Title: Una polaca en la corte (Privado con Geoffrey)
Description: 7 de Octubre 1225
Ruxandra Danislav - February 25, 2006 07:29 PM (GMT)
El carruaje negro tirado por dos corceles transilvanos se detuvo al lado de la Concergerie, de el bajaron dos figuras, la esbelta figura de Ruxandra Danislav y la alta y aguileña silueta de Simón (el ghoul de la Tzimisce) que portaba un gran zurrón con un presente en el interior para el Príncipe.
Ambos iban vestidos con túnicas elegantes, negras con bordes dorados y con el escudo de la ciudad de Cracovia. No cruzaron ninguna palabra, no solían hacerlo, además Ruxandra estaba meditando que palabras usar para causar una buena impresión a Geoffrey.
- Buena noche tenga vos, mi nombre es Ruxandra Danislav, tengo una cita con su Majestad Geoffrey du Temple.
Geoffrey - February 26, 2006 04:14 PM (GMT)
Icaro recibio a Ruxandra con tranquilidad en la entrada de la Concergerie, e hizo una ligera inclinacion de cabeza.
-Acompanadme, por favor, el Principe os aguarda.-
Se dio la vuelta y comenzo a caminar por el pasillo, guiando a la Cainita a uno de los saloncitos del lado sur. Una amplia chimenea ocupa la pared norte, y amplios cortinajes cubren las ventanas de la pared opuesta; el centro es ocupado por una amplia alfombra extranjera, quizas traida de las Cruzadas, sobre la que se asienta una pequena mesa de caoba rodeada por sillas del mismo material, a juego en decoracion con la mesa.
El Principe entro en la sala poco despues, engalanado con la sobrevesta que lleva su propio escudo heraldico y el de la ciudad de Paris. Tras el entran tanto Montalban como Erik: el cortejo principal al completo.
-Buenas noches, madame, bienvenida a la ciudad de Paris.-
El saludo del Principe fue acompanado de una ligera inclinacion de cabeza, un saludo debidamenet formal y apropiado. Luego, los tres se sientan con Ruxandra en la sala.
Ruxandra Danislav - February 27, 2006 07:18 AM (GMT)
Asintió con la cabeza cuando Icaro le respondió, caminaba observando las paredes de la lujosa propiedad, intentando que no se le escapara ni un detalle, el estilo de los francos al decorar era tan "diferente" al que había visto en su tierra que era digno de mención. Trofeos de guerra, ¿como podían ser tan bárbaros estos cainitas? Aunque, claro, en sus propias tierras los viejos terratenientes dedicaban mas esfuerzo a la guerra que al estudio de la carne, un desperdicio de su tiempo.
Ruxandra hizo una estilosa reverencia cuando recibió las palabras del príncipe
- Es todo un honor que su Majestad gaste un poco de su tiempo en recibir a estos humildes hijos de las tierras de Cracovia. Aquí, a mi lado, mi único criado, Simón.
Cuando la Tzimisce pronunció su nombre, Simón inclinó su cabeza ante el Príncipe
- Majestad, como bien sabreis, en mi tierra es tradición obsequiar con un presente a los mandatarios que nos reciben, así pues, como presente os traigo la piel de un bravo plantígrado de las nieves.
Del gran zurrón del criado, Ruxandra sacó una gran piel de oso blanco, mullida y perfectamente curtida. Se conocía que en las tierras del norte tenían cierta capacidad para tratar las pieles. Mientras entregaba la piel siguió hablando
- También os transmito los mejores deseos de mi señora Razkolina.
La Tzimisce parecía muy cortés, cierto era que la familia Danislav habia cultivado durante generaciones el arte de la dialéctica y de la diplomacia, estaban bastante alejados de la brutalidad de algunos de sus parientes, aunque al fin y al cabo eran Tzimisces, algo que había que tener en cuenta.
Geoffrey - March 1, 2006 01:55 PM (GMT)
Geoffrey recibio con un gesto elegante el regalo de la Tzimisce. Lo cierto es que no habia tratado en exceso con los de su Clan, pues siempre habian sido una minoria en Paris, y no estaba demasiado seguro de como debia recibir el regalo y si le correspondia responder a el con algun otro. Sin embargo, no era el quien debia aprender las tradiciones, sino Ruxandra, que deberia aprender ahora como se hacian las cosas en su nueva Corte.
-Os agradezco enormemente el presente, mas no debiais molestaros; en el oeste no es costumbre hacer regalos a quienes gobiernan en las ciudades, vuestra presencia es suficiente agasajo para esta Corte. Mas, por favor, tomad asiento- dice, indicandole una de las confortables butacas, mientras toma asiento frente a ella.
Permanece callado un breve momento, estudiando instantaneamente la alienigena belleza de la eslava. Un Clan extrano, sin lugar a dudas.
-Mas, contadme, como estan las cosas en vuestro hogar? Como marcha la Guerra de la Profecia?-
Era una buena manera de comenzar unas relaciones, una conversacion tranquila sobre la que sentar las bases. Sabia que los Tzimisce no iban exactamente perdiendo, asi que ella no deberia sentirse ofendida por la pregunta. Pero nunca se sabe con aquellos Demonios recien llegados de sus tierras...