Title: El encuentro.- 21/5/1.225.-
Description: Con Joseph el egipcio.
La Rosa - May 25, 2005 12:40 PM (GMT)
Con su habitual túnica, que hoy más que nunca cubre su armadura y su rostro enmascarado, Miguel de La Rosa acude en solitario a su cita con Joseph el Egipcio. Sabiendo que no le gusta llamar la atención, y comprendiendo sus manias y protocolo,bien justificados por cierto, trata de pasar lo más desapercibido que un hombre como él puede conseguir. Observa la taberna desde lejos y detenidamente. Cuando considera que todo está en orden se adentra; aun no hace mucho que extraños altercados han sucedido aquí,y conviene estar prevenido.
Una vez dentro se confirma el ambiente calmo de la ya conocida sala. Menudo antro de perdición, necesitaría un buen curso de moral, pero hoy no estaba aquí para hacer valoraciones,hoy estaba aquí para reunirse con Joseph; así que pidió un licor y se aposentó en el lugar más sombrío y solitario de la taberna esperando recibir la visita de algún contacto.
Joseph_el_Egipcio - May 25, 2005 01:37 PM (GMT)
Unos minutos después de la entrada de Miguel de la Rosa, otro hombre entra en la Posada. Parece ser uno de los habituales de la taberna, pues lo primero que hace es dedicarle un sonoro saludo al posadero. Tras saludar a algunos amigos más, pide una cerveza y se dirige a una mesa pequeña y oscura de una esquina de la posada, donde un hombre misterioso cubierto con una túnica permanece sentado. Tras unos tragos y algunas palabras, ambos se levantan y se dirigen al exterior.
Una vez fuera, con paso firme y en silencio absoluto, el hombre lleva a Miguel a un callejón sombrío de las cercanías, donde otros dos hombre de bastante mal aspecto, y al parecer borrachos, hablan animadamente.
Al ver a éstos asomarse a la entrada del callejón, callan y empiezan a caminar hacia ellos, lentamente. Pese a lo extraño de la situación, Miguel de la Rosa espera inpasible. Sin duda ve algo más que no todos aprecian, sonríe Joseph (supone el uso de auspex por parte de Miguel).
-- Muy bien Antoine, podeis iros - Dice uno de ellos, quedándose en solitario con Miguel.
-- Buenas Noches, señor Miguel de la Rosa, encantado de volver a verle. Caminemos y veamos que tiene que contarme... - dice mientras el hombre adquiere poco a poco la apariencia de Joseph (afuscación 3)
La Rosa - May 25, 2005 07:54 PM (GMT)
Desde que encaró a aquellos borrachos en el callejón pronto se percató de que Joseph se hallaba entre ellos ofuscado, y comprendió que se trataba de su séquito, limitandose a los hachos sin hacer ninguna valoración sobre el extraño protocolo de su amigo. Más le valía cuidarse, a él y a los suyos en estas noches.
Tal y como lo conocía, Joseph era un vampiro joven; devoto de su causa, y eso era suficiente en el París de decadencia de las noches actuales. Físicamente irreptible,pues sus rasgos no coincidian en absoluto con la normalidad de la vieja partia, pero La Rosa ya había visto a alguno más como él. Era todo lo que se podía esperar de un Setita: un acumulador de medios para lograr la corrupción y liberación de las cadenas que aun nos convierten en seres del Señor. La Rosa sabía que el egipcio jamás comprenderia la Verdad, y entendía que pensase lo mismo de él considerándolo un caso perdido, más aun sabiendo que su camino era equivocado, hacia lo posible por entender la devoción de aquel ser, eso si, no sin vigilar de vez en cuando sus movimientos para que no se adentrase en un camino más oscuro aún. De todas maneras, Joseph era un amigo, y lo seguiría siendo; si algún día necesitase su ayuda allí estaría La Rosa.
- Buenas noches compañero. Me alegro de verle de nuevo. Casi me había olvidado de su esquisito protocolo, aunque es un honor que me reciba y pierda un poco de su valioso tiempo conmigo; se que ultimamente el trabajo le desborda por culpa de las malas cosechas de esta primavera, le deseo suerte y provecho. Verá, he tratado de concertar esta cita con usted, además de su agradable presencia, para charlar un rato sobre diversos temas que atañen a la ciudad, y tambiń de otros más lejanos.
( La Rosa hace un gesto de complicidad y comienza a dar un paseo por los alrdedores )
( Auspex IV activo para divisar posibles intromisiones no deseadas de curiosos)
-Iré al grano: la ciudad está inquieta, entre el asunto de los Gangrel y la desaparición de los dichosos vasallos, parece que las cosas empeoran. Como sabrás no es que a mi estas cosas me importen demasiado, soy un hombre viejo, y puedo cuidar de mi y de los mios sin mucho esfuerzo. Pero también quiero cuidar de todos. Se de sobra que eres un buen informador Joseph, util y sobre todo un fiel y buen amigo; digno de mi confianza. Me gustaria proponerte un trabajo en común, trabajemos juntos para aclarar estos misterios. Tu podrás sacar como fruto de nuestro trabajo cualquier beneficio, porsupusto. Yo me conformo con con saber que es lo que sucede, ayudar a los mal parados, y vijilar al rebaño.
- Por cierto, también queria pedirte que me trajeses noticias frescas de Tierra Santa en cuanto llegue alguna de tus carabanas de allí. Serás convenintemente remunerado. La verdad es que añoro aquellos paisajes, aquel olor; la sensación cálida del hogar y el saberse con los pies en tu teirra. Supongo que a ti te sucederá lo mismo. ¿ No?.
Miguel de La Rosa detine el paso y lo mira a los ojos como esperando su respuesta.
Joseph_el_Egipcio - May 26, 2005 03:21 PM (GMT)
--Ni te imaginas lo bien que te entiendo cuando hablas de las añoranzas de tu tierra... -- dijo Joseph, suspirando.
Se rascó la barbilla mientras estudiaba las palabras de la Rosa, y tras una breve pausa, continuó hablando, ahora con un tono mucho mas decidido.
--Está bien, mi viejo amigo. Tardarás en recibir las noticias, pues no son mis propias caravanas las que llegan hasta Levante, mas te aseguro que haré lo que pueda para traerte esa información. No te cobraré nada por ello, pues entiendo tus sentimientos y no habría nada que turbiase más mi mente que no tener noticias de mi Egipto natal. Pero lo que si has de prometerme es informarme de lo que averigues de los extraños hechos que aquí ocurren, que como tu mismo dices no son más que desgracias. Os daréis cuenta que a los de mi clan se les cierran muchas puertas a las que vos sí podeis entrar. Yo por mi parte, ya os he dicho que haré lo propio por mi lado. Sin duda ambos saldremos mejor parados si actuamos así. ¿Os parece bien la moneda de cambio, Miguel?
La Rosa - May 26, 2005 05:19 PM (GMT)
- Tus oidos son finos Joseph, escuchas con paciencia; y tu lengua es hábil, pues hablas con sabiduría. Tus actos también son inteligentes y acertados, además de generosos por cierto.
-El trato está sellado. El que lo rompa..., que afronte su suerte. Mantendremos el contacto. Confio en ti amigo.
La Rosa sonrie, destaca una reverencia para su compañero y parte pensativo por la calle rumiando las palabras de Joseph. Era hora de ponerse a trabajar.