View Full Version: Llegada del Comendador teutónico.

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Title: Llegada del Comendador teutónico.


Haas - January 13, 2006 12:06 AM (GMT)

Afueras de París, frente al castillo templario.
Noche del 2 de Septiembre de 1225.


La lluvia caía con fuerza, como alfileres de gélida mordedura sobre ellos y las monturas. Éstas resoplaban vaho mientras sus músculos brillaban por el sudor y la humedad mientras que sus jinetes, una docena de hombres hastiados por el cruento trayecto llevado a cabo desde las tierras del Sacro Imperio, las azuzaban para llegar cuanto antes a su destino.

El castillo del Temple de París era una construcción formidable, un fortín considerado como el corazón de la Orden y celoso guardian de tesoros de incalculable valor pero Haas hubiera escupido sobre todos ellos a cambio de un lecho mullido y tibio en el que descansar sus doloridos huesos. Había perdido la cuenta de los dias, semanas de viaje ininterrumpido desde Estiria con el propósito encargado por el mismisimo Emperador de fundar una sede digna para la poderosa Orden Teutónica en tierras galas, un nexo de unión con la estirpe de los Capetos en vistas de los futuros proyectos que el Emperador tenía para Tierra Santa y contar con el apoyo de la corona francesa resultaba vital.

La comitiva llegó ante las murallas exteriores y alzaron con toda la dignidad que la tormenta les permitía la enseña imperial y de la Orden, con la cruz negra grabada sobre un blanco inmaculado, y así aguardaron a que el Temple les abriese las puertas.- Herr Yarowski
- Rompió el silencio anclado a la espera aquel que encabezaba la marcha, Vlatko Haas- - El segundo al mando, el legado imperial Yarowski de Regensburg, torció el gesto.- Así se nos ha confirmado. Esperemos que el Gran Maestre esté presente.

Haas bufó ante la espera, que se tornaba humillante pues no había parte de su cuerpo que no sintiese húmeda y pegajosa y la cota de malla era como una costra gélida que se abría paso hasta la carne. Con el pensamiento de un barreño de agua hirviendo, el comendador teutónico dejó fluir su pensamiento hacia los verdes parajes germanos deseando que la estancia en aquella ciudad sucia y decadente fuese lo más breve posible...

Estefan Du Mordred - January 14, 2006 06:51 PM (GMT)
Los guardias que permanecian apostados dia y noche haciendo guardia sobre la muralla que contenia la puerta con el puente levadizo que permitia el acceso al interior del grandioso castillo, pudieron ver como entre el manto neblinoso que creaba la fina lluvia, se aproximaba un grupo de jinetes por el camino real.

Los guardias serenos ante una posible amenaza, portaron sus arcos y los cargaron, mientras afguardaban pacientemente a que aquel grupo stuviese lo suficientemente cerca como para oblogarles a disparar una lluvia de flechas sobre ellos.
El grupo de jientes llegaron hasta donde el camino se lo permitia, ya que ante ellos se encontraba la baliza de aguaque habian creado alrededor del castilo, para dificultar a los enemigos el acceso a este.

Y cuando el capitan que en ese momento hacia su turno, subio hasta la parte superior de la muralla, (aconsejado por los guardias de esta)afinaba su voz para darles el alto, pudo ver como el portaestandarte, enarbolaba con la dignidad que la lluvia le permitia un estandarte con el fondo balnco y una cruz negra.Enseguida entendio que se trataban de hermanos templarios.

Mientras mando bajar los arcos y que fuesen a buscar a Julius (ya que durante la ausencia del castillo el era quien se encargaba de los actos burocraticos, unas ausencias de Peter, que se hacian cada vez ams continuas y mas prolongadas), hablo:

-Alto!, identificaos jinetes!, como deveis de saber estas en territorio de la santisima Orden del Temple, hablad o marchaos, de lo contrario y por la gracia que nuestro santisimo señor Jesucristo, nos ha concedido, nos vermeos en la obligacion de defender nuestras tierras!.

Tras eso callo, y espero, mientras el unico sonido que romìa el frio silencioo, era la humeda lluvia.
El capitan pudo obserbar como en uno de los escudos se veia claramente estesigno grabado a color.


