Title: Deberes y poderes (21-5-1225)
Description: St. Germain de-Près
Geoffrey - May 26, 2005 11:30 AM (GMT)
El revuelo del séquito del Príncipe llegó al importante monasterio entre el crujido de los carruajes y el bufido de los caballos. El propio Príncipe avanzaba en el caballo más grande de todos, un poderoso rocín pardo que movía su cabeza orgullosamente de un lado a otro mientras esperaban en la puerta a que Maximo Constanza, el señor del monasterio, los recibiese.
Beltrán miraba alrededor alerta a cualquier peligro, y en el ambiente se notaba una cierta tensión. Precisamente, ese era el objetivo del viaje. También Anna viajaba en el séquito aquella noche, aunque su tranquila presencia quedaba detrás, en la carroza. Geoffrey tan sólo observaba las imponentes murallas del recinto monacal y preparaba el siguiente encuentro. Sabía que tratar con los Lasombra siempre era un reto a su mente y a su palabra, pues la capacidad de los Magistri para la oratoria y la manipulación era conocida. Llevaba años tratando con ellos, y sabía que esa fama no era desmerecida. Pero los Ventrue siempre les habían llevado ventaja en ambos terrenos, y esta noche no sería una excepción.
La noche permanecía despejada, y la luna brillaba en lo alto limpia de nubes por un viento caliente del sur. Era una buena noche para la política.
Maximo Constanza - May 26, 2005 02:32 PM (GMT)
El Príncipe Geoffrey y toda su compañía ya esperaban al otro lado del portón cuando el abad Dinard dio órdenes de su apertura. Un par de novicios se encargaron de ello. Al lado del abad se encontraba Maximo, señor de la abadía, el cuál no solía asistir al patio para recibir invitados, pero esta era una ocasión especial; el mismo Príncipe de París se encontraba allí y esa, prácticamente siempre para él, era una buena noticia. Tanto el cainita como el abad se adelantaron unos pasos y esperaron pacientemente a que cruzaran los invitados de excepción el patio que los separaba.
Geoffrey - May 26, 2005 03:04 PM (GMT)
Las puertas se abrieron con un sonoro crujido, y en respuesta, uno de los caballos relinchó y las carrozas crujieron al peso de su nueva puesta en marcha. Todos entraron en el patio, con Geoffrey y Beltrán a la cabeza. Los demás miembros del séquito, tanto sirvientes como Anna, entraron tras ellos, y la dama bajó de su carroza poco después de que los dos primeros Cainitas hubiesen desmontado con agilidad y habilidad. Se aproximaron al Primogenito y Geoffrey lo saludó con una leve inclinación de cabeza, mientras la de Beltrán y Anna eran considerablemente más profundas.
-Buenas noches, Máximo, me alegro de que hayas podido reibirnos con tanta premura. Lamentablemente, estos tiempos exigen que se actúe con presteza.-
Los demás miembros del séquito se desparramaron por la zona, encargándose de que todo estuviese listo para cuando su señor pudiese necesitarlo de nuevo.
Maximo Constanza - May 26, 2005 03:25 PM (GMT)
Maximo hizo una leve reverencia, al igual que el abad y afirmó:
- Lo comprendo Alteza, son tiempos duros y los venideros no prometen nada mejor... Pasen a mis aposentos, sus muros nos protegerán de la intemperie y podremos charlar más adecuadamente.
Maximo y el abad se colocaron a la cabeza para guiar al Príncipe y a su séquito de más confianza a la sala de reuniones, la cual se encontraba pegada a la gran biblioteca.
Una vez en ella Maximo ofreció asiento a todos sus invitados, cediendo una de las cabeceras al Príncipe. Una vez acomodados Maximo miró a Geoffrey escrutadoramente y preguntó:
- ¿A qué se debe el honor de su visita, alteza?
Geoffrey - May 26, 2005 03:47 PM (GMT)
Geoffrey, Beltrán y Anna siguieron a los anfitriones en tranquilo silencio, avanzando por entre las salas y pasillos del monasterio con tranquilidad y dejando atrás el bullicio propio de lo sirvientes que deambulaban aún de un lado a otro. La sala a la que los llevaron era cómoda y amplia, y los asientos que les ofrecieron eran cómodos como era de esperar. Una vez sentados todos, y tras escuchar la introducción de Maximo, Geoffrey sonrió levemente. Un hombre directo el Primogenito, sin lugar a dudas.
-Lo cierto es que, como intuís, esta no es una visita de cortesía, me temo. Han llegado a mis oídos ciertas nuevas... poco agradables. Lo cierto es que los Hombres-Lobo están más activos en estas últimas noches de lo que llevan en mucho tiempo. Cierto es que hace meses que se ha visto un cierto incremento de su presencia en los bosques de los alrededores, pero no habían estado tan activos hasta estas noches.-
Hace una breve pausa, permitiendo que la información cale en el Primogénito, aunque sabe que no necesita más pausa que unos breves instantes para que su contertulio hubiera analizado todo lo dicho.
