Aviso:
Este Topic es solo para mayores de 18 años, en el aparecen escenas aberrantes y de sexo explicito. Si eres una persona impresionable o susceptible no sigas con la lectura. Los hechos aquí descriptos son solo ficción y surgen de la mente depravada de su escritor jeje.
El Flashback será descrito en varios post cada cierto tiempo para no cansar a los lectores.
1er Capitulo.
La Orgía de Sangre
El sacerdote ceniciento permanecía en su trono expectante de lo que acontecía. Sus hijas esta vez serian las maestras de ceremonias. En la mayoría de las ocasiones al sacerdote le gustaba presenciar los ritos de la Via, pero en pocas ocasiones participaba activamente, quizás solo para alimentarse. Además de los cainitas en la habitación se encontraban seis mortales adultos, los cuales fueron cuidadosamente seleccionados, los mismos tenían costumbres poco cristianas y veían a los pecadores como demonios de carne y hueso. Además de estos habían 2 niños de temprana edad y un adolescente cuyos padres se encontraban entre los allí presentes. Codicia acerco un cuenco al maestro tentador, en el cual el sacerdote deposito su sangre cortándose la muñeca izquierda con una daga plateada. Luego codicia deposito el cuenco en medio de la sala y permaneció de pie junto a este. Lujuria se desnudo íntegramente y con su paso sensual se acerco a los cuatro hombres adultos que permanecían con sus cabezas encapuchadas. Y lentamente desnudo a cada uno de estos dejándoles solamente la cabeza tapada. Luego se incorporaron dos mujeres mas que untaron a los hombres con un extraño ungüento. Mientras esparcían la extraña sustancia tocaban y lamían a los sujetos lujuriosamente. Y Lujuria les indicaba como hacerlo. Las dos mujeres parecieron entrar en un frenesí total por haber injerido aquella extraña sustancia y practicaron demencialmente sexo oral con los cuatro esclavos sexuales. Ira tomo de la mano al mayor de los tres pequeños que permanecían de rodillas junto a una pared con sus ojos vendados. Lo llevo hacia otra parte de la habitación y con su visicitud lo fundió a la pared, manteniéndolo con vida. Moldeo su cuerpo con precisión, cambiando sus pectorales por pechos femeninos y con un cuchillo rebano su pene castrándolo, mientras este gemía de dolor. En el lugar que alguna vez hubo un púber miembro viril la Tzimisce pecadora moldeo una vagina femenina cambiando el sexo del joven. Luego Ira se acerco a donde se estaba llevando acabo la orgía y llevo al padre del púber hasta donde estaba su hijo. El hombre encapuchado comenzó a practicar sexo con su hijo pensando que se trataba de alguna extraña mujer, mientras el niño se encontraba absolutamente inconciente por los dolores sufridos. Cuando su padre llego al momento culmine en el cual eyaculo dentro del hueco que había cavado la tzimisce sobre la ingle de su hijo, la pecadora le quito la mascara mostrándole la cara de su hijo inconciente. El hombre extenuado por el éxtasis que provocaba aquel extraño ungüento sumado a la fatiga de haber terminado tardo en racionar. Pero su cara se transfiguro al reconocer el rostro de su hijo y retrocedió estupefacto por lo que había echo tropezando y cayéndose de espaldas. La tzimisce se rió maliciosamente, saltando sobre su victima en un ataque de frenesí desgarrándole parte del cuello con sus colmillos y succionándole la vida a aquel recipiente mortal...
2do Capitulo
Pecaminosos mortales
Sobre los ojos del sacerdote se reflejaban las más aberrantes imágenes de depravación. El cainita permanecía inmóvil disfrutando de lo que allí acontecía. Parecía regocijarse con la depresión total, no daba ninguna indicación, solo observaba de lo depravado que podía llegar a ser el ganado lejos de lo que ellos llamaban dios...
Una de las mujeres mantenía relaciones sexuales con dos de los hombres encapuchados, practicándole a la misma vez sexo oral y anal. Estas prácticas sexuales contrastaban directamente con las enseñanzas cristianas, el sexo anal era un insulto directo al alma cristiana, era contranatura y así lo dictaba la iglesia. Mientras la otra mujer se masturbaba observando a su marido pedofilico que abusaba de los otros dos niños. La imagen era intolerable para cualquier mente sana, pero la depravación de aquellos mortales estaba muy lejos de la cordura racional. Luego Codicia tomo un cuchillo y desgollo fríamente al adolescente que se encontraba fundido en la pared. Su sangre comenzó a fluir desde su cuello como una cascada inundando el suelo del salón. Los apasionados mortales se revolcaban en la sangre como cerdos en el chiquero, mientras mantenían sus impuros actos sexuales...