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Estefan Du Mordred - January 14, 2006 06:53 PM (GMT)
fdi:perdona la espera peronoe stoy acostumbrado a postear con nadie en este foro, jaja, y me paso de muy cuando en cuando, pero no te preocupes ahora lo hare copn mas asiduidad, para evitarte incomodas esperas ^^

Haas - January 15, 2006 12:30 PM (GMT)
3 de Septiembre de 1225

( XD No te preocupes, total, dias y dias bajo la lluvia se pasan con Lizipaina en vena, además esta pútrida ciudad está llena de sanguijuelas con la mala costumbre de hacer vida social cuando nosotros estamos fritos, asi que...¿¿Con quien vamos a postearnos?? ¡Pues entre nosotros! ¡Tu dejame pasar, que traigo rrrrrica cerrrrveza de malta! XD)


Haas cruzó una agria mirada con Yarovski mientras los arcos templarios apuntaban a la comitiva, que aún seguía impertérrita bajo la lluvia. ¡Que arrogancia y desdén mostraba aquel cuya voz taladraba los oidos del germano, sin duda hastiado de sus muros y deseoso de bravuconear ante una reducida comitiva que, a claras luces, no mostraba hostilidad sino al contrario! Al parecer el mensaje de su llegada nunca llego a manos del Temple parisíno y por tanto, el Gran Maestre Pedro de Montaigú no se hallaba en la fortaleza, pues sin duda estaría al corriente de la misiva. Tragándose su orgullo, el comendador teutónico clamó al cielo...

- ¡Salve el Temple! ¡El Comendador de la Orden Teutónica de Santa María del Hospital de Santa María de Jerusalén, Vlatko Haas de Estiria, en nombre de su Gran Maestre Hermann Von Salza y su Majestad el Emperador del Sacro Imperio Apostólico Romano, Federico II de Staufen, ruega asilo temporal para él y su séquito así como pedir audiencia con el Gran Maestre o en su defecto, con el suplente de la Orden!¡Con la bendición de Cristo!- El estirio guardó silencio, mientras el replicar de la lluvia silenciaba los murmullos que brotaban de las murallas. ¡Por Jerusalén que si se prolongaba la espera arrancaría sin dudarlo la lengua al malnacido que estuviese al mando allá arriba!

Estefan Du Mordred - January 15, 2006 01:36 PM (GMT)
El capitan miraba al tipo que estaba hablando y efectibamente por su forma de hablar, tenia todo el aspecto.Se volteo y se dirigio hacia el muro interior (gesto que duro a penas unos minutos) ara ver que tal estaban los rpeparativos.

Abajo, en el patio de armas volvia el guardia que habia mandado.

-Capitan:Habeis llevado el mensaje ya?

-Guardia:Asi es, maese Julius vendra en seguida.

-Capitan:Muy bien prganiza a los guardias de abajo y que formen filas, hacedle saber a Maese Julius que la o Orden Teutónica del Hospital de Santa María de Jerusalén, pide asilo y exige hablar con maese Petero en su defecto con el mismo Julius.

El guiardia asintio y el capitan volvio a la muralla exterior,.

-Capitan:¿Teneis algun documento que acredite que lo que decis es cierto?Somos guerreros a la orden de dios, pero el aun no nos ha concedido el donde de la clarividencia.

Asi por lo menos ganaria tiempo para que el resto de guardias que hacian turno en aquel humedo dia se preparasen para recivirles.

Haas - January 15, 2006 06:09 PM (GMT)
(¡Que no somos templarios! Pertenecemos a una Orden militar, al igual que ellos, pero somos radicalmente opuestos, mas que nada porque a nosotros lo que nos gusta es gastarnos el dinero en aplastar paganos del Este...y además somos mucho más guapos B) )

"¡Así le va a Dios con inútiles como vosotros!"

...Pensó Haas para sus adentros mientras sus mandíbulas se tensaban de rabia. Efectivamente, aquel engreido estaba tentando los límites de la paciencia del teutón, manteniéndoles bajo la lluvia y además exigiendo documentos que acreditasen lo que se veía a la legua, pues el pendón de la Cruz negra, el mayor de ellos con la cruz dorada de Jerusalen inscrita en ella, era signo más que suficiente para identificar a la comitiva, pero al parecer, su cortedad era evidente y Haas se prometió a si mismo respirar hondo y no provocar un conflicto protocolario antes incluso de iniciar las conversaciones.

