Title: La maldición de Alexander (1208)
Description: Flashback, Privado Heinz - Alexander
Heinz Bavenberg - February 25, 2006 06:38 PM (GMT)
El Maestro tentador esperaba impacientemente la llegada del príncipe Alexander junto al camino, en algún lugar de las afueras de Paris, tal como habían acordado. Sabía que esta noche no seria como cualquier otra. Esta vez lograría atrapar al príncipe en sus redes. La obsesión del príncipe por aquella toreador no era un rumor como cualquier otro. Heinz sabría aprovechar estos sentimientos pecaminosos para sus propios fines por algo era el mas importante sacerdote de la Via Peccati en Paris.
Heinz Bavenberg había concurrido a la cita solo, sin compañía alguna. Ya que el príncipe se lo había pedido así. El sacerdote vestía sobriamente con una sencilla túnica negra que lo tapaba de pies a cabeza.
Alexander - March 3, 2006 06:28 PM (GMT)
Alexander desmonto de su caballo majestuosamente. Era una imagen digna de ver, y no por ir solo a su vez parecia precisamente desvalido. Era impresionante, todo en el era perfecto, desde la ropa a la posicion de sus cabellos. Puro poder andante. Aunque, quizas, algo obsesionado en estos momentos.
Miro al Ventrue de arriba a abajo, y lo vio como siempre lo veia. Como la sabandija que sabia que se ocultaba bajo sus buenas y elegantes formas. Sin embargo, hacia tiempo que habian solucionado minimamente sus diferencias, y ahora no era momento de perder tiempo en aquello.
-Buenas noches, Sir Bavemberg. Vos me habeis llamado aqui a estas horas, asi que decidme que asunto nos aleja tanto de la civilizacion y aun asi merece mi atencion.-
Su voz sonaba a demanda pura, aun sin el uso de sus Dones Oscuros. Nadie podia negarle nada.
Heinz Bavenberg - March 4, 2006 03:11 PM (GMT)
El sacerdote se estremeció por dentro al ver llegar a semejante figura. Pero el príncipe esta vez no contaba con las mejores herramientas para poder tratarlo, esta vez Heinz seria el dominador ya que el contaba con la mejor herramienta, conocer sus secretos mas impuros.
- Buenas noches príncipe.
Dijo el cainita mientras se inclinaba en forma de reverencia a su majestad.
- Por supuesto que merece su atención. Y la discreción es algo que a usted le interesa mucho en este momento. Por eso lo cite aquí.
- Señor príncipe soy un sacerdote pecador y usted lo sabe. Como sacerdote escondo secretos de tiempos en que los cainitas gobernábamos como dioses y los hijos de seth nos rendían culto como sucios animales que son. El tiempo se lleva los secretos pero muchos de ellos quedan en las mentes de los de nuestra estirpe. En estos tiempos que corren para usted soy su única solución, su única salvación, su único remedio. Pero por supuesto la serpiente nunca da sino es por recibir algo a cambio. Se como puede poseer a su amada por toda una eternidad. Y que ningún entupido vasallo crea que puede tomar lo que no es suyo. Pero como dije antes solo necesito un favor a cambio. No reclamo dominio, no reclamo tierras, solo reclamo libre albedrío en las tierras en las que habito. El trato es simple... yo le doy su cura y usted me concede el control total de mis tierras. Usted no me vuelve a ver nunca mas en Paris y yo no me entrometo mas en los asuntos parisinos.
Alexander - March 6, 2006 12:24 PM (GMT)
Poco sabia el Pecador que el Principe conocia mas de sus pecados de los que creia. Pero eso no importaba lo mas minimo frente a la posibilidad de poseer a Rosa por toda la eternidad, sin que nadie se metiese en medio. El resto eran nimiedades.
-Solo pretendeis habitar aqui fuera? Sin siquiera reclamar Dominio sobre estas tierras? No tengo problema con eso, si es asi.-
Su voz sonaba firme y poderosa, lejos de demostrar la ansiedad que sentia en su interior.
Sepherim - March 6, 2006 12:27 PM (GMT)
Una breve nota, caballeros. De momento, el Campamento de Refugiados aun no existe, peus Constantinopla ha caido hace poco tiempo. No apareceran por aqui todos ellos hasta mas o menos 1215 o asi, no recuerdo ahora exactamente la fecha (si alguien tiene la novela Malkavian a mano y lo mira, mejor). Asi pues, de momento estarias reclamando unas llanuras donde vivir tranquilo, o algo por el estilo.
Heinz Bavenberg - March 10, 2006 07:07 PM (GMT)
- Si lo quiere llamar así, así lo llamaremos solo pretendo habitar aquí en las afueras de Paris. Pero mi trato no solo es reclamar un refugio como podría tener cualquier cainita. Quiero que usted haga la vista gorda sobre esa zona como si de mi dominio se tratase. No quiero sucias ratas espiándome, no quiero asquerosos puritanos repudiándome. Castigare a todo el que quiera meterse en esta zona, sin mi debido permiso. No le pido el costo político de nombrarme como dueño de este dominio. Pero si que evite toda molestia que intrusos puedan ocacionarme. Digamos... usted me concede el dominio de una forma informal y sin nombrarme como el dueño del mismo. Y yo me hago cargo de la zona evitándole toda molestia en las afueras de las murallas parisinas. Además de no inmiscuirme en los asuntos Parisinos apoyándolo en los asuntos de importancia, con la posición que ocupo.
- Solo eso y usted tendrá a cambio su preciada Rosa para toda la eternidad.
Alexander - March 20, 2006 03:10 PM (GMT)
Alexander notaba como su corazon muerto enviaba senales. Si no hubiera muerto hacia mas de mil anos, estaria latiendo a toda velocidad. Su mente se nublaba ante la sola idea, pero aun no habia perdido todo el poder politico que tenia, y su mente aun razonaba.
Y sabia demasiados secretos de Heinz como para tomarse esa opcion tan a la ligera como el Ventrue la pintaba.
-Podria concederos lo que pedis, pero se demasiado sobre lo que hariais en su interior como para considerarlo algo prudente para el bienestar de esta ciudad. Hay leyendas sobre los vuestros, los pecadores, los corruptores de otros. Se que extenderiais vuestra fe, y esos actos oscurecerian toda esta ciudad. Cerrare los ojos a todo lo que hagais en esta zona, siempre que no afecte a lo que hay en el interior. Y vos sabeis que si percibo vuestra accion sobre los habitantes del interior, sabre que habeis sido vos. Ni Vertzang es tan sutil como vos podeis ser, y eso os delata en cierto modo.-
Aun se notaba el poder en su voz, pese a su ansiedad.