Title: Limpieza por fuego (30-9-1225)
Evento - February 9, 2006 05:05 PM (GMT)
La plaza esta abarrotada de gente con la caida del sol. No es habitual asistir a una quema, la mayor parte de las ejecuciones son por garrote vil, o son ahorcados. Una hoguera es algo nuevo y excitante, y numerosas personas disfrutan de golosinas, rien y charlan frente a la madera dispuesta en el centro.
El reo, el Padre Feijoo, aun no ha llegado a la plaza, pero los guardias del Rey ya imponen orden alrededor del lugar donde se procedera a su quema. Hay una gran expectacion, que aumenta cuando el Cardenal Pierre de la Marseille sube al estrado, engalanado con los colores rojos que demuestran su posicion en la Iglesia. El sera el testigo principal de la ejecucion, puesto que el Rey se ha marchado hace dos dias de Paris para asistir a una pequena caceria en la tierras del sur de la Ile de France.
Isolda Lamartine - February 9, 2006 05:40 PM (GMT)
Isolda acudió a presenciar el asesinato. Había, por supuesto, muchas maneras de morir, pero sin duda alguna la más penosa de todas era la incineración, la completa incineración. Lo sabía bien, pues había ya rescatado (robado) la mente de alguien antes de morir, justo en el momento en que su alma abandonaba su cuerpo, y el dolor que entonces sintió fue...
Cerró los ojos.
Cuando los abrió la plaza estaba aún más concurrida. ¿Qué habría hecho este hombre?
Rene_le_Seul - February 9, 2006 10:04 PM (GMT)
El sol se acababa de ocultar y René había llegado al lugar donde ya se preparaba el escenario para el "espectaculo" de aquella noche. No le tenía pensado quedarse a ver como el pobre infeliz se quemaba vivo, pero aun faltaba para aquello y sentía curiosidad de saber cual era el motivo de que se le hubiera asignado tan cruel destino.
Así, el vampiro se mezclo entre la multitud y trato de enterarse de qué es lo que estaba ocurriendo.
Trato de preguntar a la gente que esta a mi alrededor si saben ke hizo akella persona para ke la condenaran. La plaza está llena de gente, así ke supongo ke no será muy dificil ayar a alguien ke este enterado.
Haas - February 9, 2006 11:30 PM (GMT)
Haas asistía junto a los maestres de la Orden del Temple y el Hospital a la ejecución del reo. Su mandíbula se tensó al contemplar el vocerío de la turba allí congregada, aguardando como aves de rapiña a la consumación del crimen. La muerte de la llama era sin duda un final atroz y agónico, que consumía la piel y los músculos, el hueso y la sangre, sin por ello morir en un plazo corto de tiempo, por lo que la víctima chillaba entre desgarradores sufrimientos, viendo como su grasa corporal chisporrotea entre las ascuas, y si era afortunado, el humo salvador lo asfixiará antes de que el martirio se recrudezca...
El teutón dudaba que pudiese aguantar mucho tiempo como testigo, aunque debía reconocer que allí se reunirían distinguidos personajes de la política parisina, y de ser así, como comendador de la Orden Teutónica, debería hacer de tripas corazón y mostrar su lado más sociable y cínico entre el circo que conformaba la aristocracia en aquella ciudad turbia y podrida...
- ¿Se conoce el crímen del penado, Monsieur de Montaignú? - Inquirió el teutón con presteza al Maestre del Hospital, quien parecía ajeno al alboroto de la plaza...
Evento - February 18, 2006 09:14 PM (GMT)
-Era un erudito, y al comienzo sus clases eran sabias e interesantes. Sin embargo, de un tiempo a aqui lleva mostrando ciertas ideas que no son apropiadas ni ortodoxas. Y ha ido extremando su posicion hasta la actual situacion. Se niega a rechazar sus ideas como hereticas, y debe ser purificado por fuego.-
Justo cuando terminaba de hablar, por un extremo de la plaza se ollo un gran ruido de gentes, y estas poco a poco se fueron separando para abrir un pasillo. Por el centro caminaban varios guardias reales, golpeando con lanzas a aquellos que intentaban entrar en el camino. Detras de ellos, un carromato descubierto mostraba al reo atado a una estructura metalica con forma de cruz. Su ropa era buena, apropiada para un maestro de la Universidad, y su gesto serio y decidido.
En contra de lo que muchos imaginaban que ocurria siempre, el Tribual del Santo Oficio lo habia juzgado en base a testimonios y palabras, de modo que no habia ni un rastro de tortura en el. Algunos bufaron defraudados y le lanzaron algunos objetos a medida que avanzaba hacia el centro de la plaza. Alli lo recibio el verdugo, un hombre fornido y cubierto, que lo engancho a otro soporte metalico.
Era un medio sencillo y doloroso de ejecucion, y la jaula permaneceria ahi mientras las llamas se alzaban a su alrededor y en su interior, atrapando al reo mientras el hierro se calentaba y le quemaba en todo el cuerpo. No era una muerte agradable. Colocado sobre el soporte y la madera, solo quedaba esperar a que el Padre Inquisidor compareciese y realizase los ultimos alegatos.
Vincent D´Alençon - February 19, 2006 12:50 AM (GMT)
La turba escupía, arrojaba fruta podrida, jaleaba improperios y maldecía al reo a voz en grito, desahogando sus frustraciones y sus frívolas existencias en aquel circo de ignominia y decadencia, rasgos propios del ser humano, tan efímeros, tan maleables...
...Mezclado entre aquella marea embrutecida y aulladora, nadie reparaba en una silenciosa figura encapuchada, cuyos cabellos azabaches resbalaban por una tez pálida de labios purpúreos...Observaba el dantesco espectáculo completamente inmovil, soportando estoicamente los empujones y entusiasmados ademanes de la plebe que se arremolinaba a su alrededor, más hacía caso omiso de todo cuanto le rodeaba pues sus ojos, sumidos en la penumbra, se hallaban absortos contemplando el procesamiento..."¡Hereje!" aullaban los lobos...
