View Full Version: Pidiendo una oración 5-10-1225

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Title: Pidiendo una oración 5-10-1225
Description: Durante la misa dominical


Gervese - February 25, 2006 06:44 PM (GMT)
En el día del señor, la catedral de Notre Damme estaba muy concurrida. Durante la misa, el sacerdote que oficiaba la ceremonia pidió al Abad de Saint-Denis que participase en la homilía.

El monje, se levantó de su asiento en la primera fila con ayuda de un bastón. Era un hombre mayor, pero no un anciano, aunque tenía el aspecto de haber pasado bastante padecimiento en su vida. Ascendió hasta el púlpito y abrió un libro.

Comenzó su intervención leyendo en latín la Epístola de Santiago. La fluidez de sus palabras y la perfecta acústica de la catedral convertían su breve lectura casi en una melodía. Hizo una pausa enfática al acabar y repitió un fragmento que tenía memorizado, en esa ocasión utilizó el idioma que todos comprendían:

-“Bienaventurado el que soporta la tentación, porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a los que lo aman.”

Gèrvase Le Fèvre miró detenidamente a los fieles allí reunidos dándoles tiempo para que asimilasen las palabras que acababa de pronunciar. Si el cuerpo del monje parecía que había sido castigado, su mirada por el contrario demostraba que su espíritu permanecía inquebrantable, vivaz y llenos de fervor.

-Dios sabe bien que París le ama. Hemos construido estos magnífico templos para demostrarle nuestro amor, Notre-Damme y la Sainte-Chapelle. Por eso, es voluntad de nuestro Señor que varias reliquias sagradas están siendo amenazadas en tierra santa sean traídas a París para que sean preservadas aquí. Pero ha llegado a mis oídos, que algunos que no respetan la voluntad de Dios, algunos que cometen el pecado de la envidia hacia París, están intentando que esas reliquias sagradas no lleguen a su destino.

La congregación murmuró.

- ¿Por qué Dios permite que esto suceda? – preguntó él mismo en voz alta para acallar los murmullos - Porque nuestro señor está poniendo a prueba nuestra Fe.- sus palabras comenzaban a amentar de intensidad - Me preguntareis: ¿Acaso la magnifica Sainte-Chapelle no es suficiente prueba de nuestra Fe? , y yo os respondo: Sí, la Sainte-Chapelle es elevada, en altura y belleza, pero también os pregunto ¿Acaso lo es también en pureza espiritual, es un lugar santificado por nuestra Fe?. Yo os digo que debemos ir a la Sainte-Chapelle y a todos los lugares de oración de París, y rezar con devoción, rezar para que ese lugar sea bendecido por Dios para albergar sus objetos sagrados, rezar hasta que sea un lugar puro y lleguen al fin las reliquias.

El público estaba sobrecogido por la intensidad y la pasión de las palabras del Abad, y en el punto más intenso de su discurso el Abad hizo una nueva pausa y repitió aquel pasaje del libro:

-“...cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a los que lo aman.”

El abad no dijo nada más, descendió del púlpito, regresó a su asiento y la ceremonia continuó.




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