato. Con completa corrección protocolaria el arquero saludó y se presentó.
- El Caballero Geraud Gallois solicita ser recibido por la Duquesa de Orleans, madame Elois D'Umbrelle, creo que ella me espera.
Elois D'Umbrelle - March 3, 2006 03:57 PM (GMT)
El guardia tenía cara de esperarle y nada más escuchar el nombre sabía perfectamente lo que tenía que hacer.
- Así es monsieur, madame le espera y ha dádo órdenes de que pasara nada más llegar.
Las puertas del complejo recinto que albergaba en su interior a la enigmática ventrue permitieron nuevamente la entrada al toreador Gallois.
En esta ocasión el sosiego reinante en la morada Ventrue no era más que un espejismo de épocas pasadas. El propio carromato de la duquesa estaba justo delante suya, en el patio y los corceles eran conducidos a las caballerizas en ese instante, entre tanto vairos siervos bajaban petates y maletas del carro hacia el interior.
En contradicción con la descarga, varios muebles eran cargados en otros tantos carromatos con suma delicadeza bajo la atenta supervisión del maestre D'Artois quien atendió a saludar gentilmente en la distancia al toreador y sólo la complejidad de su labor le privaba de un saludo más cordial, pues en seguida recobró aquello que con tanto ahinco lo ensimismaba.
Presto yacía el buen chambelán, Pier, quien atento y diligente saludó al buen Gallois indicándole que le siguiera con un leve gesto.
Juntos caminaron entre aquella marea humana afanada en transportar enseres de uno a otro lado, extrañamente no lo llevó hacia el interior del castillo sino a la muralla norte, en cuyas almenas se hallaba su anfitriona. Radiante como las estrellas del firmamento, junto a ella había varios caballeros, entre los que destacaba su senescal Vilfort y algún que otro noble.
Elois vio al caballero y le saludó en la lejanía, tal como D'Artois lo hiciera poco antes, pronto se disculpó con los asistentes quienes prosiguieron la marcha dejándola sola, y allí, en la almena, contemplando el paisaje invitó a Gallois a acompañarla.
- Sed bien recibido a mi morada, monsieur Gallois, si la paz os acompaña en la visita también lo hará en la partida.
Sonrió.
Geraud Gallois - March 3, 2006 06:21 PM (GMT)
Paz, que distante sonaba esa palabra que se repetía frecuentemente en el saludo de aquella noble.
- Estoy agradecido por ser recibido tan diligentemente, señora Duquesa, y más viendo cuan atareada esta vuestra casa. Trataré de ser breve para no distraeros durante mucho rato de vuestras obligaciones.
Hechó una mirada de reojo a los caballeros a los que Elois acababa de dejar.
- Recordareis que hace un tiempo me disteis unas instrucciones precisas para mi Sire Marthena, ella me envía con una respuesta igualmente concreta: cumplirá vuestras instrucciónes en cuanto demostreis estar en posesión de la rosa blanca.
Elois D'Umbrelle - March 3, 2006 06:32 PM (GMT)
Elois esperó a que Gallois llegara en su sitio cual gárgola de abadía sin abandonar el contacto visual que mantubo con este nada más llegar.
- No os preocupeis monsieur Gallois, tan sólo se debe a mi llegada de un largo viaje.
Elois sonrió, no diría nada más, pese a que fuera cierto lo del viaje, no diría donde, aunque el resto de carros parecían más bien llevarse muebles y equipaje del castillo.
Con su diestra invitó a Gallois a caminar en dirección opuesta a los caballeros, hospitalarios algunos, nobles otros y presumiblemente vasallos del ducado de Orleáns.
La atención que la ventrue puso en escuchar lo que el arquero tenía que decis sólo se vio superada al escuchar aquella extraña petición. Desde luego que no estaba dispuesta a hacer concesiones, ella dictaba las normas y Matherna de Roen no estaba en posición de solicitar exigencias, sin embargo tanto la educación como una inherente curiosidad la impulsaron a preguntar.
-¿ La rosa blanca?
Geraud Gallois - March 3, 2006 08:22 PM (GMT)
Gallois esperaba que Elois le despachase ya, sin más preguntas, pero en lugar de ello le planteó aquella pregunta que temía porque no tenía una buena respuesta.
- La Rosa Blanca. Marthena no me quiso aclarar a qué se refería, tenía la esperanza de que quizas vos supieseis de qué hablaba. He tenido tiempo para reflexionar sobre ello, y pienso que sólo conozco una referencia que se ajuste al contexto de la conversación que mantuve con mi Sire. Se trata de una rosa blanca que aparece en algunas baladas toreador que cuentan la leyenda de amor trágico de los últimos tiempos del anterior príncipe. Esa historia ha obsesionado a algunos en mi clan, no pensaba que fuese del interes de Marthena. Hay quien ha querido ver en esa rosa blanca que se tiño de rojo un símbolo de poder y de magia, he oido hablar de un alma aprisionada en su interior, de una maldición mágica y tambien de que se transformó en una especie de cetro o de llave para gobernar París.Gallois se reía al contar esas especulaciones supersticiosas, la magia no era un elemento importante para el clan toreador, pero el arte y el simbolismo sí, y había un simbolismo mucho más evidente en aquella historia.