- Juramos ante Dios decir la verdad por nuestras familias y nuestras propias almas!- Gritó Haas tratando que su indignación no trasluciese a través de su voz - Pero si alguno de los ilustres representantes del Temple decide bajar aquí abajo, con gusto entregaré los salvoconductos firmados por el Emperador y el propio rey de Francia (y os los haré tragar...) pero por clemencia hacia mis hombres, cansados y hambrientos, solicitamos la entrada a un recinto cubierto, pues nuestros huesos ya no pueden albergar más agua!.-


Yarovski apoyó la mano en el hombro del comendador, apaciguando su tensión y esperando que el Maestre del Temple tuviese más hospitalidad que sus subordinados...

Estefan Du Mordred - January 16, 2006 12:48 AM (GMT)
El capitan que obserbaba a los alli presentes, sonrio y respiro aliviado al escuchar en el patio de armas la voz de Julius que gritaba.

Capitan:Bien, sereis bienvenidos a nuestra morada, mas si no decis la evrdadque el peso de dios caiga sobre vuestras lenguas insolentes y cercene vuestras vidas.

Tras eso el capitan desaparecio d ela vista de los recien llegados, que se quedaron a la espera.
Mientras tanto en elpatio de armas unos 40 soldados (todos los guardias del patio de armas) habian sid formados en dos filas dobles (una a cada lado del patio)
y en el cenrtro de estas Julius, que impertrerrito bajo la lluvia esperaba con ansia recibir las nuevas que les traian.

Tras unos minutos, el sonido de maquinaria pesada, indicaba a los recien llegados que su espera se acortaba.Con paso lento y pesado el puente comenzaba a descender bajo el chirriar de las pesadas cadenas que lo sostenia.

Una vez el puente abajo, arriba el capitan nuevamente les indicaba que tenian via libre hasta el nterior del castillo.

Dentro en el patio de armas un ansioso Julius les saludo nada mas entrar.

Julius:Bienvenidos seais a Paris! Lamento la ausencia de Peter de Montaigne, pero no se halla en el castillo.
Espero poder daos las mejores atencion igual que el abria echo con nobles cabaleros de cristo.

Tras eso Julius, un hombre entrado ya en la madurez, con una poblada barba blanca al igual que el pelo que le caia sobre los hombros, esperaba firme e impasible apoyado a su martillo de piedra, que los recien llegados se presentasen.

Haas - January 16, 2006 02:31 AM (GMT)

Haas y Yarovski se miraron con incertidumbre. ¡Primero les profesan un trato indigno y a continuación les brindan mil atenciones! Al comendador le resultaban ciertamente curiosos los templarios parisinos, pero de cualquier modo, una vez el puente descendió por completo con un bramido, los teutónicos espolearon sin demora a sus monturas, ansiosos de perder de vista aquella malsana lluvia y se internaron entre los muros de la intrigante fortaleza.

Siguiendo el protocolo establecido, dejaron que los criados se ocupasen de sus caballos y siguiendo la hilera de lanzas que se extendía ante ellos, se plantaron frente a un hombre adusto y de porte regio, que a tenor de la dignidad de sus rasgos, pudo identificar en él al que debía ser suplente de la Orden en ausencia del Gran Maestre. Haas realizó una reverencia de cortesía y estrechó su antebrazo con el suyo con la cabeza inclinada en señal de respeto.

- Que Dios bendiga a los hijos del Templo de Salomón, Monsieur...Haas de Estiria, Comendador del Emperador Federico II en París desea conocer a quien tan generosamente abre sus puertas a nuestra Orden, para así citarle en sus plegarias y que Dios conceda larga vida.-
Definitivamente, la indignación del de Estiria se había tornado alivio y una amplia sonrisa se dibujaba en su pálido y humedecido semblante.

- ...Mis hombres están exhaustos y calados hasta los huesos, y sus estómagos rugen como los cuernos babilonios. Si fuese posible atender a sus necesidades y participar mi fiel legado, Yarovski de Regensburg- El interpelado inclinó amablemente la cabeza a Julius- y yo de vuestra mesa, podríamos explicaros los motivos de nuestra presencia para así causar la menor molestia posible. Somos extraños en tierras extrañas, pero si vos accedeis a prestarnos guía, juro ante Dios que el Imperio no olvidará la deuda contraida con vos.- Así, Haas aguardó la respuesta de Julius, que al igual que él, comenzaba a mostrarse hastiado de la insistente lluvia...