-Así pues, temo por vuestra seguridad aquí en los exteriores. Aún pese a que os protegen recias murallas, os halláis lejos del amparo de las murallas de la ciudad y de la fortaleza del Louvre. ¿Cómo pretendéis enfrentaros a esos problemas?-
Maximo Constanza - May 26, 2005 04:00 PM (GMT)
Maximo respondió rápidamente, apenas dejó lugar a una pequeña pausa:
- Agradezco su preocupación, alteza. Cierto es que los garous andan inquietos, aquí podemos percibirlo muy bien, dada nuestra situación... - Maximo hizo una pausa remarcada-. Pero estos son problemas que atañen a todos mi señor. Este es un asunto que debería ser investigado a fondo, ya sabéis lo que aprecio la iniciativa- Máximo sonrió-. No deberíamos dejar de lado a los garou simplemente protegiéndonos, eso no sería más que mostrar cierta debilidad y ellos cuando huelen el miedo son aún más peligrosos... Es importante la unión y la sincronización para llegar a ciertos fines y salir airosos. ¿Qué opina usted respecto a lo que se debería hacer?
Geoffrey - May 26, 2005 04:25 PM (GMT)
Geoffrey meditó suavemente la respuesta, acariciándose la perilla distraídamente. A su lado, Beltrán se removía inquieto, hombre de armas como era, necesitaba más la acción que hallarse sentado en un monasterio. Por su parte, Anna, una mujer en un monasterio masculino, tan sólo mantenía la mirada posada sobre el Primogénito Lasombra, con esa inquietante mirada suya que parecía metálica.
-En efecto, la iniciativa resultaría interesante de cara a atajar estos problemas. Mas resulta peligroso tomarla, pues implica salir a los bosques donde ellos son más fuertes y numerosos. Si los propios Gangrel hallan problemas en sus relaciones con ellos, cuánto más los Clanes que estamos más habituados a vivir en ciudad como los nuestros. Aunque es cierto que se trata de un asunto que debería ser tratado. Acaso Von Vertzang conozca más acerca de estos hechos...- dice, pensativamente, más para si que para los demás que se hallan sentados.
Se estiró brevemente, echándose atrás en la silla que ocupaba, antes de volver a hablar.
-¿Qué aproximación sugeriríais vos?-
Maximo Constanza - May 26, 2005 10:16 PM (GMT)
Mi señor, de momento no sugiero nada a campo abierto, y mucho menos en su territorio. Debemos ser sutiles, empezar a tratar el asunto como un alfarero cuando coloca sus manos sobre el barro-. Maximo miró uno a uno a sus tres invitados, de pupilas en pupilas, hasta volver a encontrar a las de Geoffrey-. Los gangrel, al igual que nosotros han percibido el movimiento garou, seguramente sus conocimientos no se queden solamente ahí. Hace poco estuve conversando con su consejero en la posada del Cuerno Rojo, como sin duda le habrá comentado. Allí pudimos oír conspirar a miembros del clan gangrel y sin duda era algo relacionado con el problema que nos atañe.- Maximo adoptó una postura misteriosa y susurró.- Un problema crece dentro de otro, debemos investigar qué ocurre con los gangrel, qué los atrae a cementerios y ruinas... eso es algo insólito que ocupa gran parte de mis pensamientos. Trang Oul será muy útil en este asunto, su consejero es competente y tiene fuentes importantes, pronto deberíamos empezar a actuar de alguna manera.- Maximo se recostó sobre su asiento y suavizó su expresión hasta adoptar tintes próximos al pesar.- Príncipe Geoffrey, el tiempo normalmente corre a nuestro favor... me temo que esta vez no.
Geoffrey - May 27, 2005 01:47 AM (GMT)
Geoffrey se tomó su tiempo para responder. Las palabras del Lasombra no estaban exentas de verdad. Irónicamente, el tiempo corría a favor de los Garou, criaturas destinadas a morir de vejez, en vez de a favor de los inmortales.
-Tenéis razón, ciertamente. La situación es alarmante, y precisamente por ello me preocupa vuestra posición tan desprotegida aquí en los exteriores de la ciudad. En efecto, Trang ha mostrado interés por los Gangrel, pero lo ha mostrado por sus actividades en el interior de la ciudad. En cambio, el exterior permanece desconocido. Es obvio que, como indicáis, no podemos penetrar en sus tierras: los bosques son para los Garou, somos demasiado vulnerables en ellos. Por ello, venía a conocer qué esfuerzos habéis realizado en establecer una red de informantes entre los mortales de las villas que rodean París, en especial el Montparnasse y las más allegadas a este monasterio. Sería un gran medio para asegurar la defensa de estas posiciones a través de la información de los movimientos del enemigo.-
Maximo Constanza - May 27, 2005 11:17 AM (GMT)
- Si usted lo desea puedo empezar a mover hilos entre los mortales. Las aldeas colindantes tienen una situación peligrosa pero al mismo tiempo pueden ser buenos informadores, ya que están al lado de la "amenaza".- Maximo repulsaba el trato con los mortales, seres inferiores y sin honor aunque conocía a alguno que era la excepción-.