- Pero no creo que esa rosa exista realmente, lo más probable es que no haya existido nunca.
Elois D'Umbrelle - March 4, 2006 12:52 PM (GMT)
Elois no pudo más que sonreir cuando Gallois le contaba aquella historia pues al tiempo caía en la cuenta de que se trataba y lo rememoraba mientras escuchaba la exquisita oratoria del toreador.
No quiso interrumpirlo, tanto por educación como por deleite y esperó a que este concluyese. Una vez alcanzado el fin, volvió a sonreirle inmersa en un profundo sosiego.
- Ya recuerdo aquella leyenda.
Su mirada se perdió a través de las almenas, mirando, buscando algo en las luces de París. Se hizo el silencio, Elois meditaba, no la respuesta sino sobre la rosa propiamente.
Al fin habló, pero con la mirada todavía perdida.
- En tal caso pedidle a Marthena mis disculpas por la pérdida de tiempo ocasionada.
Y cuando parecía haber acabado se giró a Gallois y le sonrió.
- No puedo poseer algo que no existe.
Geraud Gallois - March 4, 2006 02:53 PM (GMT)
- Pienso que vuestro argumento posee una logica evidente.
Y del mismo modo que era evidente que Elois no podía poseer una rosa que no existía, tampoco podía dar ordenes a Marthena, puesto que no existía un vínculo de vasallaje entre ellas.
- Pero lo que me sigo preguntando ¿es por qué Marthena hablaba de una Rosa Blanca? si ella creía que esa leyenda era cierta, debería creer tambien que esa rosa había cambiado, que había dejado de ser blanca y entonces ella os habría pedido la rosa teñida de rojo sangre, la rosa de Alexander o algo así. ¿Por que se referiría a ella como rosa blanca?
Gallois dejó sus pensamientos en voz alta, puesto que ya ningun sentido tenía cuando estaba claro que lo que debía hacer era marcharse.
- Os prometí no interrumpiros mucho, supongo que ahora debo dejaros de nuevo con vuestras obligaciones.
El arquero miró de nuevo las operaciones que tenían lugar en la mansión que parecían indicar más el inicio de un viaje que el final del mismo. Y recordó haber oido que los jovenes ventrue se iban de la ciudad y quizas tambien algo sobre la desaparición de un sacerdote ceniciento ventrue.
- ¿Me deciais que llegais o que os marchais?. Parecería que os preparais para cerrar la mansión, quizas teneis previsto dejarnos como algunos otros de vuestro clan. Vernos privados de vuestra presencia y vuestra agudeza sería una noticia terriblemente mala.
Elois D'Umbrelle - March 6, 2006 06:51 PM (GMT)
De sobra sospechaba la sagaz predadora porqué Marthena había dado esa respuesta y era bien loable la solución que la toreador había planteado.
Sin embargo en el mundo de Elois sólo cabía su propia palabra, si Marthena no la aceptaba nada más haría ella, de todos era sabido que Elois D'Umbrelle no tiende su mano dos veces, y pese al agrado que aquella contestación le proporcionaba y el creciente respeto que sentía hacia una desconocida la ventrue no podía hacer excepciones.
Sonrió levemente, contemplando la inmensidad de París, con un gesto matriarcal, tal como el gran Alexander lo hacía, por supuesto él fue su fundador y rememorando al gran príncipe Elois lo emulaba en aquel gesto, no en vano Marthena se lo había recordado en palabras del arquero.
- Monsieur Gallois, podeis sentiros bien orgulloso, pues vuestro sire es un cainita digno de mención.
Con pesar se giró al toreador pasado un breve autismo en el más profundo silencio donde Elois, esta vez si, nadó a lo largo y ancho de sus pensamientos.
- No puedo hacer más por vos en ese asunto. Marthena ha rechazado mis condiciones con una elegancia sublime que la honra, tanto como a vos.
Tanto si Marthena hubiera pedido el Sol como un puñado de sal, o una flor de Jazmín, Elois lo hubiera declinado, era la ventrue quien imponía las condiciones y no entraría a negociar, eso estaba fuera de toda consigna en el proceder de ka Maestra.
Sonrió debilmente, mientras sus ojos denotaban que aún pensaba sobre algo que había hallado en su interior, y así proseguiría la conversación, hablando de lo uno y pensando en lo otro, sin error, pues esa palabra no tenía cabida en su vocabulario.