Estefan Du Mordred - January 16, 2006 03:03 PM (GMT)
Julius sonrio ante los buenos modales de los recine llegados.

-Julius Lecompte, templario de nla santa orden.

Les dejo hablar todo lo que quisieron, para despues analizar cada palabra.
Con el semblante serio hizo un gesto con su mano para indicar a uno de los soldado alli presentes(por su atuendo parecia de rango mayor al de los guardias, probablemente otro capitan de la guardia) que se aproximase hasta el.

-Alexandre lleva a estos nobles caballeros hasta la torre oeste, que se alojen alli y se quiten el frio.Una vez se encuentren comodos dirigete hasta el salon principal, te estare esperando.

Tras eso miro a los dos guerreros que le habian presentado los agradecimientos

-Seguidme si sois tan amables caballeros, vuestros compañeros ahora seran guiados hasta los barracones, mientras consigo habilitarles una zona mejor en el ala norte.
Vosotros dos sois, los oficilaes de mas rango si no me equivoco, sois ahora mis invitados.

Dio media vuelta y comenzo a internarse en el gran castillo.Atravesaron las puertas que daban acceso a un nuevo patio este ahora techado.Y les guio por una puerta de madera que habia situada a la izquierda de este.
Tras artravesar otra peurta de robusto roble, llegaron hasta un enorme comedor, pronto los invitados deducieron, que alli eran donde los invitados de la orden se reunian a comer.

Una vez dentro le sindico:

-Tomad asiento junto a el hogar, secaos y si os paetece despojaos de vuestras armaduras, podeis dejarlas justo ahi.SI me permitis, vuelvo enseguida, voy a indicar a la servidumbre que os tenga preparado una habitacion de invitados en la planta superior.Respecto a lo de ser vuestro guia como no, claro que os peudo ayudar.Es mas enseguida traere a vuestro guia.

Tras eso desaparecio por una puerta laterar del comedor.Quedandose este vacio y lso dos caballeros juntos a el hogar encendido.

Haas - January 16, 2006 04:03 PM (GMT)


Con un gesto de alivio, Haas se desembarazó de la pesada cota de malla, gesto que siguió a un estremecimiento de placer ante aquella súbita ligereza que creía olvidada. Le dolía la espalda y su mandibula comenzaba a tiritar, por lo que se acercó a la crepitante chímenea y enseguida notó el cosquilleo de las llamas desentumeciendo sus rígidos dedos.

- Julius Lecompte parece ser un oficial diligente, Herr Vlatko- Comentó desde la mesa Yarovski de Regensburg, quien apuraba una copa de vino - ¿Pero creees que podremos entendernos bien con él?-

-...Siempre que su gran Maestre continúe con su abierta hospitalidad, mi buen "trapier", no sería cómodo estar en gracia con un suplente y ariscos con su "hochmeister".- Respondió el de Estiria mientras se arrodillaba ante la acogedora chimenea y sentía una punzada ardiente en su rostro.

-...De todos modos, no se si es buena idea el acudir al Temple cuando debemos más a los sanjuanistas, ya que en cierta manera, nos unen lazos mas profundos con ellos...- Replicó Yarovski quien indudablemente daba muestras de no sentirse cómodo en aquel lugar.

- Los sanjuanistas son historia, legado, Federico nos proporciona la independencia necesaria del Hospital y no olvides que hoy en dia no les debemos nada.-

- Pero los templarios son tan...intrigantes. Sus miradas esconden demasiados secretos...Incluso se dice que protejen el Santo Grial.- Yarovski miraba nervioso en deredor, pero la estancia estaba vacía- ...Y esos rumores apuntan hacia esta fortaleza.-

- Venimos para negociar con ellos, maese Yarovski, no para profanar su relicario ni juzgar sus actos. Os aconsejo que disfruteis de la estancia y procureis corresponder sus atenciones sin mostrar desconfianza o miedo.- Replicó el estirio, a quien los temores de su compañero acerca de los rumores sobre el Temple le causaban un travieso regocijo. Éste sin embargo bufó un par de veces y continuó deleitándose con una nueva copa de excelente vino borgoñés.