"...Bendito..."- Murmuró Vincent...- "Bendito tu que hallarás el camino lejos de este mundo de penar...". La mirada de obsidiana del Lasombra divagó entonces hasta ensartarse en el verdugo...Y las sombras comenzaron a agitarse bajo sus pies...
Rene_le_Seul - February 19, 2006 04:40 AM (GMT)
Apenas había tenido tiempo René de averiguar los crímenes del condenado, cuando se dio cuenta de que ya había sido llevado al centro de todo aquel escándalo. René se abrió paso hasta adelante, y se dio cuenta de que no tenía señales normales de tortura, lo que confirmaba lo que algunos le había dicho.
Aquello si que era notable: alguien había sido condenado de manera justa. ¿Cómo se sentiría aquel hombre en esos momentos? René obsarvaba al pobre hombre mientras trataba de averiguarlo. (
Vision del alma)
Fdi: Para la tirada de visión del alma: 8, 10, 6. Resultado.
Evento - February 20, 2006 08:49 PM (GMT)
El Padre Inquisidor comparecio ante la turba, sus ropajes blancos y negros como la muerte lo identificaban como un Benedictino. Era italiano, con un andar fuerte y decidido. No era joven, pero tampoco era anciano. Probablemente fuese el hijo ilegitimo de algun importante miembro de la Iglesia, aceptado dentro de ella tras los manejos de su padre. Era habitual.
Se puso ante el publico con una expresion satisfecha en el rostro fuerte.
-Este hombre, a quien antes llamabamos Hermano, ha sido hallado culpable de extender ideas hereticas dentro de la Sorbona. Sus pensamientos pecaminosos fueron incluso puestos sobre papel! Y el acepta su error y se entrega a Dios Todopoderoso en suplica de su perdon eterno por sus palabras.-
Callo, pero sus palabras poderosas aun resonaban en la plaza.
-Oremos todos para que su alma sea aceptada en el Cielo. In Nomine Patris, et Filis, et Spiritus Sanctus...-
La breve oracion que siguio fue recitada por la muchedumbre. Casi ninguno de los presentes sabia lo que significaba, pues era en latin, pero muchas estaciones de practica les habia permitido aprenderse los sonidos de memoria.
FdI: el reo tiene el aura rojiza de la pasion y violeta del temor, aunque tambien hay algunos trazos de un azul tranquilo y resignado. El Inquisidor, por su parte, tiene el aura naranja de la pasion, con algunos toques incluso de obsesion.
Vincent D´Alençon - February 21, 2006 11:06 AM (GMT)
Vincent escuchaba con mortecina indiferencia los salmos del Inquisidor, indigno de pronunciar sus diestras falacias en lenguaje tan preciado como el Latín. Esparcía la oscura semilla del Monstruo y las gentes abrían sus corazones a ellas, presas de una famélica hambruna espiritual. Sus almas eran manipuladas y retorcidas a través del miedo, a través de las pesadillas que encierra la muerte. Manejan a la plebe como corderos sin voluntad, sin esperanza, aferrándose a las migajas enmohecidas de Fe que arrojan desde sus dorados púlpitos. Aquellas gentes no merecían sufrir la ceguera que el Monstruo les imponía, merecían abrir los ojos a la realidad que rodeaba sus débiles cuerpos, ser partícipes de la gracia de Dios, del verdadero Dios, que acudiría a ellos para redimirlos como hijos legítimos de su Gracia...
El Lasombra oró por sus hermanos y hermanas consumidos por las llamas del odio y la codicia humana, ellos formaban parte ya del Reino de los Cielos pues abandonaron sus cuerpos imperfectos en la virtud, en la pureza de quien no teme el final del camino, habiendo vivido en la virtud y plena dedicación a Dios. Sin pecado. Sin remordimientos .No teniendo mas que el don de entregarse al hermano necesitado, al desfavorecido, congraciándose en la felicidad de servir al Señor. Este modo de vida enharvecía al Monstruo, cuyos tentáculos no podían alcanzar a aquellos que no temen sus mentiras...Más fue astuto, inteligente, y utilizó la codicia del hombre para erradicar lo que por sí solo nunca hubiera logrado. Nos arrebataron la vida, mas nuestra Fe seguía intacta.
El cainita guardo silencio cuando el Inquisidor acabó de esparcir el veneno.
"Vito de Viterbo"...- Siseó para sí. Un perro de la Santa Ecclesia. Un perro rabioso. Favorito de San Juan de Sajonia, sucesor de Dominico en la orden que lleva su nombre. Clérigos itinerantes, teólogos dogmáticos, fueron la peste que sufrió el Languedoc una vez declarada la guerra contra ellos. Por cada uno que abrimos los ojos, dos ocupaban su lugar, más ciegos y viscerales. Ellos son a los que debemos vigilar, controlar para que no escapen del redil, pues muchas son las esperanzas que el Monstruo ha depositado en ellos, demasiado poder amasan sus hinchados vientres...No pasará mucho tiempo antes de que sus amos les quiten el bozal...
El de Alençon avanzó sutilmente entre la muchedumbre, acercándose al círculo de guardias que ejercía de límite para la exhaltada muchedumbre...La dedicación de su hermano no desaparecería con sus cenizas, otros ocuparían su lugar. El Monstruo nunca descansaría en paz mientras él hollase aquel infierno llamado "Mundo"...
Evento - February 25, 2006 06:32 AM (GMT)
Cuando la oracion termina, el verdugo se aproxima a la pira con una antorcha. El Inquisidor aun ofrece unas ultimas palabras, sin embargo.
