Title: Una vuelta por la antígua Bizancio
Description: 20/Agosto/1225
Yusuf-Ibn-Khalim - January 18, 2006 08:06 PM (GMT)
Descanso, hacía falta descanso. Yusuf cabalgaba su caballo andaluz y lo dirigía hacia una zona de la ciudad que le interesaba sobremanera: El Campamento de los Refugiados. Desheredados de Constantinopla por las hordas cristianas, estos vástagos eran la viva imagen de "leprosos espirituales", al menos los infieles les llamaban así.
- Destrucción y caos, ¿a caso una antigua Occitania? - musitó en árabe - ¿Nunca tuvo la camada de Khayyin una Assabyyha?¡Bárbaros!
El monólogo fue interrumpido por la mirada de un posible Bizantino, aun entre los desheredados le seguían viendo como demonios del Sur. Pobres ignorantes.
Bela Basarab - January 19, 2006 11:49 AM (GMT)
Un niño se avalanzó sobre el sassánida. Le tiro de una piedra sin fuerza y le escupió, y entre llanto y rabia quiso golpear al árabe.
- Tu raza nos ha llevado aquí. Tu asquerosa y sucia raza.
El niño tenia de rabia, mucha concentrada, y hacía entre una mueca de asco y desesperación, sin importarle que le ocurriera. Era al fin y al cabo, una dramática escena que ocurria por desgracia de los francos.
Y atrás la imponente figura del Tzimisce, observaba la situación. Sabiendo que de aquí el niño saldría odiando a los francos, se preguntó cuan positivo podia ser que todos los refugiados se alzaran contra París.
Y además corria ese rumor de Anatole.
Yusuf-Ibn-Khalim - January 19, 2006 06:45 PM (GMT)
Insolente, malcriado insolente. De haberse topado con otro Hijo de Haquim, ese chico hubiera sido descuartizado in situ.
Sin embargo, los sentimientos de ese chiquillo no le eran ajenos, él había sufrido la pérdida de Bagdad ante los turcos, había luchado hasta quedar tullido de una pierna por su ciudad, como echaba de menos el valle del Tigris y el Eufrates, añoraba Mesopotamia.
- Pequeño, recuerda estas palabras, nunca arrojes piedras a quien no conozcas, pues estarás incurrendo en un craso error
El sassánida bajó de su caballo andaluz y con un ligero cojeo fue hacia el niño
- Estás de suerte, toma esta moneda, compra algo para comer y recuerda que si das a alguien un pez lo alimentarás para un día, si le enseñas a pescar le salvarás la vida.
Cada día en esa maldita ciudad era un reto, todo culpa de los francos... malditos asesinos
- Ahora, vete si no quieres que me arrepienta, te meta en una cacerola hirviendo y te devore.
Bela Basarab - January 30, 2006 01:14 PM (GMT)
El niño titubeó ante el árabe, y se giró para mirar a su señor. Este le hizo un gesto, que provocó la rápida partida del joven crio.
Así pues, erguido y seguro, conociendo al árabe que tenía delante, el transilvano se adelantó. Le encurioseaba bastante el que un árabe se mostrara ante la población con aires de grandeza, pero le encurioseaba más el hecho de que estuviera por el campamento. Sonrió pensando en que acciones tomaria Von Vertzang si el vasallo de Fazir-Al-Jamal se atrevía a interferir entre ellos.
Con el porte que le otorgaba el derecho de la nobleza, y el ser un alto clan, se acercó hacía donde se encontraba el sarraceno. Desprecio interno, y sonrisa externa.
- Salam Alikum, si se me permite la expresión. Me sorprende el hecho de tener que ver de vuestra persona con dichos aires entre los mortales, cuando sois en estas tierras proscritos y despreciados- Bela sonrió, una sonrisa entre inocente y cínica, sabiendo que podía de lanzar la provocación. Sin embargo no le era conveniente por más que tuviera la carta de que el Clan Assamita no podría permitirse el lujo de matar a otro cainita en París- Sin embargo, de mi persona para con la vuestra, se guardará de desprecio de mortales.
Bela Basarab se fijo en el hechicero, quizás sin ser tan consciente del peligro que escondia el cainita sarraceno.
Yusuf-Ibn-Khalim - January 30, 2006 07:17 PM (GMT)
El hechicero maldijo para sus adentros al osado Dragón. ¿Acaso se premiaba así en territorios galos perdonarle la vida al insignificante alfeñique que había osado manchar su túnica con un pútrido esputo?
- Salam Aleikum, que la paz esté con vos
¿Paz? ¿Acaso esos insultos desprendían paz?
- Como podreis observar por los moradores de este lugar, los hijos de Allah no son los únicos despreciados por el pueblo galo. Aun así, creo que el Ilustrísimo Duque no ha prohibido la estancia de los seguidores del Profeta en ninguna localización de la ciudad, si estoy equivocado, partiré ahora mismo.
Palabras llenas de orgullo, Yusuf no era de los que empuñaban el arma, otro Assamita hubiese arremetido contra el hijo del Dragón, pero, el mesopotamo, consciente de su situación se limitó a responder con vehemencia. Su lengua era el único arma que la situación le permitía desenvainar.
- Mi nombre es Yusuf-ibn-Khalim, ¿con quien tiene el placer de conversar este humilde hijo de las tierras de la media luna?