Pronto tendrían un hogar al que aferrarse y prosperar, una ruta abierta para entablar el vibrante y activo comercio germano en tierras francesas. Podrían pedir concesiones en forma de tierras y pequeños feudos que administrarían participando de los arcones reales, y las "hansas" enviarían delegaciones que enriquecerían su priorato. Una vez el futuro del proyecto fuese viable, quizás entonces su Emperador le otorgase en heredad tierras germanizadas arrebatadas a los paganos y poder formar una familia donde acabar sus dias en paz.

...Quizás entonces pudiese volver a ver a su Señora.

No hablaba nunca de ella fuera de los límites del Sacro Imperio, pues los enemigos son numerosos, pero en cierta manera añoraba sus años de adiestramiento en la corte de Magdeburgo, donde cada noche compartía con ella y sus aprendices horas de estudio y entrenamiento marcial, y fetejaban con vino de carintia los logros de la Orden. Era aquel un caldo único, de suavidad extrema y cálido paladar, que la Señora nos dispensaba cada cierto tiempo para recompensar nuestro esfuerzo. Había quien decía que aquel vino poseía cualidades medicinales, pues nuestro agotamiento, fatiga o decaimiento moral se desvanecía en la nada en dichas celebraciones, siempre manteniendo impoluto el rígido código de austeridad y disciplina de la Orden, ya que nunca ningun encuentro se propasó ni el alcohol soliviantó nuestras mentes. De hecho, Haas nunca probaba ningún otro vino que no fuese el carintio y su falta le provocaba ansiedad y mal humor, como bien se había visto ante las murallas del Temple.

La curiosidad del estirio era conocer en quien delegaría Julius la responsabilidad de mostrarles las maravillas decadentes de París, aunque el comendador tenía la esperanza de que fuese él mismo, algo improbable, pues sus obligaciones sin duda serían arduas y exigentes. Sin más quehacer que aguardar a su anfitrión, se dedicó a limpiar los quistes de tierra de la empuñadura de su espada mientras Yarovski participaba de su tercera copa que afortunadamente sería la última pues la jarra habia quedado vacía...



Estefan Du Mordred - January 16, 2006 09:12 PM (GMT)
Tras un breve rato, Julius regrweso por la misma puerta por la que se habia marchado, regreso... solo.

-Bien, ya teneis una habitacion preparada en la planta superior, siento hacer esrto, pero como personas ajenas a la orden devo d eponeros al corriente sobre las reglas de convivencia que devereis seguir mientras dure veustra estancia en el castillo.

No os preocupeis son sencillas y breves

-No podeis entrar ni aproximaros a la entrada de la torre del homenaje.Si cualquiera os descubre enrredeor a esta, sereis llevados ante el aestre, en esta ocasion ante mi, para exigiros una explicacion.

Si se os descubre en el interior de esta, directamente ireis a calabozo y sereis juzgados.

-No deveis de faltar el respeto a ningun miembro de la orden y deveis de tratarles como si estuvieseis hablando con el mismisimo maestre Peter de Montaigne.

SI incumplis esta falta de modales sereis llevados ante mi apra exigiros una explicacion.

-Por ultimo, no podeis salir de una zona delimitada dle castillo,esta sera el ala oeste del castillo en la cual nos encontramos y el patio de armas.

No podeis andar por los terrenos anexos a el edificio central, en lso cuales se encuentran las 4 torres que protegen las murralas del castillo.

Si se os descubre fuera de este limite sereis automaticamente expulsados del castillo.



Tras la explicacion breve de los peuqeños detalles se apresuro a anuciarles.

Julius:Lamento trataos como si vulgares criminales fueseis, pero deveis de comprender que en cada uno de nuestros castillos en los que habitamos, la orden posee informacion sobre emplazamientos y demas informacion que no deve salir a la luz, ya que los enemigos de cristo se cuentan en millones.

Os aseguro que no es mi intencion el que os sintais incomodos aqui, pero deveis de comprender que tenemos unas reglas inflexibles que hasta los invitados deven de cumplir.