-Oh, Dios Padre, Santo y Todopoderoso, os entregamos ahora el alma purificada de este vuestro hijo que se desvió del sender. Acojedlo con piedad entre tus elegidos, pues sus pecados seran limpiados ahora por las llamas.-
A medida que sus palabras terminaban, el verdugo fue haciendo descender la tea hasta que entro en contacto con la madera seca de la pira. Prende con rapidez, y las llamas se extienden de una rama a otra, primero con timidez, pero luego con mayor decisión. Una segunda y una tercera antorcha son empleadas, y pronto la pira arde con fuerza, sus llamas lamiendo y comenzando a entrar en la jaula del parroco, que reza fervorosamente intentando escapar del dolor que comienza a sentir.
No es una muerte agradable.
Vincent D´Alençon - February 25, 2006 01:32 PM (GMT)
Vincent cierra los ojos. Casi siente como las llamas lamen sus propias piernas, consumiendo su piel y lacerando su voluntad entre silenciosos alaridos...Cuando el fuego comienza a tomar forma, a crecer como traviesa serpiente trepadora, su mente se traslada años atrás, cuando aquel mismo fuego devoró a sus hermanos en Beziers, consumidos por un odio y una brutalidad nunca vistos...Fue testigo de su abrupto final presa de los cruzados, los colgaron, los quemaron, los arrancaron la piel y ellos continuaron inmóviles, en silencio, conscientes de que aquel agónico trance era un paso más hasta llegar a Dios, un camino de espinas y sangre necesario para, a través del consolamentum, hallar finalmente su Gracia...
Justo era decir que su gesta les honraba, pues no alzaron arma alguna contra sus atacantes, simplemente se arrodillaron unos con otros, rezando y sonriendo, prestos para acoger la muerte con alegría y alborozo por cruenta que fuera la máscara con la que se presentase...Vincent recordó las enseñanzas de su sire, de como había caído en la decadencia del Corruptor y de cómo hubo de acabar con él con ayuda de Sharede. No se sentía orgulloso de utilizar la violencia, más en ocasiones, era preferible sacrificar al cordero enfermo para no contagiar al resto del ganado. Su docto Mentor, Filippo de Palermo, le había mostrado que los fieles mortales pasaban la prueba de Dios en vida y por tanto, actos indignos como la violencia, la cópula o el consumir la carne de otros seres vivos les estaban vedados si elegían la ascética senda que promulgaba el catarismo, elegida libremente por el propio sujeto, sin imposición alguna. Era una prueba espiritual a la que muchos se sometían.
Sin embargo ellos, los elegidos de Caín, los Ángeles de Dios, habían sido bendecidos con su sangre, eran los jueces y protectores de aquellos que serían salvados al final de los dias, cuando se produzca el último advenimiento de Caín y solo los que porten su marca hallaran la salvación final. Eran dioses en la tierra, y en su mano estaba la decisión final...
Vincent apretó los dientes. Un zarzillo sombrió trepó hasta la pira, invisible a los ojos que invariablemente se hallaban enclavados en el rostro del reo, bebiendo de su rostro contraido. Dudó, pues las llamas crecían prestas a consumir la carne del desdichado, pero continuó su camino hasta llegar a los pies del verdugo, que a punto estaba de incrustar una cuarta tea en la pira...
La sombra se aferró al pie del hombre en el momento preciso en el que se inclinaba, tirando de él con violencia de modo que su enorme corpachón perdió el equilibrio y se precipitó a las llamas, levantándose una enorme nube de ceniza y humo. Los alaridos del infeliz helaban la sangre, pues se había quedado incrustado entre los maderos, con su propia tea inflamándose en sus raidos ropajes. La muchedumbre mantuvo la respiración. Aquel no era el espectáculo programado, pero ver como uno de los odiados ejecutores del clero era consumido por las llamas a causa de su torpeza bien valía la pena.
Cuando el verdugo acaparaba todas las miradas, incluida la del estupefacto inquisidor, Vincent cruzó una fugaz mirada con el reo. Fue una mirada de respeto y una despedida, pues aquel hombre condenado había desafiado al Monstruo, le había golpeado con la verdad y éste se había revuelto furibundo. Él había elegido el camino, nadie le había obligado, ni siquiera el poderoso influjo de la Vitae del Lasombra y Vincent, su habitual compañero de celda con quien había disfrutado hablando de teología y política noches enteras, lo menos que podía hacer era recompensar todos aquellos momentos con un final digno para quien se había ganado por derecho propio, la salvación...
Con todos alrededor aturdidos y confusos, nadie se percató del zarzillo sombrío que se abalanzó silencioso sobre el reo, traspasando los siseantes barrotes y penetrando en el cuerpo del erúdito. Rápido, indoloro, silenció su corazón en un delicado abrazo. Aquellos perros no desayunarían del sufrimiento de aquel hombre puro.
Evento - February 25, 2006 07:01 PM (GMT)
Bajo sus pies, el verdugo se puso en pie y comenzo a correr como una gallina decapitada, ardiendo sin salvacion posible. Su piel se deshacia con rapidez, y la gente reia y abucheaba por igual.
En el interior de la celda, las llamas lamian ya con fuerza al reo, escaldando sus ropas y calentando el hierro. Un unico zarcillo de sombras se alzo de la nada, desapercibido para la mayoria de la gente que se centraba en el verdugo moribundo. Sin embargo, una ultima proeza se produjo esa noche.
Mientras el reo realizaba sus ultimas oraciones, dolorosamente consciente del calor de las llamas, el zarcillo se acerco a el, casi hasta el punto de darle una mortal caricia. Fue en ese momento que el reo comenzo a brillar palidamente, pero de modo inconfundible, con la suficiente fuerza como para disipar las sombras que a el se aproximaban con tan funesto, pero piadoso, fin.
Quizas escogiese morir con el dolor del fuego como señal de que el alma humana esta por encima de los dolores del cuerpo. Quizas lo hiciese para demostrar que sufriría lo que fuese preciso para reunirse con Dios. O quizas realmente esperase la redencion... o quizas habia sido Dios mismo el que habia decidido que su elegido sufriese, para que su encuentro con el placer infinito de la contemplacion divina fuese aun mayor por el contraste.
