Title: Anhelos de un galán (privado Angelo)
Description: 4 de Octubre, A.D. 1225
Elois D'Umbrelle - February 24, 2006 11:14 AM (GMT)
Un movimiento inusual tenía lugar en el Castillo, los sirvientes se movían a uno y otro lado del castillo moviendo objetos, empaquetando y desempaquetando aquí y allá.
El motivo era evidente, la duquesa había regresado hacía poco tiempo de un repentino viaje y aún estaba presente el regreso a la antigua villa en la Isla de la Cité cuyas obras andaban ya muy avanzadas.
Ajena a todo aquello se encontraba la ventrue en su despacho ordenando ideas, ordenando correspondencia y preparando su movimientos con sutileza, tembién tenía mucho que leer y responder pues en su ausencia los mensajeros se habían sucedido noche tras noche, día tras día.
En todo ese revuelo, nada más llegar a París, indicó que buscasen y avisasen a Angelo de su regreso y con esa incógnita planeando sobre la noche, esperaba que el italiano apareciese con alguna respuesta, había tenido tiempo más que suficiente para emplearlo correctamente.
Las antorchas del camino al castillo quedaron encendidas como si nada hubiera ocurrido antes, como si aquel fuera su estado natural y formando parte del paisaje siempre estubieran así, tanto en el día como en la noche.
Angelo - February 27, 2006 10:29 PM (GMT)
El negro corcél galopaba colina arriba. La luz de las antorchas era absorvida por el color de las ropas de su jinete. Ángelo espoleo su caballo por el empedrado sendero que llevaba a la fortaleza de Elois.
La mirada de Ángelo paso por el campanario y luego por la muralla del rufugio de la Ventrue. El Clan de la Sangre Azul solia meterse en aquellas ratoneras de piedra y se rodeaban de robustas guerreros con el fín de sentirse protegidos, una protección ficticia ante los poderes de las criaturas de la noche. Lo único que conseguian con ello era llamar la atención y asegurarse de que sus enemigos sabían como encontrarlos. Una mezcla de osgullo y autodestrucción un tanto extraña.
Los guardias de la puerta, con su religiosa indumentaria dieros el alto al Lasombra.
- La Duquesa de Orleans me espera. - Los ojos del Lasombra fulminaron a los caballeros de San Juan. - Dejadme pasar o decidle que estoy aquí.
Ángelo no bajo del caballo en ningún momento y su mano izquierda aferraba la empuñadura de su enfundada espada.
Elois D'Umbrelle - March 1, 2006 09:39 PM (GMT)
Poco tuvo que esperar el lasombra para ser recibido, las puertas se abrieron rápido y se cerraron del mismo modo cuando su oscuro caballo las cruzó.
Un enjambre de siervos se movía de un lado a otro, aquel castillo era una colmena de obreras en su interior transportando bártulos como miel, con delicadeza pero premura, en las murallas los zángnaos velaban por el bien de la reina alabardas en mano.
No se reparó mucho en su llegada, los carros se agolpaban a las puertas de las caballerizas y los criados no tenían ni un respiro, todo era confusión. Unos daban portes de entrada al castillo otros al contrario y en definititva un extraño caos reinaba en la morada de Elois.
La ventrue, cual reina majestuosa y sin que sirviera de precedente salió a recibir en la puerta del castillo al italiano, varios escoltas la secundaban.
Sonrió sumamente complacida al ver su anfitrión, un saludo cortesano y unas breves palabras de acogida.
- Sed bienvenido a mi humilde morada monsieur Angelo, si la paz traísteis con vos con ella partireis.
Angelo - March 2, 2006 10:29 AM (GMT)
Ángelo hizo una inclinación de cabeza mientras llegaba a caballo a pocos metros de La Duquesa de Orleans y su escolta. Luego, con un agil movimiento, desmontó. Permitiendo que un siervo del castillo recogiese las riendas.
En pocos pasos llego a la altura de la Ventrue.
- Buenas noches mi señora.. - La sonrisa del Italiano era cortes. - Os veo un tanto ocupada, parece que os estéis preparando para un asedio.
Ángelo vestía de negro abismo. Una capa con capucha cubría sus hombros y una espada bastarda colgaba de su cinto.
