]"Los cementerios están llenos de personas imprescindibles..."
Y allí, entre los silenciosos mausoleos, embriagado por una brisa que dotaba de una fresca melodía a aquel lugar de reposo perpetuo, caminaba con paso errante un hombre, un soldado, un penitente...
Desde niño gustaba de recorrer los sinuosos senderos de las necrópolis aun a sabiendas de los miedos que evoca en las almas humanas. Él por el contrario contempla los nichos salpicados con las lágrimas que las flores derraman en el Otoño y su espíritu halla la quietud largamente anhelada a la sombra de ángeles de piedra. -"Rehuye de la tierra de los muertos"- Le advertían las lavanderas cuando se cruzaban en el viejo camino, incluso las mendicantes figuras que pululan por los alrededores de Saint-Innocentes se santiguaron al ver su silueta perderse tras las verjas que circundan el sacro recinto, pero para Haas, el cementerio era su segunda casa pues ningún mal le acontecería mientras las almas en reposo velasen por él.
-"Son los lugares más seguros"-
...Reían las curanderas que moraban la selva negra germana, y él las creía.
Divagó entre sombras durante horas, empapándose del frágil silencio que envolvía los mausoleos, y finalmente, descansó en la escalinata pétrea de un templo que seguramente albergaría el cuerpo descarnado de algún noble parisíno. La noche acariciaba su piel escarchándola, pero ¡Cuanta paz hallaba en aquellos lugares!