Bueno dejando de lado estos pequeños detalles, sois libres de pasear opr donde os plazca de la zona que os e informado, el ala oeste del edificio principal cuta con una biblioteca, habitaciones para los invitados, una sala de adiestrameinto para practicar si asi lo deseais y unas cuadras, para cualquier otra cosa que necesiteis, con cualquier hermano templario que os cruceis, ahcedselo saber y el se encargara d informarme .

Respecto a vuestro guia, mañana estara listo a la salida del alba para ser vuestro guia por Paris.Yo mismo os lo rpesentare, he de anunciar que es un excelente templario recien llegado de Tierra Santa y con un gran futuro en la orden, vamos una joya sin pulir aun.

Estoy seguro que como guia y protector no os fallara.

BUeno si no recuerdo mal habiais venio hasta nuestro santuario templario con el proposito de pedir audiencia con maese Peter, bien, decidme que os trae a tierras Francesas.

Haas - January 17, 2006 12:37 AM (GMT)

A Haas no le sorprendió la aparente severidad que les imponía Julius, pues como parte de una Orden militar, la disciplina y el cumplimiento de las normas eran clave para su buen funcionamiento, por lo que una vez el suplente concluyó su retaíla de ordenanzas y prohibiciones, éste simplemente asintió y esperó a que su anfitrión le invitara a tomar asiento.

- Le expondré los motivos de nuestro viaje, Herr Lecompte- Comenzó Haas-...La orden a la que pertenezco tiene la intención de establecer una sede aqui, en París, por cuanto los intereses de la corona francesa atañen a la corona imperial sobre todo ahora que toda Europa se ve convulsionada por un nuevo resurgir del espíritu cruzado. Su majestad Federico II está dispuesto a participar en lo posible con vuestro Luis VIII y para que dichos trámites sean agilizados es necesario una delegación alemana en suelo francés. Ni que decir que los permisos que obran en nuestro poder cuentan con el beneplácito del rey y de la Iglesia, por lo que únicamente resta hallar un arrendador que pueda proporcionarnos un lugar apropiado para tales fines- Haas dejó que transcurrieran unos segundos para que Julius sopesase sus palabras y a continuación prosiguió - Habíamos pensado en el Temple por su transparencia y seriedad a la hora de negociar, y teniendo en cuenta también que sus posesiones en la capital parisina son numerosas y variadas, ya que no podemos demorarnos en construirlo de cero. Por supuesto, en caso de no interesaros por una venta en efectivo, mi Orden propone a la vuestra una cesión por la cual se os pagaría un tributo anual y en el caso de disponer de tierras productivas, un tanto por ciento del género..-

Esa era en primera instancia, la oferta que debía hacerse al Temple y comprobar su interés por vender o ceder alguna de sus propiedades, tales como barracones o recintos amurallados en desuso.Ahora Haas debía esperar la respuesta que diese el Gran Maestre y el éxito de ésta dependía de cómo le comunicase la noticia su segundo. La oferta ni mucho menos era nimia, pues con los cálculos correctos podía deducirse que con lo que estaban dispuestos a pagar los alemanes, el Temple vería aumentadas sus riquezas de manera ostensible...

(A efectos prácticos, y a conveniencia del Moderador, en caso de aceptar donaría uno de mis puntos de recursos que se sumaría a la ficha de Estefan Du Mordred. También se comentaría con Sepherim qué edificios o fortificaciones y de qué parte de Paris serían viables para instalar el priorato, si es que es posible, claro)

Estefan Du Mordred - January 17, 2006 03:01 PM (GMT)
Julius sopesaba cada palabra de su invitado.La verdad que era bastante tentador todo aquello, pero realmente el no tenia el poder suficiente como para tomar medidas de ese calibre.

Con cara de resignacion Julius le anuncio a Haas la mala noticia.

-Pues vereis, es uina oferta bastante tentadora pero yo no soy responsable de las tierras que la ordne posee, si no el gran maestre,el es quien deve de aceptar o no la oferta.
Pues no os preocupeis noble caballero que yo le hare llegar con la mayor vbrevedad posible las nuevas y en cunato tenga su dictamen os lo ahre saber con la mayor brevedad posible,.

Mientras esperais, permanecereis aqui como innvitados mios, no os preocupeis podeis estar todo el tiempo que deseeis.

