View Full Version: La luz y el lasombra 30-9-1225

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Title: La luz y el lasombra 30-9-1225
Description: Saint Pierre de Montmartre (Privado)


Gervese - February 25, 2006 07:18 PM (GMT)
Las largas sombras que precedían al anochecer cubrían ya el centro de la ciudad, donde una muchedumbre ruidosa se había reunido para asistir a un espectáculo público. Pero a cierta distancia al norte de la ciudad, en la iglesia de Saint Pierre de Montmartre, aislada en lo alto de una colina, reinaba el silencio, la soledad y los últimos rayos del atardecer todavía bañaban de luz el exterior del edificio.

El interior por el contrario estaba dominado por la oscuridad, hasta que esa oscuridad fue rasgada por un pasillo de luz que se formó cuando se abrió una portezuela en la fachada principal. Era una de esas puertas pequeñas que se usan a diario en las iglesias, que a la vez forman parte de un gran pórtico de varios pisos de altura que sólo se abre en las ocasiones señaladas.

Atravesó la puerta un monje con un hábito rojo, después de entrar manipuló los cierres para que permaneciese abierta y caminó lentamente por el pasillo de luz que se había formado en el suelo, tratando de escudriñar el interior mientras sus ojos se acostumbraban a la oscuridad reinante. Hasta que su mirada se quedó fija en una zona entre dos columnas en el otro extremo de la iglesia, no porque viese algo allí, al contrario, aquel era el lugar en concreto resultaba inescrutable.

El monje rojo comenzó a susurrar, recitando una letanía que iba creciendo en intensidad, pronto desde el exterior su cántico fue respondido por otras voces, el silencio quedó roto por lo que pronto fue un coro que recitaba una oración en latín que resonaba por toda la iglesia.

Gervese - February 26, 2006 06:48 PM (GMT)
Ese rezo calmado y sobrecogedor fue el preludio, después comenzaron a estallar los altos ventanales, que bloqueaban la entrada de luz al estar cubiertos de suciedad. Pero cuando los fragmentos de destellante cristal comenzaron a caer sobre el suelo de piedra de la iglesia, la sala se llenó de múltiples rayos de luz anaranjada.

Toda la estancia quedó inundada por la tenue luz del atardecer, excepto en el lugar al que miraba el monje, allí permanecía una antinatural sombra que comenzaba a debilitarse, a la vez que se resquebrajaba como el cristal la voluntad del ser que se escondía en su interior, incapaz de concentrarse a causa de la luz solar y las oraciones. Finalmente la sombra cedió y la criatura se mostró, era un hombre pálido y con ropas oscuras, su aspecto podría parecer humano, incluso respetable, pero su expresión no acompañaba a su apariencia. La bestia que habítaba en su interior había decidido surgír, y una íra frenética se expresaba en su cara.

- ¿No respetáis ni siquiera una iglesia? – rugió el cainita, mientras su capucha y las mangas de su abrigo comenzaban a humear.

El monje rojo, Gèrvese Le Fèvre, paró su oración y respondió al cainita.

- Es tu inmunda presencia la que ha profanado la santidad de este lugar, pero pronto se verá libre de ti y de tu corrupción. Cuando llegues al infierno, haz saber a los que son como tú que mas os vale no esconderos en iglesias ni disfrazaros como hombres piadosos, esos trucos ya no nos engañan y castigaremos con mayor dureza esa blasfemia.

El hombre pálido ya sólo rugía, su ira se centraba en aquel ridículo monje mortal que le desafiaba, el cainita se lanzó contra él como si el resto del mundo ya no existiera.
Pero al mismo tiempo, detrás de Gèrvese Le Fèvre se abrieron de par en par los grandes portones de la entrada principal, al fondo se veía un colorido anochecer, y un grupo de caballeros sobre sus corceles, con el Sebastien de la Baule al frente, entraron en el templo, pasando ambos lados del monje y cargaron con fiereza contra el cainita.


Todo ocurrió en escasos minutos, los asaltantes salieron del lugar antes de que se hiciese totalmente de noche, dejando en el interior poco más que unas cenizas, fragmentos de cristal y leves destrozos.


Oficialmente se dijo que había habido disturbios en iglesia de Saint Pierre a causa del ajusticiamiento del Padre Feijoo, ambos sucesos habían ocurrido simultáneamente, lo que parecía conectarlos de algún modo. El clero aprovechó ese ataque a una iglesia para predicar en contra de los herejes y también recolectaron dinero para restablecer la iglesia de Saint Pierre. Algún cainita también comentó preocupado que hacía tiempo que no veía al lasombra Uryll Jaeger.




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