Fuese como fuese, el Padre aun sonreia beatificamente cuando su piel fue demasiado correosa y quemada como para reconocerle la expresion, y para cuando los humos finalmente lo asfixiaron solo se le oia rezar con fervor, con palabras entrecortadas por contener los gritos de dolor.
Vincent D´Alençon - February 25, 2006 11:29 PM (GMT)
Vincent sintió como la sombra se debilitaba al entrar en contacto con el reo, al tiempo que un flagelante dolor recorría sus miembros cuando el fuego la consumió por completo hasta desaparecer. El Lasombra se alejó varios pasos tratando de explicarse lo sucedido, pero la única certeza era que el condenado estaba siendo engullido por el humo y las llamas mientras su garganta exhalaba sus últimos rezos antes de silenciarse para siempre.
Lanzó un rápido vistazo al infortunado verdugo, que había caido rodando hasta el firme de la plaza y se agitaba en violentas convulsiones mientras varios guardias trataban de apagar las lenguas anaranjadas que aun brotaban de su espalda arrojando mantas sobre él y la turba jaleaba y reia a su alrededor. Si conseguía salir de aquella el ejecutor tendría motivos reales para ocultar su cuerpo con máscaras y gruesas telas...
El Lasombra decidió retirarse lentamente...Quería sopesar las causas que habían hecho retroceder a su extensión sombría y de paso ver como se desarrollaban los acontecimientos...
Rene_le_Seul - February 26, 2006 12:29 AM (GMT)
René estaba atónito por lo que acababa de suceder. Sin duda era algo inesperado. SIn duda el verdugo tenía bién merecido el castigo, pero eso no hacía sino aumentar lo extraño de aquel suceso. A su alrededor la gente seguía burlandose del verdugo, nadie le perstaba atención al hombre que ardía en la pira, nadie se preguntó por qué sonreía. Sería que no se arrepentía? Sería capaz de no preocuparse por la salvación de su alma? O sería acaso que estaba convencido de que había actuado correctamente? Era esta última suposición la que más le daba de que pensar a René.
Fdi: Alguna posibilidad de que me hubiera dado quenta de lo que le pasó al verdugo gracias a que estaba usando auspex? Pregunto para sabe rcomo actuar a continuación
Evento - February 26, 2006 04:52 PM (GMT)
El Inquisidor se alza de nuevo ante el vulgo una vez la pira es apagada y el verdugo retirado por unos guardias. Esta bien claro que el ejecutor no volvera a caminar por este mundo, y en algun lugar de entre la muchedumbre se oyen brevemente los llantos de su esposa cuando la masa de gente se silencia con un gesto del Inquisidor.
-Hijos mios, la piedad de Dios ha sido llevada a cabo y nuestro Hermano se ha encontrado ya con El. Paz y piedad para todos los hombres de buena voluntad, y que las llamas purifiquen a aquellos que lo merecen, eliminando sus pecados con el fuego limpiador. Loemos al Senor en las alturas.-
Y entonces dirige a la muchedumbre en los rezos de un "Osana en los Cielos".
Sin embargo, en algun lado de las gentes, Rene esta seguro de que la escena ocurrida ante sus ojos no ha sido la que los mortales percibieron. Pudo ver sin problemas como el zarcillo de oscuridad eliminaba al verdugo y como se elevaba para eliminar al reo antes de retirarse.
FdI: percibir el leve brillo del reo entre el fulgor de las llamas si que te requerira un chequeo de Percepcion+alerta (dif 8-Auspex).
Rene_le_Seul - February 26, 2006 05:55 PM (GMT)
Fdi: Para ver el brillo, saqué 10, 8, 3, a dificultad 5. Resultado.Ddi: René había visto que el padre estaba seguro, convencido de si mismo al momento de arder, aquello era algo poco común incluso en la gente honesa. Sin embargo, si de algo estaba seguro René, era de que había sido un vampiro el que había intervenido. Parecía que había tratado de ayudar al padre, si era así tal vez supiera qué significaba todo aquello.
René se movió por entre la multitud, tratando de distinguir a aquel otro vampiro que qiza todavía se encontraba allí.Mientras lo buscaba trataba de acercarse al lugar hacia el cual los hombres se había llebado al verdugo, aunque no tenía muchas esperanzas de que le sirviera de algo.
Fdi: Puedo ver a Vincent? Si no voy lo más cerca que pueda (sin apartarme de la multitud) del lugar al que se llevaron a al verdugo a las brzas.
Vincent D´Alençon - February 26, 2006 06:23 PM (GMT)
Vincent mantenía los ojos cerrados. Rezaba en latín por la liberación del penitente, otra víctima más de la ciega locura que imbuía a todos sus actos la Iglesia Romana...Era aquella bilis negruzca la que debía contener para que sus piras no se extendiesen entre los Elegidos con la misma avidez que entre sus fieles del Languedoc.
Abrió los ojos. El verdugo era arrastrado por varios guardias, envuelto en el llanto de una mujer, un injusto castigo para quien no ha sido agraciado con la luz, un inocente cuya mente enturbiada por el Corruptor le colocó en el lugar inadecuado en el peor momento posible. Se persignó y se recordó confesarse más adelante por sus faltas contra aquel mortal, pero sin duda aquel suceso haría replantearse al desgraciado su efímero devenir, las consecuencias de sus actos, y si realmente era propio de un cristiano puro el papel de ejecutor al que se veía abocado.
Vincent observó de nuevo el cánido rostro del Inquisidor y grabó sus facciones en su mente. Quizás recibiera su pronta visita una vez concluyera sus ocupaciones para con la comunidad...