¿Deseais aclarar algun punto mas?


fdi:Yo estoyd e acuerdo epro aun me falta algunos detalles que arreglar con el moderador, ya que le voy a trasnmitir mis deseos de digamos "moderar" este subforo, para asi tener total libertad en el para tomar las decisiones.Aun asi esperemos su repsuesta. ^^

Haas - January 17, 2006 04:29 PM (GMT)
(Estaría bien, ya me contarás como va la cosa.Al fin de al cabo somos los únicos que nos movemos por este territorio, y a ver si es posible ubicarme en algún lado, no sea que acabemos compartiendo cama ¬¬ Erk! Dios no lo quiera!)

Haas miró a su administrador, quien le sonrío con la tez amoratada a causa de la bebida y consideró necesario tomar un merecido descanso. Las decisiones que afectarían al futuro de la Orden pasaban irremisiblemente por el Gran Maestre y confiaba en el buen hacer de su segundo a la hora de transmitirle la noticia.

- No queremos importunaros más, Herr Lacompte- Concluyó Haas poniéndose en pie y reverenciando a su anfitrión -... su grata acogida merece nuestro más sincero agradecimiento y espero compensar algun dia por dicho honor. Huelga decir que durante el tiempo que nuestro techo sea el mismo, tendreis a vuestra disposición la comandancia al completo si así lo estimais oportuno, así como una paga destinada a sufragar los gastos de mis hombres. Contad con la Orden Teutónica, monsieur-

Dicho esto, levantó de su asiento a un titubeante Yarovski y tras despedirse con cortesía de Julius, pidió que uno de los criados los acompañase hasta sus aposentos...

Estefan Du Mordred - January 18, 2006 12:22 AM (GMT)
Julius observo en silencio como sus nuevos invitados se marchaban acompañados de la servidumbre.

*No sera necesario que me deis, nada, Dios me libre!, ¿que anfitrion seria entocnes?

Pensaba para sus adentros el experimentado templario.
MInetras estaba inerto en sus cavilaciones, entro a la sala un tipo ya conocido para Julius, era Alexandre, que tras una reverencia dio paso a informarle.

-Mi señor, los guardias de los recien llegados, descansan ya en sus habitaciones comodamente.

Julius:Bien, te encargo a ti su bienestar ocupate de que no les falte de nada.

Tras despedirse ambos caballeros, la sala volvio a quedarse en su soledad habitual.

Haas - January 18, 2006 02:55 AM (GMT)

La habitación era sencilla, compuesta por un lecho de elevado cabezal junto al cual una pequeña mesita con varias velas encendidas servía de escritorio. Un práctico armario de roble y una pequeña mesita donde descansaba un cuenco de agua fresca y pan tierno completaban el mobiliario.

Haas dejó a un lado sus ropas aun húmedas y su cota de malla. Alivió sus necesidades en una palangana de bronce y guardó la orina para utilizarla mas adelante en su higuiene bucal. Dio cuenta del pan y el agua y finalmente rezó a Dios, que en aquel lugar consagrado a su causa, estaba representado por una tosca cruz de madera colgada del muro.

Antes de acostarse, echó un vistazo al pasillo exterior, donde reinaba el silencio, y con las manos ansiosas sacó de entre su equipo un pesado recipiente cilíndrico cuya superficie era inmaculadamente dorada. Abrió el tapón y acercó el borde a los labios, sintiendo como su contenido se deslizaba por su garganta, estremeciéndo su cuerpo y embotando sus sentidos, dejándose llevar por su afrutada caricia...Se obligó a si mismo a detenerse, pues necesitaria aquella sublime bebida más adelante y con la respiración entrecortada volvió a guardar el recipiente entre sus cosas, asegurándose de que quedaba oculta a la vista. Se acercó a la puerta y sopesó la posibilidad de dejar la puerta abierta, como era costumbre en la Orden (así todos verían lo que hacía en todo momento), pero una correosa intranquilidad le rondaba y decidió cerrar firmemente con llave.

Se sentía bien, extraordinariamente bien, el cansancío había remitido y el dolor del largo trayecto era solo una molestia pasajera, por lo que acogió con sumo gusto el rígido colchón que rápidamente lo sumió en un profundo sueño...




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