Ya comenzaba a anocheces y los cachorros estaban comenzando a congregarse alrededor de una de las hogueras después de todo un día corriendo y jugando por las proximidades del túmulo y vigilados por sus mayores ahora se tumbaban agotados.
Los primeros que se oyeron acercarme se pusieron de pie rápidamente y se acercaron corriendo. Mordiendo mis ropas y tirando de mi para acercarme a la hoguera aullaban ligeramente espesando su alegría.
-Ya voy ya voy. Je je . No os impacientéis ahora estoy con vosotros.
Me acerque a la hoguera en la que estaban reunidos los cachorros de todas las manadas del túmulo. Aquel túmulo había tenido tiempos mejores pero la fuerte dirección de nuestro líder pronto podía hacer cambiar las cosas. Este entusiasmo se plasmaba incluso en la actividad de los cachorros que ahora jugueteaban a mis pies con algún jirón arrancado de mis ropas .
Cogiendo por la parte trasera del cuello al pequeño que roe y pisa un trozo de tela de mis vestimentas y levantando lo de suelo.
-Eh me costo mucho conseguir esta túnica.
Los cachorros se calla y observan extrañados hasta que mi rostro vuelve a mostrar la sonrisa de siempre y los lobeznos vuelvan a corretear alrededor.
-Esta es la historia de una chiquilla humana.
Se oyeron algunos aullido de reproche de los cachorros de mayor edad. Dejaban claro que no querían oír historias sobre humanos.
-Si no queréis oír la historia podéis iros pero deberías aprender a respetar a vuestros mayores como os he ensañado no deberíais interrumpir nunca aunque sea yo quien hable.
-Bien prosigamos.
-La niña corrió a través de los bosques oscuros, con su caperuza roja brillando entre los árboles. Sabia que iban tras ella. Tenia que llegar a la casa de su abuelita o lo irían... los lobos .
- Un aullido reverbero en el bosque.
- Corrió. Su corazón botaba inquieto en su pecho tomo aliento su piel estaba caliente y le picaba. Creía oír los lobos corriendo persiguiéndola apretó los dientes. No la cogerían.
-Vio la casa de su abuelita un poco mas adelante. Llamo a la puerta. Los lobos estaban cerca. Su cabeza pulsaba su visión se desvanecía, y todo parecía adquirir el mismo color rojizo de su caperuza la abuelita abrió la puerta. Olía extraño la cabeza de la chica no dejaba de latir.
-Querida estas bien. Pregunto la abuelita.
-¡Que ojos más grandes tienes niña!.... ¡Que boca tan grande tienes!.... ¡Ohh y que dientes tan largos!
La escena se paro Ludo se giro dándoles la espalda a los cachorros para adoptar la forma lupus, antes de proseguir con la historia.
-Mientras tanto un Theurge corría hacia la casa de los bosque. Los espíritus le habían prevenido que el momento de la chica había llegado aunque le habia llevado tiempo localizar su rastro pues no estab en su casa cuando la fue a buscar. El gaoru adopto la forma humana.
A la vez que pronunciaba estas palabras Ludo también adquiría esta forma.
-Daba la impresión de ser un solitario leñador que habitaba en los bosques.
- Sonidos de lucha escapaban de la casa.
-Echo la puerta abajo, pero era demasiado tarde un lobo que vestía una caperuza roja aullaba de vergüenza y horror ante el destrozado cuerpo de un anciana.