Evento - February 26, 2006 06:25 PM (GMT)
FdI: Necesitaras un chequeo de Percepcion+Alerta (8-Auspex) con un minimo de 3 exitos para verlo. Y luego que seas o no capaz de reconocerlo depende de que conozcas o no al Cainita en cuestion.
Rene_le_Seul - February 26, 2006 06:34 PM (GMT)
Fdi: 6, 10, 7, a dificultad 5 Resultado.
Pues, Vincent es un ancillae, supongo que lleva algún tiempo en la ciudad y pienso que lo más probable es que lo conosca al menos de vista.Ddi: René distinguió entre la multitud un rostro que le pareció vagamente familiar. Se acercó a él abriendose paso entre la gente.
-Disculpe, puede usted explicarme lo que está sucediendo aquí? que yo no estoy al corrient de los hechos y he notado algunas cosas de las peculiares en los últimos minutos- le dijo al vampiro que había reconocido, tras acercarse a él. Si había sido él el que había causado aquello sin duda sería un Lasombra, y había pocos en la ciudad, en algún lado abría visto a este.
Vincent D´Alençon - February 26, 2006 07:13 PM (GMT)
Vincent clavó su vista en el individuo que se había acercado tan impetuosamente a su persona y de haber sido en otras circunstancias, aquel impaciente muchachuelo habría recibido un severo correctivo sobre educación y etiqueta. Asimiló sus palabras y redirigió su vista hacia el cuervo inquisidor, ignorando aparentemente al recien llegado...Lo que menos deseaba era llamar la atención o que aquel insensato atrajera demasiadas miradas con su locuacidad...
- Por supuesto que no estás corriente, chico...Ni tu ni las reses que se apiñan en busca del sufrimiento de sus propios hermanos- La voz del cainita era fria como un témpano, desapasionada y yerma, un mortecino susurro que nadie excepto René habría alcanzado a escuchar. - Yo también he visto cosas extrañas en los últimos minutos, he visto como abrasaban vivo a un erúdito cuyas ideas se contraponían con las de la mayoría, he visto como su dolor era repartido al pueblo como suculentas viandas y cómo Dios hace justicia con quienes se apartan de su senda...Alabado sea, ¿verdad?- El Lasombra observó a Le Soul con melancolía y abatimiento. Era jóven, de rasgos atractivos, pálido como el rostro de la Luna, y la perfección y gracilidad de sus gestos denotaban su ascendencia inmortal, pero su voz era dubitativa, débil, humana...
- Y tu me preguntas qué esta sucediendo...Tan jóven, tan ciego...-
El inquisidor finalizó los salmos y un coro repitió al unisono su epílogo. El Lasombra se estremeció ante aquel incómodo acto de Fe comunal, más sonrió para sus adentros al percibir el escaso impacto que aquellas voces causaban en su entereza. Si aquellas masas creyesen realmente en su Dios con vehemencia y no con temor, no habría podido permanecer entre ellos sin haber emitido un alarido de dolor, o peor aun, haber salido huyendo cual rata herida. Pero allí continuaba, y aquel vacío espiritual que se respiraba era el mejor caldo de cultivo posible para sembrar la verdadera palabra de Caín...
"¡AMEN!"
Rene_le_Seul - February 26, 2006 07:30 PM (GMT)
René escuchó con pasividad las palabras del arrogante Lasombra. Sin ese sentimiento de superioridad que comparten todos los cainitas estaba aún más arraigado en él.
-Si he preguntado es por que a mi también me interesa el destino de aquel hombre. Mientras ardía entre las llamas he visto en él algo muy poco común, y me interesa saber si en verdad merecía el dolor y la humillación que debió de soportar o si sus pecados no fueron la razon de que sufriera ese destino. - dijo el Toreador, eligiendo sus palabras. Esperó con paciencia mientras se acababan los rezos, en espera de una respuesta del sobervio Lasombra.
Vincent D´Alençon - February 27, 2006 12:02 AM (GMT)
El Lasombra devolvió su lacónica atención al Toreador...
- El hermano ha elegido el mismo camino que escogió el Mesías...Ha afrontado su penitencia con estoicismo, aferrando con manos desnudas la condena que laceraba su cuerpo...Sin atajos, afrontando su dolor con la fuerza de su Fe-
Vincent ladeó su cabeza, estudiando las facciones de René con el interés de quien observa una mariposa empalada. - ¿Si merecía su castigo? ¿Quien es quien dictó si fue merecedor de ello más que un hombre mortal y finito que nada tiene que ver con Dios?...De hecho, pregunta a cualquiera de estas gentes si era justo su castigo...simplemente re responderan si realmente importa...-
El de Alençon se sentía aturdido aún por el rechazo al que había sido sometido por el ajusticiado, la inmensa fuerza de voluntad que había hecho retroceder sus dones de Caín hasta el punto de hallar resplandor en aquel cuerpo marchito...Sin duda debería indagar sobre aquel intrigante hecho, quizás entre sus conocidos de la Sorbona o dentro de las propias mazmorras...
Rene_le_Seul - February 27, 2006 10:35 PM (GMT)
Fdi: Me acbo de fijar ke ocupaba tres exitos para ver el resplandor, y noas consegui, tres, ya edito los post :P
Ddi: -Supongo que tiene toda la razón, nadie nos encontramos en posición de dar respuest a esa pregunta.- dijo René que había encontrado algo de razón en las palabras del lasombra. -¿Conocía usted a ese hombre?
Vincent D´Alençon - February 27, 2006 10:51 PM (GMT)
Vincent no respondió a esto último. Estaba demasiado absorto en lo ocurrido con el condenado como para dedicar su precioso tiempo a aquel interrogador, que por otra parte, hacía demasiadas preguntas sin ni siquiera tener la mínima etiqueta de presentarse. Le dolía especialmente el trágico final del erúdito. Si aquel resplandor era como bien pensaba, fruto de la Fe, había perdido a un hombre único, cuya pasión y firmes creencias no solo eran opuestas a la Iglesia, sino que se arraigaban en lo más profundo de su espíritu. Era lógico que alguien tan excepcional fuese arrojado a las llamas por el Monstruo. Sin duda hubiese sido un enemigo formidable de haber recibido los dones de Caín...