- El abad Dinard me podría ayudar en tal tarea. Es una persona influyente en círculos humanos, sus palabras siempre son tomadas como algo más entre los mortales.- Maximo sonrió complice hacia el Príncipe-. Creen que es como una especie de nexo entre sus "almas" y Dios... Podríamos aprovechar tales circunstancias. ¿Qué le parece?
Geoffrey - May 27, 2005 11:40 AM (GMT)
Geoffrey vuelve a acariciarse la perilla, pensando con tranquilidad.
-Quizás sea una buena idea, si. Desde luego, el abad es alguien importante en estas tierras, no en vano este es el monasterio más grande de París- hace una pausa, ante de continuar de nuevo- . Si, creo que ese es un buen camino a tomar. En cualquier caso, si necesitáis cualquier cosa, ya sabéis que podéis contar con el Principado.-
Anna baja la mirada a la mesa tras haber estado observando al Lasombra, y luego mira brevemente a Geoffrey, pero el Principe está concentrado en su contertulio de manera que ella vuelve a mirar al Lasombra.
Maximo Constanza - May 27, 2005 12:07 PM (GMT)
- Muy bien pues. Concretaré todos los detalles con Dinard y estableceremos una red de informadores que nos sean útiles. En cuanto todo esté organizado se lo haré saber.- Maximo inclinó levemente la cabeza-. Quizá, de esta manera, podamos obtener ventaja sobre los garou, siempre y cuando la información sea decisiva... y normalmente lo es.
Geoffrey - May 27, 2005 01:44 PM (GMT)
Geoffrey asintió.
-Puede que esa sea, en efecto, una manera correcta de actuar. Avisadme en cuanto sepáis algo, y yo os mantendré al tanto de lo que ocurra intra-muros y pueda afectaros.-
Se lo pensó brevemente, y luego se ajustó de nuevo en su asiento.
-Bien, dejando ese tema de lado. ¿Hay alguna otra cosa en que pueda ayudaros?-
Maximo Constanza - May 28, 2005 12:28 AM (GMT)
- Muchas gracias por su ofrecimiento. En estos momentos no preciso de ninguna cosa. Tengo simplemente asuntos menores que no merecen mención ni acarrearle ninguna molestia, pero sus palabras significan mucho para mí, alteza. Si en algún momento necesito de su consejo o ayuda no dude en que iré a verle. Su serenidad y diplomacia son reconfortantes.- Maximo inclinó su cabeza en gesto de solemnidad por un instante-.
- Espero que con nuestra mutua ayuda pronto solucionemos los problemas que atañen a esta ciudad... por el bien de todos.
Maximo volvió a mirar a los ojos del príncipe y adoptó una postura regia, como si se tratase de un honorable caballero.
Geoffrey - May 28, 2005 10:32 AM (GMT)
-Efectivamente, así lo espero yo también- dice el Príncipe, poniéndose en pie de nuevo.- . Confío en que seamos capaces de hacer que, pronto, todo lo que reste por hacer sean asuntos menores.-
Sonríe al Lasombra, dando por terminada la conversación, y se dispone a marcharse. Montalbán y Anna en seguida se levantan también, y realizan una profunda reverecia de despedida.
-Muchas gracias de nuevo por atendernos con tanta premura- se despide el Príncipe- , y confío en verle de nuevo con cierta brevedad, aunque esperemos que la reunión de la Corte no deba enfrentarse a estos... problemas...-
Maximo Constanza - May 29, 2005 01:10 AM (GMT)
Maximo y Dinard se pusieron en pie de inmediato, imitando a sus invitados y mientras hacían una profunda reverencia el primogénito Lasombra respondió:
- Eso mismo espero yo también, alteza. Ojalá estos problemas sean resueltos antes de la reunión de la Corte. De no ser así, la asamblea no será de las más gratificantes...- Maximo miró a sus tres invitados uno a uno-. Muchas gracias por la visita y el interés mostrado, vuelvan cuando quieran, mis puertas están siempre abiertas para ustedes.
Dicho ésto Maximo y el abad acompañaron a los invitados hasta los portones .
Geoffrey - May 29, 2005 01:07 PM (GMT)
Geoffrey y sus dos acompañantes realizaron los tres una inclinación de cabeza, más profunda unos que otros, y acompañaron a Máximo a la salida del Monasterio. El ejército de servidores tenía ya todo dispuesto para partir, así que Geoffrey se aproximó a su caballo y, con habilidad fruto de la práctica, montó con rapidez.
-Muchas gracias por su hospitalidad, le honra a usted y a los suyos.-
Viendo que el resto de la comitiva ya estaba dispuesta, Geoffrey realizó una última reverencia de cabeza y espoleó a su caballo al frente de la comitiva, seguido rápidamente por Montalbán. Los carromatos tardaron poco en ponerse en marcha, y desde su pequeña ventana Anna mantuvo su extraña mirada siempre fija en el Primogenito, al que despidió con una inclinación de cabeza cuando estaba poniéndose en movimiento.