La Dama estaba deslumbrante, como siempre. Sus ojos azules recordaban a Ángelo los amaneceres que perdiera hacia ya tantas décadas en la ciudad de los canales. Unos ojos peligrosos.
Elois D'Umbrelle - March 3, 2006 01:20 PM (GMT)
Una respuesta también ingeniosa, pues no respondía la pregunta en si.
- Nunca se sabe en estos tiempos que corren.
La duquesa aparentó rubor, pero sólo eso, ante las palabras del lasombra, después tendió su mano para que éste la besara y le indicó el camino a seguir, cruzarían el patio.
- Por favor, caminemos Angelo.
Le sonrió y tomó su brazo para pasear, la escolta de la duquesa los seguía a una distancia prudencial haciendo las veces de carabina. Pese a todo gozaban de completa confidencialidad entre aquel torbellino humano de uno a otro lado.
- Decidme pues, espero ansiosa aquello que tengais que contadme buen Angelo
Sonrió coqueta.
Angelo - March 4, 2006 04:22 PM (GMT)
Ángelo besó la mano de la Duquesa de Orleans ta solo rozando con sus labios la esbelta mano. Luego acepto el brazo de ella para dar un paseo.
La noche era fría en los exteriores de la Ciudad. Un fino viento otoñal se levanto creando un ligero torbellino de hojas secas, que rodeo a la pareja por un momento, para luego volver a desaparecer subitamente.
- Ciertamente teneis una morada digna de la Duquesa de Orleans. - Ángelo miraba adelante mientras hablaba. - Debería haberme apresurado más en venir ante vos, había comenzado a olvidar lo embriagadora que es vuestra presencia.
Una sonrisa surco su rostro.
El Lasombra sabía que Elois estaba esperando las buenas noticias que le traía. Pero pensaba disfrutar de su posición durante unos minutos. Probablemente luego la mágia se perdería. Pues el Italiano sabía perfectamente que las atenciones de la Dama eran solo por interes. Por supuesto.
- Dejé que las cosas se calmaran unos días antes de venir a veros con notícias. - Hablo tras unos minutos de caminar. - Quería asegurarme de que no había llamado la atención. - La voz del Lasombra había disminuido el volumen. No quería sorpresas.
Elois D'Umbrelle - March 6, 2006 06:55 PM (GMT)
La dama sonrió, y asintió complacida con la cabeza al elogio sobre su morada. Pese a todo no era más que una fachada y tenía los días contados como refugio aunque muchos no lo supieran, de facto Elois sólo lo sospechaba.
- Contadme pues Angelo, ardo en deseos por ver partir las nuevas de vuestra boca recitadas tan alegremente como sólo vos sabeis hacer.
Tomó su brazo y caminó guiándolo por sus dominios con pasos pausados y guardando la distancia con la escolta.
Angelo - March 7, 2006 11:58 AM (GMT)
Los pasos de la pareja avanzaban suavemente. Ángelo estaba sorprendido con el interior de la fortaleza de Elois D'Umbrelle. Estaba muy bien ciudado y eso era algo que solo había visto en su ciudad natal.
Los viajes del Lasombra, cumpliendo misiones para su Sire, lo habían llevado por gran parte del los reinos Latinos y algunos orientales. Los castillos no dejaban de ser piedras sobre piedras con un objetivo. Pero aquel lugar estaba cuidado, cuidado para ser la casa de la Duquesa de Orleans.
- Vuestros deseos son ordenes para mi, mi Señora. - Ángelo volvia a susurrar sus palabras. - La misión dió el fruto deseado, de forma que se cumplieron todos y cada uno de los objetivos.
Los pasos de la pareja se detuvieron.
- Más he tenido el detalle de no traer el volumen conmigo. - Ángelo dejo unos segundos las palabras en el aire. Pero no dejo que Elois emitiera ningún tipo de reacción ante tal noticia, siguió hablando. - He tenido el detalle de dejarlo en las alforjas de mi montura para que no se ensuciara vos las manos ante todos estos sirvientes. Solo teneis que enviar a uno de ellos a recogerlo antes de marchar.
Elois D'Umbrelle - March 7, 2006 03:32 PM (GMT)
Si el gozo tenía una expresión súbita, ese era el ánimo de Elois, complacida con aquello que el italiano regalaba a sus oídos. Sonrió ampliamente y luego asintió con la cabeza.