El Lasombra aguardó a que aquel abyecto espectáculo se diese por concluido. Nada restaba por acontecer allí. Sus labios se dirigieron por último a su acompañante.
- Solo Dios conoce a sus elegidos...- Musitó en un susurro velado...
Rene_le_Seul - February 27, 2006 11:25 PM (GMT)
Era muy dificil tratar con aquel cainita, no obtendría nada siguiendo con eso, asíq eu René se alejó del Lasombra sin decir una palabra más. Tal vez si investigaba algo más sobre el padre podría aclaras sus dudas. Sin duda la gente vulgar que aún nos e retiraba de la escena sería de más ayuda que auqel Lasombra.
Fdi: Trato de investigar cosas sobre el padre, principalmente donde vivía y en que iglesia oficiaba misa (Carisma + alerta): 6, 5, 8, 9, 9. Resultado.
Evento - March 1, 2006 02:31 PM (GMT)
Finalmente, el Inquisidor finaliza el salmo y, con gestos dramaticos y efectivos, desciende de la pira y regresa por donde ha venido. "Un trabajo bien cumplido" es lo que transmiten sus andares y gestos. Los diferentes dignatarios comienzan a marcharse a su vez, mientras los trabajadores mas bajos en la graduacion comienzan a retirar los restos de la pira para poder mover la jaula de hierro que comienza a enfriarse. Dentro, el cadaver chamuscado del monje aun humea.
FdI 1: Vincent es recien llegado a la ciudad hace poco, asi que es improbable que lo conozcas demasiado.
FdI 2: es uno de los padres que daba clases de Teologia en la Sorbona. Vivia en uno de los monasterios cercanos, y no oficiaba misa. Parecia un hombre casto y puro, pero todo el mundo esta convencido de que era en realidad un agente del Demonio. Siempre toma esa clase de disfraces.
Rene_le_Seul - March 1, 2006 10:44 PM (GMT)
René pasó un tiempo hablando con los mortales. Para cuando acabó el espectáculo llevaba ya un rato de haber terminado y casi no queaba gente. Despues iría a La Sorbona a seguirle la pista a la vida de esa singular persona, pero por ahora tenía mejores cosas que hacer, hací que se alejó de la escena sin molestarse en averiguar si el Lasombra seguía allí.
Vincent D´Alençon - March 2, 2006 04:54 PM (GMT)
Vincent se perdió entre la muchedumbre que daba por finalizado el espectáculo y regresaba al inmundo papel que les tocaba representar en el mundo una vez sus iras habían quedado saciadas con el reo...
Ignoró a quien le había turbado y caminó con la cabeza gacha, soportando estoicamente los ocasionales empujones de la turba, hasta desaparecer entre los callejones más degradados y oscuros...
Varias cosas alimentaban la intriga del Lasombra; En primer lugar, la Fe que irradiaba aquel hombre y que había sentido cuando le trató en noches anteriores, pero no hasta el punto de disipar su poder...Y en segundo lugar, hallar al responsable de su ejecución, el sicario del Monstruo que tejió las mentiras por las cuales aquel erúdito había alcanzado tan aberrante final...
...Con una sibilina sonrisa enmarcada en sus labios, se dirigió hacia el monasterio donde habitaba la víctima...
(Preguntilla; en otro post escribí que Vincent conocía al hombre para entablar algun tipo de relación emocional con él, pero no se si es adecuado. Si es así debería saber como localizar el monasterio donde residía, ¿O debo hacer tiradilla de rigor?)
Evento - March 3, 2006 06:31 PM (GMT)
FdI: No tienes problema en saberlo, es un monasterio proximo a la Sorbona, y muy pequenito. Mas una pequena comunidad de monjes que la imagen habitual de monasterio.
Isolda Lamartine - March 5, 2006 02:57 PM (GMT)
Isolda sintió un vaho de paz recorrer la plaza, y más allá de todos aquellos que de uno u otro modo pretendían intervenir en el ineluctable destino que alguien había decidido por sí mismo, sintió una terrible determinación que no provenía de alguna voluntad terrena.
Y se calmó, y no cerró los ojos y permitió que su blanco y puro corazón se abatiera, pues era ese el mensaje, y sintió que no terminaba allí de ningún modo el recorrido de quel hombre y lo agradeció secretamente.
A lo mejor sería entonces ella, o cualquier otro, en el interminable torbellino de mezquinas repeticiones.
Vincent D´Alençon - March 7, 2006 12:30 AM (GMT)
Aquel brazo, velludo y roblesco, le apartó como una rama quebrada, provocando un incómodo choque con una dama del público a la que casi derriba. Vincent se giró entonces para distinguir a la bestia que se abría paso entre la muchedumbre que desalojaba la plaza, algo sin duda sencillo debido a la intimidatoria altura que...
Vincent no alcanzó a enfocar al hombretón. Tampoco podría, pues sus ojos se habían anclado a los de la mujer que tenía ante si. Sus cabellos refulgían dorados como el olvidado Sol de mediodía y su tez bien podría ser un manto níveo de terciopelo que conformaba cada uno de sus rasgos con meticulosa perfección...
-Perdone...Madamme...Ha sido una torpeza por mi parte...- Fue lo único que acertó a balbucear
Para qué hablar si olvidaba palabra tras palabra sumergido en el abismo de aquella criatura...
Isolda Lamartine - March 9, 2006 02:53 AM (GMT)
Isolda, como casi siempre últimamente, no podría haberse dado cuenta de lo que se acercaba, y más pues estaba sumida en sus meditaciones. El golpe la desequelibró en más de un sentido, pues además de lo obvio, era la cuarta vez que era sorprendida de manera tan burda; esperaba que la quinta no fuera fatal.
