View Full Version: Conociendo la Posada del Cuerno Rojo

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Title: Conociendo la Posada del Cuerno Rojo
Description: 3 de Septiembre de 1225


Haas - January 14, 2006 02:44 AM (GMT)

3 de Septiembre de 1225. Posada del Cuerno Rojo.

(Resumen del post anterior en San Jaquet: Axel Von Gutter y Derek de Worns, soldados de la Orden Teutónica, son enviados por el comendador germano Vlatko Haas para llevar a cabo compras de diversa índole en San Jaquet)

Derek de Worns no daba crédito a lo que veían sus ojos. ¡Aquella fulana tenía razón cuando aseguraba que El Cuerno Rojo era mucho mejor local que aquella medianía de San Jaquet! El pelirrojo y Axel se aprestaron a entrar y buscaron una mesa al fondo de la parte de la posada que cumplía las veces de taberna donde descansar sus posaderas y dar una tregua a sus cansadas piernas. El viaje y las caminatas de la mañana las habían dejado tan entumecidas que apenas las notaba.

Derek dejó a un lado los artículos comprados, sobre todo armas y papel de pergamino, y aguardó a que el tabernero les atendiese mientras observaba a los clientes del local. Eran escasos, lo que unido al tamaño del local potenciaba la sensación de vacío. Varios caballeros con el emblema de la flor de lis salieron despidiendose amablemente del tabernero, una mesa con cuatro hombres de aspecto desaliñado bebía y jugaba a los dados mientras que varios individuos de rasgos dispares consumían en la barra al tiempo que se enzarzaban en discusiones de tipo teológico.

Nada resultaría anómalo de no ser porque muchos de ellos se quedaron mirando a la pareja en cuanto se hubieron acomodado en la última mesa de la estancia. Incluso el tabernero, que tan amablemente se había comportado con los clientes, ensombreció su rostro y se dirijió con paso decidido hasta la pareja de teutones, y a tenor por la tensión que exhudaba su piel y el inicial tartamudeo, trataba de aparentar que dominaba una situación que claramente no era de su agrado...

- Monsieur...disculpe, estas mesas están reservadas...¿Harían el favor los señores de cambiar de asiento?- La voz del posadero era espesa como el aceite, y sus facciones casi estallan de alivio cuando vio el corpachón de Axel Von Gutter levantarse y recoger las cosas para obedecer al francés.

- Disculpe, ¿Cómo dice? - Derek no tenía la más mínima intención de abandonar el asiento, no porque aquella mesa destartalada tuviese nada de especial, sino que su orgullo no toleraba que ninguna medianía francesa le dictase las normas, aunque fuese en su propio terreno.

- Monsieur...le repito que son mesas reservadas para clientes...especiales, el cartel de la pared lo indica claramente.- Replicó el posadero mostrando su más que forzada sonrisa. Derek se levantó pero unicamente para apoyarse en la mesa y mirar fijamente al francés, que apartaba la mirada de los afilados ojos del teutón. Axel cerró los ojos previniendo la posterior reacción de su inestable compañero.

- ¿Ves esto?- Derek se señalaba el pecho con la cruz negra- Soy un soldado de Cristo, por tanto, solo obedezco ordenes de Él, ya que de no ser por nosotros, tendríais a los perros infieles a las puertas, tanto sarracenos como paganos del Este ¿Me entiendes?, Estamos aquí como legados imperiales, representamos al Sacro Imperio Apostólico Romano y a su Excelencia Federico II Hoenstaufen, y estoy seguro que no le gustará saber que se nos ha tratado como excremento de rata, despreciandonos como vulgares mendigos...- En este punto Axel puso su manaza sobre el hombro de Derek para detener la retaíla del pelirrojo a un posadero que estaba lívido pero decidido a no permitir que se salieran con la suya.

-...Y esto no es todo, ¡Espera, Axel! Aún no he acabado de dar las razones a nuestro querido "monsieur" de porqué vamos a sentarnos aquí y no en ningún otro lugar...- Sin embargo Axel arrastró de la pechera a su compachero y le cargó con los bultos ante su mirada atónita. - ¿Que demonios, haces, Axel? ¿Te dejas mangonear por un francés?- Le recriminó en su alemán nativo. Axel hizo lo propio y le susurró al oido...

- Deja de hacer el idiota, Derek, ¿Ves a esos tres de ahí? uno de ellos ha salido con prisa, posiblemente a traernos problemas, estamos en tierra hostil, aquí estamos solos y no pienso arriesgarme a enemistarme con estas gentes, al menos no por ahora. Haz el favor de tragarte el orgullo y vámonos de aqui. Al Comendador no le gustará...-

- Me temo que el Comendador no nos servirá de mucho ahora, Herr Gutter. El posadero se ha escabullido detrás de la barra y nuestros distinguidos camaradas de bebida se han levantado y se dirigen hacia aquí...Quizás quieran invitarnos a un trago.- Sonrió Derek ante el semblante gélido de su compañero.

Axel se dio la vuelta con el tiempo justo para ver que los rostros de los individuos asemejaban más a perros rabiosos que a agradables hermanos de barra...

Haas - January 16, 2006 07:11 PM (GMT)

Dos horas después de conocer la taberna del Cuerno Rojo.

- Tuvimos suerte, solo eso. Ellos eran más y aunque no lo vieses, estaban armados.- Recriminó el gigante rubio a su menudo compañero. Derek se encogió de hombros y aceleró el paso. - La plebe francesa es tan hospitalaria como sus lobos- Fue su último comentario antes de divagar sobre el camino a escoger para llegar al castillo templario situado en las afueras.

Estaba anocheciendo y de ningún modo deseaban quedarse mas de lo necesario en las enlodadas calles parisinas...




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