- Expléndido.
Emprendió la caminata nuevamente. No había visto el libro, pero siendo como lo era al lasombra un descendiente, no cabía la desconfianza entre ambos cainitas.
- Es justo que obtengais el pago por aquello que tan bien realizásteis.
Apenas llevaban unos pasos cuando la dama frenó en seco y miró clavó sus ojos intensos en los del italiano, abrazánolo con la fuerza de las mareas rebosantes de júbilo por la influencia de Selene.
- Podeis contar con mi respaldo y si hay algo que pueda hacer por vos ahora, no teneis más que pedirlo.
Angelo - March 9, 2006 11:42 AM (GMT)
Ángelo sabía que desaprovechar el beneplacito de la Duquesa de Orleans con dinero era incluso vergonzoso. Cualquier pago material podría suponer un insulto para la Dama y una perdida para el Lasombra.
- Vuestra alegría es suficiente por ahora mi Señora. - Ángelo miraba los ojos azules de la Ventrue mientras hablaba. - Estoy seguro de que en el futuro daremos con algo que merezca la pena como pago.
La existencia de la estirpe se basaba en favores y deudas. El tener una cuenta pendiente con Elois podría suponer una ventaja en el futuro del Lasombra. No siempre se tenía la oportunidad de trabajar para los poderosos de Paris. Y dejar una puerta abierta a medio plazo, era más interesante que cerrarla a corto plazo.
Elois D'Umbrelle - March 9, 2006 12:11 PM (GMT)
La ventrue rió ante el desparpajo que mostraba el italiano, asintió con su cabeza.
- Me gustais Angelo, que así sea.
Si el lasombra quería jugar al viejo arte de la prestación sería de esa forma, pues no dudaba la ventrue que en breve volvería a requerir de sus artes y en cierto modo la beneficiaba esa pequeña deuda, pues devilviendo un favor mayor al prestado, ésta cambiaría de manos.
Todo estaba dicho pues y sospèchaba que Angelo no tardaría en solicitarla algo.
- Si no precisais nada más, podeis partir, aunque no sin antes conferir el preciado objeto a uno de mis hombres.
Angelo - March 10, 2006 07:31 AM (GMT)
Ángelo soltó en brazo de la Duquesa suavemente e hizo una ligera reverencia ante ella; mano en pecho e inclinación de cabeza.
- Os dejo pues libre para continuar con vuastras tareas. - El Lasombra sonreía. - Espero no encontrarme a la salida con el ejercito enemigo a las puertas.
El Castillo continuaba siendo un hormiguero de sirvientes y soldados.
- Hacedme acompañar por alguien de vuestra confianza, yo le entregaré el libro.
Elois D'Umbrelle - March 11, 2006 11:24 PM (GMT)
El comentario calló en saco roto salvo por una suspicaz sonrisa en el rostro de al dama que lo acompañaba, después un leve reclinar con cabeza, con la mirada y una confortable sonrisa en la despedida.
Un gesto claro con la diestra a un soldado y éste acompañó al italinano en busca del preciado tesoro que portaban las alforjas de su corcel. Siendo éste el sello plasmado en el compromiso de mutua colaboración por el bien común, favorable hasta la fecha para el lasombra.
Angelo - March 15, 2006 07:14 AM (GMT)
Una vez lejos de la Dama de Paris. Ángelo no tardo en llegar escoltado hasta su negra montura. El soldado permenecía expectante mientras el Lasombra metía la mno en las alforjar y salía a la luz algo envuelto en seda negra.
- Entregale esto a tu Señora- Ángelo extendió el paquete hasta que el sirviente de Elois estubo a punto de cogerlo y luego lo alejo de su mano unos centimetros agilente. - Si no llega a su destino te arrancare la lengua sin herramientas.
Los ojos del Lasombra miraban directamente a los del soldado. Que tenía una expresión sorprendida.
- Es una broma. - Su expresión dejaba bien claro que no lo había hecho, y terminó dando el libro por fin al soldado.
Luego monto agilmente en el corcél y salió al patio, y luego por las puertas del castillo. Dejando solo de él el recuerdo de su presencia.
(FDI: Lo he terminado para que te quedase claro en mi ausencia)