Por un segundo observó al hombre que la había empujado, y no dejó de notar con cierta satisfacción cómo su rostro cedía de ser brusco y violento, a mínimamente amable y condescendiente.
No le gustaba, pero como solía suceder en esos casos, llevaba la adecuada máscara que la protegiera de eventualidades futuras o inmediatas. Y nada de lo que pensaba se dejó ver afuera; más bien al contrario, pues era la figura de una joven muchacha temerosa la que se presentaba ante el Lasombra.
-No debe usted disculparse, Monsiuer, pues he sido yo la que se ha interpuesto en su camino.
Agachó la cabeza tímidamente; en su tono de voz había algo de asustado; en realidad bastante, y más teniendo en cuenta que vestía como pueblerina y un señor se había chocado contra ella.
Vincent D´Alençon - March 11, 2006 03:59 PM (GMT)
La humildad y la inocencia que contenían las palabras de aquella campesina desconcertaron al cainita, acostumbrado a la rudeza y la brusquedad de la que hacían gala las parisinas de baja estopa ante un desharrapado benedictino, y más aun en aquel escenario insano, donde sus gargantas aullaban muerte a los cuatro vientos...
- Poseeis la decencia de una dama, madmoiselle, que vuestro rostro no se hunda en el fango bajo vuestros pies, sino en el cielo que merece vuestra sencillez...-
Vincent trataba de rasgar las ligaduras que aquellas pupilas prendían sobre las suyas, no por la eventual incomodidad que pudiera profesarle aquella mujer, sino mas bien al contrario. Ni mucho menos deseaba turbarla entre aquella muchedumbre arracimada, únicamente que le obsequiase con su preciada indentidad...
- Soy...forastero en París, pero nunca había recibido tan grata muestra de sencillez y decoro...¿Cómo os llamais, si es que se me permite tal insolencia?-
El Lasombra sufría el envite de la marabunta humana, mas sus pies se aferraron al suelo de tal modo que ni un tifón hubiese podido arrancarle de su lugar junto a la dama...¡Qué interesante sería departir con aquella dama de insegura pose y mirada lobuna!
Isolda Lamartine - March 13, 2006 01:24 PM (GMT)
Debería haberse sentido de muhcos modos, lo sabía. Y eso podría a muchos lectores parecerle no decir nada, pero estaba realmente esa conclusión alejada de la verdad. Un leve temblor no premeditado subió por una de sus piernas, pero concluyó de inmediato bajo la imperiosa orden de aquella que dominaba sobre los cuerpos y las mentes. ¿Y el alma de aquel otro, entonces?
Se sentía apesadumbrada, pero reservó esa pesadumbre para la soledad de su Sanctum, donde podría darle forma, e incluso una celestial.
Ante las palabras del monje levantó el rostro, tímidamente, y habló en voz baja, auqnue suficientemente fuerte como para que el sonido de su voz sobrepasase el ruido del pueblo ágitado.
-Mi nombre es Isolda Lamartine, monsiuer. Y debo deciros que yo nunca había sido tratada como voz me ha tratado, ni por forastero ni por parisino.
Su voz se hizo tan débil, que seguramente el monje tuvo problemas para escucharla. Más ella entendía, y así quería hacérselo saber, que el paisaje que los rodeaba era tan triste que poco más que lágrimas podría él sacar de ella allí.
Vincent D´Alençon - March 13, 2006 03:50 PM (GMT)
El Lasombra se vio completamente solo en aquella plaza abarrotada, embargado en el hondo pesar que destilaba aquel rostro derrotado, atenazado por un velo cristalino que amparaba su apasionado mirar...y por unos breves, preciosos segundos, ambos comprendieron mutuamente el lacerante dolor que mellaba sus corazones...Y la abrazó. No hubo lujuria, ni arrebato, ni siquiera la fértil tibieza de dos cuerpos encontrados...Unicamente la comprensión de quien comparte las lágrimas del alma...Desde su llegada a París, aquella mortaja que pesaba en sus cansados párpados desde su salida del Languedoc le había acompañado cual peregrina indolente y solo aquella mujer de contornos níveos parecía traspasar con su virtud la efímera prisión de su cuerpo material...
- Os pido disculpas...Nunca debí haberos arrancado el soplo de vuestra voz en aqueste purgatorio de penar...No es digna de mancillarse con el hedor a ceniza y agonía-
El cainita sintió el aguijonazo de la separación y tomó la mano de la mujer como quien resguarda en ella su don más preciado, abriendose paso entre aquellos cuerpos de barro hasta alcanzar una estrecha callejuela empedrada en la cual el silencio devoraba el caótico crepitar de la turba...Se dejó arrastrar de nuevo por aquellos ojos límpidos y se apartó varios pasos para permitirla respirar con plenitud, a pesar de que París hedía a podredumbre y sangre coagulada...Ella no pertenecía a aquel sub-mundo urbano sino a la propia esencia de la tierra, de eso estaba seguro...
- Tan solo deseaba escuchar de nuevo tu nombre sin lágrimas y cenizas flotando en el aire...- Musitó con voz apelmazada y apenas audible...
Isolda Lamartine - March 13, 2006 04:06 PM (GMT)
Cuando el monje la abrazó, aunque su corazón, traicionero, palpitó con fuerza, presa de verdadero terror, su mente lo calmó casi de inmediato, a pesar de saber que él seguramente habría sentido el cambio. Sintió el frío y no sintió el palpitar del monje, en contraste con el calor de su cuerpo y el tamborilear del sonajero que llevaba en su pecho.
No pudo ningún reparo en seguirlo a tavés de la multitud. Allí, si se podía, era peor el espanto. Seguramente el monje no lo entendía: no la ceniza, no la muerte, que el mártir había aceptado confiado en una vida que ella sabía existía, auqneu no bajo los mismos cánones. No, era la felicidad de la turba, inmerecidamente llamada humanidad, disfrutando con aquella quema. ¿Serían los colores o el calor del fuego en sus fríos huesos lo que les atraía como moscas? Eran peores, más sucios y ciegos que los cadáveres, auqnue con esperanza.