- Permitidme pues el apuntaros que la Matriarca Salianna sea quien de más utilidad os resulte en estos momentos.
El nombre de Salianna adquirió el particular tono que la ventrue le otorgaba en su pronunciación, de todos era sabido que Elois no era muy partidaria suya, pero tampoco nunca hizo nada en contra suya, ni tan siquiera se conocían.
La anfitriona miró con el toreador el operativo que se llevaba a cabo a sus pies, en el patio del castillo, no sonrio, no esbozó mueca alguna, simplemente mostró una tranquilidad pasmosa, neutra y respondió la certera pregunta de Gallois.
- Llego y parto, monsieur, en breve abandonaré Paris mas no temais pues es temporal.
Diplomática quedó resuelta la interrogación, al tiempo que comunicaba que nada más sacaría Gallois de ella sobre aquel tema... ni ningún otro, por su siguiente apreciación.
- Podeis partir monsieur Gallois de toreador, vuestro tiempo es oro y de seguro teneis mucho que hacer.
Sonrió cortes, su séquito le esperaba en la lejanía y no había duda que tenía algo entre manos.
Geraud Gallois - March 8, 2006 04:56 PM (GMT)
Gallois hizo un comentario antes de retirarse.
- Me alegro de que vuestra marcha sea sólo temporal. No pierdo la esperanza de que pueda existir una colaboración entre vos y Marthena. Estoy seguro de que no ha rechazado vuestras condiciones como decis, pero supongo que tendré que esforzarme en encontrar un argumento que os haga ver a ambas el beneficio de vuestra amistad, lo que creo tampoco excluye que ambas tengais simultaneamente otras alianzas.
Básicamente negaba todas las últimas afirmaciones con las que Elois se había despedido. Quería dejar claro que no coincidían sus puntos de vista, aunque no tenía sentido discutirlos en detalle puesto que fuera de una aparente cortesía las puertas de Elois estaban completamente cerradas a cualquier cosa que el toreador dijera, no tenía sentido aporrear inutilmente, habría que buscar una llave.
El toreador hizo una reverencia y se dispuso a abandonar la villa.
Elois D'Umbrelle - March 8, 2006 06:22 PM (GMT)
Contempló Elois y escuchó con distinguida paciencia, a veces el toereador la sacaba de sus casillas, pero solo a veces, en otras le agradaba sumamente, como en esa ocasión. Gallois era una incógnita a ojos de la Ventrue, pero tenía algo que la gustaba y con ese gusto inclinó su cabeza sin dar réplica aparente, no quiso añadir nada más sobre lo dicho, quizás no hiciera falta.
Con su mirada y su cabeza inclinada fugazmente asintió para despedir al caballero.
Mas cuando se retiraba, la ventrue abandono un repentino letargo y lo reclamó nuevamente en la distancia.
- Gallois
Una vez el toreador acertó a girarse, prosiguió.
- Sería interesante que Marthena estuviera al tanto de que espias ingleses poblan París, no sé con que fin. Mis hombres en Rouen no saben más.
Clavó sus ojos fijamente en el arquero, quizás añadiría algo. Era de suponer que lo hiciera...
Geraud Gallois - March 8, 2006 09:42 PM (GMT)
El Galés con sus pies en dirección a la salida, y su cuerpo retorcido para mirar a Elois, elevó una ceja tratando de asimilar la misteriosa información con la que la duquesa había decidido despedirse ¿qué le quería decir? ¿que había espías ingleses en París? eso era algo evidente y lógico entre dos potencias con una larga historia de enfrentamientos. ¿que había espías de Elois en Rouen? Extraño que Elois se lo dijese a él.
- Si hay espías ingleses en París deberíais informar al príncipe, no a mí. Si lo haceis, supongo que él os exigirá que seais más concreta.
Elois D'Umbrelle - March 8, 2006 10:09 PM (GMT)
Elois sonrió, poco a poco comenzaba a comprender el razonamiento del toreador, aunque aún distaba mucho de entenderlo plenamente, algunos detalles no la pasaban desapercibida.
Su voz coreó tajantemente, con la fuerza de su aura escoltándola.
- Monsieur Gallois, el príncipe no tiene intereses en Rouen, los que espían y conspiran en Paris si.
Geraud Gallois - March 9, 2006 12:20 PM (GMT)
Gallois había perdido el interés por aquellas insinuaciones huecas que Elois lanzaba como anzuelo.
- Bien. Supongo que debo agradeceros esa información.
Aunque era tan inconcreta que poco podría hacer con ella, y proviniendo de la intrigante de Elois, fuese como siempre mucho ruido y pocas nueces.
- Asi que gracias y au revoir.
El toreador se marchó.