Suspiró, tranquila, liberada del abrazo y fuera del aliento caliente y asesino de los hombres del pueblo.
-No merezco tantas atenciones vuestras, mi señor, o siquiera vuestro cuidado. Lo que decis os he dado en París tiene como fondo la tragedia de esta ciudad. Pero si creéis que mi nombre puede seros de utilidad, entonces os lo digo de nuevo. Isolda Lamartine.
Todo lo dijo con la cabeza baja, y cuando terminó levantó el rostro lentamente, mirando a aquel hombre misterioso.
-¿Os molestaría si pregunto el vuestro, mi señor?
Vincent D´Alençon - March 13, 2006 09:23 PM (GMT)
"Isolda Lamartine..."
Aquel nombre se grabó como un sagrado estigma en la memoria del Lasombra, presto a no olvidar el nombre que envolvía un espíritu tan puro...Quizás si abrazase la virtud de la Sangre Resplandeciente su alma alcanzaría un estado de perfección tan absoluto que serviría de guía a todo aquel que buscase el consuelo de la Verdad...Pero de momento se centró en abrazar su compañía con la pasión de quien ha conocido un Santo o recibido el mensaje de Dios.
- Vincent D´Alençon, seguidor de la regla de San Benito...-
Vincent no pretendía mentirla. A pesar de no formar parte de la Hermandad, sintió que aquella criatura no era digna de ser un peón más en aquel onírico juego de ajedrez que era París...
- La razón camina con vos. París sufre las enfermedads más cruentas de cuantas haya padecido el hombre...La indiferencia, la envidia, el odio...Estos muros son el caldo de cultivo del germen que se burla de la propia humanidad, reduciéndolos a meros animales seducidos por sus instintos más primarios...Quisiera sentir asco, desprecio, pero solo consiguen que me apiade en mayor medida de la desgracia que padecen en su propia inconsciencia...Están tan ciegos a lo que les ofrece Dios que se conforman con lamer las migajas del barro...-El Lasombra contuvo su lengua. Observó a Isolda y sonrió con la sinceridad que perdió en sus últimos dias...
- A veces me pregunto como hemos podido llegar a esto...- Y sus ojos calaron aquellos rostros anónimos, máscaras de pesadumbre y soledad a los que ningún Dios puede mostrar el camino correcto...
Isolda Lamartine - March 13, 2006 09:34 PM (GMT)
Era extraño pues para ella era paradójico que pudiera ser uno de ellos, y a la vez ser un religioso. ¿Acaso había más ejemplares de extrañas conductas entre los que sólo caminaban en la noche, de lo que ella hubiera estado dispuesta a aceptar? Podría ser mentira, y de hecho era lo más probable.
-No tengo yo una respuesta, ni siquiera una idea a una pregunta tan complicada. Pero es el hambre y el sufrimiento a los que las pobres gentes del pueblo se ven sometidos todos los días un importante factor.
Suspiró.
-Se pasa hambre, se teme a las enfermedades, se sufre bajo el sol. Ver a alguien más sufrir puede hacerlos sentirse recompensados...
El tono de voz de la mujer comenzó con relativa firmeza, pero fue haciéndose cada vez más débil a medida que hablaba, dudando de lo que decía, y temiendo que el monje la tildara de atrevida o de hereje...
Vincent D´Alençon - March 13, 2006 10:11 PM (GMT)
- El sufrimiento genera sufrimiento, es un mal endémico que el hombre ha adaptado como algo rutinario- El Lasombra se sorprendió en su fuero interno de la sinceridad que aquella mujer era capaz de arrebatar de su garganta, pero se sentía cómodo ante ella de tal modo que no sería capaz de descifrar las causas...No era una campesina corriente, eso era un hecho. Su voz sin embargo se escondía, dudaba, y le resultó lógico después de todo. Una palabra, un gesto, un simple guiño había arrebatado al padre Feijó la libertad para elegir el modo de abandonar aquel mundo imperfecto. ¿Como no iba aquella hurí a maniatar sus expresiones? ¿Cómo no desconfiar de un completo desconocido?
- Muchos claman al cielo el sufrimiento del hombre mientras rezan ahítos de asado y vino, embutidos en collares, anillos y amantes...Las gentes de bien merecen algo mejor que entregar sus almas para la complaciencia de unos pocos...-Primer conato de espiritualidad alternativa...primer atisbo de Fe heterodoxa...El cainita estudió con detalle sus reacciones, sería imposible seguir manteniendo aquella amena conversación sin caminar por sendas espinosas, ajenas a las doctrinas más férreas de la autodenominada Iglesia del Señor...¿Formaría ella parte del Monstruo?
Isolda Lamartine - March 13, 2006 10:58 PM (GMT)
Isolda levantó los ojos, asustada ante lo que decía. Por un momento la conversación se había ido de su comprensión y comenzaba a tocar temas y vocabularios que le eran ajenos.
Ella, no la máscara, entendía que aquel camino era sumamente riesgoso, y más si aquel era de los muertos. ¿Qué hacer?
-El hombre no lo ha adaptado como algo rutinario, mi señor; lo que pasa es que no tenemos más opción. ¿Oh sí?
Levantó el rostro, y en su mirada lo que había era esperanza en que la respuesta del monje fuera esperanzadora. Luego cerró los ojos, y cuando los abrió estaban enrojecidos por el pesar.
-Las gentes de bien merecen ser felices. Es que... trabajar no es malo; es bueno. Trabajar hasta morir es malo, pero trabajar hasta morir para dar de comer a cinco niños es... ¿es malo o es bueno?
Le miró de nuevo de la misma manera, interrogante, esperanzadora.